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viernes, 12 de octubre de 2012

Capitulo 169: El enemigo de mi enemigo es mi amigo, part 3



El científico muerto fue cubierto con una sabana mientras Silverio se limpiaba la sangre que le había salpicado. Entonces Abigail sacó una de las ampollas y se la cedió a Silverio para que se la inyectara. Si se había infectado aun no había avanzado mucho el virus y se inyectaba la vacuna se salvaría.
-¿Seguro que se puede hacer esto?- preguntó Silverio mirando la ampolla.-No me provocara una reacción negativa?-
Abigail negó con la cabeza, ya que la vacuna solo hacía efecto si el que se lo inyectaba estaba infectado con el virus. Si no estaba infectado, la vacuna no afectaría para nada su organismo. Silverio se inyectó la ampolla y se sintió aliviado, al menos si se había infectado estaría curado inmediatamente.
-¿Cuándo nos iremos?- preguntó de pronto el científico joven.
-Cuando yo lo diga. Estamos esperando a ciertas personas, cuando esas personas lleguen nos marcharemos fuera de España, sobrevolaremos Portugal y luego aterrizaremos en un barco que nos esta esperando a unas millas marítimas de las costas de Portugal. Hasta entonces nos queda estar tranquilos y confiar en el pronto regreso de Jorge-
*****
Jorge estaba sorprendido con lo que acababa de descubrir. Habían bajado varios pisos hasta que ya no pudieron bajar más. En esos momentos estaban a catorce pisos por debajo de Madrid. No entendía como habían logrado llevar a cabo aquella estructura tan en secreto. Marcus no le había hablado de esos pisos, aunque lo más seguro era que no supiera de su existencia, probablemente no los conocía ni el contacto de este, del cual no habían vuelto a saber nada. En esos momentos se encontraban en una especie de jardín enorme con gran cantidad de arboles y plantas cuidadísimas. Se podía tratar de un lugar de relajación para los políticos que allí vivían, aunque no habían visto a ninguno. Jorge se imaginaba que estarían muertos. Mientras avanzaban se podía escuchar el sonido de los pájaros, aunque la presencia de estos era inexistente.
-¿Qué es este lugar?- preguntó uno de los soldados extrañado por la apariencia del lugar.
Jorge se acercó a uno de los matorrales y lo tocó. Este era artificial, tocó el tronco de un árbol y también este era artificial, entonces Jorge miró a sus compañeros.-Es todo artificial, en lugares así donde el confinamiento es una obligación, es normal que haya sitios como este, ayuda a no sentirse encerrados y hace que el estrés no crezca. Uno se volvería loco aquí abajo sin cosas como esta-
-¿Qué demonios es esto?- preguntó un soldado avanzando hasta lo que parecía una casa.
Jorge se acercó también y el soldado abrió la puerta con mucho cuidado, cuando entraron vieron que allí había obras de arte de gran valor, tanto esculturas como cuadros, incluso estaba el de la Mona Lisa.
-¿Sera la replica?- preguntó Roache cogiéndolo con las manos.
Jorge negó con la cabeza y vio que se trataba del autentico, al igual que cada una de las obras que había en aquel lugar, parecía que los políticos también se relajaban allí contemplando las obras que habían cogido “prestadas” durante el apocalipsis y mientras ellos aseguraban su trasero refugiándose allí mientras los civiles quedaban condenados en el exterior. Aquel maldito lugar era lo suficientemente grande como para albergar a muchísimas más personas, seguramente los pisos superiores contaban con varias habitaciones y comedores para civiles en caso de que se declarara alguna catástrofe, solo que a la hora de la verdad solo se preocuparon de salvaguardar sus culos podridos de dinero, eso hacía que la sangre de Jorge hirviera.
-Que hijos de puta. Podrían haber dejado entrar a más gente, pero no lo hicieron… valientes mal nacidos. La sociedad se desmoronaba y solo se preocuparon por ellos-
