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viernes, 21 de septiembre de 2012

Capitulo 166: Conflictos internos y sabotajes, part 2



Cuando llegamos a donde estaban los demás, me di cuenta de que habían salido todos. Se habían despertado y ahora estaban repasando los bajos de los vehículos, pensando que ocurría algo raro me acerqué corriendo y nada más llegar, David salió a mi encuentro.
-¿Qué ocurre?- pregunté.
-Alguien ha pinchado los neumáticos  del autobús- dijo David mientras sudaba a mares por culpa del calor y del estrés.
Me acerqué a ver los neumáticos del autobús y me fijé en que los habían rajado deliberadamente, pero no me explicaba como eso había sido posible cuando Cesar y Ray estaban montando guardia, y lo peor de todo era que ese hecho había descartado como sospechosos a Ulises y Arturo. Cuando me giré para mirarles, estos me miraban con los brazos cruzados, el único que hizo un gesto al mirarme fue Arturo, y ese gesto fue levantarme un dedo. Me puse en pie rápidamente y miré a mis compañeros, uno por uno, luego señalé a los neumáticos del autobús y comencé a hablar.
-Muy bien. Quiero que salga ahora mismo el responsable de esto. Y no quiero que nadie diga que podríamos haber pinchado. No hemos pinchado, alguien ha clavado un cuchillo en los neumáticos-
-¿Y quien ha sido?- preguntó Sole.
-Eso es lo que trato de averiguar, porque es obvio que alguien de este grupo esta haciendo todo esto para impedirnos que lleguemos a Madrid. Por cierto, recuerdo que te negabas a ir…-
Félix se puso delante de ella cuando me vio avanzar con el dedo en alto hacia ella.-Cálmate tío. Estas sacando las cosas de quicio- Félix miró en ese momento a Arturo y Ulises.-¿Y que me dices de esos dos? Todo empezó cuando llegaron esos dos-
-Ellos no pudieron ser porque los estaba interrogando mientras fuese quien fuese pinchaba las ruedas- respondí defendiendo por primera vez a nuestros dos visitantes.
-Eso que dice es cierto. Nos estaba sometiendo a un interrogatorio mientras alguien jorobaba las ruedas del autobús- dijo Arturo señalándome.
-Mirad, lo importante es que busquemos algo para mantener suspendido el autobús antes de que se desinflen más las ruedas y nos quedemos sin el. Es obvio que el que lo hizo tenía el autobús como único objetivo, precisamente porque es donde viaja más gente- explicó Gorka.-Además, esto ocurrió muy rápido y durante la vigilancia de Ray y Cesar-
-Pareces saber mucho de lo ocurrido. A ver si has sido tu…- dijo Héctor con un tono de voz casi burlón.
-¿Qué quieres decir con eso capullo? Insinúas que he sido yo…¿Verdad? ¿En que te basas?- dijo Gorka avanzando hacia Héctor con el puño en alto y con intención de golpearle. Héctor alzó las manos para protegerse.-Calma tío, solo bromeaba-
-¿Bromeabas? Pues no me gusta nada tu forma de bromear…¿Qué me dices del teléfono? Se supone que eres tu quien lo debe reparar y no veo que hayas hecho muchos progresos-
-Eso que has dicho si que es una gilipollez. Yo estaba con Juanma cuando ese alguien se cargaba las ruedas. ¿Cómo voy a ser yo? Soy el que más ganas tiene de marcharse de aquí ¡¡¡Imbécil!!!-
-¿Me estas llamando imbécil?- preguntó Gorka encarándose con Héctor. Cuando parecía que se iban a enzarzar en una pelea, Gálvez se metió en el medio para impedir que se pelearan.-Tranquilos chicos, no es necesario que lleguéis a las manos, esto se puede hablar de una forma civilizada-
-¿Forma civilizada de hablar? Lo dice el presidiario ¿Qué te parece si nos cuentas de forma civilizada el por que estabas en la cárcel? Espera, ya lo se, por asesinato… venga vamos a confiar en el asesino… o eras pederasta, tengo una idea. Mañana dejaremos a los críos contigo todo el día para que te quedes con ellos. Y no te preocupes por si les irritas el culete… es normal- dijo en ese momento Ray.-O si, vi tu historial en la cárcel-
Gálvez se acercó a el para golpearle, entonces Andrea y Luci se lanzaron sobre el para detenerlo. Ray por su parte se adelantó y lanzó un puñetazo directo a la cara de Gálvez, un puñetazo que recibió Andrea. Cuando esta cayó al suelo, David sintió un ataque de rabia y se lanzó contra Ray. Ambos cayeron al suelo y comenzaron a pelearse.
-¡¡¡Basta!!!- grité al tiempo que agarraba a Ray por la espalda y lo levantaba alejándolo de David.-¡¡¡Basta os digo!!! ¿No os dais cuenta de que estamos llegando a un extremo terrible de desconfianza? Y tu no vuelvas a decir algo así de los niños- dije señalando a Ray.-Escuchadme todos, las cosas no están como para que comencemos a discutir entre nosotros, así no conseguiremos nada-
-¿Y que sugieres?- preguntó Luci.
-Dormid mientras algunos y yo vamos al atasco. Si se pueden conseguir neumáticos es allí- dije mirando a los demás, cuando vi la mirada de Eva supe que a ella no le gustaba la idea.-Estaremos aquí antes de que os deis cuenta- aclaré.
-Vale, pues me apunto- dijo Abel levantando los brazos en señal de que se venia.-Pero déjame sugerirte que lo hagamos al amanecer, un atasco no es como campo abierto o una carretera. Es más peligroso, mañana al ser de día podremos ir más y traernos recambios también para el Ume y el furgón. Esto nos ha pasado por no llevar recambios-
Todos parecieron calmarse en ese momento y asintieron, estaban de acuerdo con lo de ir al día siguiente hasta el atasco. Los únicos que vi que no parecían estar de acuerdo con esa expedición eran Ulises y Arturo. No me sorprendía en absoluto.-Vosotros también vendréis-
-¿Estas de coña?-preguntó Ulises.-Yo no pienso hacerlo-
-Uli… iremos. Así que deje de sospechar de una condenada vez de nosotros. Puede que a mi no me guste este tipo- dijo Arturo refiriéndose a mi con la cabeza.-Pero por suerte o por desgracia nos toca ir con ellos. Eso si, queremos un arma- Arturo señaló a Ulises con la cabeza.-Una para cada uno, podemos ir donde queráis, pero no pienso ir sin un arma en las manos. ¿Queda claro?-
-¿Un arma a vosotros? Aun no os conocemos lo suficiente- dijo Cristina.-Podríais matarnos mientras dormimos o incluso…- Cristina miró a Eva que permanecía de brazos cruzados. -…O incluso tratar de violarnos-
-Pero bueno… tu ya estas acostumbrada a eso. ¿Verdad zorrita? No te creas que no se quien eres, tu pagina web era como mi banco de las pajas. Debes tener el coño tan abierto que podría pasar una flota naval entera- respondió Ulises.-No eres más que una streeper, yo a ti el único arma que te daría es la que tengo entre las piernas, esa no se dispara… bueno, algo si dispara, pero tendrías que comérmela primero-
-Serás hijo de puta- respondió Cristina tratando de avanzar hacia Ulises para golpearle, pero Vanesa le bloqueó el paso.-Déjalo, no vale la pena-
-¿Queréis un arma? Muy bien, las tendréis, pero no quiero ni una sola cosa rara. Si hacéis algo que no me guste o que me parezca extraño. Haré que os arrepintáis- dije a los dos recién llegados.-Es una promesa que os hago-
Ambos asintieron y al poco rato todos se fueron a dormir, decidimos que durmieran fuera del autobús mientras algunos vigilábamos el lugar para impedir sorpresas inoportunas. Cuando amaneciera saldríamos para conseguir más neumáticos.
*****
Madrid…

