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viernes, 26 de octubre de 2012

Capitulo 171: Identidad, part 4



Yeles…

Andrea tenía a tiro a Lujan, pero cambió el punto de mira para apuntar a la chica que sostenía a Vicky en sus brazos, entonces la mirada de la chica se cruzó con la suya. Su mirada era fría, era una mirada en la que no había miedo y mucho menos sentimientos, entonces Andrea se dio cuenta de una cosa más, se percató del cañón que apuntaba a la pequeña. Podría dispararle y acabar con ella para así liberar a la pequeña, pero también podría fallar, esa chica estaba claramente usando a la niña de escudo.
Andrea no podía disparar, estaba entre la espada y la pared, tenía que esperar a ver que ocurría abajo, esperaba que las negociaciones salieran bien.

-No te pienso dar todas las armas- respondí mientras alzaba el arma apuntando a Lujan.-Si quieres pelea de acuerdo, tu y yo, aquí y ahora-
-Olvídalo, no es que te tenga miedo ni nada, simplemente es que no quiero convertir esto en un tiroteo sin sentido ni en un combate de boxeo-
-Entonces vamos a dejar esto aquí. Entrégame a mi hija y cada uno por su lado- respondí esperando llegar a un maldito acuerdo.
-Tu hija es muy guapa, Irina se ha encariñado con ella- dijo Lujan señalando con la cabeza a la chica que tenía a Vicky retenida.-Me temo que quiere adoptarla-
-Cierto, la convertiré en una asesina de revividos y personas, igual que yo- dijo la tal Irina, justo después le dio un sonoro beso en la mejilla a Vicky.
-Déjala en paz, a ella no la necesitas para nada- dijo Eva apareciendo a mi lado mientras apuntaba a la chica.
-No… baja el arma- le pedí. Pero Eva no me hizo caso, siguió apuntándole a la cabeza, entonces Irina subió más a Vicky con la que se cubrió para evitar el posible disparo.
La tensión iba en aumento, no podíamos darles las armas porque estaríamos desprotegidos y si no se las dábamos no soltarían a Vicky. Solo les habíamos dado las que teníamos ocultas en el doble fondo del maletero, la comida se la habíamos dado toda.
-Bueno, ¿Qué harás? Mi paciencia se esta agotando- Lujan hizo una pausa.-Las armas por la niña, si no, olvídate de recuperarla-
En ese momento me di cuenta de como los hombres de Lujan empezaban a rodearnos. Allí pasaba algo con lo que no contaba. Entonces miré a Andrea y le ordené que disparara a Lujan. Andrea obedeció y abrió fuego, la bala cruzo el aire mientras mi gente comenzaba a abrirse paso hacia el interior del colegio. Pude ver a Abel abrir fuego contra varios hombres, yo logre evitar los disparos lanzándome detrás de uno de los vehículos, desde ahí vi como Lujan que había logrado evitar el disparo comenzaba a huir seguido por la mujer que llevaba en brazos a Vicky. También vi a mi gente disparando contra ellos en un fuego cruzado, había sido cuestión de tiempo de que se liara allí dentro una buena. En ese momento un figura cayó justo a mi lado, cuando la vi bien me di cuenta que se trataba de Eva. Esta me pasó varios cargadores y me miró.
-Acabemos con esos cabrones aquí y ahora. Rescataremos a la pequeña y saldremos de aquí, luego moveremos nuestros culos hacia una nueva vida-
Los disparos se iban adentrando en el edificio, temía por mis compañeros, pero en esos momentos únicamente pensaba en el bien estar de mi hija, a la que había jurado salvar, no había nada más importante para mí que eso. Lo único que sabía era que tras ese incidente muchas cosas iban a cambiar.
*****
Madrid…

