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jueves, 29 de noviembre de 2012

Capitulo 176: De nuevo en camino, part 1



Yeles …

Finalmente iban a ser David y Andrea los que tomarían posiciones en una vivienda para atraer con ruido la atención de los infectados que había dentro del complejo estudiantil. Ambos avanzaron hasta el interior de un portal mientras los demás tomaban sus posiciones, estaba claro que iban a tener que ser solo dos los que avanzaran hasta el vehículo. Habían logrado encontrar un Hunvee en medio de la horda, ese era el vehículo que habían elegido por ser el más alejado de la zona del tiroteo, este no estaba dañado y lo más importante es que con toda seguridad tenía gasolina, al menos la suficiente como para salir de allí a toda velocidad cuando rescataran a Abel y a Sandra.
Andrea y David cruzaron el portal del bloque de viviendas abierto y comenzaron a subir escalones, tenían que tomar una de las casas del primer o segundo piso, una que estuviese orientada al colegio, desde el balcón podrían tener una visión clara.
El edificio solo tenía tres plantas y seis viviendas, todos los balcones miraban hacia el colegio, con lo cual tampoco había mucho donde elegir, tampoco perderían tiempo. Cuando llegaron al primer piso sintieron dos olores mezclados el de la gasolina y el de la descomposición, allí cerca de las escaleras había un cuerpo semi descompuesto y un poco más allá había un bidón, David se acercó a el y miró a Andrea.
-Esta lleno-
Andrea asintió y seguidamente disparó al cerrojo de una puerta.- Escucha. Baja abajo y cierra la puerta de la entrada, cuando vuelvas a subir quédate en esta puerta vigilando mientras yo atraigo su atención-
-¿Por qué?- preguntó David frunciendo el ceño.
-Porque en el momento que empiecen a llegar atraídos por los disparos llegará un momento que la puerta no resistirá. Cuando entren debería haber alguien en esa puerta para frenar su avance. Usa el bidón- Andrea señaló el bidón que tenían al lado.-Al verlo se me ocurrió la idea de por que estaba ahí, lo tenían para frenar el avance de los podridos en caso de invasión. Aunque no les sirvió, no llegaron a usarlo. Nosotros si-
David asintió mientras Andrea cruzaba la puerta de la vivienda apuntando en todas direcciones por si aparecía algún infectado, pero no fue así. Rápidamente llegó hasta el balcón y se asomó mientras David bajaba abajo y cerraba la puerta.

Desde mi posición vi como Andrea se asomaba al balcón y me hacía la señal de que todo estaba correcto. Gálvez y yo nos miramos y comenzamos a preparar nuestro avance. Cuando Andrea comenzara a disparar y la multitud se desplazaran atraídos por el ruido, Gálvez y yo saltaríamos el muro y correríamos hasta el hunvee esquivando a los infectados que se quedaran. Seria complicado, pero no todos se moverían, otros seguirían ensimismados en tratar de alcanzar a Abel y Sandra cuyos disparos se escuchaban de vez en cuando, se notaba que se estaban quedando sin munición y que estaban tratando de ahorrarla.

Andrea le quitó el silenciador al rifle y se preparó para disparar, pero se dio cuenta de que aquello no sería suficiente. Miró hacia el interior de la casa y vio a David en la puerta.
-¿Qué pasa?- preguntó este extrañado por que aun no habían empezado los disparos.
-Necesito algo con lo que hacer más ruido. Mira en las habitaciones a ver si hay alguna radio a pilas. Nos vendrá de perlas- respondió Andrea.
-¿Crees que hará el suficiente ruido para atraer a todos esos mal nacidos? No se yo…- respondió David.
-En medio de este silencio será como la campana de la cena. El ruido será estático y además rebotará en las paredes- explicó Andrea.
David entro rápidamente en la casa y lo primero que hizo fue entrar en una habitación, allí se encontró un equipo de música, no le serbia entero, tan solo los altavoces. Los cogió los dos y se los llevó a Andrea.
-¿Qué hago con esto? ¿Y la radio?-
-Espérate…- respondió David volviendo sobre sus pasos.
David fue hacia la cocina dejándose llevar por un vago recuerdo de su vida anterior, de cuando todo iba bien, recordó que muchas amas de casa, a la hora de estar cocinando les gustaba tener la radio en marcha para escuchar algún programa, música o las noticias. Entró en la cocina y su idea se vio recompensada al ver una radio sobre el mármol que había junto a la vitroceramica, tal como había pensado. Esta seguía enchufado  a la luz, rápidamente la quitó del enchufe y probó los botones, esta no emitió señal a pesar de que David había puesto el volumen al máximo, miró en la tapa de las pilas y no vio ninguna. Rápidamente comenzó a abrir cajones intentando encontrar un paquete de pilas, abrió los cajones uno a uno, pero no encontró nada. Entonces se le ocurrió una idea, sacó la linterna de su mochila y sacó las pilas. Afortunadamente eran del mismo tipo. Con la radio cargada salió corriendo al balcón y conectó los dos altavoces a la radio ante la mirada de Andrea.
-¿Qué? Es lo único que se me ocurrió- dijo David mirando a su chica.
-Si no digo nada, me parece una idea brillante… bien hecho-
David por fin había conectado los altavoces, encendió la radio y el ruido estático se comenzó a escuchar por todo el lugar, los infectados no tardaron en mirar hacia el origen del ruido. Seguidamente comenzaron a avanzar hacia allí como si se hubiesen olvidado de las dos presas que estaban persiguiendo en el interior del edificio estudiantil.

