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jueves, 29 de noviembre de 2012

Capitulo 176: De nuevo en camino, part 3



Afueras de Yeles…

Sole le había preparado algo de comer al prisionero, salió del autobús con el plato en las manos y avanzó hacia el ume donde este estaba encerrado. Cuando se acercó se encontró con Eva y la niña. Ambas estaban vigilando que aquel chico no saliese de allí. De vez en cuando en la lejanía se escuchaba un rumor similar a un zumbido y lo que parecían disparos, Eva y la niña estaban como ensimismadas escuchándolo, solo se volvieron hacia Sole cuando esta llegó.
-¿Qué es eso?- preguntó Eva mirando el plato de comida.
-Son albóndigas de una lata que teníamos ahí. Es para el chico- respondió Sole.-Pensé que tendría hambre… puede que sea un prisionero, pero no es ningún animal al que podamos tener encerrado dejándole morir de desnutrición-
Eva no dijo nada, abrió la puerta y entonces el chico se las quedó mirando, su expresión no mostraba miedo, pero tampoco mostraba ningún tipo de expresión amenazante. Una expresión que a Sole se le pareció como la de un cachorrillo inocente que no sabe aun nada del mundo que le rodea.
-Déjaselo ahí…- dijo Eva señalando un punto alejado de el.
-No podre comer con las manos esposadas a la espalda- dijo el chico mirándolas.-¿Queréis que coma como un perro?-
-Chico… será mejor que…-
El chico interrumpió a Eva.-Me llamo Marcus. No soy una mala persona-
-¿No te parece que eso es precisamente lo que diría alguien que es mala persona solo para que confiáramos en el? Mejora tus intentos de hacernos confiar en ti- respondió Eva.
Entonces Marcus alzó la cabeza cuando lo que parecía el sonido de un disparo llegaba hasta ellos arrastrado por el viento. Todos se quedaron mirando y Marcus comenzó a hablar.-Parece que vuestros amigos… los que se fueron al pueblo están teniendo problemas, deberíamos ir a buscarles-
Eva lo había pensado, pero no aceptaba que un chico al que apenas conocían hablara así, como un miembro más del grupo. Aun así se dio la vuelta y cuando vio a Félix le dijo que se acercara.
-¿Qué pasa?- preguntó Félix a la vez que se acercaba y miraba al prisionero y a Sole.
-Vigila que se coma lo que Sole le ha preparado. Yo tengo que ir a hablar con Cesar. Y vigílalo bien, si intentase escapar pégale un tiro- seguidamente Eva salió corriendo a buscar a Cesar.

Cesar estaba sentado en una mesa con Gorka, Almudena y Alicia que tenía al bebé en brazos. Estaban comiendo algo mientras Cesar planeaba la ruta a seguir en un mapa. Este estaba señalando el camino, un camino que los llevaría en línea recta hasta Madrid.
-Si seguimos la A-42 podríamos estar en Madrid en una media hora como mínimo. Eso sin contar con que quizás tengamos que dar varios rodeos-
-¿Qué haríamos si esta todo bloqueado?- preguntó Almudena.- Las autopistas en los días de la pandemia eran un caos. Mucha gente ni siquiera salió de ellas… lo vi en la tele-
-Si pasase algo así podríamos tomar la A-41 o las radiales que nos llevarían directos a Madrid, seria lo más sensato en caso de pillar atasco o rebaño. Voto por la autopista, cuando la gente pretendía escapar por carretera, intentaba ir hacia las zonas menos pobladas, es algo que se filtró entre tanta censura para que no cundiera el pánico- Gorka hizo una mueca de ironía.-El pánico cundió de todos modos… mucho mantengan la calma, mucho no hay nada de que preocuparse, mucha tontería… claro, desde un sitio seguro todo es muy diferente… si señor, con dos cojones-
-El caso es que ya estamos cerca de Madrid. Cuando empezamos creí que sería imposible- dijo Alicia mientras balanceaba al bebé en sus brazos.
Justo en ese momento llegó Eva corriendo, parecía muy alterada. Nada más verla, Cesar se puso de pie y se acercó a ella.
-¿Qué pasa? ¿Qué ocurre?- Cesar miró instintivamente al Ume.-¿El preso ha escapado?-
-No. ¿Acaso no lo escucháis? Se escuchan disparos en Yeles, creo que tienen problemas, deberíamos…-
Eva no terminó la frase, rápidamente Cesar comenzó a dar ordenes para que ocuparan los vehículos y se pusieran en marcha. Justo en ese momento Cesar también escuchó lo que parecían disparos en la lejanía, cuyo sonido en medio del silencio era bastante perceptible. Tenían que ponerse en marcha cuanto antes.
Eva pasó corriendo por delante del autobús y llegó hasta el Ume.- Félix al volante, Sole vuelve al autobús y siéntate, nos vamos de aquí ahora mismo- Entonces Eva vio que Marcus estaba comiendo con una mano libre. Se metió en la parte trasera del Ume y le quitó el plato de las manos. Salió y cerró la puerta dejando a Marcus con la palabra y un trozo de albóndiga en la boca.-No hay tiempo que perder.¡¡¡Vamos!!!-
-¿Papa esta bien?- preguntó Vicky.
-Vamos a por el cariño. Vamos a por el, sube al coche- le dijo Eva.
Vicky subió rápidamente al Ume y Eva se subió al asiento del copiloto junto a Félix. No tardaron en ponerse en marcha en dirección a Yeles. Eva empezaba a temer que las cosas se hubieran complicado más de lo debido. Temía que las cosas se hubiesen puesto feas para los demás, desde un primer momento era un plan peligroso.
*****
Madrid…

