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jueves, 8 de noviembre de 2012

Capitulo 173: Contrareloj, part 2



Saqué un poco de desinfectante de la bolsa de primeros auxilios que llevaba siempre conmigo desde la muerte de Lidia. Con el comencé a desinfectarle la herida de la frente a la pequeña y luego le puse una tirita. Luego la miré de arriba abajo para comprobar que no tenía más lesiones ni heridas, ambos nos encontrábamos todavía en el interior del local donde Lujan había estampado el Ume, este había quedado inservible y una negra humareda salía del motor.
-¿Has pasado miedo?- le pregunté a la pequeña para tratar de que se le pasara el miedo que aun tenía.-No pasa nada, no se lo diré a nadie, diré que has sido muy valiente. ¿Vale?-
La pequeña asintió con una sonrisa y yo la cogí en brazos. Teníamos que volver a buscar a Eva, reunirnos con los demás y seguir nuestro camino hasta Madrid o al menos hasta poder contactar de nuevo con Luci y ver si estos podían venir a por nosotros o no. Aunque por el tiempo que había pasado y ver que no aparecía ningún helicóptero, me hacia pensar varias cosas, entre ellas que Luci y Vanesa no habían llegado a su destino. La otra opción y en la que prefería pensar, era que Silverio no podía mover el helicóptero de allí si no era para largarnos directamente. Tenía presente todavía lo de los otros grupos y quizás el no quería arriesgarse a ir hasta otra población y alertar a otros. Un helicóptero en esos tiempos debía ser más codiciado que el mismo oro.
Cuando Vicky y yo salimos de la carnicería vimos el ayuntamiento a unos metros de donde estábamos nosotros, lo que vi en el hizo que rápidamente me ocultara con Vicky detrás de un contenedor.
Había varios No Muertos dando vueltas por el exterior rodeando el edificio, miré a las ventanas y vi más de ellos en el interior. Habían logrado entrar, seguramente atraídos por la presencia de Eva y la otra chica, entonces vi algo que me llamó mucho la atención, por una de las ventanas vi pasar una silueta, era una chica rubia que vestía una camisa de tirantes blanca manchada de sangre y que corría todo lo rápido que podía mientras se agarraba el costado, justo detrás iba una pequeña horda de infectados pisándole los talones. De vez en cuando esta alzaba una mano y sin mirarles abría fuego. No había duda, se trataba de Eva. Rápidamente miré a Vicky y la cogí de los hombros.
-Escúchame, tengo que ir a salvar a tía Eva. Tienes que esconderte y no hacer nada de ruido hasta que yo vuelva. ¿De acuerdo?-
La pequeña asintió y yo la levante en brazos para meterla dentro del contenedor, ella no parecía estar muy contenta con que la metiera allí, pero tampoco había muchas más opciones en esos momentos. Cuando estuvo ya dentro, cerré la tapa y le susurré que no tardaría en volver, que se quedara quieta, seguidamente comencé a correr hacia el ayuntamiento. Podía imaginarme por lo que estaba pasando Eva en esos momentos, estaba allí sola con la adrenalina al máximo, herida y con varios No Muertos apunto de alcanzarla. No podía perderla, a ella también no.
*****
Pese al dolor de las piernas y a la desorientación que Eva sentía, seguía corriendo mientras una horda de muertos iba aumentando a sus espaldas. De vez en cuando alzaba la mano para dispararles sin mirar, tenía demasiado miedo como para pararse, eso podría costarle la vida. Solo podía correr y correr. Eva alzó de nuevo la pistola y trató de abrir fuego, pero ya no había munición. Con rabia tiró la pistola al suelo y continuó corriendo mientras la vida entera le pasaba por delante de los ojos y estos se humedecían, estaba sola en aquellos momentos y no parecía que nadie fuese a llegar para salvarla.
Se agarraba el costado con fuerza, le dolía muchísimo, lo que le hacia pensar que se había roto alguna costilla, también los cortes que aquella zorra le había hecho en el vientre le ardían a la vez que le sangraban abundantemente, si perdía más sangre acabaría desmayándose delante de aquellos seres, y entonces si, estaría completamente perdida, se preguntaba cuanto tardaría en morir y si sufriría, después una nueva y perturbadora pregunta surgió en su mente. ¿Cuánto tardaría en volver después de muerta?.
Llegó hasta una puerta doble en alguno de los pisos, no sabía ni donde estaba, simplemente se lanzó contra la puerta con el hombro por delante sin pensárselo. Ni siquiera sabía si esta estaría abierta, de no estarlo, la huida acabaría en ese mismo instante, lo que más le fastidiaba era no tener ya munición para volarse la cabeza.
Milagrosamente y para su sorpresa, cuando se lanzó contra la puerta, esta se abrió y pudo seguir huyendo, pocos segundos después de que ella cruzara la puerta, esta se abrió nuevamente y entraron los No Muertos que la perseguían, no iba a lograr despistarlos, ya no. Dobló una esquina y entonces notó como alguien la agarraba y tiraba de ella, creyó que ya le había llegado la hora, cerró los ojos y espero que llegara el primer mordisco, solo quería que ocurriese deprisa, pero nada de eso ocurrió. Enseguida escuchó varios disparos y notó como alguien tiraba de ella con fuerza mientras corría, entonces abrió los ojos y vio a su salvador.

