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jueves, 22 de noviembre de 2012

Capitulo 175: Asediados, part 1



Yeles…

Abel despertó a Sandra al amanecer, era el momento de tratar de salir del colegio antes de ser descubiertos por los infectados. Mientras Sandra se preparaba, Abel se acercó a la puerta del comedor y miró a los pasillos por los que aun circulaban No Muertos, pudo ver a algunos en muy buen estado, seguramente los que habían sido los hombres del tal Lujan. No vio a ninguno de sus compañeros y se alegró por ello, aunque el no verlos ahí en ese momento no los libraba de estar muertos.
-Ya estoy lista- dijo Sandra en voz baja mientras se ponía de pie.
-¿Revisaste los cargadores de tus armas?- preguntó Abel –Eso es lo primero-
Sandra asintió con la cabeza y preguntó.-¿Cómo ves la situación ahí fuera?-
-Solo veo dos, por como se mueven son de los que esprintan cuando ven carne fresca que se les sirve en bandeja de oro.- Abel miró a Sandra.-Ya me entiendes-
-Debemos salir de aquí ya. Por mucho que corran esos de ahí fuera, no quiero pasar ni un minuto más aquí.-
-El caso es que no se donde han ido los demás, abandonarnos no creo. Juanma no haría eso, puede que se hayan refugiado en algún lado y ahora se estén preparando para venir a por nosotros, aun así no podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar a ciegas. No estamos mancos, así que nada nos impide movernos por nuestra cuenta-
-El edificio esta rodeado por fuera y lleno por dentro ¿No?-
-Lo más probable- respondió Abel frotándose las manos.-Tendremos que abrirnos paso al mismo tiempo que cuidamos de nuestras espaldas. Como no sabemos aun como esta el asunto ahí fuera, dejando obviedades a parte. Será mejor que no disparemos a menos que sea estrictamente necesario-
-Como tú digas…- respondió Sandra con un tono de voz apesadumbrado.
-Tranquila, no dejare que te pase nada y por supuesto no pienso dejar que me maten- respondió Abel con una sonrisa.-Saldremos enteros de aquí-
*****
-Es muy posible que de alguna manera el virus haya mutado. A Héctor no le mordieron y aun así se reanimó. Eso es la primera vez que lo veo. Es más, ninguno de nuestros compañeros había revivido tras morir a causa de algo que no fuera un infectado-
-Tú mataste a Álvaro. ¿El no revivió?- preguntó Cesar.
-No, aunque hubiese sido posible en esos momentos…- miré a Vicky en esos momentos, lo que me hizo cortarme con la respuesta.-Su cerebro no quedó intacto-
Desde lo de Héctor no había dejado de darle vueltas al asunto, no sabía mucho más sobre el solanum, no más de lo que el Dr. Sánchez me contó en su momento, por lo tanto estaba estupefacto, la única explicación que le encontraba era que el virus había mutado de alguna manera, aunque las características de este se me escapaban del todo. Aunque la idea de la mutación del virus no me parecía descabellada para nada, era casi lo más obvio.
-Entonces solo se me ocurre que ese virus lo tenemos todos ahora. Es decir que en el momento de nuestra muerte se activara y nosotros pasaremos a engrosar la gran lista de No Muertos. Al menos es como yo lo veo- dijo Félix al tiempo que apretaba a Sole contra su pecho, la cual parecía al borde de un ataque de nervios, esa revelación la había dejado completamente rota.
Miré a Félix y asentí con la cabeza dándole la razón. No sabía si era así o no, aunque por lo que habíamos visto, era lo más probable, por lo tanto estaríamos todos infectados desde a saber cuanto tiempo. Solo sabíamos que en un principio el virus se había contagiado por el aire como el virus de la gripe, este había infectado a unos pocos que con el tiempo acabaron muriendo y volviendo a la vida, luego con todo aquello y la aparición de los No Muertos, el virus se fue transmitiendo básicamente por los mordiscos hasta la fecha, pero ahora por lo que fuera, el virus que había permanecido en el aire había cambiado y nos había infectado a los que en un principio fuimos inmunes. Aunque ahora parecía que este se había vuelto menos virulento pero más fácil de contagiar, había demasiadas teorías en el aire y pensar en ellas seria alarmar a los demás de forma innecesaria. Por otro lado teníamos que hacer algo respecto al tema de buscar a Abel y Sandra. Tenía que formar un equipo con el que ir a buscarles, un equipo del que estaba decidido a formar parte.
-Muy bien. Tenemos que encontrarnos de nuevo con Abel y Sandra, necesito gente que me acompañe de vuelta a Yeles para buscarles-
-Eso es una locura Juanma… es probable que estén muertos- dijo Almudena.
-No, me niego a creer eso. Prefiero ir y asegurarme de que no los dejamos tirados. No pienso cargar con eso, yo voy a ir. ¿Quién me acompaña?-
Eva se puso en pie para acompañarme, pero no estaba para muchos trotes, así que le negué su participación en el rescate. Prefería que se quedara con Vicky, cuidando de ella, me había enterado recientemente del hecho de que la niña tuviera una pistola. Me la había quitado para matar al prisionero, el cual aun no sabíamos cuales eran sus intenciones e identidad. Había prometido que hablaría con la pequeña y volvería a interrogar al chico, al que en ocasiones había pensado en matar para evitarnos problemas futuros, pero luego pensaba en el posible hecho de matar a un inocente. El mundo se habría ido al infierno, pero mis principios me estaban haciendo tomar otras decisiones, aunque estas al final resultaran malas. Definitivamente lo del prisionero y la charla con Vicky podía esperar, era más importante el rescate de Abel y Sandra.
-Muy bien, necesito al menos tres voluntarios, solo tres, los bastantes como para no llamar la atención de los podridos.- entonces miré al perro. –También quiero llevarme al perro, el nos llevara directos hasta Sandra con garantías-
En ese momento Andrea y David se pusieron en pie y se presentaron como voluntarios para acompañarme. También Gálvez se puso en pie.-Yo también voy-
-Muy bien…- entonces miré a Cesar. -Quiero que seas tu quien este al mando aquí y vigiles que no ocurra nada. Tenéis que saber que Lujan sigue por ahí, aunque esta solo, puede que quiera vengarse de nosotros-
-Muy bien, descuida. Yo me ocupo de esto, vosotros id con cuidado- dijo Cesar estrechándome la mano. –Presiento que esto se esta acabando, tengo la sensación de que lograremos escapar. Esta… esta es la buena-
-Eso espero- respondí.
Minutos más tarde, Andrea, David, Gálvez y yo partimos del campamento en dirección a Yeles otra vez guiados por el perro de Sandra, el cual ya parecía haber encontrado el rastro de su dueña.
******
Madrid…