Jorge pensaba que iba a morir, pero en lugar de eso fue arrastrado hacia el interior de la vivienda por Luci cuando este mencionó a Silverio, allí lo ataron a una silla y Luci comenzó a interrogarle. Le sorprendió mucho que Jorge conociera tantos datos, este sangraba por una brecha en la ceja y por el labio partido.
-Venga majete, habla. ¿De que conoces a Silverio?- preguntó Luci sentándose delante de el.
-¿Si te lo digo me dejaras ir?-preguntó Jorge.
-Si me lo dices, te prometo que me lo pensare. Ahora empieza a hablar- Luci cogió una silla y se sentó delante de Jorge mientras sostenía la pistola con la que le estaba amenazando. Vanesa también tomó asiento delante de el, quería escuchar lo que iba a decir.
-Hanzo y yo nos encontramos con Silverio y Bianca hace unos días, allí en el aeropuerto me están esperando ellos, una chica latina llamada Daniela y tres científicos que sacamos del bunker donde los tenían retenidos para crear una vacuna para el virus. Sabía de antemano que ibais a venir todos, así que no entiendo que haces tu aquí acompañada de una chica a la que no había visto nunca antes. ¿Dónde están los demás?-
-Aquí pregunto yo- Luci le metió la pistola en la mejilla.-O me dices todo lo que quiero saber o te vuelo la cabeza-
-Te lo estoy diciendo. Estamos en el aeropuerto de Barajas esperando vuestra llegada. Yo no estoy allí ahora porque vi que se estaban congregando demasiados No Muertos y los quise alejar de allí. Ahora pretendía volver hasta que vi la luz en la ventana, de alguna manera se me ocurrió que seríais vosotros. Y en parte acerté-
-¿Silverio esta bien?- preguntó Vanesa.
-Silverio esta más fresco que una rosa y Bianca también, los dos están perfectamente. Soy yo quien esta realmente jodido con una loca apuntándome a la cara con un arma cargada-
-Bueno, tu te lo buscaste cambiándote de bando. No te creas que no me acuerdo de tus amiguitos los franceses, tengo entendido que están por aquí también, lo que me hace pensar que tu no estas solo y que ellos vienen hacia aquí-
-Si claro, tengo tantas ganas de verlos como tu. Si me cogen me matan- replicó Jorge.-Además que los hay peores que ellos, ahora mismo puedo mencionarte a un par de cabrones mucho peores que Roache. Esos son Beltrán alias Terminator y Reverte alias cabronazo del quince-
-¿Has dicho Reverte?- preguntó Vanesa.-Creo que me suena. ¿Podrías describírmelo?-
-Tiene cara de hijo de puta- respondió Jorge tajante.-Descripción terminada-
-Es posible que fuera el mismo militar que visitaba a veces el Nido 81. Venia para hablar con Araguello, pero un día ya no vino más. Creía que estaría muerto-
-Pues no… sigue muy vivo, al menos hasta la última vez que lo vi yo. De hecho casi me mata, el muy cabrón me disparó justo aquí- dijo Jorge señalándose la herida del hombro.
-Uyyy que pena. Habríamos llorado mares por ti- respondió Luci con sarcasmo.
-Muy graciosa, ahora en serio, cuando el resto del grupo llegue deberán ir directos al aeropuerto para salir de allí por que estos dos grupos son peligrosos. Están enfrentados entre ellos, pero si os ven llegar os tomaran como el enemigo y os atacaran. La ciudad esta bajo su dominio-
-Antes dijiste que estaban fabricando una cura…¿Han conseguido crearla finalmente?- preguntó Luci interesada.-Eso podría…- La frase de Luci se cortó cuando escuchó voces que parecía que venían de la terraza, eran varios hombres por lo que parecía. También había algo en ellos, estos hablaban con acento latino, las miradas de Luci y Jorge se cruzaron en ese momento y este comenzó a ponerse nervioso.

