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viernes, 12 de octubre de 2012

Capitulo 169: El enemigo de mi enemigo es mi amigo, part 4



La explosión había sido tan fuerte que había alcanzado a unos cuantos de sus hombres, tan solo Roache seguía en pie gracias a que se había ocultado tras la caseta donde guardaban las obras de arte. Los disparos habían dejado de escucharse para dar paso a gritos de dolor y angustia. Se asomó y vio a uno de sus hombres retorciéndose en el suelo al que le faltaba una pierna. Otros estaban muertos. Por otro lado los hombres del bando contrario también habían sufrido daños, pero no había ni rastro del que los encabezaba, Roache dio un rápido repaso a todos los que había por allí, pero ni rastro de Jorge, era obvio que se la había jugado nuevamente, allí no había nada de lo que decían que habían ido a buscar. Se la habían jugado nuevamente y de forma rastrera, pero juraba que se la pagaría cuando lo volviera a ver, en esos momentos tenía que salir de allí antes de que llegaran más hombres.
*****
La bala le había atravesado el hombro de parte a parte y la herida le dolía muchísimo. No era la primera vez que le disparaban, pero nunca antes le había dolido tanto. Jorge y Reverte se quedaron mirando, entonces Jorge sacó su arma con toda la intención de dispararle, pero se quedó parado. Apenas tenía tiempo y necesitaba curarse esa herida, se dio media vuelta dejando allí a Reverte y llegó corriendo al laboratorio, poco después estaba recorriendo las alcantarillas en dirección al aeropuerto. Había conseguido más o menos lo que quería, provocar un enfrentamiento, las bajas iban a ser cuantiosas en ambos bandos y eso los retrasaría a la hora de ir al aeropuerto a por ellos.