Vanesa le tocó a Luci la frente, la fiebre había bajado de manera considerable y esta había mejorado, ya hablaba de vez en cuando. Aunque debía reposar mientras la vacuna tomaba el sistema circulatorio, quizás pronto podría volver a caminar y manejar la Katana como solía hacerlo. Por esa parte estaban tranquilos, pero por la parte que respectaba a Jorge estaban nerviosos. No sabían nada de el desde que Silverio había vuelto no hacia ni una hora. Podría ser que estuviera muerto o no, lo que estaba claro era que no estaba allí. Silverio no hacía más que dar vueltas por dentro del hangar.
Hanzo también estaba nervioso, Jorge era su amigo y en esos momentos estaba atrapado en el interior de una gasolinera con tres tipos que eran el enemigo, podían resistir algún tiempo en el interior, pero no podían salir. Eso si los No Muertos no entraban antes.
-Oye, tenemos que volver a por el- dijo Hanzo mirando al brasileño.
-Es imposible acercarnos sin que nos despedacen, me costó mucho llegar hasta aquí. La calle se llenó de infectados, no podremos avanzar, también me siguieron por los túneles de metro. Las cosas se han vuelto imposibles- respondió Silverio juntando las manos como rezando.
Entonces Hanzo miró el helicóptero que descansaba en el hangar a la espera de que los del grupo llegaran, entonces una luz se encendió en la mente de Hanzo, acababa de tener una idea brillante pero arriesgada en el sentido de que podrían alertar a tipos como Roache o Beltrán, pero era algo que tenían que intentar.
-¿Qué me dices de una huida por aire?- preguntó Hanzo.
-¿Con el helicóptero? ¿Estas loco? Eso gastaría combustible y encima revelaríamos nuestra posición. Nos condenaríamos nosotros solos, mira, se lo que sientes en cuanto a Jorge, el también es mi amigo. Por mucho que nos joda debemos aceptar que no tiene salvación-
-Id a por el, si tiene una oportunidad es esa- dijo Daniela entrando en la conversación para tratar de convencer a Silverio.-Por favor-
Silverio miró Daniela y luego miró a Hanzo.-Necesito reflexionar sobre esto, ya nos basta con que sepan donde estamos el cabrón de Reverte. No quiero que Roache también lo sepa-
Hanzo comprendía lo que quería Silverio, pero tenían que salvar a Jorge aunque tuviera que llevar a Silverio a punta de pistola.

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