Capitulo 171: Identidad, part 3



Yeles…

Nos encontramos frente al colegio de educación infantil San Antonio. Dentro nos estaban esperando Arturo y sus hombres, estos retenían a Alicia y a los niños. Dejamos los vehículos aparcados y cargamos con todas las armas que podíamos y con la comida, nos adentramos en el interior del colegio y comenzamos a recorrer los pasillos en busca de Arturo y sus hombres. Hasta que llegamos a lo que era el recreo. Justo antes de salir pedí a Andrea que ocupara una posición bastante alta en los pisos superiores, quería que ella nos cubriera por si pasaba algo. Ella me hizo caso y ocupó una de las aulas de los pisos superiores. Cuando el resto del grupo salimos, nos encontramos con unas dos docenas de hombres, había mujeres, pero una de ellas me llamó especialmente la atención, era una que tenía agarrada a Vicky. La niña me miraba, pero en su mirada había miedo, temía a aquella mujer.
-Vicky…-dije mirando a la pequeña.-No te preocupes, pronto estarás a salvo-
En ese mismo momento vi salir a Arturo de dentro de un vehículo, este me miró y me dedicó una sonrisa, era una sonrisa burlona.
-Aquí te hemos traído las armas y la comida, pero solo te hemos traído la mitad. Nosotros también las necesitamos, nos queda un largo camino hasta Madrid y las necesitaremos si queremos llegar con vida. Supongo que entiendes eso-
-Faltan tres chicas de tu grupo, la rubia, la piloto y la tipa de la katana. ¿Dónde están?- preguntó Arturo.
-Dos de ellas están en Madrid, la otra nos esta cubriendo desde un punto desde las alturas. No queremos sorpresas- respondí.-Haz el intercambio y nos olvidamos-
-No es tan fácil amigo- respondió Arturo.-En ningún momento dije la mitad de las armas, dije todas y toda la comida. No me importa si tenéis que llegar a Madrid, no me importa vuestra vida. No me importa nada de lo que os pase-
-Arturo… sabes como es este mundo. No sobreviviremos sin ellas- dije.
-No me llamo Arturo. Mi nombre es Guillermo Lujan, sobre lo de llegar a Madrid… me temo que no será posible, nosotros vamos hacia allí y una vez hagamos lo que tenemos que hacer, nos marcharemos en el helicóptero que os espera. No te pongas así, es la ley del más fuerte, los débiles mueren y solo viven los fuertes, aceptad cual es vuestro sitio y dejad que los que si lo merecemos vivamos, vosotros solo estáis destinados a alimentar a los gusanos-
-En el trato no habíamos mencionado nada del helicóptero, estas faltando a tu palabra- respondí con furia.
-No te quieres dar cuenta ¿Verdad? Buscáis una felicidad que nunca llegara, piensas que si os marcháis en ese helicóptero encontrareis un mundo feliz, pero no es así. No hay lugares felices aquí, el mundo ha cambiado y la humanidad esta al borde de la extinción, vosotros no sois nada. No importara lo lejos que huyáis, porque siempre será lo mismo-
-Tienes razón, siempre será lo mismo, pero nosotros somos un grupo unido, no como tú y los tuyos. Tú eres ese tipo de hombre que mata a los suyos para conseguir sus metas. Tu si que no eres nada, solo un mal nacido que se fue a la mierda al mismo tiempo que el mundo-
-Bueno, lo extraño seria lo contrario. Solo me he adaptado al mundo real que nos rodea. Nadie se va a la mierda en este mundo, solo se adapta- respondió Lujan con una sonrisa.-Venga, deja esto y hagamos el intercambio de una puñetera vez-
Yo asentí con la cabeza y comenzamos a dejar las bolsas de armas  y comida en el suelo, algunos de los hombres de Lujan no tardaron en acercarse para recogerlas y llevárselas al interior de sus vehículos. Entonces yo me adelanté para que dejaran ir a Alicia y a los niños, no me fiaba de las intenciones de aquellos tipos.
Entonces vi como uno de los hombres aparecía empujando a Alicia, ella llevaba al bebé en brazos, la empujaron hacia nosotros y Almudena y Sandra se apresuraron a agarrarla para que no cayera.
-Ahora entrégame a mi hija- le espeté a Lujan.
-Cuando me entregues las armas que quedan- respondió Lujan.
Ambos nos quedamos mirando y entonces me di cuenta de que aquello no acabaría bien. El enfrentamiento era cada vez más inevitable.
*****
Madrid…

Jorge había salido de Madrid despistando a los infectados que lo seguían. Había dejado el vehículo aparcado con el claxon enganchado para que este no dejara de sonar, los muertos lo empezaban a rodear mientras el salía por una de las ventanas y se lanzaba al suelo para alejarse arrastrándose de allí. Ahora solo le quedaba adentrarse en la ciudad otra vez, suponía que en el aeropuerto habían hecho su parte para librarse con los que se habían quedado. Jorge tomó las calles y se fue escondiendo por los vehículos abandonados, esperaba que no lo vieran los infectados, entonces mientras caminaba vio lo que parecía luz en una de las ventanas. Jorge se quedó quieto. ¿Quién podría ser? No creía que fueran hombres de Roache ni hombres de Beltrán, entonces, si no eran ellos solo podían ser…
Jorge decidió que tenía que averiguar quien era, se metió en el portal al que pertenecía esa ventana del último piso y preparó el arma. Si eran del grupo de Juanma, era obvio que no seria bien recibido, así que tendría que prepararse para defenderse mientras trataba de parlamentar.

