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viernes, 28 de septiembre de 2012

Capitulo 167: Un mundo sin esperanzas, part 1



Cuando llegamos al campamento vimos todo lo que había pasado, Abel detuvo el furgón en el descampado y corrí hasta Vanesa. El perro al vernos corrió hacia nosotros. Abel y yo llegamos al mismo tiempo hasta Vanesa, entonces vi a Eva en una plataforma y corrí hacia ella mientras Abel trataba de reanimar a Vanesa.
Subí a la plataforma y comencé a darle palmadas en las mejillas a Eva para que despertase, cuando esta abrió los ojos se me quedó mirando.
-Tranquila esta todo bien- desde allí miré a todos los demás que comenzaban a levantarse. Mientras, Eva me miraba la herida de la cabeza.
-Tienes mal aspecto. ¿Estas bien?-
-Estoy bien, también nos drogaron a nosotros- respondí.
Ayude a ponerse en pie a Eva y ambos bajamos de la plataforma mientras los demás se recuperaban. Estaban todos bien, pero no veía a Tristán por ningún lado, también me sorprendía no escuchar el llanto del bebé ni ver a Vicky por allí.
-¿Dónde están Tristán y los niños?- pregunté.
En ese momento escuché algo que venía del Ume, era como una voz muy débil. Corrí hasta el Ume y me metí en el interior del vehículo de un salto, entonces escuché la voz de Vicky, pero ella no estaba allí, su voz sonaba como con interferencias.
-¿Papi?...-
Seguí la voz de Vicky y finalmente vi un walkie encendido. La voz de Vicky venía de el. Lo cogí rápidamente y hablé con la pequeña.
-Vicky…¿Dónde estas?-

Hace unas horas…

Vicky vio como todos los demás caían a plomo al suelo. Eso hizo que se asustara y se escondiese en el Ume. Rápidamente buscó el aparato ese con los que hablaban a veces, rápidamente comenzó a llamar a su padre, pero su padre no respondía a sus llamadas. Entonces vio al hombre que llevaba a Cristian en brazos, rápidamente apagó el teléfono amarillo y se lo guardó en el bolsillo justo a tiempo antes de que aquel hombre la descubriera. Cuando la puerta se abrió vio al hombre que los curaba, el hombre que era medico como su madre Lidia.
-Es hora de irnos pequeña. Iremos a un lugar alejado de los monstruos y no tendrás que tener miedo nunca más- dijo el hombre tendiendo la mano.
Vicky se puso de pie a su lado y ambos se fueron juntos, Cristian lloraba y ella se preguntaba donde estaba su padre y donde los llevaba ese hombre.

Hora actual…

Tenía a todos alrededor mirando como hablaba con Vicky. La pequeña parecía muy tranquila y no parecía estar asustada. Aunque hablaba en voz baja no parecía nada asustada. Necesitaba que nos dijera donde estaba, lo que estaba claro era que había sido Tristán quien nos había drogado y quien se había llevado a los niños de allí. Esa acción le hacía culpable directo de todos los sabotajes, pero no alcanzaba a comprender sus motivos. Aunque en esos momentos lo que más me interesaba saber era donde estaban. Vicky comenzaba a preguntarme a mí donde estaba, pero yo necesitaba que me dijera donde estaba ella.
-Vicky cariño. Escúchame, trata de decirme donde estas. Solo necesito saber eso para ir a buscarte pequeña. Dime donde estas-
-En una casa…- respondió la pequeña.-Hay una ventana…-
-Muy bien cariño. Acércate a la ventana y dime que ves-
La pequeña hizo una pausa y cuando volvió a hablar dijo que no veía nada salvo que escuchaba un sonido como las olas del mar. Eso me hizo saber que estaban en algún lugar cerca de la playa, quizás en uno de los apartamentos que había por allí, pero aquello era demasiado grande. Necesitaba datos más precisos.
-Pequeña, necesito saber más. Céntrate- le pedí.
En ese momento la niña comenzó a decir algo, como no la entendí le pedí que hablara más alto. Entonces dijo algo que se me quedó grabado, hablaba de un cartel de color azul donde ponía Carrefour. Entonces por la descripción del lugar y al decirme que estaban al lado de la playa supe donde estaban, pero para asegurarme hice otra pregunta.
-¿Ves un cartel desde ahí de color rojo donde pone McDonals?-
-¿El sitio de las hamburguesas?- preguntó Vicky.
-¡¡¡Si!!! Ese sitio. ¿Lo ves?- pregunté.
Hubo un momento de pausa y finalmente escuché la voz de Vicky nuevamente.-Si, esta delante-
-Muy bien preciosa, voy corriendo a buscarte. Ahora esconde el teléfono y que nadie lo encuentre, voy corriendo a buscarte. Te quiero pequeña-
Rápidamente corte la comunicación y me metí corriendo en el asiento delantero del Ume ante la mirada atónita de los demás.
-¿Dónde vas tan deprisa?- preguntó David.
-Tristán es el responsable de todos los sabotajes, se ha llevado  a los niños. No comprendo sus motivos, pero le obligare a decírmelo-
-Pero no sabes donde están- replicó David.
-Si lo se, la descripción que me ha dado es justamente el Carrefour que hay frente a la playa. El mismo donde íbamos a veces por las noches al McDonals a comernos hamburguesas a las tantas de la madrugada cuando nos daba el puntazo. Puede que nos lleve horas de ventaja, pero el no se conoce esta zona y se ha ido a pie, si hay un Carrefour cercano y cerca de la playa. Solo puede ser ese, el que hay cerca de Alboraya, en Port Saplaya- respondí.
-Muy bien, el que hay al lado del Leroy Merlin ¿No?, me voy contigo-
En ese momento Arturo pasó por mi lado y se subió al Ume.-Venga, si vamos a ir a por ese cabrón, vayamos ya, me encantaría hacerle pagar a ese mamonazo lo de el accidente que tan cariñosamente nos ha obsequiado-
-No lo vamos a matar- respondí a la vez que subía al asiento del conductor.
Pisé el acelerador y nos pusimos en marcha hacia la playa, tenía clarísima la ubicación que me había dado la pequeña. Sabía donde estaban, una vez llegara allí le sacaría los motivos que habían llevado a Tristán a hacer eso por la fuerza si hacía falta.
*****
Día 23 de Junio de 2009
Día 375 del Apocalipsis.
Madrid…

