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jueves, 1 de noviembre de 2012

Capitulo 172: Mala sangre, part 2



Madrid…

Luci estaba estupefacta al escuchar las voces de la terraza, seguidamente miró a Jorge, quiso avanzar hacia el para golpearle, pero este comenzó a tratar de disuadirla. –Eh eh, tranqui… que yo con esto no tengo nada que ver-
-¿Se supone que te tengo que creer?- dijo Luci levantando el puño para darle un puñetazo -Resulta muy extraño que aparezcas tu y luego misteriosamente aparezcan otros, además, tu cara revela muchas cosas. Los conoces-
-Claro que los conozco. Son hombres de Roache, si nos cogen estamos muertos- dijo Jorge.-Seguramente vieron la luz al igual que yo, debe ser una avanzadilla, el pez gordo dudo que mueva el culo de allí donde este. Tienes que soltarme, por favor-
Luci miró a Jorge y sacó su cuchillo, seguidamente cortó las cuerdas que ataban a Jorge a la silla, luego le lanzó una mirada de advertencia.-Te voy a dar el beneficio de la duda, pero juégamela y te haré que te tragues tus propios testículos. ¿Tienes algún plan?-
-Esos tipos son como los yamakasi, son bandas que se han aliado para Roache, se mueven por la ciudad con autentica maestría y no podremos salir de aquí sin abrir fuego o en silencio. Debemos plantarles cara- decía Jorge mientras recogía sus armas.
-Pero si abrimos fuego atraeremos a los podridos de la calle hacia el portal. Eso será un problema- dijo Vanesa preparando sus armas.
-Por eso saldremos por la terraza- respondió Jorge.-Tendremos que pasarles por encima a esos capullos, pero tendríamos que hacerlo antes o después. Supongo que es mejor que nos los quitemos de encima ahora. Además, no nos conviene que estos sepan donde nos dirigimos-
-¿Y hacia donde nos dirigimos ahora?- preguntó Luci.
-Hasta el aeropuerto de Barajas. Allí os llevo. Es la única manera de demostraros que estoy de vuestra parte- Jorge se encaminó hacia la puerta de la casa y comenzó a abrirla poco a poco, no tardó en escuchar que las voces ya habían entrado en el interior del edificio.
Luci se puso al lado de Jorge y Vanesa permaneció en la retaguardia. Luci escuchó hasta cuatro voces diferentes, entonces contó hasta cuatro, pero Jorge advirtió que había más, eran cuatro los que se habían adentrado en el edificio, pero debía haber más en la terraza vigilando y cubriendo a sus compañeros, mucho se temía que estos eran franceses. Con un gesto, Jorge pidió a Luci que lo siguiera pegada a la pared, entonces Jorge comenzó a preparar una flecha en el arco, estaba dispuesto a dispararla en el momento que uno de aquellos tipos asomara por allí la cara.
Jorge alzó el arco y tensó la cuerda. Cuando se asomó el primero, Jorge dejó ir la flecha y esta salió volando hasta clavarse en el cuello de aquel chico. Era un muchacho joven de no más de dieciocho años, pero aun así era peligroso. El chico cayó de bruces y los demás no tardaron en comenzar a dar voces.
-Nos han descubierto ¿Y ahora?- preguntó Luci.
-Ahora esto les impedirá seguir bajando- respondió Jorge.-Puede que pidan refuerzos, pero de eso no nos tenemos que preocupar, cuando lleguen estaremos ya correteando hacia el aeropuerto de Barajas…-La frase de Jorge se cortó cuando vio una granada de humo caer rodando por los escalones.-Joder, adentró otra vez-
Jorge, Luci y Vanesa se metieron de nuevo dentro de la casa. Fuera comenzaron a escuchar como comenzaban a gritar y a golpear la puerta.
-Joder, creía que se iban a acobardar…- dijo Jorge.
-Pues ya ves que no. Por lo menos ha quedado claro que no sois amigos- dijo Luci mirando a Jorge.
-¡¡¡Eh mirad!!!, podemos salir por aquí- dijo Vanesa desde la ventana de la cocina.-Hay una escalera de incendios-
Jorge se acercó corriendo y se asomó por la ventana, miró hacia arriba y hacia abajo. La parte de arriba estaba inaccesible, se imaginó que podrían haber sido Marcus y sus chicos en un intento de impedir el paso de No Muertos o demás grupos por allí. Solo les quedaba huir hacia abajo. –Venga vamos, no hay tiempo que perder, no tardaran en echar la puerta abajo- Jorge fue el primero en salir seguido por Vanesa, justo cuando Luci iba a salir, los hombres de Roache tiraron la puerta abajo. Estos entraron rápidamente y Luci comenzó a disparar hacia la puerta, estos tomaron cobertura y devolvieron el fuego. Luci logró esquivar los tiros al tiempo que comenzaba a bajar siguiendo a Jorge y Vanesa. Se dirigían a la calle mientras los disparos iban resonando por todo el edificio y la calle.
Cuando llegaron abajo se vieron en un oscuro callejón. Los hombres de Roache salieron a la escalera y tanto Luci como Jorge comenzaron a dispararles mientras Vanesa se apoyaba en un contenedor mientras observaba como las sombras de las siluetas tambaleantes comenzaban a moverse hacia donde ellos estaban. Como se imaginaban, los disparos estaban atrayendo a los infectados que había por la calle.
-Tenemos que salir de aquí. Vamos, nos tenemos que meter en la boca de metro más cercana, una vez dentro deberéis seguirme- dijo Jorge mientras miraba a Luci.
Esta asintió al tiempo que vio aparecer a los primeros infectados por la esquina, seguidamente volvió a disparar a los hombres de Roache.- Venga, vamos-
*****
Yeles…