Vanesa se había quedado dormida a la luz de las velas que habían encendido, eran las doce de la noche. Hacía un par de horas que habían bloqueado el último tramo de escaleras con varios muebles, si alguno de los infectados subía por allí, indudablemente haría ruido al intentar abrirse paso a través de los muebles, eso las alertaría. Dudaba que eso ocurriera, pero tampoco se quería arriesgar. Fue entonces cuando escuchó un ruido, alguien estaba avanzando entre los muebles. Luci se levantó de un salto y fue hacia la puerta de la casa, puso la mano en el pomo y abrió rápidamente, cuando salió al pasillo del edificio se encontró algo que no esperaba.

Cuando Jorge alzó la vista se encontró con la silueta femenina de una chica, le llevó un tiempo reconocerla, pero finalmente se dio cuenta de quien era, iba a pronunciar su nombre, pero esta le asestó una violenta patada en la cara y Jorge cayó hacia atrás. Alzó el arma para disparar y defenderse, pero la chica se lanzó sobre el, esta le pateó tan fuerte que la pistola salió volando. Esta siguió golpeándole repetidas veces hasta que se cansó. Luego le puso la hoja de la espada en el cuello.
-Has cometido el error más grave que se podría cometer Jorge. Llevo mucho tiempo queriendo hacer esto, te voy a matar-
Jorge miró a Luci a los ojos y comenzó a hablar.-Nunca os traicione aunque lo pareciera, si me uní a su grupo fue para salvar a los que tenían presos allí. La única manera de salvarles era desde dentro, era eso o morir. También quería matar a ese cabrón de Roache por todo lo que había hecho-
-No voy a creerte, puedes darte por muerto. Podría esperar a que llegasen Juanma y los demás para que lo hiciera el, pero no voy a arriesgarme a que escapes. Lo único que debo decidir todavía es como hacerlo, aunque tengo una ligera idea de como hacerlo- 

