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jueves, 15 de noviembre de 2012

Capitulo 174: Infectados, part 1



Madrid…

Luci estaba teniendo terribles pesadillas a causa de la fiebre, de vez en cuando tenía alucinaciones donde veía a Felipe sentado frente a ella. Este le sonreía y jugaba con una pistola haciendo gestos como si fuese a pegarse un tiro. Había momentos que este comenzaba a sangrar por todos sus poros y al sonreír mostraba los dientes amarillos y podridos. Luci también sentía a veces que la llamaban por su nombre. Había momentos que creía estar despierta, pero rápidamente volvía a caer en una especie de bucle paranoico, entre la confusión se preguntaba si esos eran los síntomas que tenían todos los que se infectaban, a menudo se veía a si misma andando por un túnel oscuro y acababa junto a una mesita de noche donde había una pistola, ella intentaba alcanzarla, pero nunca lograba llegar. Luci abrió los ojos y vio a Vanesa poniéndole un paño mojado en la frente, también vio a una chica que no había visto nunca, estas hablaban entre si, pero Luci no entendía lo que decían, sus voces parecían lejanas y distorsionadas. Ella intentaba incorporarse, pero enseguida la inmovilizaban, no tardó en notar como le ataban las manos a algo.

-¿Qué haces?- preguntó Vanesa al ver como Abigail le amarraba las manos a la parte más baja de una tumbona que le habían puesto debajo para que descansara mejor.
-Si se convierte en uno de esos seres, lo mejor será que no se pueda mover- respondió Abigail.
Hanzo que también estaba allí se acercó a Luci para verla mejor, la recordaba muy bien, era la misma chica con la que había luchado aquella vez. La misma a la que había respetado desde ese momento aunque hubiese intentado matarla aquella vez. Ahora esa misma chica estaba casi muerta, vio como le sangraba la nariz. Hanzo cogió su katana y se sentó al lado, si se convertía en un No Muerto, morir por la espada seria lo más rápido y honorable. Entonces su mirada se cruzó con la de ella y lo único que Hanzo pudo decir fue que saliese bien o mal, todo acabaría pronto.

Luci tenía al lado al japonés que había conocido en la montaña aquella vez, el mismo con el que había luchado, el mismo que podía haberla matado en aquel mismo instante pero no lo hizo. Ahora estaba allí mismo velándola. A pesar de estar confusa se dio cuenta de la confianza que expresaba ese hombre. El estaba custodiándola por si llegaba lo inevitable, Luci quiso agradecérselo, pero no tenía fuerzas para articular palabra, simplemente pudo dedicarle una temblorosa sonrisa.
El virus seguía expandiéndose por su organismo y llegaría un momento que este acabaría con ella, pocas horas de vida le quedaban. La vida de Luci estaba en manos de Jorge en esos momentos.
*****
Yeles…