Habíamos seguido a Lujan y a la chica que llevaba a Vicky hasta el ayuntamiento. Ambos desaparecieron en el interior y los perdimos de vista. Lo único que sabíamos seguro era que estaban allí dentro y al igual que nosotros no sabían como moverse por el interior. Ambos nos acercamos a las puertas y nos dimos cuenta de que estas estaban cerradas, Lujan y su compañera no habían entrado por esa puerta, pero sin embargo habían entrado en aquel lugar. Lo que no sabía era por donde. Entonces me di cuenta de que las ventanas que estaban a casi dos metros de altura del suelo estaban abiertas, otra cosa de la que me di cuenta fue de la mancha de sangre que había allí, al tocarla noté que estaba caliente todavía, era sangre reciente. Habían entrado por la ventana.
-Por aquí. ¡¡¡Vamos!!!- le dije a Eva.
-Espera, ahí dentro están esos dos, podrían tendernos una trampa- replicó Eva cogiéndome del brazo.
-Ahí dentro esta mi hija con dos mal nacidos. Es probable que nos tiendan una trampa, pero me da igual. Por que nada de eso me impedirá sacar a mi hija con vida de aquí. Si no quieres seguirme no lo hagas, vuelve con los demás y alejaros de aquí rápidamente. Al fin y al cabo yo os he metido en esto. Es únicamente cosa mía- respondí.
Eva me miró a los ojos y me agarró de la mano.-No pienso dejarte solo en esto, ponte como quieras que no me vas a convencer de lo contrario. Te acompañaré a buscar a la pequeña, para mi es también como una hija-
Asentí con la cabeza y sonreí.-Muchas gracias- Acto seguido los dos nos metimos por la ventana. Nos encontramos con que el ayuntamiento estaba a oscuras para variar. Había una gran puerta bloqueada con varios muebles, al otro lado se escuchaban golpes y gemidos, eso nos indicaba que al otro lado había infectados. No sabíamos cuantos podría haber, pero no quería averiguarlo tampoco. De repente escuchamos lo que parecía un grito seguido de dos disparos. El grito pertenecía indudablemente a Vicky, nada más oírlo comenzamos a correr en la dirección que lo habíamos escuchado. Nos adentramos en un largo pasillo con puertas a ambos lados, allí en el suelo había un infectado que tenía dos agujeros de bala en la cabeza, a su lado había dos casquillos de bala. Habían pasado por allí no hacia mucho, así que no podían estar muy lejos.
-¡¡¡Vicky!!!- grité sin importarme que o quien me escuchara. Me daba completamente igual. Lo único que quería era recuperar a mi hija. Volví a gritar otra vez su nombre.-¡¡¡Vicky!!!-
Entonces escuché el grito de la pequeña, venia del final del pasillo. Ambos lo recorrimos y llegamos a unas escaleras, las comenzamos a subir y cuando subimos nos encontramos con otro pasillo. Cuando nos disponíamos a recorrerlo nos encontramos con dos negros cañones apuntándonos a la nuca.
-Daros la vuelta lentamente. ¡¡Vamos!!-
Eva y yo nos dimos la vuelta y nos encontramos a la chica apuntándonos a los dos con una pistola en cada mano. Esta nos miraba con una sonrisa a la vez que nos miraba de arriba  a abajo.
-¿Qué es esa niña para vosotros? No tenéis parecido familiar, ninguno de los dos. Tu no eres su verdadero padre, ¿Verdad?-
-¿Qué más da eso? Para mi es mi hija. ¿Qué habéis hecho con ella?- pregunté llevándome la mano al arma, estaba dispuesto a disparar a esa chica si era necesario. Rápidamente saqué el arma y le apunté directamente.-Vas a decirme ahora mismo donde están Lujan y mi hija, o alguien no saldrá vivo de aquí-
-No te diré una mierda. Por que te dispararé antes de que tú puedas…-
La frase de la chica se cortó cuando Eva también la encañonó con el arma que llevaba escondida.-Muy bien zorra, ahora somos dos contra uno. ¿Cómo quieres que acabe esto?-

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