Nada más agarrar a Eva abrí fuego contra los primeros No Muertos que vi, fueron disparos certeros en la cabeza y la caída de los primeros entorpeció a los que iban detrás hasta que acabó formándose un tapón de brazos, piernas y rostros putrefactos enfurecidos. Enseguida comencé a correr con Eva a cuestas, ella me miró con lágrimas en los ojos y aunque me hubiese gustado decir algo me callé, no había tiempo, tenía que regresar todavía a por Vicky, luego nos reuniríamos con los demás. Comencé a deshacer mis pasos y a irme por donde había venido, bajamos rápidamente unos escalones y salimos al exterior, donde comenzamos a cruzar una zona ajardinada, la misma que había tenido que atravesar para entrar dentro. No tardamos en llegar hasta el contenedor donde había dejado a Vicky, nada más llegar di un par de golpes y susurré el nombre de la pequeña, esta no tardó en surgir del interior, dejé a Eva sentada y descansando mientras yo ayudaba a Vicky a salir de ahí, cuando la deposité en le suelo se apresuró a abrazar a Eva con una amplia sonrisa mientras yo cargaba el arma otra vez.
-¿Estas bien? ¿Qué ha pasado con la otra chica?- pregunté a la vez que sacaba una pistola para dársela a Eva.
-Me la cargué. Le volé la puta cabeza. ¿Y el tío?-
-Se escapó, de todos modos dudo que venga a por nosotros, esta solo. Ahora lo que debemos hacer es salir de aquí, reunirnos con los demás y salir de aquí.- entonces saqué desinfectante de la bolsa y comencé a inspeccionar las heridas de Eva. Noté que se quejaba mucho del costado, entonces le palpé la zona afectada.
-Creo que me he roto una costilla- dijo con una mueca de dolor.
Negué con la cabeza.-No esta rota, solo es un golpe. No soy medico, pero se que rota no esta, el dolor se te pasara en unos días si guardas reposo-
-Si, reposaré en una tumbona junto a la piscina, tomando el sol y con un Martini bien frio en la mano- dijo Eva con ironía.
Eché el desinfectante sobre los cortes del vientre y luego puse unas gasas, seguidamente se lo vendé lo mejor que pude. Tampoco podía tomarme demasiado tiempo en esos momentos, estaba mucho más pendiente de que no nos atacaran infectados.
Cuando Eva ya estuvo bien se levantó y ambos nos quedamos ocultos detrás del contenedor junto a la niña. El colegio nos cogía algo lejos, por otro lado tampoco nos habíamos quedado mucho con el camino que habíamos usado para llegar hasta allí, en parte estábamos perdidos en aquel lugar. De los demás no sabíamos nada, ni siquiera si estarían vivos o muertos.
*****
Andrea, David, Cesar y Gorka llegaron al Ume que habían dejado aparcado en el exterior del colegio. Seguían sin encontrar a los que faltaban, pero ya no podían quedarse mucho más tiempo allí, había demasiados infectados en el interior y muchos de ellos eran los que habían sido los hombres de Lujan, tras morir se habían reanimado, algunos estaban en tan mal estado que apenas podían levantarse, otros sin embargo todavía podían correr, lo que les hacía terriblemente peligrosos.
-No podemos irnos y dejar aquí a los que no han aparecido aun, puede que estén muertos, es una opción, pero no podemos irnos sin comprobarlo. Tampoco sabemos donde esta el autobús- dijo David.
-¿Y que quieres que hagamos?- preguntó Gorka.
-Lo que sea menos largarnos- respondió David mirando a Cesar esperando que este tomara el mando y decidiese algo.
-¿Quiénes faltan exactamente?- preguntó Cesar sin perder de vista la calle.
-Abel, Sandra, Juanma, Eva y la niña- respondió Andrea.-Los demás están en el autobús, la ultima vez que vi a Juanma y a Eva, estos perseguían a Lujan y la chica. Siguieron una dirección calle abajo, al menos hasta donde yo llegué a ver-
-Muy bien. ¿Puedes guiarnos?- preguntó Cesar.
-Si- respondió Andrea.-Pero ¿Y Abel y Sandra? A ellos no los vi salir de aquí, tampoco hemos visto sus cadáveres-
-Yo me adentrare de nuevo en el colegio, necesitare armas- dijo David andando hacia el maletero del Ume, al abrirlo sacó varios fusiles, estuvo mirándolos hasta que eligio uno, luego se preparó municiones para el fusil y la pistola.
-No dispares a menos que sea necesario. ¿De acuerdo?- dijo Cesar.
-De acuerdo- respondió David.
Andrea se acercó a el y le besó.-Ten mucho cuidado-
-Lo tendré-
Seguidamente David se adentró de nuevo en el interior del colegio.

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