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viernes, 12 de octubre de 2012

Capitulo 169: El enemigo de mi enemigo es mi amigo, part 1



Día 23 de Junio de 2009
Día 375 del Apocalipsis
Madrid…

Jorge había dado varias vueltas por la ciudad evitando las calles más plagadas. Había muchísimos No Muertos, tantos que formaban tapones en las calles. En ocasiones tuvo que hacer que el caballo fuera al galope para evitar pequeños grupos de doce o trece individuos. Lo que el esperaba era que los hombres de Roache lo interceptaran como la otra vez, pero estos no aparecían por ningún sitio, estaba esperando a que estos salieran y lo trataran de atrapar, el se dejaría, ya que ellos eran los que lo llevarían hasta Roache. Fue entonces cuando vio a varios chicos salir de unos portales, estos comenzaron a bloquearle el paso.
-¿Dónde va pinche?- preguntó uno de ellos.
Jorge sonrió y bajó del caballo de un salto. Levantó las manos y miró a los cuatro chicos que habían salido ante el.
-¿Sois los nenes de Roache? Tengo que verlo urgentemente. Llevadme ante el enseguida- les dijo Jorge.
Uno de ellos se acercó a Jorge y trató de golpearle, pero Jorge lo apartó de un empujón y luego lo inmovilizó poniéndole la rodilla en la espalda, con un rápido movimiento sacó una pistola de la cintura y apuntó al chico en la nuca.
-Ya sabéis como va esto ¿No? Llevadme con Roache o vuestro amigo pagará las consecuencias. Se como son para vosotros vuestra gente, sois como hermanos que se respetan los unos a los otros. ¿No? Pues bien. Llevadme con Roache-
Los tres chicos se miraron y asintieron a la vez, aquello significaba que iban a llevarle con Roache. Jorge liberó al chico que tenía agarrado y estos lo llevaron hasta el teatro Reina Victoria. Cuando entraron se encontró con varios de los soldados que había conocido durante su estancia en el campamento, cuando Roache lo vio aparecer lo primero que hizo fue apuntarle con su arma. Jorge también sacó la suya y también le apuntó.
-Yo no lo haría Roache. Aquí tengo algo que te puede interesar- dijo Jorge abriéndose el chaleco y le mostró las ampollas. Roache se quedó parado al verlas.-Si amigo, son ampollas de aquello que tanto codicias, son la vacuna del virus-
Roache bajó el arma y se acercó a Jorge dando grandes zancadas. En ese momento Jorge le cedió una y Roache la cogió, luego volvió a apuntar a Jorge a la cabeza.-¿Qué me impide matarte ahora?-
-Se lo impide el hecho de que yo se donde puede conseguir más, pero si las queremos conseguir debemos atacar ya-
Roache bajó el arma otra vez y con un gesto de cabeza le indicó que le acompañara. Jorge siguió a Roache y llegaron a lo que parecían los camerinos de los artistas, poco después llegaron los que parecían los mejores hombres de Roache. Uno de ellos extendió un mapa sobre el suelo en el que estaban marcados varios puntos.
-¿Son las entradas que habéis descubierto?- preguntó Jorge.
Uno de ellos asintió y Jorge reconoció la entrada que había por la catedral y por la parte que había accedido junto a Marcus y Hanzo. Vio otras que no conocía, pero por las señalizaciones del mapa, estas atravesaban varias calles llenas de infectados.
-No son calles muy transitables. Sin embargo estas dos entradas las podemos aprovechar, aunque hay una mejor que estas, una que nos llevara directos al interior del bunker, aunque ahora puede que la hayan tapado o esté fuertemente vigilada- explicó Jorge.- Es una entrada que nos llevara a través de las alcantarillas, a las que accederemos desde el corte ingles, propongo que nos llevemos algunas cargas explosivas por si hubiesen tapado esa entrada, que es lo más probable. ¿Con cuantos efectivos cuenta Roache?-
-Unos treinta- respondió Roache.-Estamos en minoría, ellos son más, aunque les dimos estopa en el hospital… si, el mismo en el que estuviste tú la otra vez- dijo uno de los soldados con un marcado acento francés.
-Somos menos, pero podemos ganar si nos montamos un buen plan de ataque. Por eso propongo montar dos ataques simultáneos, uno por delante y otro por detrás. Así se verán desbordados. Será algo así como una doble penetración, pero estarán tan ocupados tratando de repeler los dos frentes, no se percataran de que un tercer frente se abre paso bajo sus pies. Ahora mismo somos treinta y uno. Doce por delante en la entrada de la catedral y doce por el campo del moro, mientras que siete accederemos por la entrada que yo conozco-
-¿Seguro que hay más como estas?- preguntó Roache contemplando las siete ampollas que tenía sobre la mesa.
Jorge sonrió en ese momento debido a que era justo lo que estaba esperando para marcarse el farol estrella.-Hay un almacén llenito hasta arriba. Tenemos suficiente para todos, pero para joderles más se me ocurre una idea. ¿Aun conservan la bomba?-
Roache se lo quedó mirando y Jorge le devolvió la mirada.-No se haga el sorprendido Roache, aun me acuerdo de la bomba nuclear que tiene en su poder y que el Dr. Leslie estaba manipulando para que tuviera temporizador. ¿La tiene o no?-
Roache asintió y Jorge pensó que sería buena idea llevarla y situarla en algún lado del bunker y hacerles chantaje con ello, aunque Jorge no tenía muy claro que Roache quisiese deshacerse de ella tan pronto, pero para su sorpresa, este decidió que era buen momento para usarla. Cuando todo estuvo claro, los hombres de Roache empezaron a prepararse, ya que saldrían en diez minutos. Jorge iría en el grupo que accedería por las alcantarillas, su plan era que escaparía de nuevo al aeropuerto en cuento estuviesen en plena guerra.
Mientras Jorge se preparaba en privado sintió el cañón de un arma en la nuca, aunque eso no lo asustó, simplemente se fue dando la vuelta hasta que se encontró con el rostro de Roache.
-¿Pasa algo?- preguntó Jorge.
-Simplemente no me fio de ti. Espero que no intentes jugármela otra vez, si lo haces. Esto…- dijo señalando al arma.-No se quedará solo en una amenaza-
-Ya lo se. Pero no pienses que te tengo miedo- respondió Jorge. Aunque lo cierto era que si le tenía cierto miedo, Roache era el tipo de hombre al que no se puede dar la espalda.
Poco después salieron de allí a pie, no podían usar vehículos porque no querían que supieran que se acercaban. Jorge dirigió su grupo hacia las alcantarillas. En su grupo están Jorge, Roache y otros cinco hombres, todos franceses a los que Jorge solo conocía de vista del campamento, pero no conocía sus nombres, los demás habían comenzado a avanzar hacia sus puntos de ataque. Jorge y su grupo entraron a las alcantarillas y comenzaron a andar mientras el agua les llegaba por las rodillas. Los franceses que los seguían parecía que estaban en plena juerga, lo que hizo que Jorge se diera la vuelta para dirigirse a Roache.
-Sera mejor que silencies a tus chicos antes de que haga que nos descubran. Desde mi ultima incursión habrán reforzado la vigilancia. Aunque si te soy sincero, estos tipos son como los tuyos, de gatillo fácil que primero disparan y luego preguntan- respondió Jorge.-Os llevaríais bien, los dirige el hijo de puta de Beltrán, con ese si te llevarías bien-
-Limitate a guiarnos y ya esta- dijo Roache.

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