Capitulo 171: Identidad, part 2



Jorge llamó a Hanzo para que lo ayudara con lo de la puerta y este acudió corriendo. La puerta estaba ocupada solo por tres infectados, estos estaban como aletargados y solo reaccionaron y acercaron a la puerta cuando los vieron. Los No Muertos comenzaron a zarandear la verja y ese acto haría que se acercaran más de aquellos seres. Hanzo abrió la puerta poco a poco mientras Jorge se ponía al volante, cuando la puerta quedó abierta Jorge se lanzó a toda velocidad hacia el exterior. El vehículo conducido por Jorge atropelló a uno de ellos y los otros dos trataron de entrar, pero rápidamente Jorge comenzó a tocar el claxon para atraer toda la atención de aquellos seres.
-Venga vamos, fijaros en mi, solo en mi- decía Jorge.
Más infectados aparecieron delante de la puerta y comenzaron a rodear al vehículo de Jorge, este tuvo que efectuar varios disparos para acabar con los que se habían acercado demasiado y comenzaban a golpear el cristal.
Hanzo cerró rápidamente la puerta y volvió corriendo al interior de la terminal tal y como Jorge le había indicado, no tenían que salir hasta que el no se hubiese alejado de allí. Jorge puso el motor en marcha y comenzó a alejarse mientras hacia sonar el claxon para atraer la atención de todos los infectados. El vehículo iba avanzando y los No Muertos iban detrás como moscas atraídas con miel, su plan estaba surtiendo efecto, pero luego no sabía como iba a regresar junto a los demás, probablemente moriría en esa misión.
******
Había anochecido ya y Luci ya estaba llegando a Madrid, les quedaba muy poco para llegar. Vanesa iba detrás observando los oscuros edificios de la ciudad, la ultima vez que había estado en Madrid, desde ese mismo lugar donde se encontraban podía verse la luz de los edificios, unas luces que habían desaparecido para siempre y nunca más volverían. Hacía viento y este arrastraba desde la ciudad no solo el olor a descomposición, si no también traía los lamentos de los muertos, unos gemidos que helaban la sangre de ambas chicas.
-Bueno, ya estamos aquí. Es hora de adentrarnos en la ciudad, pero antes de continuar necesito saber si estas segura de que quieres hacerlo, será muy peligroso- dijo Luci.
-Si estoy aquí es por algo. Nada me impedirá hacer lo que vinimos a hacer- respondió Vanesa.-Además, quiero ver a Silverio, hace una eternidad que no lo veo, bueno, parece una eternidad-
-Entonces no hay más que hablar, va siendo hora de meternos allí dentro- respondió Luci.-Para más seguridad dejaremos aquí el Kuad y entraremos en la ciudad, ya sabes, el silencio ante todo-
Luci y Vanesa se bajaron del kuad y lo ocultaron entre unos matorrales. Seguidamente se pusieron en marcha hacia la ciudad. Debían permanecer en silencio para evitar ser vistas por los infectados que deambulaban por la calle. Luci y Vanesa se adentraron en un portal y comenzaron a subir las escaleras.
-Lo más importante es que montemos una base de operaciones en el que podamos tener un refugio en caso de necesitarlo. No nos conocemos la ciudad, así que no nos vamos a lanzar a buscar el aeropuerto a lo loco. Tampoco es que vayamos mucho más armadas, en resumen, que seria de locos ir en estas condiciones. Debemos quedarnos en una casa esta noche y mañana planear algo en condiciones, la ciudad esta peor de lo que me imaginaba-
Las dos chicas llegaron al ultimo piso y Luci se fijó en una de las puertas, se trataba de un enorme portón de color marrón oscuro con el numero veinte sobre la puerta. Luci se acercó a la puerta y trato de empujarla, esta no se movió ni un milímetro, estaba cerrada.
-¿Por qué has escogido esta de entre todas las otras de ahí abajo?- preguntó Vanesa extrañada por la predilección de Luci por aquella casa.
-Porque es el último piso, los primeros pisos son de fácil acceso y es más fácil para los podridos acceder a ellos, pero si subieran hasta aquí lo sabríamos con antelación. De todas formas debemos bloquear esas escaleras con algo, algún mueble o algo-
Luci se acercó un poco a la cerradura y sacó unos alambres con los que comenzó a trastear en la puerta, poco después consiguió abrirla ante el asombro de Vanesa.-Algún día tendrás que enseñarme a hacer eso-
-Si sobrevivimos y escapamos de aquí te enseño lo que quieras-respondió Luci con una sonrisa.
Con la puerta abierta ambas entraron en el interior de aquella casa, nada más entrar les golpeó el olor a descomposición, caminando o no, allí dentro había algún cadáver. Ambas prepararon las armas por si acaso y avanzaron con cautela para no ser sorprendidas por uno de aquellos seres. Mientras caminaban, Vanesa se fijó en las paredes, había manchas de sangre que recorrían toda la pared como si alguien herido se hubiese paseado por allí apoyado en la pared, entonces un sonido hizo que Vanesa diera un salto del susto, enseguida descubrió que era Luci que silbaba como llamando a un perro. Enseguida un gruñido respondió a la llamada de Luci. El gruñido venia de una puerta entre abierta que había al final del pasillo. No tardaron en ver una huesuda mano que asomaba por esta. La puerta comenzó a abrirse y de ella salió un hombre sin camisa, era delgado y tenía todo el color de los infectados, su mandíbula inferior colgaba del lado derecho, detrás de el aparecieron dos infectadas más, una mujer mayor y una adolescente, la mujer mayor llevaba colgando un gotero, vestía una bata de dormir de color azul como la de los hospitales, aunque esta estaba acartonada por la sangre y en el medio, donde debía estar el estomago, solo había un inmenso boquete, la adolescente era la que en mejor estado estaba, solo presentaba una herida en el brazo. La visión de aquellos tres avanzando le dio una idea a Luci de lo que podría haber pasado, casi que era lo más obvio: Familia que vive con la abuela enferma postrada en la cama sin poder moverse, hija llega mordida a casa sin saber que le pasaría, hija muere durante la noche entre grados y grados de fiebre, se reanima y va cama por cama dándose un festín con sus familiares, quizás el padre trató de defenderse a juzgar por los arañazos y la mandíbula descolgada. Faltaba la madre en toda aquella historia.
Luci y Vanesa comenzaron a retroceder mientras los tres infectados comenzaban a empujarse por el pasillo con intención de llegar antes, pero a diferencia de llegar, lo que hacían era entorpecer el avance los unos a los otros, algo que les vino de perlas a las chicas para preparar las armas. Cuando Vanesa tenía el cargador ya listo alzó el arma y apuntó al hombre, esta disparó y la bala impacto justo en el medio de la frente del hombre, este cayó de espaldas sobre la anciana y luego ambos cayeron al suelo, la vieja comenzó a forcejear para quitarse al hombre de encima mientras la adolescente se abría paso hacia las chicas, fue Luci quien acabó con ella, primero le asestó una patada y luego le clavó la espada en la cabeza. La adolescente cayó primero de rodillas y luego hacia delante. Con los dos primeros muertos de nuevo, solo quedaba la anciana que todavía luchaba por levantarse, Luci se puso sobre ella y le clavó la punta de la espalda en la frente.
-Creo que nunca me acostumbrare a esto- confesó Vanesa- Ojala podamos irnos pronto de aquí. Quisiera llegar a un lugar donde no hubiese ninguno de estos bichos, no quiero ver uno nunca más.- Luci la miró y Vanesa sonrió.-Bueno, se que eso será casi imposible. El desastre ha sido global y queda poca cosa de la raza humana, los pocos que quedamos nos dedicamos a dispararnos entre nosotros-
-Supongo que no tendremos una vida parecida a la que hemos tenido anteriormente a esto. Solo nos queda sobrevivir y punto. Venga, vamos a deshacernos de los cuerpos-
Poco después, ambas se deshicieron de los cuerpos lanzándolos por la ventana.