Jorge y Reverte habían estado hablando durante todo el día desde que lo habían capturado, pero como Jorge sabía que no iban a dejar que se fueran después de contárselo todo, decidió que la parte de donde estaba el helicóptero y el maletín con la cura se la guardaría para el, sin embargo le había contado todo acerca de Roache y de Lujan, pero no les diría nada sobre lo demas hasta que no le garantizaran su seguridad, y la verdad era que Reverte estaba deseando sacárselo a cualquier precio.
-¿Por qué no me dices donde están el helicóptero y el maletín?-
-Porque si se lo digo me mataran. Y no me apetece morir, pero si me lo callo aun tendré una posibilidad de salir vivo de aquí y acompañado de mi compañero.-
-Tienes huevos… Por eso más que matarte… creo que podrías trabajar para mí, tienes labia y te camelas muy bien a la gente. Además, eres el que más sabe de el francés y de ese tal Lujan. Eso te convierte en uno de mis mejores amigos. No te mataría-
-Bueno…- Jorge se rascó la cabeza.-No cabe duda de que esas palabras que me dices suenan convincentes, pero que me parta un rayo si me las creo porque si. Lo siento pero no cuela-
Reverte sonrió y se inclinó hacia delante con las manos entrelazadas.-Muy bien, si no quieres tampoco te puedo obligar-
-No me jodas Reverte. No me puedes obligar porque eso significaría el peligro de muerte durante la tortura, si yo muero te quedas sin saber lo que más quieres saber y eso no te lo puedes permitir-
En ese momento se abrió la puerta del despacho de Reverte y apareció Hanzo seguido de Beltrán. Al verlo, Jorge se puso de pie y se acercó al japonés.
-Tío, estas hecho un asco- dijo Jorge cargándolo sobre sus hombros para ayudarlo a mantenerse en pie.
-Es lo que tiene que te estén torturando durante horas. Estos cabrones no se andan con tonterías ¿Sabes?-
Jorge miró a Beltrán y le sonrió, luego miró a Hanzo.-Aunque no te lo creas, estos cabrones tienen su parte maja. Reverte ahí donde lo ves y a pesar de esa cara de hijo de puta, es un tío de puta madre. Hemos llegado a un acuerdo- Jorge miró a Reverte que seguía sentado en su sillón mientras en su frente se iba hinchando una vena.-¿Verdad que nos podemos ir tranquilamente?-
Beltrán miró a Reverte como buscando una explicación y entonces Reverte solo pudo decir una palabra.-Déjales que se vayan-
-Ya lo has oído terminator, déjanos pasar-
Beltrán se hizo a un lado para que pudieran pasar. Cuando se fueron y desaparecieron de la vista de Beltrán, este miró a Reverte, el cual parecía apunto de estallar de pura rabia.
-¿Por qué has dejado que se vayan?-
-Porque ese rubio es muy listo, no cantará porque sabe que morirá cuando lo cuente todo, callándose lo que más nos interesa se asegura seguir vivo-
-Se lo sacaré a la fuerza- dijo Beltrán.- Lo sabremos todo antes de que amanezca-
Reverte negó con la cabeza.-No será necesario, el japonés ha pasado por la enfermería, nos vino bien para colocarle un rastreador bajo la piel. Pronto sabremos hasta donde caga, solo tenemos que esperar. Ese Jorge es listo, pero no tanto como el se cree-

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