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jueves, 29 de noviembre de 2012

Capitulo 176: De nuevo en camino, part 2



Madrid…

Luci se puso en pie. Necesitaba saber que había averiguado Abigail tras ver las muestras de sangre. Quería preguntárselo, pero justo entonces habían vuelto con Jorge y este tenía la urgencia de ser vacunado. Luci buscó a Abigail y la encontró descansando mientras comía una chocolatina, hacía poco que esta había estado hablando con Jorge y ella no había querido acercarse, pero ahora necesitaba respuestas.
Luci se acercó a Abigail y la doctora se la quedó mirando.-¿Qué haces en pie? Deberías estar reposando-
-Hay cosas más importantes. Como por ejemplo saber como va la muestra de mi sangre y saber de que va todo este asunto de los virus mutados y las diferentes cepas. Se que tu sabes más de lo que cuentas-
-Diga lo que diga no soluciono nada. Además, ya estas curada, no cogerás la cepa que va por el aire y no tienes por que preocuparte si no te muerden. Todo esta en orden-
-¿Desde cuando ha mutado el virus? Es decir, la cepa que va por aire. ¿Ya la había contraído desde antes que me mordieran?-
-Seguramente si. La cepa del mordisco no te hizo efecto, pero las bacterias de este eran las que te estaban matando. El mordisco… -Abigail hizo una pausa para darle un mordisco a una chocolatina.-El mordisco no te infectó por que ya tenias la cepa mutada que se transmite por el aire, pero aun así las bacterias de este estaban matándote, al morir, la cepa anterior habría hecho su trabajo, es lo mismo que le estaba pasando a Jorge. Ahora bien, si por un caso te volvieran a morder, al no tener cepa de ningún tipo, contraerías la primera y las bacterias del mordisco te matarían, mucho más rápido debido a que la vacuna es algo así como un arma de doble filo, te curan la primera vez, pero al mismo tiempo que te curan, matan toda inmunidad que tengas al virus. Con lo que quiero decir es que ya no tienes defensas contra ese virus-
-Entonces no es una vacuna perfecta-
Abigail negó con la cabeza y suspiró.-Puede que de haber tenido más tiempo y más medios podríamos haber fabricado una vacuna más eficaz y perfecta. Una que eliminara por completo el virus y que diera inmunidad… pero eso no es así. Quizás si vivimos lo suficiente y encontramos un lugar donde seguir trabajando, quizás logremos una vacuna perfecta.-
-En otras palabras que seguimos jodidos- dijo Luci.
Abigail asintió forzando una sonrisa.-Tu y Jorge un poquito menos-
*****
Yeles…

Los No Muertos ya estaban debajo del balcón dando golpes en las paredes y la puerta mientras algunos alzaban los brazos. David había acudido junto a ella para disparar  a los infectados, cuanto más disparaban más excitados estaban los No Muertos. David miró hacia el colegio y vio circular el Hunvee mientras algunos muertos lo perseguían.
-Espero que los saquen de ahí cuanto antes- dijo David volándole la cabeza a uno de los infectados que no llevaba camisa.
-Sigue disparándoles- dijo Andrea.
Entonces ambos escucharon el ruido de la puerta de la entrada al bloque de viviendas. Seguidamente vieron como algunos de los No Muertos comenzaban a entrar en tromba.
-Rápido, ve al pasillo y defiende esa entrada-
David se dio media vuelta y salió corriendo al pasillo, se paró junto al bidón al mismo tiempo que los primeros No Muertos llegaban al final de la escalera. David comenzó a disparar repetidas veces y los primeros infectados comenzaron a caer, por lo menos, esos bloquearían el avance de los demás. Estaba disparando repetidas veces y tenía que darse prisa en cargar de nuevo, en un pasillo tan pequeño podría verse enseguida acorralado. Tampoco podía retroceder, si lo hacía dejaba vendida a Andrea. Entonces se le ocurrió la idea de tirar el bidón y vaciar la gasolina en el pasillo. El fuego no los dejaría avanzar. David se colgó el fusil a la espalda y cogió el bidón, luego de un empujón lo tumbo y el contenido de este comenzó a derramarse por el pasillo, seguidamente se llevó la mano al bolsillo y sacó un encendedor al tiempo que los primeros ya pisaban el charco de gasolina. David lanzó el mechero encendido y este prendió rápidamente convirtiendo a los primeros infectados en antorchas humanas que se retorcían y braceaban presa de las llamas.
-Joderos cabrones- dijo David con una sonrisa.

