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jueves, 15 de noviembre de 2012

Capitulo 174: Infectados, part 4



Madrid…

Conforme había podido. Jorge le había estado explicando a Silverio su plan. El brasileño lo había entendido perfectamente. Era un plan sencillo, la idea de Jorge era encerrarse en la gasolinera y atraer la atención de todos los No Muertos que había cerca de allí. Mientras el  los retenía junto a los cinco asaltantes, Silverio tenía que apañárselas para sacar las ampollas del maletín y marcharse de allí todo lo más rápido posible sin que aquellos cinco se diesen cuenta, Jorge haría todo lo posible para que su plan funcionase, no le importaba arriesgar la vida, ahora lo importante era que esa vacuna llegase hasta Luci y esta se salvase. Para Jorge era una forma de redimirse, desde que ocurrió lo de unirse al grupo de Roache había cometido varios pecados por mantener su plan.
-¿Estas seguro de eso tío? Puede que no salgas vivo de ahí, si no te matan los caminantes te mataran ellos al ver que se la has jugado- dijo Silverio en voz baja para que ninguno de los que iban por detrás les escuchase.
-Lo realmente importante no es lo que me pase a mí, lo importante es que esa vacuna llegue hasta Luci. Queda poco para el amanecer y cuando eso ocurra, el tiempo de Luci se acabara. Cuando te hagas con las ampollas de la vacuna quiero que corras dejándote los huevos para llevársela. Eso es lo único que importa ¿Entiendes?- preguntó Jorge.
-¿Qué están cuchicheando pinches?- preguntó uno de los chicos.
Jorge se dio la vuelta y le respondió con lo primero que se le ocurrió. -Comentábamos si el bigote de tu madre era natural o postizo, pero no llegamos a un acuerdo. ¿Tu que dices Pancho Villa? ¿Era natural o de quita y pon?-
La expresión del joven latino cambió al fruncir este el ceño, entonces alzó el arma para apuntar a Jorge, pero el líder le obligó a bajarla. No tenía sentido dispararles.
Un rato después llegaron a la gasolinera, era momento de poner en marcha el plan, todos se pusieron en marcha mientras Silverio planeaba bien su parte, si quería hacerse con el maletín tendría que matar al tipo que lo llevaba.
Había varios No Muertos dando vueltas por allí, con cautela se fueron acercando y se metieron dentro de la tienda, lo que buscaban lo encontrarían en la trastienda según los cinco chicos. Una vez en el interior cerraron la puerta y el líder latino miró a Jorge.
-Encontraran el combustible ahí atrás-
-¿Por qué no nos ayudáis?- preguntó Jorge.-Necesitamos que unos monten guardia y cubran a los demás mientras los otros cogen las botellas de combustible-
El líder miró a los demás y a Silverio.-Tú, tú y tú. Recojan el combustible-
Silverio y otros dos, incluido el portador del maletín fueron mandados a la trastienda, justo como Jorge había pensado. Sabía que aquel tipo mandaría al portador de la vacuna y al piloto a la retaguardia, aquellos tipos no eran de fiar, ya que estos no dudarían en matarles en el momento que dejasen de necesitarles, pero a pesar de ello le interesaba que a esos dos no les pasara nada, uno porque si moría con el maletín en su poder ya no podrían recuperarlo y el otro por ser el piloto, por lo tanto, estos debían estar bien protegidos. Un buen plan después de todo.

Silverio entró en la trastienda seguido por el que llevaba el maletín y por otro chico que no tendría más de dieciséis años. Era solo un crio, pero su expresión era tan fría como la de un adulto que ha perdido toda humanidad, una expresión que le recordaba mucho a la de Beltrán y Reverte. No quería imaginarse a las personas que podría haber matado ese chico, desde luego no habían sido pocos. Esas manos estaban manchadas de sangre inocente.
-¿A cuantas personas has matado?- preguntó Silverio tratando de buscar conversación mientras observaba aquella habitación con atención, había visto la ventana por la que podría salir, lo malo era que en lugar de uno había dos de los que tendría que deshacerse antes de emprender la huida. Seguramente tendría que deshacerse de aquel chaval también.
-Eso no es asunto tuyo. Haz lo que has venido a hacer y cállate- respondió el muchacho.
Silverio tenía que pensar en como separarlos a los dos, no podría matar a uno sin que el otro no se diese cuenta. Seria algo difícil. En ese momento vio como el que llevaba el maletín lo dejaba encima de una mesa, ese era el momento, rápidamente se abalanzó sobre el maletín y lo cogió con rapidez a la vez que apuntaba al chico. No era como habían planeado, pero no había otro modo.
-Silencio los dos u os mato. ¿Queda claro?-
Los dos chicos le apuntaron con sus armas, aunque ninguno de ellos disparó. Fue entonces cuando Silverio aprovechó su condición de piloto.-Si me disparáis la cagais. ¿Queréis salir de aquí? Pues haríais bien en no dispararme-
En ese momento el chico más joven comenzó a gritar como un loco llamando la atención de los demás. Como eso complicaba las cosas, Silverio no tuvo más remedio que disparar.

