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jueves, 15 de noviembre de 2012

Capitulo 174: Infectados, part 3



Ese infectado era Héctor, estaba sobre Eva tratando de morderla, la boca de este estaba abriéndose y cerrándose a pocos centímetros de su cara. Héctor estaba lleno de tierra, señal de que acababa de salir de las entrañas de la tierra donde había sido enterrado. Eva trataba de alejarlo de ella, aunque las fuerzas la iban abandonando poco a poco a causa de las heridas que tenía por todo el cuerpo y la contractura que se había hecho al caer por las escaleras. Trató de alcanzar su arma, pero con el impacto, esta había salido volando y quedaba a tres metros de distancia de donde ella estaba forcejeando con aquel No Muerto, como no podía alcanzarla gritó para que los demás la escucharan, gritó con todas sus fuerzas mientras la boca de Héctor estaba a escasos centímetros de su garganta, un solo mordisco la condenaría.

Vicky estaba sentada sobre el techo del Ume cuando escuchó el grito. Miró en la dirección que se había marchado Eva y vio algo que se removía entre la hierba alta. Enseguida se imagino que algún infectado estaba atacando a Eva. De un salto bajó del techo y corrió hacia donde había dejado caer el arma, le llevó unos segundos encontrarla, cuando por fin la encontró la cogió con ambas manos y corrió en dirección hasta donde estaba Eva. Nada más llegar se encontró con la escena. Eva estaba luchando por su vida mientras un infectado que vestía como Héctor la atacaba. Vicky alzó el arma y le apuntó, su pulso temblaba y le estaba siendo imposible acertar el disparo en la cabeza.

Eva vio como la niña llegaba y apuntaba a Héctor, pero la pequeña parecía muy asustada, en un último esfuerzo empujó la cabeza de Héctor hacia arriba y entonces Vicky apuntó de nuevo. Ya no se lo pensó tanto, apuntó firmemente y disparó.
La bala atravesó la cabeza de Héctor y este se desplomó hacia delante, muerto de nuevo. Segundos después Eva se lo quitó de encima y pudo respirar tranquila por fin, respiró hondo y entonces abrió los ojos para mirar el cuerpo de Héctor, ahí había algo que no cuadraba, que ella supiera, a Héctor no lo habían mordido en ningún momento. Ella lo había visto morir en el autobús desangrado tras el tiro que le habían pegado. Entonces…si no le habían mordido…¿Cómo era posible que se hubiese reanimado?.

Todos nos despertamos a la vez cuando escuchamos el grito, justo un rato después escuchamos el tiro y todos corrimos atravesando la hierba alta hasta que llegamos al lugar de donde provenía todo el jaleo. Al despertarme no encontré ni a Vicky ni mi pistola, cuando escuché el grito y el tiro me imaginé lo que ocurría.
Nada más llegar vi a Eva y Vicky abrazadas, al lado de Vicky estaba mi pistola y a unos metros de ellas estaba Héctor, su cuerpo estaba manchado de tierra, era como si alguien lo hubiese desenterrado y llevado hasta allí, me acerqué y vi que en su frente se había abierto un buen agujero. No fui el único que se lo quedó mirando, también David, Cesar y Andrea se acercaron para verlo bien. Ninguno daba crédito a lo que estábamos viendo.
-¿Qué demonios ha pasado aquí?- preguntó David agachándose junto al cuerpo y luego mirándome estupefacto.-¿Cómo es posible que se haya reanimado si no le mordieron?-
-¿Seguro que no le mordieron?- preguntó Gálvez.
-Seguro, fue con nosotros todo el rato- respondió Sole.-No le han mordido en ningún momento-
-Pues sin no le han mordido… joder, no entiendo como ha podido ocurrir- dije al tiempo que me agachaba junto al cuerpo para echarle un vistazo, miré a David en ese momento.-Veamos si tiene mordiscos-
David y yo comenzamos a observarlo por todo el cuerpo, no encontramos ninguna herida por mordedura, solo la marca del disparo que lo había matado. Las caras de estupefacción seguían después de ver que no le habían mordido. Se había reanimado sin ser mordido. Todos nos quedamos mirándonos, las caras de todos eran un autentico poema, ninguno de ellos se podía creer lo que acababa de pasar. Me puse de pie y miré a los demás.
-Quemaremos el cuerpo. También desenterraremos el cuerpo de Cristina, quiero asegurarme de que ella no se levantara también. Creía que solo te infectabas si te mordían, pero después de esto… estoy completamente desorientado. No entiendo como esto es posible-
-Desenterrar a Cristina no será necesario- dijo Félix acercándose a mi.-A Cristina la mataron con un tiro en la cabeza. Su cerebro esta dañado, aunque estuviese infectada ya no podría reanimarse-
Sin saber muy bien lo que había ocurrido todavía, prendimos fuego al cuerpo de Héctor y movimos los vehículos de allí para no ser descubiertos por los No Muertos que vendrían al ver el humo de la hoguera. Mientras conducía el Ume iba pensando en Héctor y el virus. Todo lo que sabíamos de el hasta ahora había dejado de tener sentido, entonces se me vino  a la cabeza algo que me perturbó todavía más. ¿Y si de alguna manera todos llevábamos ese virus dentro? Aun que esa fuera la explicación a lo de Héctor, había cosas que todavía no me cuadraban, habíamos visto morir a amigos de forma natural o asesinados, con la cabeza intacta, pero ellos no se habían vuelto a levantar, las tumbas de la playa junto al parque de bomberos seguían intactas también. Quizás si Lidia o Tristán vivieran podrían explicarnos que significaba todo aquello, pero ninguno de ellos vivía ya. Si las cosas eran como pensaba, los problemas se habían intensificado.
*****
Madrid…

