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jueves, 22 de noviembre de 2012

Capitulo 175: Asediados, part 3



Yeles…

De nuevo en el pueblo, las calles estaban desiertas otra vez como cuando entramos la primera vez, aun así nos llegaba el sonido de sus gemidos todavía. Era de intuir que la mayoría de No Muertos seguían en el colegio san Antonio tratando de dar caza a Abel y Sandra. No me cabía ninguna duda de que estaban allí, era más, Yako tiraba como un loco hacia aquella dirección. Al ser un grupo pequeño pasaríamos más desapercibidos, aunque eso no nos libraba de ser atacados en algún momento.
Llegamos a una calle recta que nos llevaría hacia el ayuntamiento, cuyo edificio se levantaba sobre las demás casas, al menos desde como lo veíamos desde nuestra posición. Cuando llegáramos a el teníamos que girar por una calle y entonces llegaríamos al colegio. Entonces, mientras avanzábamos, el pelo del lomo de Yako se erizó y comenzó a gruñir hacia una de las puertas de los comercios que había por allí. No pasó mucho tiempo hasta que un infectado surgió del interior, era una chica de larga cabellera negra, tenía una herida en el cuello que había sido producida por un mordisco, el mismo que le había causado la muerte. Esta al vernos comenzó a avanzar hacia nosotros a paso lento pero decidido mientras gruñía y levantaba un brazo hacia nosotros mientras el otro permanecía colgante en un lado. Fue entonces cuando Yako comenzó a ladrar, eso era un problema. Alcé el arma dispuesto a disparar, pero Gálvez se adelantó y sacó su machete, rápidamente agarró a la infectada del cuello y seguidamente le clavó el machete en la cabeza, haciendo que un montón de sangre negra y espesa surgiera del corte y de la boca, cuando la infectada cayó al suelo, Gálvez la pateó con fuerza.
-Sera mejor que el perro no ladre- dijo Gálvez mirándome.
Y como si de unas palabras mágicas se tratase, un grupo de infectados doblaron la esquina de la calle atraídos por los ladridos del perro. Quizás fuese un error llevar al animal, pero el era una garantía para encontrar a Sandra. Rápidamente, como parecía que aun no nos habían visto nos ocultamos y yo me aseguré de que el perro tuviera la boca cerrada. Todos estábamos ocultos en el interior del comercio del que había salido la infectada. Me asomé por un lado y vi como el grupo pasaba de largo, buscaban el origen del ruido, no pararían a menos que algo los detuviese. De repente escuchamos un ruido, era un ruido similar a unos disparos, lo que hizo que el grupo de No Muertos diera media vuelta y comenzara a caminar en dirección al colegio, el lugar de donde venían los disparos, y ya sabía yo quien los estaba efectuando.
*****
Abel y Sandra habían salido del comedor del colegio. Nada más salir, el grandullón había comenzado a disparar a los infectados que al verlos habían comenzado a caminar hacia ellos. Abel disparó a uno que se había acercado demasiado por detrás de Sandra mientras ella disparaba contra otros dos infectados que se acercaban por el pasillo. No tenían que dejar que los rodearan. Abel comenzó a caminar hacia delante mientras golpeaba a uno de ellos que se había abalanzado sobre el. Tenían que salir de allí rápidamente antes de que los tiros atrajesen  a más infectados.
-Vamos, por aquí- dijo Abel llegando al final del pasillo. Este señaló una puerta que daba al patio trasero.
Cuando llegaron a la puerta y se disponían a salir, vieron muchas sombras humanas que se acercaban a la puerta y comenzaban a arañar y a golpear los cristales y la chapa de la puerta.
-No… por aquí no- dijo Abel dando media vuelta al tiempo que la puerta comenzaba a ceder por la presión que los infectados hacían al otro lado.
Ambos comenzaron a correr por el pasillo hacia otra puerta, cuando pasaron por al lado de las escaleras vieron a un grupo que bajaba por ellas, uno de esos infectados se adelantó demasiado cuando los vio aparecer y se acabó cayendo por las escaleras. Aunque eso no le impidió tratar de agarrar a Sandra. Abel se adelantó rápidamente y golpeó al No Muerto en la cabeza, seguidamente agarró a Sandra del brazo, tiró de ella y la alejó de allí mientras los demás No Muertos llegaban al primer escalón y comenzaban a perseguirles por el pasillo. Ambos corrían rápidamente, lo malo era que cada puerta  que daba al exterior estaba ya siendo golpeada por los infectados que había fuera. Hubo veces que tuvieron que retroceder sobre sus pasos y tomar otro pasillo antes de ser alcanzados por los otros que les pisaban los talones.