Jorge llegó al aeropuerto al anochecer. Nada más llegar se desplomó en el suelo y perdió el conocimiento, no lo recobró hasta unas horas después, cuando se despertó se vio tumbado sobre varias mantas y con el hombro vendado. Entonces vio una figura que estaba a su lado mojando un trapo en agua, cuando se acercó más vio que se trataba de Daniela.
-¿Qué tal te encuentras?- preguntó Daniela a la vez que ponía el trapo sobre su frente.-Tenias que arriesgar tu vida. ¿No? ¿A quien se le ocurre?-
-Era necesario si no queríamos caer  en un ataque de esos tipos. Provocar un enfrentamiento entre bandos era la única manera de retrasarles que se me ocurrió. Aunque no contaba con lo del disparo, eso lo conseguí. Los he retrasado bastante, lo que no se cuanto, esperemos que Juanma y los otros no tarden en llegar-
En ese momento apareció también Hanzo. Este se sentó al lado de Jorge y le puso la mano en el hombro sano.-Hay que ver… Cuando no es a mí a quien disparan, es a ti. Somos un par de tíos con suerte-
-Más bien parece que estamos haciendo una competición de a ver quien tiene más cicatrices. De momento ganas tu, pero con un par de tiros más, creo que te ganare de largo-
Ambos se echaron a reír y Daniela los hizo callar.-Os tomáis esto como un juego, pero no lo es, parece que os gusta mucho jugaros la vida. Todos los tíos sois iguales, arriesgáis vuestras vidas sin importaros si alguien se preocupa por vosotros. Sois unos idiotas-
-Cálmate ¿Vale?. No seas estúpida, este mundo ya no es un lugar donde podamos estar tan tranquilos. El mundo se fue a la mierda Daniela, hay mala gente que ha sobrevivido cuando debería estar enterrada o siendo devorada por los gusanos. Y por el hecho de que esta gente es mala, aprovechan este mundo sin ley para hacer daño a otras. Si me arriesgue fue para protegeros a todos, los hombres de Beltrán son unos cabrones y unos sádicos, los de Roache no se quedan atrás. Tenemos que luchar por sobrevivir y eso implica no solo luchar contra los No Muertos, también implica luchar contra otros supervivientes. Eso como todo, tiene sus pros y sus contras, cuanto antes lo aceptes, mejor-
-Pero no quiero que te pase nada. Cuando te vi desmallarte pensé que estabas muerto. Me importas mucho y no quiero que te pase nada. ¿Es que no lo entiendes? Te quiero-
Jorge se quedó sorprendido y entonces Hanzo se puso de pie.-Sera mejor que os deje hablar en privado-
Hanzo se alejó dejando a Daniela y a Jorge a solas. Tenían que hablar de sus cosas. Hanzo se reunió con los demás, en una parte del hangar. El día había sido largo y algunos estaban nerviosos.
-¿Qué ocurre?- preguntó Hanzo.
-Trato de ponerme en contacto con el grupo que viene hacia aquí, pero no responden a mis llamadas. El jodido teléfono no da señal, eso podría significar que o bien están muertos o el teléfono suyo lo esta. No se que pensar, esto me hace plantearme si llegaran algún día y si deberíamos marcharnos ya-
-Esto es extraño. Jorge no va a querer marcharse sin comprobarlo antes. Esta herido, pero sería capaz de salir a buscarles, hasta el punto de volver a Valencia si es necesario. No querrá marcharse y tampoco lo vamos a convencer. Además, podrían pasarles mil cosas, tu mismo dijiste que los esperarías todo lo que hiciese falta- replico Hanzo.
-Eso fue antes de saber que esos desgraciados de Reverte y Beltrán descubrieran donde estamos. Con esa gente deseando cogernos las cosas han cambiado-
-Soy yo el que lleva el rastreador bajo la piel. Vayamos donde vayamos nos encontraran, a ellos les importa una mierda el helicóptero, lo que quieren son las putas ampollas de la vacuna. Lo mejor sería destruirlas- respondió Hanzo.
-No podemos hacer eso. Hemos trabajado mucho para conseguirlas y no podemos destruirlas, son un avance, una cura definitiva- dijo Abigail.
-La cura definitiva seria inyectársela a uno de esos seres y ver si este vuelve a ser la persona que era en vida. Mientras no podamos conseguir eso, esas vacunas no valen para nada, solo funcionarían en alguien que se ha infectado con el virus, pero no lo habéis probado nunca en un mordido- replicó Hanzo.
-No ha surgido la oportunidad- contestó Abigail cruzándose de brazos.
-Mirad, me da igual si la vacuna sirve o no, yo lo que quiero es salvar mi culo- Silverio señaló el helicóptero.-Aquí tenemos lo único que puede sacarnos de aquí-
-Esperaremos y se acabó la discusión- contestó Hanzo dando por finalizada la discusión.
*****
Roache había logrado salir del bunker y reunirse con los que quedaban de su grupo, habían perdido a varios, unas quince personas. Habían vuelto al teatro donde estaban refugiados en un principio. Jorge los había traicionado, pero al menos le había proporcionado siete ampollas de la cura al virus. Obviamente les había mentido al decirles que allí abajo habían más, lo que Roache no entendía era el porque había hecho eso. ¿Atraerlos hasta allí para que? ¿Con que propósito? Roache se propuso en ese momento averiguarlo, eso no quedaría así.
*****
Reverte le dio una patada a su escritorio. Habían perdido a varios hombres en la trifulca y el francés había escapado. Se la habían jugado pero bien. En ese momento llegó Beltrán y se sentó delante de el.
-La parte de la superficie esta muy dañada, los muertos se han apropiado de la catedral y de la parte del campo del moro. Los supervivientes se han refugiado aquí, estamos atrapados aquí dentro hasta que acabemos con todos esos seres, hemos perdido mucha munición-
-Pues poneros con ello desde ya. Quiero que vayáis a ese aeropuerto y recuperéis la cura. Eso es lo que más quiero, el helicóptero me importa una puta mierda. Y a ese chaval, al que atrapamos en su día lo quiero muerto. Le disparé, pero ese sigue vivo. Quiero que muera, y quiero que me lo traigas hasta aquí para matarlo yo personalmente-
-Podemos llegar allí por las alcantarillas- dijo Beltrán.-Es un camino muy fiable y al que podemos acceder fácilmente desde el laboratorio-
Reverte negó con la cabeza.-No, si vamos a atacarles quiero que sea con todos nuestros efectivos y todo nuestro armamento. Quiero golpearles bien fuerte donde más les duela, quiero acabar con todos ellos y no dejar a ninguno con vida. Además, puede que nos superen en numero, lo suyo sería mandar a un grupo pequeño como avanzadilla para vigilarles y ver cuantos son, así en un momento dado, atacar de golpe con todo lo que tenemos. No se lo verán venir-
-¿Y el francés? ¿Qué hacemos con el? Las pruebas apuntan a que ese Jorge también traicionó al francés, por lo tanto  no están en el mismo bando.-
-Eso ya lo he deducido yo. Esperaremos a ver que pasa con el francés, de momento centrémonos en el grupo de Jorge, son los que más me interesan, cada cosa a su tiempo-
Ambos se quedaron allí mirándose mientras pensaba cada uno en un plan de ataque, un plan que podrían en marcha tarde o temprano. No volverían a dejar que se la jugaran como se la habían jugado hasta entonces.

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