Jorge por fin había encontrado la tienda de deportes, después de dar varias vueltas por fin la encontró en la segunda planta, en el cartel de la tienda ponía “Deportes Aventura”. Era justo lo que buscaba, cruzó rápidamente la puerta y nada más entrar le vino el olor a descomposición le asaltó, entonces se puso en guardia por si algún infectado lo asaltaba, pero no ocurrio, al ver que no había peligro comenzó a rebuscar algo que le sirviera. Encontró raquetas, bates de baseball, aunque los bates eran buenos para golpear, lo que el necesitaba eran armas a larga distancia. Vio los rifles de aire comprimido, pero los desechó rápidamente. Entonces vio algo que le llamó la atención. En el lado derecho de la tienda podía verse una pared llena de arcos. Era el arma perfecta, de largo alcance y silenciosa. Aunque tenía la contra de que no era demasiado rápida, así que tendría que disparar al mismo tiempo que se ocultaba. No podría disparar una flecha a la vista de todos, moriría antes de poder tensar la cuerda.
Con el arco ya en las manos comenzó a buscar las flechas, tuvo que darse una vuelta por la tienda para encontrarlas, finalmente vio las mochilas cargadas con veinte flechas. Estaban colgadas a unos tres metros por detrás de el. Se acercó y cogió una, pero veinte flechas no eran suficientes. Comenzó a descolgar mochilas y sacó las flechas, necesitaría unas cien por lo menos si quería que su infiltración, la tercera ya, saliera bien.
-Bien, esto me servirá hasta que pueda hacerme con un arma de fuego- se dijo así mismo.
Jorge se puso de pie y comenzó a buscar también un arma cuerpo a cuerpo. Finalmente encontró un bate de baseball, aunque este era de hierro. Golpear con eso debía ser demoledor. Ya estaba preparado, entonces vio detrás del mostrador el cadáver que despedía ese olor, se trataba de lo que parecía ser un hombre, aunque no estaba seguro debido al pasamontañas que cubría su cara. Jorge enseguida supo que ese no era el dueño, solo podía ser un saqueador. Entonces vio su cintura y en ella aun había un cinturón del que todavía colgaba un arma de fuego. Jorge lo cogió rápidamente y lo primero que hizo fue mirar el cargador, en este quedaban todavía diez balas.
-Gracias…te prometo que le daré buen uso- dijo Jorge dándole unas palmadas en el pecho al cadáver, aunque más que pecho, ahí lo que quedaba era un tórax al descubierto.
-En concreto, lo usare para cargarme a una manada de hijos de puta y salvar a un amigo-

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