Uno de ellos, un hombre de pelo rojo y largo se abalanzó sobre Abel, pero este lo mantenía alejado de el gracias a la fuerza que tenía. Abel le agarró por el cuello, le dio rápidamente la vuelta, puso su mano en la nuca y estampó la cara del infectado contra la pared. El cuerpo cayó dejando un manchurrón de sangre negra y espesa. Otro agarró a Abel por detrás, pero rápidamente Sandra le disparó en la cabeza.
De pronto escucharon un fuerte ruido y no tardaron en ver como otro grupo venia por uno de los pasillos por los que no habían querido salir. Más No Muertos habían entrado en el colegio.
-¡¡¡Abel!!! ¿Qué hacemos?- preguntó Sandra totalmente asustada al ver que estaban empezando a ser rodeados.
Abel golpeó a otro con el puño y le lanzó una mirada a Sandra.-Sube por las escaleras, no podemos salir por aquí-
Sandra comenzó a subir por las escaleras mientras Abel se abría paso a golpes. Agarró a uno de los infectados y como si fuera un saco de patatas lo levantó en vilo y lo lanzó contra otros, provocando que todos cayeran formando una masa de brazos y piernas que se movían con frustración. Rápidamente, Abel se acercó a Sandra y ambos siguieron subiendo hasta que llegaron al primer piso. Allí vieron infectados en todos los pasillos que tenían a la vista, solo les quedaba seguir subiendo.
******
Habíamos llegado al colegio siguiendo al grupo que iba hacia allí. También lo habíamos hecho guiándonos por los disparos que se escuchaban de vez en cuando. Cada vez que paraban me imaginaba que quizás Sandra y Abel podrían haber caído, pero no era nada seguro y yo estaba decidido a encontrarles, aunque fuese muertos.
De nuevo escuchamos los disparos. Seguían vivos, aunque la munición no les duraría eternamente, Abel estaba con Sandra y sabía que el sabría ahorrar munición, pero con la cantidad de infectados que les estarían persiguiendo, pronto se quedarían sin nada.
Nos encontrábamos en el muro exterior, para saltarlo comenzamos a subirnos a un coche accidentado que había pegado a este. El primero en subir fui yo, me asomé por encima del muro y vi muchísimos infectados dentro y fuera del edificio, incluso pude ver como una marabunta comenzaba a entrar en el interior por una puerta, entonces escuché un disparo en una de las plantas del edificio y vi el destello del fogonazo, seguidamente vi dos siluetas pasar corriendo, eran Sandra y Abel sin duda.
-Acabo de verlos- dije mirando a David y a Andrea.
Andrea se subió rápidamente al coche y también se asomó por encima del muro, luego me miró.
-Hay demasiados fuera, dentro deben haber otros tantos. Ni de coña podríamos pasar-
-Pues no pienso dejarlos tirados- respondí. –Hay que buscar una forma de entrar ahí y ayudarles a salir-
-No hablo de dejarles tirados, pero hagamos lo que hagamos para sacarles, bastara con que solo uno de esos nos vea para que todos nos sigan a la que volvemos al campamento con los demás. Podríamos salir pitando, pero no se si eso solucionaría las cosas. Quizás deberíamos haber traído el Ume.-
-No hubiésemos cabido todos, además, dentro de el esta encerrado el chico que David sacó del vehículo aquel- respondí para dejar claro que el Ume no lo podíamos haber llevado.
Entonces caí en algo, aunque Andrea también parecía que lo había pensado. Ambos nos quedamos mirándonos, entonces comencé a planificar el plan que se iba formando en mi mente.
-Los vehículos de los hombres de Lujan están aparcados por aquí. Algunos eran bastante grandes como para poder entrar todos. El problema es que no sabemos cuanta gasolina tienen o si alguna bala perdida agujereo el deposito. Ir hasta allí sería jugársela demasiado- dije. – Además, antes de poder acceder a ellos deberíamos hacer que los muertos que hay a su alrededor desaparezcan-
-Eso podría hacerlo yo. Tomar una posición alta y comenzar a disparar, eso atraería a los podridos hacia a mi-
-No, de ninguna manera- dijo David.-Si los atraes todos hacia ti, serás tu quien tenga las cosas difíciles. ¿Cómo te recogeríamos después en caso de conseguir el vehículo?-
Yo miré a Andrea y también le negué eso. No quería que se arriesgara otra vez así, si por algún motivo no conseguíamos el vehículo, ella se vería en serios apuros. Teníamos que pensar otra cosa.

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