Tras la muerte de Héctor salí del autobús directo al Ume, abrí la puerta trasera de este y saqué al chico latino de un tirón. Este cayó de bruces al suelo, lo levanté del suelo y lo obligué a sentarse en el suelo mientras yo le apuntaba con el arma. Cuando este comenzó a suplicarme reconocí su voz, el era el mismo que se había hecho pasar por Silverio cuando llamé para preguntar si la historia que Lujan nos había contado era cierta. Tenía tanta rabia dentro de mí que sentía ganas de sacarle la verdad como fuese, aun si lo tenía que matar allí mismo.
-¿Quién eres y de que vais tu y esos tipos? ¿Qué es lo que queréis?- le pregunté clavándole la pistola en la mejilla. El chico comenzó a temblar al instante, aun así seguí presionándole.-Contesta a mi pregunta ahora mismo o te juro que te mato aquí y ahora, he perdido amigos por vuestra culpa. ¡¡¡Habla de una puta vez!!!- le di repetidos golpes en la cabeza, estaba obsesionado con que hablara.
-Yo no se nada, ellos me tenían retenido y me obligaban a hacer cosas, me obligaron a hacerme pasar por un tal Silverio para engañar a no se quien. Yo no tengo nada que ver con esa gente-
-¿Engañar a no se quien? Ese no se quien era yo. Tú te hiciste pasar por un hombre que nos va a sacar de aquí. Me engañaste, pero ya no me engañaras más. Estabas con ellos, tu palabra no me vale una mierda-
Agarré al chico por el cuello de la camisa y comencé a arrastrarlo detrás de mi para sacarlo fuera del camino, este suplicaba por su vida mientras los demás trataban de impedirme que hiciera lo que pretendía hacer. Eva iba a mi lado tratando de convencerme de que no lo matara, pero no quería escucharla. Obligué al chico a arrodillarse y que me mirara mientras ponía el cañón de mi pistola en su frente.
-Ultima oportunidad. Dime la verdad. ¿De que vais en vuestro grupo? ¿Cómo sabéis lo de Silverio y por que vinisteis a jodernos?-
-Juanma, piénsalo bien. Vas a matar a un chico inocente, no sabemos con certeza si estaba con ellos o de su parte. Solo sabemos que estaba esposado en el vehículo de esos tipos- decía Eva tratando de convencerme de que no lo matara, por alguna extraño motivo ese chico no le parecía peligroso. Todo lo contrario de lo que me parecía a mí.
-Este podría hacernos lo mismo que Lujan. Ganarse nuestra confianza para jodernos desde dentro, no pienso darle esa oportunidad. O habla contándonoslo todo o lo mato aquí y ahora- respondí mientras miraba fijamente al chico, el cual había empezado a llorar pidiendo clemencia. Entonces vi como Vicky me miraba con atención. Su expresión era totalmente fría, era como si quisiera ver como mataba a un hombre por ser mala persona.
-No me mates por el amor de dios… te he dicho todo lo que se. Esos tipos me cogieron cuando salía de Madrid. Trataba de escapar de la ciudad en un Hunvee. Me tuvieron retenido haciendo todo lo que ellos querían, pero escuché algo interesante mientras estaban reteniéndome… hablaban de un helicóptero en Madrid, una bomba nuclear y no se que otras cosas más. Hablaron de un tal Silverio por que habían interceptado una llamada con un grupo de Valencia-
Eva me miró en ese momento. –Nosotros-
-Después de eso- el chico continuó hablando.-Lujan y otros tipos se largaron de la masía donde estábamos refugiados. Poco después me obligaron a hacerme pasar por el tal Silverio… y todo fue normal hasta que me encontrasteis. No me matéis, os he dicho todo lo que se, soy una buena persona…-
-Podrías estar mintiéndonos- dejé de apuntarle en esos mismos momentos y me encamine de nuevo hacia el autobús, miré a Vicky y esta seguía mirándome, estaba como decepcionada por que no había hecho nada con aquel hombre a la que ella parecía que empezaba a ver como un peligro. A mis espaldas, Eva ayudaba al chico a ponerse en pie y lo obligó a caminar hasta la parte trasera del Ume donde lo dejó encerrado.
Necesitaba tomarme un descanso y pensar en que hacer con ese chico. Los demás sacaron los cuerpos de Héctor y Cristina para enterrarlos mientras tanto, justo cuando iba a salir me encontré con la mirada de Vicky.
-¿Por qué no lo hiciste papa? Los hombres malos merecen morir. Pueden hacernos daño- comenzó a decir Vicky ante mi asombro.-Mi otro papa decía eso muchas veces-
-No quiero que digas esas cosas- dije incorporándome rápidamente para agarrarla de los brazos.-Las niñas pequeñas no deberían decir esas cosas. No podemos matar así como así a las personas-
-Pero tu ibas a matarle, por eso le apuntabas con el arma- respondió Vicky.- Querías hacerlo, como mataste al hombre que mató a mama. Se que lo hiciste, de noche hablas-
Las palabras de Vicky me estaban dejando petrificado, era la primera vez que la escuchaba hablar con tanta frialdad. Esa pequeña estaba hablando como si estuviese perdiendo la inocencia de una niña de su edad. Era como si estuviese caminando hacia un carácter que ningún padre querría.
-Escúchame bien. No quiero que pienses en esas cosas, en realidad no quería matar a ese hombre. Solo quería que dijera la verdad. Pero el asesino de mama…- me corté al recordar a Álvaro y la forma en que lo había torturado hasta matarlo. Esa niña me había escuchado rememorar aquellos momentos en sueños, este maldito mundo la estaba convirtiendo en un animal sin sentimientos. Eso era algo que llevaba viendo desde hacia días, el hecho de que viera lo de mis amenazas al chico habían hecho que las emociones de la pequeña detonaran en ese preciso instante, lo peor era que después de todo lo que había visto no sabía como explicarle que a pesar de lo que hacíamos, era algo que estaba mal.
-Vicky…- comencé a decirle mientras trataba de encontrar las palabras adecuadas.-Papa hace lo que debe por que es una persona adulta. Pero no siempre es lo correcto, muchas veces…- me pasé la mano por la cabeza.-El hombre que mató a mama era malo, os retuvo a ti y a ella, merecía morir por lo que hizo, pero no debí matarle, le hice sufrir y muchas veces… a pesar de lo malo que era, papa se arrepiente mucho de haberle matado. No quiero que tengas que tener pesadillas después, ese chico de ahí fuera no se si es bueno o malo, pero no haremos nada hasta que no sepamos si dice la verdad o no. De momento no quiero que te acerques a el-
Entonces la pequeña clavó la mirada en mi y vi que estaba llorando desconsoladamente, no comprendía lo que ocurría hasta que comenzó a hablar.-Mama murió por mi culpa, el hombre malo escapó por mi culpa. Ese hombre le hizo cosas feas a mama… se merecía morir y quería matarle yo.-
Rápidamente abracé a la pequeña y comencé a susurrarle al oído que nada de lo que había ocurrido era culpa suya. Desconocía ese detalle de que Álvaro había escapado por culpa de Vicky, por eso estaba así. Entonces más que nunca, deseé salir cuanto antes de esa pesadilla, no quería que mi hija se criara en un mundo así, donde la muerte esta acechando en cada esquina y no hay ningún tipo de ley. Poco después, salimos para asistir a los funerales mientras Abel y Sandra seguían sin aparecer.

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