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viernes, 21 de septiembre de 2012

Capitulo 166: Conflictos internos y sabotajes, part 1



Día 22 de Junio de 2009
Día 374 del Apocalipsis.
Madrid…

Con la noche encima de ellos lograron salir de los túneles después de dar varias vueltas para despistar a los soldados y a los perros. Eran solamente seis personas de entre las diecisiete que habían logrado escapar en un principio. Después de atravesar varios tubos enormes llegaron hasta uno más pequeño que tuvieron que cruzar arrastrándose hasta que llegaron a lo que parecía un parking. Cuando se dejaron caer en el, los científicos descansaron mientras Jorge y Silverio vieron en ese momento un enorme cartel en el suelo de “El corte ingles”, cuando lo vieron, ambos cruzaron una mirada.
-¿Te apetece ir de compras?- preguntó Jorge.
-Estos están muy cansados…- la tos de un científico mayor interrumpió a Silverio.-…salvo por algunos, no creo que lleguen todos al aeropuerto. Seguimos estando muy lejos del aeropuerto, pero demasiado cerca del bunker-
Jorge cogió a Silverio del brazo y ambos se alejaron para que no les escucharan hablar.
-Me he ido quedando con todo el camino de venida y sabría volver al bunker-
-¿En que coño estas pensando?- preguntó Silverio alarmado.
-Llévatelos hasta el aeropuerto mientras yo vuelvo a por Hanzo. Cuando llegues al aeropuerto dile a Daniela que iré enseguida. Que no se preocupe-
-No puedes ir con las manos desnudas- dijo Silverio.
Jorge asintió y en ese momento miró hacia la entrada del centro comercial. Por como era el de Valencia. Jorge se imaginaba más o menos como seria el de Madrid, aunque seria mucho más grande.
-Tiene que haber una tienda de deportes en algún lado de este lugar. La encontraré y me armare con todo lo que pille. Luego volveré al bunker y sacare a Hanzo de allí-
-Ve con cuidado, pero aun no se como saldremos de aquí. Quizás si os esperamos…-
-No- negó Jorge.-Es más que probable que nos seguirán de cerca. Si llegan hasta aquí, no os dará tiempo de escapar a todos…no, será mejor que os marchéis ya. Tomad las alcantarillas que te conoces tan bien-
-Por si no vuelves…-Silverio le tendió la mano.-Es un placer haberte conocido-
Jorge le estrechó la mano y luego miró a los científicos.-Sigan a Silverio a través de las alcantarillas, el les llevara a un sitio seguro-
Poco después Silverio encontró una alcantarilla y al abrirla vio que no había peligro. Poco después comenzó a hacerles señas a los científicos para que fueran pasando, entonces notó una mirada extraña en uno de ellos, entonces se dio cuenta de que ocultaban algo. Silverio miró entonces a Jorge y este enseguida supo que había algo raro. Jorge le hizo una señal y Silverio la entendió perfectamente y asintió, poco después desaparecieron en el interior de la alcantarilla. Jorge se había quedado solo.
*****
Hanzo gritó cuando sintió las descargas eléctricas que le estaban dando los soldados mientras estos reían. Entonces Reverte ordenó que pararan y se acercó a Hanzo, le levantó la cabeza y comenzó a hablarle.
-No juegues conmigo jodido amarillo. Esos cabrones que se han ido con algo de gran valor. Tú ibas con ellos y los dirigías junto al piloto y al otro. ¿Dónde ibais? Si no hablas hare que te torturen más-
-Entonces van a tener que torturarme más porque no voy a decirle nada a un pedazo de cabrón psicópata como tu…- Hanzo dejó de hablar cuando vio entrar a Beltrán, al verlo sonrió y siguió hablando.-…Y al hijo de puta que acaba de entrar tampoco le diré nada, total, me vais a matar de todos modos. Si algo aprendí de Jorge fue que si no tienes otra salida que no sea la muerte, puedes vacilarles todo lo que te salga de las pelotas. Podéis torturarme como os salga de los huevos-
En ese momento Beltrán se percató del vendaje que había por debajo de la camisa de Hanzo y sonrió.-Muy bien, ¿Nunca te han hurgado en la herida?- dijo Beltrán a la vez que arrancaba el vendaje.-La herida no ha cicatrizado del todo… esto te va a doler-
Beltrán extendió un dedo y comenzó a introducírselo en la herida de bala. Hanzo sintió una oleada tremenda de dolor y comenzó a gritar mientras pensaba que no iba a salir vivo de allí. Esos cabrones no iban a dejarlo vivir.
*****
Día 22 de Junio de 2009
Día 374 del Apocalipsis.
Afueras de Valencia….