Vanesa no daba crédito todavía a lo que la doctora Abigail le había explicado. Realmente ese virus era imprevisible, si había mutado estaban jodidos, jodidos de verdad. Si uno de ellos moría se reanimaría, aunque Abigail le había dicho que no siempre era igual. Aunque los estudios no habían seguido. Desde luego Araguello no se había reanimado tras el infarto, quizás ese efecto había sido una ultima mutación de la cepa que permanecía en el aire. Por lo que sabía, la infección se transmitió en un principio por aire, la cual no afectó a mucha población. La mirada de Vanesa se posó sobre Luci, la cual seguía sudando a causa de la fiebre. También miró la mano donde le habían mordido, vio que la herida comenzaba ha supurar pus.
-Necesito desinfectante- dijo Vanesa mirando a los científicos, en concreto al más mayor de los tres. El que respondía al nombre de Jack Thorne.
Este se puso de pie, agarró una bolsa y se la lanzó por los aires para que Vanesa la agarrara, cuando la cogió sacó el desinfectante y se lo quiso aplicar a Luci, pero entonces se encontró con la mirada de Luci, la cual estaba bañada en lagrimas y parecía suplicante.
-Mátame Vane. Mi tiempo se acaba, no saldré de esta, soy una bomba de relojería- Luci tosió y se puso de lado para vomitar.-No quiero ser uno de esos seres-
Vanesa quiso bromear con lo de que todos tenían opciones de acabar igual aunque no les mordieran, pero se lo pensó mejor y le sonrió a la vez que le acariciaba el pelo.
-No digas eso. Claro que saldrás de esta, ya veras como Jorge y Silverio vuelven pronto y pueden inyectarte la vacuna. Te vas a salvar, ya lo veras, luego recordaras esto y te reirás- decía Vanesa tratando de calmarla, aunque ella estaba apunto de desmoronarse también.
Luci trató de sonreír, pero una nueva arcada le vino, se giró hacia un lado y vomitó nuevamente. Vanesa miró en ese momento la hora y vio que le quedaba muy poco, al amanecer, Luci no tendría salvación.
-Escucha, tienes que aguantar ¿Vale?- Vanesa le puso un trapo húmedo sobre la frente.- No te puedes morir tu también-
-Prométeme que me mataras si llega el momento, necesito que lo hagas, por favor, solo te pido eso- suplicó Luci.
Vanesa la miró y asintió con lagrimas en los ojos, aunque la mirada de Luci estaba perdida en ese momento y empezaba a dudar que realmente la viera.-Te prometo que si el tiempo se acaba de matare. Lo juro, no dejare que seas uno de esos seres-
Vanesa había dado su palabra, el problema seria explicárselo a los demás. ¿Cómo iba a contarles que Luci había muerto? Para los demás, Luci era un ser muy querido.

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