-Así es como funciona este mundo joven amigo- dijo Roache poniéndole las manos sobre los hombros a Jorge, pero este se las quitó rápidamente de encima.
-No vuelvas a tocarme. Si me vuelves a tocar te pegare un tiro, hemos venido a hacer lo que debemos hacer, luego cada uno por su cuenta. ¿Comprendes? Ni soy ni pretendo ser tu amigo- le advirtió Jorge, aunque los planes que el tenía eran otros.
El plan de Jorge estaba yendo según lo previsto a pesar de que el no había contado con más pisos subterráneos. Aquellas zonas eran nuevas para el, entonces escuchó hablar algo a sus acompañantes, seguidamente sacaron un artefacto que tenía toda la pinta del cabezal de la bomba nuclear que habían sacado tiempo atrás de Alicante.
-No me jodas. ¿Es la bomba?- preguntó Jorge.
Roache negó con la cabeza.-No es la autentica, es solo una replica. Aun así, cuando explote hará mucho daño-
En ese momento, Jorge escuchó el sonido de varios pies a la carrera. Fuese como fuese, habían descubierto su posición, aunque Jorge no contaba con esos pisos, si contaba con que los descubriesen. En la superficie seguía el enfrentamiento y era obvio que los menos expertos ya habían caído. Pronto aparecieron varios soldados encabezados por Beltrán. Estos comenzaron a disparar nada más ver al grupo de Roache y Jorge logró coger cobertura rápidamente para evitar ser visto por Beltrán. Mientras Jorge disparaba contra los hombres de Beltrán, pensaba en como pasar por su lado y dejar atrás el tiroteo, para así llegar has el lugar por el que habían venido y así regresar al aeropuerto mientras allí se mataban los unos a los otros.
-Voy a intentar atacarles por la espalda. Cubridme, si están atacándonos aquí es porque hay algo aquí que quieren proteger- dijo Jorge mirando a Roache. El coronel francés asintió y se levantó para disparar y cubrir a Jorge.
Jorge comenzó a recorrer la zona ajardinada mientras se ocultaba detrás de los arboles artificiales, cuando estaba cerca de la puerta, sacó el as en la manga que se llevaba guardando desde que había ideado el plan, una granada de humo.
-Muy bien, es hora de jugársela- se dijo a si mismo mientras quitaba la anilla, seguidamente la lanzó y la sala del jardín comenzaba a llenarse de humo. Ese fue el momento que Jorge aprovechó para escapar por la puerta sin ser visto mientras a sus espaldas seguía el tiroteo entre los hombres de Roache y de Beltrán. No le importaba quien ganase aquel enfrentamiento, solo le interesaba que acabaran matándose y ganar tiempo para que los hombres de Reverte no llegaran al aeropuerto.
Mientras Jorge corría por los pasillos del bunker, escuchaba cada vez menos disparos. Jorge llegó al ascensor y pulso el botón para subir. Cuando llegó al piso principal, las puertas se abrieron de golpe y se encontró cara a cara con el negro cañón de un arma apuntando a su cara. Sosteniendo el arma estaba Reverte.
-¿Acaso pensabas que no sabía que tramabas algo? Cuando he visto que nos atacaban, automáticamente pensé en ti. Nos has traído al francés hasta aquí, eso es bueno para nosotros, mataremos dos pájaros de un tiro- Reverte le quitó el seguro al arma.-Tira todas tus armas al suelo-
Jorge negó con la cabeza y comenzó a hablar.-Ni lo sueñes cabrón.-Con un rápido movimiento golpeó a Reverte y este se tambaleó, seguidamente, Jorge comenzó a darle varios puñetazos consecutivos. Cuando iba a asestarle otro, una fuerte explosión hizo vibrar todo aquel lugar. Jorge cayó al suelo al lado de Reverte y se imaginó que lo que habían hecho explotar era la replica de la bomba. El estruendo había sido tan fuerte que se imaginaba que seguramente habría muchos heridos ahí abajo. Tan rápido como pudo se puso en pie y comenzó a correr hacia la entrada del laboratorio, entonces escuchó el sonido de un disparo a la vez que sentía un fuerte dolor en el hombro. Miró hacia atrás y vio a Reverte en el suelo, le había disparado en el último momento.

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