Capitulo 171: Identidad, part 1



Los demás fueron llegando hasta los vehículos, los que habían asaltado los vehículos no habían caído en el doble fondo del portamaletas del autobús, por eso no se habían llevado las armas que se habían quedado allí. Cuando los demás llegaron les expliqué lo que ocurría y algunos no tardaron en ponerse nerviosos. La vida de Alicia y de los niños estaba en juego. Era evidente que no tardaríamos en recibir noticias de Arturo y así fue, el walkie no tardó en emitir un sonido y entonces escuché la voz de Arturo que me llamaba, me apresuré rápidamente a cogerlo y me lo puse cerca de la boca.
-Aquí estoy, dime- dije mientras los demás permanecían atentos a lo que hablaba con Arturo.
-Veras… nos llevamos a la chica y a los críos para intercambiarlos por vuestras armas y comida. No me malinterpretes…tenemos armas de sobras, pero necesitaremos más si queremos salir victoriosos de la inminente guerra que se avecina. Lo que quiero que hagas es lo siguiente, quiero que vengas hasta aquí con todas las armas, no me importa si vienes solo o acompañado, pero ven. Aquí haremos el intercambio-
No sabía si se podía confiar en la palabra de ese hombre, así que le pedí que me demostrara que Alicia y los niños seguían vivos. Este tardó un rato en contestar, luego escuché la voz de Alicia.
-Juanma, estamos bien, no nos han hecho daño, no es lo que quieren. Solo quieren las armas y nos dejaran en paz-
-¿Vicky y Cristian están bien?- pregunté.
Alicia respondió- Si, están bien. Están aquí, de momento nos están tratando bien-
En ese momento Arturo volvió a coger el walkie y se dirigió a mi-Bien ya sabes que viven, si quieres que sigan así haz lo que te dije. Se como son estas cosas e imagino que necesitaras pensártelo, así que te doy hasta el anochecer para venir hasta aquí, te estaré esperando en el colegio de Yeles, no estamos muy lejos de vuestra posición, de ti depende todo-
La comunicación se cortó y todos nos quedamos en silencio hasta que comenzamos a hablar para concretar nuestro siguiente paso, era evidente que no íbamos a abandonar a Alicia ni a los niños, pero debíamos idear un plan por si las cosas se torcían. Lo más probable era que acabáramos a tiros. Ellos nos pedían las armas, por lo tanto creían que las armas que teníamos eran las que llevábamos encima con nosotros, en parte era una ventaja.
-Bien, nos están esperando, creen que las únicas armas que llevamos son las que llevábamos encima en todo momento y que estaban en el Ume. Esas son las únicas que Arturo ha visto, para nada se espera que tengamos más, el principal problema vendría con la comida. Estos ya saben la cantidad de la que disponemos porque Arturo la vio, al igual que el numero de personas que somos, un ataque por sorpresa no serviría por que Arturo enseguida se daría cuenta de que falta gente-
-En estos momentos faltan Luci y Vanesa, pero ellas están rumbo a Madrid. Joder… ¡¡¡Esto no habría pasado si no hubieses acogido a Arturo y los otros dos!!! Tendrías que haberlo matado cuando pudiste en el campamento, lo tenías que haber hecho- replicó David mirándome.-Estas cosas se te van de las manos, y la gente esta empezando a perder la fe en ti, alguien tiene que decírtelo-
-¿Y por que no lo mataste tu?- preguntó Eva.-Lo digo porque parece ser que porque Juanma sea el líder, tiene que cargar también con las decisiones de otros. Por lo tanto… solo haremos las cosas si el lo dice, ¿No?, pues para nada, aunque el sea el líder los demás tenemos también decisión propia, así que tu u otro podría haber matado a Arturo si lo consideraba una amenaza, pero supongo que es más bonito que otro se manche las manos antes que tu-
-Déjalo Eva, no es momento de discutir sobre esto- le dije mirándola.
-Estoy harta de que tengas que ser tu y siempre tu quien tenga que hacerlo todo y luego todavía se quejen. Nos estas manteniendo con vida después de todo-
-Tiene razón, tendría que haber matado a aquel tipo cuando tuve la ocasión, nos habríamos librado de la mayoría de problemas si no llega a ser por eso. A saber que otras intenciones tienen, es un grupo bastante grande según lo que cuentan David y Andrea, son muchos más que nosotros- miré a Eva y al resto.
-No podemos arriesgarnos así, quizás quieran matarnos a todos después de que les demos las armas, entiendo lo que sentís, pero aunque suene insensible… creo que deberíamos pasar de tratos con esa gentuza- dijo Héctor.
-¿De que coño hablas? ¿Quieres dejar tirados a tres miembros del grupo? Ya no es solo Alicia, son también un bebé que apenas ha empezado a vivir y una niña que aun no ha vivido suficiente. Tenemos que salvarles- dijo Abel avanzando hasta Héctor con intención de pegarle, pero Gálvez lo paró.
-Yo no los quiero dejar tirados-dijo Almudena entrando en la conversación.-Puede que este sea un mundo sin futuro ni esperanzas, pero no podemos hacer esto, no podemos abandonarlos a su suerte, somos un grupo unido-
-Lo más correcto seria que yo fuera solo y los demás os mantuviereis al margen. No tenéis el porque veros metidos en esto. Les llevare las armas y volveré con Alicia y los niños- dije finalmente.
-Sabes que te mataran- respondió Almudena.-Deberíamos ir todos, si vas tu solo podrían pensar que el resto queremos atacarles por sorpresa, lo que no sería nada bueno- Almudena se puso de pie y nos miró a todos.-Aunque sea una locura, deberíamos ir todos, pero eso si, armados para una más que posible confrontación con esa gente-
-Yo paso de dejarlos tirados, iré allí pase lo que pase- dijo Gorka
Todos estaban de acuerdo en ir, aunque Héctor seguía mostrándose inseguro. Como quería que los demás se prepararan, decidí esperar hasta el anochecer para ponernos en marcha hacia el punto de encuentro. Antes había hecho la llamada a Arturo para que conociera de ante mano lo que íbamos a hacer, no quería que sospechara nada raro. Mi objetivo era no tener un enfrentamiento que pudiera resultar fatal para nosotros.
*****
Madrid…