Jorge se sobresaltó al escuchar los disparos al igual que los que estaban con el. Jorge no sabía que había pasado, pero rápidamente disparó varias veces al techo. Rápidamente los No Muertos de la calle comenzaron a caminar en dirección a la gasolinera, los primeros no tardaron en comenzar a aporrear la puerta bloqueándoles esa salida.
-¿Qué carajo estas haciendo pinche suicida?- preguntó el líder apuntándose mutuamente a la cabeza con Jorge mientras este retrocedía. Con un rápido vistazo se asomó al interior de la trastienda, donde vio a los otros dos muertos en el suelo junto al maletín vacío, pero ni rastro de Silverio. El plan había variado un poco del que se había hecho en un principio, pero aun así, Silverio corría con las ampollas de la vacuna en dirección al aeropuerto. Jorge volvió a mirar entonces a los tres que le apuntaban, el no les servía en esos momentos para nada, podrían dispararle, pero no lo hacían, estaban más pendientes de los infectados que llegaban hasta la puerta.
-Aris, Claudio, aseguren la puerta con todo lo que encuentren- ordenó el líder de aquel grupo sin dejar de apuntarse con Jorge, los otros dos obedecieron sin rechistar.
-Ves lo mismo que yo ¿Verdad? No se lo que pasara aquí a partir de ahora, pero cuando esos de ahí fuera entren… te aseguro que lo harán, entre tu y yo… uno no saldrá de aquí. Podemos matarnos el uno al otro ahora mismo, pero eso no cambiara nada-
Mientras los otros dos trabajaban bloqueando la puerta, el líder dejó de apuntar a Jorge.-Te mataré más tarde, cuando nos ayudes para sobrevivir… pero te mataré cuando tenga la ocasión-
Jorge se echó a reír y bajó el arma.-Eso no será posible. Tú no me vas a matar, pero ahora tendremos que resistir juntos. ¿Qué otro remedio nos queda?-
Jorge supo en ese momento que no podría descuidarse en ningún momento porque aquellos tipos lo intentarían matar, el objetivo era sobrevivir hasta que encontrara una forma de escapar, no sin antes acabar con aquellos que estaban con el, podía arriesgarse con muchas cosas, pero no a que esos tipos volvieran al aeropuerto solos o acompañados por Roache. Ya había demasiados problemas con que lo supieran Reverte y Beltrán, tener a otro grupo de tarados pegado al culo era lo ultimo que necesitaba en esos momentos.
*****
Lo primero que Silverio hizo cuando salió por la ventanilla fue correr a toda velocidad por la calle esquivando No Muertos. Perdió un par de ampollas por el camino que acabaron pisoteadas por los infectados que iban tras sus pasos. Llegó rápidamente hasta una boca de metro que estaba abierta y sin pensárselo dos veces comenzó a bajar los escalones de dos en dos, detrás de el se iba juntando toda una horda mientras que otra que iba en aumento estaba rodeando la gasolinera, había tantos que era imposible que Jorge ni nadie pudiera escapar de allí. Iba tan absorto en esos pensamientos que tropezó y cayó de bruces por las escaleras mientras algunos No Muertos comenzaban a bajar las escaleras, rápidamente se puso en pie y siguió corriendo. Llegó abajo del todo en la estación de metro y saltó a la vía mientras los infectados tomaban el lugar en su persecución. No estaban demasiado lejos del aeropuerto, así que no tardaría en llegar.

Silverio llegó a la salida de metro que había junto al aeropuerto. Los infectados aun lo seguían a corta distancia, tendría que cerrar la verja detrás de si para que estos no salieran e invadieran el aeropuerto. Ya había demasiados problemas. Rápidamente salió y cerró la verja, los No Muertos no tardaron en llegar y meter los brazos a través de ellos intentando agarrarlo. Lo había logrado, se adentró en la terminal y salió a la pista de aterrizaje, se dirigió hacia el hangar y entró rápidamente ante la sorpresa de todos, Hanzo casi le dispara al confundirlo con un infectado.
-Inyéctaselo ¡¡¡Rápido!!!- dijo Silverio pasándole a Abigail una de las ampollas.
Abigail cogió las ampollas y le inyectó una a Luci rápidamente.
-¿Dónde esta Jorge?- preguntó Hanzo.
Silverio no contestó, aunque su expresión lo dejaba claro. Jorge estaba en serios aprietos. Fuera, empezaba un nuevo día en esos momentos.

2 comentarios:

  1. NOOOOOO.....DE NUEVO TERMINA EN SUSPENSO,,, SIN SABER SI LUCI SE SALVA VOY SIGUIENDO TU RELATO MUY BUENO HARTOS PERSONAJES Y MUCHO NERVIO ,,TE FELICITO DESDE CHILE ENCONTRE TU RELATO POR CASUALIDAD Y ME LO LEI TODO HASTA AHORA ,,BUENISIMO TIENES UN LECTOR MAS ALEJANDRO DE CHILE,,, SALUDOS

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    1. Muchas gracias Alejandro, espero que sigas disfrutando de la historia. Aun queda mucha por delante.

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