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jueves, 8 de noviembre de 2012

Capitulo 173: Contrareloj, part 4



Eva, Vicky y yo seguíamos avanzando hacia el colegio a paso rápido mientras veíamos como detrás de nosotros iban apareciendo más y más infectados. Era como si todo el pueblo se estuviese movilizando tras nosotros para darnos caza. No sabíamos a cuanto estábamos de la escuela, pero me estaba fijando en que Eva y yo habíamos pasado por aquellas calles mientras perseguíamos a Lujan, no podía quedarnos mucho. Mientras caminábamos vi como la pequeña tropezaba y caía victima del agotamiento. Rápidamente la cogí en brazos y seguí corriendo. Por fin pude ver el edificio estudiantil desde donde estábamos, miré a Eva y aceleramos el paso.
Doblamos rápidamente la esquina y nada más ver una silueta que surgió delante, alcé el arma instintivamente al tiempo que la silueta, pero ninguno de los dos disparó. Cuando vi de quien se trataba bajé el arma. Se trataba de Andrea.
-Íbamos en vuestra búsqueda- dijo esta.
Miré por detrás de Andrea y solo vi a Cesar y Gorka con ella. No había nadie más, eso hizo que me alarmara.
-¿Dónde están los demás?- pregunté.
-No hay tiempo para eso ahora, debemos volver al colegio y largarnos en el Ume. Félix y unos cuantos más nos deben estar esperando en las afueras de Yeles. Les dijimos que se marcharan-
Todos empezamos a correr en dirección a la escuela, cuando llegamos a los muros de esta vimos que otras dos siluetas surgieron a nuestro encuentro. Se trataba de David y de un chico latino al que no habíamos visto nunca.
-¡¡¡Me alegro de veros!!!- exclamó David mirándonos, aunque rápidamente miró al chico latino, al cual pudimos ver que todavía llevaba puestas unas esposas.-Este es Marcus, era un prisionero de esos tipos. Lo encontré mientras buscaba a Sandra y Abel-
Todos miramos recelosos a Marcus, ninguno parecía que se acabase de fiar de el, pero no había tiempo para eso. Emprendimos de nuevo la marcha y acabamos llegando al Ume. Una vez allí subimos y nos marchamos de allí. De vez en cuando miraba a David y le notaba una expresión de derrota en la cara.
-¿Qué ocurre?- le pregunté.-¿No encontraste ni a Sandra ni a Abel?-
-No es eso, encontré a este chico- dijo David mirándolo de reojo.- Te juro que por unos momentos pensé en dejarlo tirado o matarle allí mismo, seguir a lo mio y encontrar a Sandra y al grandullón, pero el edificio estaba lleno de infectados. No hubiese logrado nada y me siento fatal por irnos así-
-Volveremos mañana, puede que el edificio se vacíe al amanecer, si están vivos les encontraremos. Ambos son fuertes, seguro que están vivos escondidos en el interior de alguna de las aulas o algo. Aunque hubieses entrado puede que no los hubieses encontrado vivos. Prefiero que estés aquí- le dije poniéndole la mano en el hombro.

