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jueves, 6 de diciembre de 2012

Capitulo 177: Amigos, part 3



Madrid…

Luci y Abigail bajaron al hangar y se reunieron con el resto del grupo. Todos estaban rodeando a Silverio, el cual había organizado la reunión. Cuando Luci y Abigail llegaron, Luci notó que había algo raro en el rostro de Vanesa. Enseguida se adelantó unos pasos y se plantó delante de Silverio.
-¿Qué ocurre?- preguntó Luci dejando la mochila de Abigail en el suelo.
-Silverio quiere marcharse- respondió Jorge, este estaba sentado en una silla.
-¿Cómo que te quieres ir? ¿Qué pasa con los demás? Te recuerdo que prometiste esperarles. No te vas, no puedes-
-Si nos quedamos aquí estamos en peligro. Decís que vuestros amigos están en Yeles, pero aquí siguen sin llegar… deberíamos irnos ya- Silverio miró a Luci. –Pero no os preocupéis… se me ocurre poner un plazo máximo. Quiero que nos vayamos en veinticuatro horas.- dijo Silverio. –En veinticuatro horas les debe dar tiempo a llegar-
-¿Haces esto por miedo a que nos encuentren? Puede que hayamos quedado expuestos, pero ¿Y que? Para llegar hasta nosotros deben atravesar toda una ciudad infestada de infectados. Los veríamos llegar. Podríamos mantenerles a raya mientras les esperamos. O negociar con ellos las vacunas que nos quedan, ahora más que nunca las necesitaran- Luci miró en ese momento a Abigail.-¿Crees que diciéndoles lo del virus podemos lograr algo?-
-¿Qué ocurre con el virus?- preguntó Silverio, entonces Abigail se adelantó para evitar que Luci hablara. Rápidamente Luci se dio cuenta de que esta no quería decir nada.
-Si no se lo dices tú, lo diré yo. No veo motivos para ocultar lo jodidos que estamos todos-
-¿Qué tiene que ver lo de querer largarnos con el  asunto del virus?- preguntó Silverio.
-Ellos buscan la vacuna, lo que no saben es que ya llevan el virus dentro. En el momento que mueran por la causa que sea, se reanimaran como infectados. Podemos intercambiar información por vía libre, obviamente deberemos darles todas las vacunas menos una, la que nos llevaremos hacia la civilización-
-¿Es eso verdad?- preguntó Bianca. -¿Cómo ha ocurrido?-
-De todos modos eso no cambia nada. ¿Acaso piensas que eso impedirá que nos masacren? Puede que a mi no me maten, al fin y al cabo soy el único que sabe llevar el helicóptero- entonces Silverio miró a Vanesa y rectificó.-Bueno, soy el único que conocen como tal. Puede que usen a Bianca para coaccionarme, a los científicos les bastara dejar a uno con vida. ¿El resto? No les importáis nada. Os masacraran sin atender a razones ni negociaciones. ¿Qué llevamos el virus dentro todos? A ellos les da igual. La idea sería buena si fuesen personas normales, pero no lo son. Si de verdad quieres hacer algo para que tus amigos lleguen aquí y puedan partir con nosotros, regresa a Yeles, encuéntrate con ellos y venid hasta aquí perdiendo el culo. Mi decisión esta tomada, en veinticuatro horas levantaré el vuelo-
Luci se miró el reloj y vio que eran las seis de la tarde. Al día siguiente a esas horas Silverio se marcharía, seguidamente se fue a preparar las armas ante la mirada atenta de los demás. Vanesa corrió hacia ella.
-¿Qué vas a hacer?- preguntó Vanesa.- No me digas que pretendes volver a Yeles-
-Eso mismo- respondió Luci.-Si el se quiere ir en veinticuatro horas y no podemos convencerle de que se espere, habrá que traer a los demás hasta aquí perdiendo el culo-
-¿Iras tu sola?- preguntó Vanesa. – Muy bien, te acompaño-
-No… tú te quedas aquí. Solo yo iré, necesito que te quedes aquí. Si las cosas se complican, te necesito para que sabotees el helicóptero en caso de ser necesario. Además, se cuidarme yo sola.- después de decir eso y sin perder tiempo. Luci salió corriendo por la puerta del hangar con intención de regresar a Yeles. Tomaría la A-42, iria por el mismo sitio que habían llegado. Recogería el Kuad y regresaría al lugar de donde se despidió de sus compañeros. Removería cielo y tierra por encontrarles. Aunque debía salir primero de la ciudad, y lo haría gracias a los túneles de metro.
*****
Autovía -42

