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jueves, 4 de octubre de 2012

Capitulo 168: Malas intenciones, part 2



Aprovechando lo que aun nos quedaba de oscuridad fuimos avanzando entre unos matorrales. Íbamos agachados para evitar ser vistos. Arturo iba a mi lado y todavía pensaba si no había sido mala idea darle un arma después de lo que había pasado y después de que le dijera que no se la iba a dar. Aunque la situación lo requería y necesitara la mano de otro tirador. La estrategia que íbamos a usar era la estrategia militar. Llegamos a una distancia de treinta metros y nos ocultamos detrás de un remolque abandonado.
-Muy bien. Voy a salir- dije mirándoles.
-Un momento. ¿Salir? ¿Dónde?- preguntó David.
-Digamos que voy a presentarme. Mientras hago que se fijen en mi, vosotros iréis por detrás y colocareis las cargas c-4 debajo de los vehículos- comencé a decir mientras sacaba un lápiz y un papel, entonces comencé a dibujarles el lugar de forma rápida.-Estos son los vehículos enemigos, están parados en una forma de abanico. Los han puesto así también para usarlos de cobertura y de bloqueo para que no podamos escapar. Necesitare que uno de vosotros ponga las cargas mientras el otro se sube al autobús y lo aleja de los vehículos enemigos. El autobús deberá servir de cobertura para los nuestros que están retenidos- dije mientras marcaba con una equis los vehículos en las que había que poner las cargas.
-Yo me puedo encargar de las cargas- dijo David mirándome.-Si reventamos esos dos que has marcado, también reventaran los que hay entre ellos. Eso debería crear confusión. ¿No?-
-Si. Estarán tan centrados en mi que no se la verán venir, deberás volar primero el primero empezando por la izquierda, así volaras al menos el que esta al lado. Cuando vuele ese, Arturo ya debería estar en el autobús. Cuando el vehículo explote, deberás dar marcha atrás y yo daré la orden a los demás de que se escuden en el autobús- les estuve explicando.-Tendré suerte si no me pegan un tiro entonces, justo cuando los demás estén a salvo tendrás que repartir las armas que lleves y entonces atacar. Entonces David hará explotar el segundo vehículo. Eso debería darnos una ventaja-
-Por lo menos contamos con el factor sorpresa. Ninguno de esos idiotas nos espera- dijo Arturo.-La verdad es que…- Arturo no acabó de decir la frase cuando vio que dos de ellos sacaban el cuerpo de Ulises y lo tiraban a un lado entre los matorrales.-No me jodas… se han cargado a Ulises-
-¿Qué?...-pregunté yo a la vez que me asomaba. Luego los miré a los dos y los tres respiramos hondo.-Muy bien, no perdamos más el tiempo-
Mientras David y Arturo salían por su lado, yo me preparaba para salir. Poco a poco fui asomándome y entonces me dejé ver por aquel grupo, levanté las manos para que vieran todo lo que llevaba encima. Tenía que atraer la atención de todos los allí presentes, cuando me planté allí de pie se me quedaron mirando como su hubiese perdido la cabeza, el que parecía mandar allí hizo un respingo al verme.
-¿Y quien eres tú si se puede saber?-
-Soy el que esta al mando- respondí.
-Si tu eres quien esta al mando…¿Qué hacías que no estabas aquí? Se supone que un buen líder debería estar siempre junto a su gente y no dejarles tirados a la primera de cambio. ¿No te parece?-
-Si, pero tenía cosas que hacer-
-Tira tus armas al suelo- me ordenó uno de ellos mientras me apuntaba.
Hice lo que me dijeron y entonces mientras me apuntaban, comencé a observar a todos y cada uno de los que estaban allí. Iban preparados, pero ninguno de ellos era un soldado y era obvio que no hacía mucho que habían comenzado a empuñar armas. Los vehículos que llevaban, seguramente los habían recogido por los caminos donde los soldados los dejaban abandonados o morían en el interior, lo que estaba claro era que no eran una amenaza mayor que tipos como el francés. Eran unos simples asalta caminos, unos rateros de poca monta que se habían hecho con armamento y transporte militar. Aun así ahora eran ellos quienes tenían la sartén por el mango, al menos de momento y deseaba que siguieran creyéndolo.
-¿Por qué no llegamos todos juntos a un acuerdo beneficioso para ambas partes? Todo esto no es necesario- dije mientras tenía las manos en alto.
Tenía miedo de que me dispararan en cualquier momento, podía ver como algunos parecían estar esperando la orden de su jefe, pero este no la daba.
-¿A que tipo de acuerdo beneficioso quieres llegar?- preguntó el porta voz.
Mientras me preparaba para hablar vi a David y Arturo pasar corriendo por detrás de los vehículos enemigos, ninguno de los allí presentes salvo yo se había percatado. El plan iba según lo previsto.