Jorge había estado planeando que hacer con lo de sacar de allí a los infectados y por fin había dado con la solución, lo cual seria bastante peligroso debido a que tendría que usar un vehículo y luego dejarlo abandonado para volver al aeropuerto de barajas. Jorge había encontrado un pequeño autobús de transporte que se usaba para transportar a los pasajeros de los aviones hacia la terminal en algunas ocasiones. Jorge usaría ese vehículo para salir del aeropuerto y atraer detrás de el a los infectados. Aunque tenía por seguro que no todos los infectados lo seguirían, muchos se quedarían pegados a la valla y de esos se ocuparían los demás.
-¿Estas seguro que quieres hacer esto?- preguntó Hanzo.
-No nos queda más remedio que hacerlo, hay que alejarlos de esa valla o acabaran echándola abajo- dijo Jorge mirando a su compañero.
-Pero aunque alejes a esos, llegaran más- respondió Hanzo.
-No si nos mantenemos ocultos durante días, son totalmente estúpidos esos seres. Una vez aleje a esos, no sabrán como volver- dijo Jorge.
Poco después cogió el arma y se preparó para llevar a cabo su plan, se subió al pequeño autobús, pisó el acelerador y se encamino hacia la valla. Cuando llegó a ella vio que la puerta necesitaba que la abriera, lo cual podría ser un problema, ya que podrían colarse los infectados.