Comenzamos a ver pasar a los No Muertos desde nuestro escondite, tuve que agarrar a Yako del morro para que no ladrara y nos delatara. Cuando los muertos comenzaron a alzar los brazos hacia el balcón donde estaba Andrea, esta comenzó a dispararles con certeros tiros en la cabeza. Algunos comenzaron a golpear la puerta de la portería mientras Gálvez el perro y yo nos poníamos en marcha.

Abel y Sandra se quedaron parados al escuchar un zumbido que rebotaba en las paredes de los pasillos del colegio, seguidamente escucharon unos disparos y Sandra corrió a asomarse por una ventana, desde ella vio a una chica rubia disparando desde una ventana, rápidamente se giró hacia Abel.
-¡¡¡Es Andrea!!!- gritó.-Han vuelto a por nosotros-
Abel rápidamente miró a Sandra y no pudo evitar sonreír. Lo cierto es que ya lo daba todo por perdido, pero había recuperado la esperanza al ver como no los habían dejado tirados y habían vuelto a por ellos. Aunque Abel no pudo pararse más, los infectados ya los habían alcanzado nuevamente. Abel pateó a uno de los No Muertos y luego corrió hacia Sandra, la agarró del brazo y ambos comenzaron a correr con los infectados pisándoles los talones. Puede que los hubiesen ido a buscar, pero aun no los habían salvado, todavía podía ocurrir cualquier cosa.

Con el camino medio despejado, Gálvez, el perro y yo comenzamos a correr en dirección al hunvee, el primero en llegar fue Gálvez, este se acercó a la puerta del conductor y la abrió rápidamente mientras yo abría la puerta de atrás para que el perro pudiera subir.
-Las llaves están puestas- me dijo Gálvez.
-Arranca entonces- le respondí al tiempo que corría para sentarme en el asiento del copiloto.
Me lancé al interior mientras Gálvez ponía en marcha el motor y el perro comenzaba a ladrar viendo como algunos No Muertos habían centrado toda su atención en nosotros y ya estaban dando golpes en la carrocería del hunvee.
Gálvez pisó el acelerador y el hunvee salió a toda velocidad pasándoles por encima a varios infectados. Gálvez era un gran conductor y en muy pocas ocasiones atropellaba a los infectados que se ponían por delante, la mayoría de las veces lograba pasar entre dos sin rozarles, estaba empezando el rescate de Abel y Sandra.
*****
Madrid…

Habían vuelto al hangar y le habían inyectado a Jorge la vacuna. Se había librado aunque todavía tenía que guardar reposo. Daniela lo vigilaba en todo momento.
-Te vas a pensar que soy el pupas. Ya no me pueden pasar más cosas- Jorge miró las ampollas.-¿Cuántas nos quedan?-
-Solo seis- respondió Abigail acercándose a ellos.-Daniela, necesito hablar con el en privado-
Jorge miró a Daniela y asintió con la cabeza. Cuando Daniela se fue, ambos comenzaron a hablar.
-Querías verme ¿No?- preguntó Abigail.
-Si, es sobre algo que vi en la gasolinera. Dos de los tipos murieron por los disparos de Silverio, pero estos se reanimaron poco después sin ser mordidos… ¿Qué ocurre? Si alguien lo sabe eres tú.-
-Tengo motivos para pensar que el virus ha mutado. Es muy posible que todos lo tengamos en estos momentos… bueno, no todos. Ahora mismo, Luci y tu tenéis el virus eliminado de vuestro organismo, por aire ya no lo contraeréis-
Jorge suspiró.-Eso me alegra, pero a que ahora es cuando viene el “pero”-
-Pero…- dijo Abigail.
-Lo sabía- le interrumpió Jorge.
-Pero si por ejemplo te volviesen a morder no habría cura para ti-
-Es decir, que estoy jodido. Bueno, bastara con no ponerles la manita para que me hinquen el diente. Ahora en serio, que no se gasten más dosis. Aunque lo tengamos ya, este no se activaría hasta que muriésemos. Es importante que esas vacunas lleguen a la civilización y que puedan fabricarse más y mejorarse- Abigail asintió y Jorge siguió hablando.-Pase lo que pase, cuando ese helicóptero despegue, tu tienes que ir a bordo-

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