David llegó al edificio y se ocultó detrás de unas vigas, allí comenzó a preparar el c-4. En pocos minutos tendría que arrastrarse por debajo de los vehículos enemigos para colocar las cargas, la adrenalina iba en aumento, aun así tendría que pensar con claridad porque solo tendría una oportunidad, si lo pillaban antes o después de colocar las cargas, todo se iría al traste.
Una vez había desenrollado el cable preparó el explosivo y se asomó por la esquina para ver lo que podía hacer y si era seguro avanzar. Cuando David creyó que era el mejor momento se lanzó como un rayo por debajo de los vehículos enemigos. En esos momentos se encontraba debajo del vehículo que estaba más cerca del autobús, en uno de los que tenía que colocar la carga. Rápidamente David se puso manos a la obra con cuidado. Primero colocó el adhesivo y luego poco a poco plantó el explosivo.

Tuve que apartar la vista de los bajos de los vehículos para que nadie viera a David. Entonces continué hablando mientras dos de aquellos tipos me cacheaban y quitaban las armas, cuando comprobaron que ya no llevaba nada encima me dejaron.-Como veis estoy limpio, no llevo nada más-
-Bueno, ¿Me vas a decir donde ibais? Un grupo como el vuestro… divididos en varios vehículos… va a algún sitio-
-No les digas nada Juanma… ellos saben a donde…- replicó Eva, pero uno de aquellos la golpeó.
-Silencio…-
-¿Es eso cierto? ¿Ya sabíais quienes éramos? ¿Quién os ha mandado aquí?- pregunté.
-Supongo que eso te lo puedo contar, ni se lo vas contar a nadie, y aunque así fuera… no saldréis vivos de aquí-
-Pensaba que esto seria un robo sin más. Nos lo quitaríais todo y os marcharíais, pero ya veo que no seréis felices si no nos jodeis del todo ¿Verdad?-
-También queremos llevarnos a algunos de tu grupo. Tengo una idea…¿Por qué no los eliges tu? Te lo voy a poner fácil. Ya le habíamos echado el ojo al grandote y a la de la katana… pero adelante, elige tú a los que quieres que nos llevemos-
-Estáis reclutando a gente. ¿Para que?- pregunté.
-Limítate a hacer lo que decimos y no nos hagas más preguntas- dijo el porta voz.
-Muy bien. Llevaros a Luci, a Abel, a Héctor y a mí. Héctor es bueno en electrónica y Luci es una maquina con la katana, Abel es el más grande y fuerte de todos nosotros-
-¿Y tu? ¿En que destacas tu que nos pueda servir para algo? Yo te veo muy normal-
-Tengo buena puntería- respondí.
-Tenemos muchos hombres con buena puntería. ¿Qué aportarías tu? Déjame decírtelo, absolutamente nada. Venga, elije a otro pronto-
Tenía que ganar más tiempo mientras David colocaba el segundo explosivo, el primero lo había puesto con éxito, ahora faltaba el segundo. David se fue arrastrando por debajo de todos los vehículos poco a poco. Cuando hubiese colocado el segundo debía huir corriendo al lugar donde tenía el detonador y pulsar el botón cuando Arturo llegara a su punto, el cual esperaba que no nos fallara. Entonces me fijé como el porta voz atendía a la llamada de uno de ellos y mientras otros me apuntaban, este desaparecía de mi vista. Eso me haría ganar más tiempo, pero entonces vi que este se paraba junto al vehículo en el que estaba David debajo, con aquel tipo ahí, el no podría salir.
Miré a mi izquierda esperando ver a Arturo aparecer en silencio y colándose en el interior del autobús, pero estaba tardando demasiado, yo comenzaba a temer que nos hubiese dejado vendidos. Por si fuera poco, el cuerpo de Ray había dejado de moverse hacía unos instantes. Acababa de morir. Lo cierto era que la infección lo había matado y estaba apunto de reanimarse… y Arturo no aparecía por ningún lado, mis nervios iban en aumento.

David acababa de poner el segundo explosivo, pero no podía salir de debajo del vehículo porque el que parecía que mandaba esta ahí. Si el salía, podía darse por muerto. Entonces se fijó en el cuerpo de Ray, este empezaba a convulsionarse y no parecía que nadie hubiera reparado en el todavía. Estaban demasiado ocupados encañonando a sus compañeros.

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