Gálvez estaba dando la vuelta por todo el colegio siguiendo mis indicaciones. Lo estaba guiando hasta la ventana donde había visto a Abel y Sandra por última vez. Esperaba que estos nos vieran y que al vernos aparcar debajo de ellos, estos saltasen sobre el vehículo. Gálvez pegó un volantazo y nos situamos debajo de la ventana, salí del vehículo mientras disparaba a una infectada. Seguidamente me subí al capó y comencé a gritar los nombres de Sandra y Abel mientras Gálvez me cubría desde abajo. Estando allí parados éramos un blanco fácil y empezaban a rodearnos.
Gálvez también se bajó del vehículo y disparó a uno que subía arrastrándose por el capó y que yo no había visto. Si no llega a ser por el, ese maldito ser me habría agarrado y quizás mordido. Fue en ese momento cuando Abel se asomó por una de las ventanas y me llamó. Lo miré y empecé a decirle que saltaran, aunque estaban muy alto, una caída desde ahí les causaría daños.

-Venga, tenemos que saltar- dijo Abel mirando a Sandra.-Juanma esta ahí abajo esperándonos.-
-¿Estas loco? Nos mataremos a esta altura… no podemos-
-Moriremos de todos modos como esos putos bichos nos cojan. Venga vamos- Abel miró a las cortinas y entonces se le ocurrió una idea.-Venga, descuelga esas cortinas y ayúdame-
Ambos comenzaron a descolgar cortinas con idea de hacer una especie de cuerda, algo que les permitiera descender sin arriesgarse mucho. Cuando ya tuvieron todas las cortinas atadas entre si, Abel comenzó a decirle a Sandra que comenzara a bajar mientras el sujetaba el otro extremo.
-¿Qué harás tú?-
-No te preocupes por mí y vamos-
Sandra hizo lo que Abel le había dicho y comenzó a bajar mientras el grandullón veía llegar a más No Muertos por el pasillo. Estos no tardarían en llegar hasta el, entonces tendría que defenderse sin soltar a Sandra.

Veía bajar a Sandra mientras Gálvez y yo manteníamos a raya a los que teníamos más cerca con disparos certeros en la cabeza. Aunque se nos estaba acabando la munición no podíamos ponernos nerviosos, eso sería fatal para nosotros. Vi a uno que se acercaba por detrás a Gálvez y disparé antes de que lo cogiera.
-Gracias- dijo Gálvez mirándome.
-Estamos en paz- dije al mismo tiempo que derribaba a uno de una patada y luego lo remataba de un tiro en la cabeza. Justo en ese momento Sandra llegaba junto a mi.-Me alegro de verte, tu perro esta ahí, lo trajimos por si era necesario buscarte, pero no. ¿Dónde esta Abel?-
En ese momento el grandullón se dejó caer y cayó de espaldas sobre la parte trasera del Hunvee produciendo un fuerte golpe, yo me apresuré a acercarme a el para ayudarlo, pero este se incorporó rápidamente.
-Salgamos de aquí. ¡¡¡Ya!!!- dijo Abel mirándome al tiempo que saltaba del vehículo.
-Tenemos que recoger a David y Andrea. Están disparando desde un edificio. Aun nos esperan unos cuantos saltos-
Cuando Abel iba a entrar en el Hunvee lo agarró un infectado, pero el grandullón se libró de el asestándole un portazo, seguidamente entramos Sandra y yo. Cuando Gálvez iba a entrar los No Muertos tiraron de el, yo me apresuré a agarrarle de la mano mientras más y más muertos lo agarraban. Algunos incluso le mordieron, Gálvez gritó de dolor, pero yo me negué a soltarle, no podía dejarle morir ahí, no así. Tiré de el con más fuerza, pero entonces Abel se posicionó en el asiento del conductor, me quitó a Gálvez de las manos y dejó que los No Muertos se lo llevaran fuera donde siguieron comiéndoselo. En esos momentos odie a Abel por lo que había hecho, pero eso fue lo más acertado en realidad. Ahora solo nos quedaba sacar a Andrea y a David.
Abel pisó el acelerador mientras yo le guiaba hacia donde tenía que ir. Delante teníamos multitud de infectados y muchos más detrás de nosotros, no podíamos quedarnos parados mucho tiempo porque toda esa multitud acabaría haciéndonos volcar tarde o temprano, también tanta concentración podría impedirnos avanzar.

El pasillo del edificio seguía en llamas y el olor a carne quemada se estaba haciendo insoportable. David seguía abriendo fuego contra los que avanzaban a pesar de las llamas. Los que llegaban después de los primeros caídos, pasaban por encima y David se las veía y deseaba para abatirlos a todos. Nuevamente tenía que cambiar de cargador, lo cual le restaba tiempo, mucho tiempo. Mientras recargaba, un infectado se le echó encima y el se lo quitó de encima de un golpe. Se tiró tanto tiempo forcejeando con el que pronto estuvieron de alcanzarlo los demás, solo pudo evitarlo retrocediendo al interior de la vivienda. No tardó en comenzar a escuchar los golpes en la puerta. El y Andrea se habían quedado atrapados allí dentro.

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