Abel no podía dormir, se negaba a ello, no quería arriesgarse a ello y luego despertarse con uno de aquellos seres destripándolo a el o a Sandra. Prefería estar despierto por si hacia falta disparar, eso sobretodo. Tenía el brazo izquierdo sobre Sandra, pero el derecho estaba puesto sobre su pistola. Quería tenerla a mano por lo que pudiera pasar. Entonces notó como Sandra se removía, segundos después escuchó la voz de la muchacha.
-¿Cuánto he dormido?-
-No lo se. Un rato, puede que tres cuartos de hora o así. No sabría decirte-
-Seguimos en el comedor- dijo Sandra levantando la cabeza.
-Hubiese preferido una suite de lujo, pero en el apocalipsis como que no puedes elegir. Sigue durmiendo, cuando amanezca buscaremos a los otros. Si se han marchado no creo que lo hayan hecho muy lejos. Puede que se hayan ido hacia las afueras para despistar a los muertos. Algo obvio, pero abandonarnos, nunca. Juanma no es de esos, me lo ha demostrado en varias ocasiones. Se que volverán, aun así nosotros también deberemos movernos. El pueblo no es muy grande, así que como digo, seguro que siguen cerca-
-Entonces al amanecer veremos que hacemos-
-Por cierto, te he oído hablar en sueños. Mencionabas a Toni y Paco. Yo no acabare como ellos. Tú no tienes la culpa de nada de eso, es tontería que te culpes cuando nada de eso tenía que ver contigo. Puede que estuvieses con ellos cuando murieron, pero no fue por tu culpa-
-Si yo fuese más valiente o más hábil… pero es que ellos no fueron los únicos. Había una niña, Zulema, estaba con nosotros en la prisión y me convenció para salir a buscar a su madre en el campamento de los franceses. No llegamos, la mordieron y murió. Me siento como si fuese una gafe- dijo Sandra.
-No lo eres. Estas cosas pasan. Cuando era pequeño mi hermano murió de forma trágica, tenía trece años y el dieciséis. Nos divertíamos lanzándonos desde el espigón al mar. Un día cometimos la insensatez de ir a bañarnos cuando el mar estaba algo picado, las olas rompían con fuerza contra las rocas. Mi hermano decía que fuera con cuidado, pero yo era un enorme cabezota. Así que hice caso omiso y me tiré al agua. Fue un error por mi parte, las olas comenzaron a lanzarme contra las rocas y mi hermano se lanzó a buscarme, el logró sacarme de allí… pero el…- los ojos de Abel de llenaron de lagrimas y Sandra cayó en la cuenta de que esa era la primera vez que veía llorar a aquel hombretón al que sus compañeros habían apodado el increíble Hulk. Enseguida siguió hablando.- Mi hermano no logró salir con vida del agua, no encontraron el cuerpo hasta una semana después, había estado golpeándose contra las rocas, murió a golpes. Mi padre me culpó a mi, y desde ese día era poco menos que una mierda para el. No me libraba de una paliza de las suyas ningún día… mi padre me culpaba tanto que al final acabe culpándome y odiándome a mi mismo yo también. Me miraba al espejo y sentía asco de mi mismo- entonces Abel le mostró el brazo derecho a Sandra.-Llegué hasta el punto de intentar suicidarme varias veces y de varias formas, esta fue una de ellas, otra vez intenté ponerme ciego a pastillas, me estampé con el coche de mi viejo contra un muro… no logré nada. Supongo que era el destino… yo que se. El caso es que quería morir y no lo conseguí. Con el tiempo dejé de autojoderme y decidí que no tenía la culpa de la muerte de mi hermano. Fue el destino, el mismo destino que ha querido que acabemos aquí en el fin del mundo y sobreviviéramos. Estamos aquí por que de alguna manera, el destino… y llámame ignorante si quieres… pero el destino nos ha metido aquí para que sobrevivamos-
-Yo no creo en el destino. Más bien creo que hemos estado aquí por suerte que hemos tenido, aunque la suerte tarde o temprano se acaba. A veces pienso que no sobreviviré, ahora mismo pienso que no voy a salir de esta, que antes de coger ese helicóptero moriré. Eso lo tengo seguro del todo-
-Bueno, supongo que tienes razón, uno muere cuando le llega el momento. Supongo que le pasó a mi hermano así, pero a nosotros aun no nos llegó la hora, estoy convencido de que lograremos escapar. Antes quizás hubiese tenido mis dudas al respecto, pero ahora… estoy empezando a tener esperanzas-
-Yo prefiero no ilusionarme- respondió Sandra.
*****
Félix había detenido el autobús a una distancia prudencial de Yeles. Héctor seguía perdiendo sangre y no parecía que fuese a aguantar mucho. El tiempo se le estaba agotando rápidamente, moriría irremediablemente si no hacían algo. Almudena cuidaba de el mientras Gálvez trataba de detener la hemorragia, necesitaba ser operado rápidamente, el problema es que no había nadie para hacerlo. En ese momento Félix vio llegar los faros de un vehículo. Algunos se pusieron muy nerviosos, pero rápidamente se calmaron al ver que se trataba del Ume.

Salí del Ume y me acerqué corriendo al autobús, abrí la puerta y subí. Cuando vi el cuerpo de Cristina y a Héctor en las ultimas casi se me para el corazón. Me acerqué rápidamente a Héctor y le lancé una mirada a Almudena.
-¿Cómo esta?-
El rostro de Almudena me reveló que no había demasiado que pudiéramos hacer por el. Vi la bala, esta lo había atravesado de lado a lado y no era algo que pudiéramos curar, lo único que podíamos hacer era hacer que sufriera lo menos posible. Este me miró e intentó hablar, pero yo se lo impedí.
-No es necesario que hables. De verdad, tienes que relajarte, esto pasara pronto-
-Ya sabemos que me muero. Bueno… me jode… no poder llegar al final… pero este tiempo que he estado con… vosotros… a pesar de las circunstancias… he sido un tiempo prácticamente… feliz. Habéis… sido una familia para mí…-
Poco a poco Héctor fue cerrando los ojos y finalmente dejo de hablar. Yo traté de despertarle, pero no hubo manera. Héctor acababa de morir, habíamos perdido a uno más del grupo.

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