Habían pasado varias horas desde la discusión y la noche estaba cayendo sobre la carretera donde había acampado el grupo. David estaba tumbado en el interior del autobús descansando, los efectos del calmante se le estaban pasando. Justo en ese momento vio aparecer un cuerpazo enorme por el autobús, cuando lo vio bien se dio cuenta de que era Abel. Este avanzó en silencio y se sentó en uno de los asientos que estaban más cerca de David.
-¿Querías algo? Si no es así márchate, quiero estar solo.- dijo David dándose la vuelta para no cruzarse con la mirada de aquel armario empotrado.
Entonces David notó un tirón y seguidamente le dieron la vuelta. Fue entonces cuando se encontró la cara de Abel a unos centímetros de la suya, los ojos de este se clavaron en David con rabia, cuando David trató de gritar, Abel le puso la mano en la boca y el se llevó un dedo a los labios.
-Me vas a escuchar atentamente. No quiero que abras la boca para nada, ¿Entiendes? Asiente si me has entendido-
David asintió y Abel retiró la mano de su cara. Cuando David quiso hablar, Abel levantó el puño en señal de amenaza.-Te dije que el único que hablara aquí soy yo. –Lo primero, entiendo perfectamente lo que es perder a una persona a la que quieres ante todo. Yo perdí a mi hermano en trágicas circunstancias, me culpé a mi mismo durante mucho tiempo. Esto no tiene nada que ver con lo que has perdido tu, solo era por ponerte un ejemplo para que vieras que se lo que sientes. Si estoy aquí es para decirte que lo que has hecho y dicho hoy ha sido de lo más rastrero. Tengo entendido que conoces a Juanma desde niños, se supone que sois amigos, pero tu hoy has estado apunto de cruzar la línea. Has querido matarle y has cuestionado sus decisiones, has querido hacerte con el control del grupo casi por la fuerza. Los has querido hacer elegir cuando estamos llegando a Madrid. ¿De que vas?-
-Andrea y otros han muerto por su culpa. Porque el ha tomado decisiones erróneas y estúpidas. En aquella prisión lo teníamos todo, comida, agua, armas y unos muros por los que no podrían pasar infectados.-
-Una cárcel es una defensa formidable, si, pero también precisamente por eso es un sitio muy codiciado por otros grupos. ¿Cuánto tiempo crees que habría pasado hasta que nos descubrieran? Ya viste que los tíos aquellos de la comunidad de caníbales sabían de su existencia. La cárcel no nos habría durado y lo sabes-
-E ir por ahí en dirección a una ciudad infestada para coger un helicóptero que no sabemos si sigue ahí es mejor ¿No?. Déjame tranquilo y cierra la puerta cuando salgas-
-Solo te lo diré una vez- dijo Abel a la vez que lo agarraba del cuello.-La decisión esta clara, la gente va a querer ir a Madrid, ellos confían en Juanma y ellos lo han decidido. Si tu no estas de acuerdo con eso, prepara tus cosas durante la noche y lárgate sin decir nada, si por mí fuera habría acabado contigo a la primera, pero Juanma no me lo permitió. Para mi habría sido muy fácil saltar sobre ti y romperte el cuello mientras le apuntabas con el arma. Si por el contrario decides seguir con nosotros, cerraras la boca y acataras las normas. ¿Queda claro? Si o no-
David asintió y Abel lo soltó. Se puso en pie y se alejó hacia la puerta, justo antes de salir se dio la vuelta y lo miró.- Sinceramente, espero que recapacites y decidas seguir adelante como tenias decidido. Andrea ha sido una gran perdida, a ti te ha tocado más, pero todos lamentamos su muerte. Juanma es un buen líder y esta haciendo todo lo que puede para que lo consigamos. Así que… recapacita. Solo te pido eso-
Finalmente Abel salió del autobús y David se quedó allí pensativo. Aquel hombre tenía razón, estaba tan encerrado en si mismo tras la muerte de Andrea que no pensaba con claridad y la rabia estaba pensando por el. Notó como las lagrimas recorrían sus mejillas hinchadas a causa de la pelea, estaba llorando. Si hubiese apretado el gatillo, cuando se le hubiese pasado se habría arrepentido toda la vida. Se iba a marchar, pero no porque no quisiese ir hasta Madrid, se marcharía por que se estaba dando cuenta que por su acción no merecía estar allí. Se las apañaría el solo hasta que se cansase, pero el ya no iba a ser una molestia para los demás. Ya la había cagado demasiado. Se marcharía durante la noche sin decir nada a nadie.
La noche fue llegando y tras cenar se fueron a dormir. Solo Eva se quedó en el exterior, al verla, Cesar se acercó a ella.
-¿Qué pasa? ¿Por qué no te vas a descansar? Ve a dormir. La primera guardia me toca a mí-
- Juanma no vuelve. Estoy muy preocupada. Se fue por allí- dijo Eva señalando a unos complejos comerciales que había junto a la carretera.
-Tranquila, estará bien, ve a dormir y ya veras como mañana por la mañana estará aquí otra vez. Supongo que necesitaría estar solo, lo de hoy fue muy tenso… hagamos una cosa, si a las cinco de la madrugada no ha vuelto te despertaré e iremos a buscarle ¿De acuerdo?-
Eva asintió y le puso la mano sobre el brazo a Cesar.-Muchas gracias-
Después de eso se fue a dormir con los demás al interior del autobús. No tardó en conciliar el sueño y quedarse profundamente dormida.

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