La explicación de Abigail no había acabado de convencer a Luci, esta esperó a que los científicos se despistaran para poder coger las muestras de sangre y el microscopio. Ella estaba convencida de que ya no tenía nada, pero quería ver las muestras de Abigail y los demás, necesitaba saber más del virus.
Avanzó a hurtadillas y cogió la bolsa donde Abigail guardaba todo aquello. Se cargó la mochila al hombro y se dirigió hacia la puerta del hangar, cuando se disponía a salir la voz de Hanzo la sorprendió.
-¿Dónde vas?- preguntó el japonés.-Te dejas esto- le dijo mostrándole su katana.
Luci se acercó a el y se la quitó de las manos como si no se fiara de el.-Así que eres tu, ya decía que me sonabas cuando te vi mientras deliraba. Aunque pensé que era todo una jodida alucinación-
-Los demás duermen. ¿No deberías estar tu haciendo lo mismo?- preguntó Hanzo.
-Tengo cosas que hacer. Supongo que estas de vigilancia mientras los demás duermen, pues eso, sigue a lo tuyo-
-Eres muy arisca. ¿O es que te ha bajado la regla?- preguntó Hanzo tratando de resultar cómico como Jorge, una cualidad que apreciaba de el. En los momentos menos esperados siempre soltaba alguna broma irónica de ese tipo.
Luci se paró y miró al japonés.-Soy muy arisca y me ha bajado la regla. No todos estamos apunto de convertirnos en uno de esos seres todos los días, digamos que hoy tengo los ovarios la mar de tocados. Ni se te ocurra decir que me he ido con la mochila de la doctora Queen-
Luci abrió la puerta del hangar y salió a la pista de aterrizaje, la comenzó a recorrer rápidamente y se adentró en el interior de la terminal, buscaría un lugar donde llegara la luz para poder ver mejor las muestras. El mejor lugar era la torre de control, puede que le llevase horas enterarse de todo lo que rodeaba todo aquel asunto de los virus y demás. Estaba claro que no acabaría antes de que la doctora y los otros se despertasen, pero le daba igual, lo que ella quería eran respuestas claras y no respuestas que se anduvieran con rodeos. Cuando Luci llegó a la torre de control después de dar varias vueltas por la terminal tratando de llegar, se sentó en una mesa y allí abrió la mochila. Encontró el microscopio metido dentro de su caja de protección, luego vio lo que parecía una pitillera, también había lo que parecía un diario. Decidió abrirlo por la última página escrita, la cual estaba fechada con la fecha de ese día. Luci lo leyó para si misma:

“La chica esta fuera de peligro. Tras ser vacunada, todo rastro de virus ha desaparecido de su organismo. Sin embargo, como ya sabíamos, esta vacuna es un arma de doble filo, a la vez que elimina el virus también quita la inmunidad de este frente a futuras infecciones por contacto. Esta libre de volver a contraerla por aire, pero un mordisco seria fatal para alguien vacunado con anterioridad. Aun esta por comprobar si el contacto con un portador seria peligroso también. No sabemos si el semen o saliva podría infectarla de nuevo, aunque creo firmemente en esa posibilidad, ya que la cepa mutada que nos ha infectado a los demás es menos virulenta. Hay muchas cosas que no comprendo todavía y Nick y Jack se niegan a hablar del asunto. Piensan que es tontería seguir investigando algo que no servirá de nada, parece que lo dan todo por perdido, pero yo no lo haré. Me niego a rendirme, quiero sobrevivir y llegar al fondo de todo esto, además de crear un antivirus perfecto, con un poco más de investigación creo que podre averiguar mucho más”

Luci cerró el diario, realmente no había nada que no supiera ya. La doctora estaba bastante perdida.  Seguidamente abrió lo que parecía una pitillera y ahí encontró varias probetas finas con un líquido de color rojo dentro, estos estaban muy bien cerrados, cada uno llevaba una etiqueta con un nombre escrito. Estaba el suyo, el de Jorge, el de Nick repetido al igual que los de Jack y los de la misma doctora. En esas especialmente había puesta una fecha. ¿Qué era lo que las hacia diferentes entonces? Era hora de mirarlo en el microscopio. Sacó las dos muestras de la doctora, la que estaba fechada hacía un mes y la que no llevaba fechada ni un día. Dejó caer un par de gotas sobre unas placas de plástico y las comparó. Una de ellas parecía normal, pero la otra estaba llena de algo que al verlo le recordó a un renacuajo, había algo en esa sangre y ella ya sabía lo que era, ni más ni menos que del Solanum. Se preguntó que pasaría si juntaba las dos muestras, pero entonces pensó algo mejor. Sacó su cuchillo y se hizo un pequeño corte en el dedo, cuando la sangre comenzó a salir dejó que las gotas entraran en contacto con la sangre de la doctora infectada, rápidamente miró por el microscopio. Lo que vio a continuación la dejó petrificada, aquellas cosas que ella había pensado que eran el virus parecían haber enloquecido al entrar en contacto con la sangre. Pronto comenzaron a comerse los glóbulos rojos.

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