Habíamos acampado a las afueras de Valencia junto a un edificio a media construcción. Ya no llovía, pero seguía nublado y de vez en cuando el cielo se quedaba iluminado con los relámpagos. Yo me había quedado vigilando junto a Ray y Cesar. Todos los demás dormían. Aun faltaban dos horas para que David, Gálvez y Gorka nos relevaran y pudiéramos irnos a dormir, aunque yo no tenía sueño, sin que Tristán me viese había asaltado su botiquín y había cogido unas pastillas para mantenerme despierto, me tomé un par de Durvitan. No quería arriesgarme a volver a soñar lo mismo que había soñado aquella tarde  todavía me perturbaba, esa era la segunda vez que había soñado con una explosión nuclear. Tenía la sensación de que significaba algo. En ese momento noté como me daban una palmada en la espalda.
-Que te duermes- dijo Cesar.
-No, solo estaba pensando- respondí.
En ese momento escuché un ruido y vi salir a Héctor del autobús. Este caminaba dando grandes zancadas y cuando llegó a una de las vigas comenzó a darle patadas. Yo caminé detrás de el para ver que estaba pasando.
-¿Qué coño pasa?-
-Estaba arreglando el puto teléfono. Cuando ya casi lo tenía arreglado, alguien lo ha cogido y lo ha roto- dijo Héctor a la vez que se daba la vuelta para mirarme.
-¿Y donde estabas tu?- pregunté.
-Me quedé dormido y al despertarme lo vi destrozado a mi lado. Hay alguien que no quiere que arregle ese trasto- dijo Héctor en voz baja.
Lancé una rápida mirada al autobús donde dormían la mayoría y luego comencé a caminar a paso rápido. Entre en el interior y algunos levantaron la mirada a la vez que pasaba. Llegué hasta donde dormían Ulises y Arturo, entonces le asesté un puntapié en el tobillo al segundo. Este alzó la cabeza sobresaltado y se me quedó mirando.
-¿Qué pasa?-
-Vosotros dos, en pie- dije a la vez que les apuntaba con el arma.
Arturo alargó la mano y zarandeó a su compañero.-Uli… despierta, acaban de montarnos un pitote-
Ambos se levantaron y por orden mía comenzaron a caminar hacia el exterior del autobús. Una vez fuera les obligué a caminar hacia el interior del edificio, Héctor me siguió como apoyo por si pasaba algo. Cuando llegamos a un lugar donde había gran cantidad de bloques de cemento los hice parar.
-Muy bien…ya van dos veces que habéis destrozado el teléfono vía satélite. ¿Por qué lo hacéis?-
Arturo se acercó a mi y se me quedó mirando fijamente.-¿Qué te hace pensar que hemos sido nosotros? Nosotros tenemos tantas ganas de llegar como tu. Hacer algo así seria una estupidez por nuestra parte. ¿No te parece?-
-Lo que me parece es que ocultáis algo- respondí mientras les apuntaba directamente a la cabeza.-Desde que llegasteis…-
-Desde que llegamos pasan cosas raras…¿No?... te revelaré un secreto genio ¿Qué sentido tiene de que nosotros mismos que queremos llegar a Madrid, destrocemos el aparato que nos tiene en contacto con el tío que nos puede sacar de aquí? Es una estupidez lo mires como lo mires, pero claro, si pasa algo, los nuevos son los culpables. Deberías preguntar entre tus amigos del alma-
-Ellos serian incapaces…- respondí.-…Ellos quieren llegar a Madrid para escapar-
-¿Estas seguro que todos quieren llegar? Por el amor de dios… piensa que te quieres meter en Madrid, una ciudad petadisima de esos apestosos. ¿Acaso piensas que todos quieren ir? ¿Por qué no les repites la pregunta a todos tus amigos? Estoy seguro que la persona a la que buscas esta entre ellos-
-Eso es…- balbuceé.
-No es imposible, por eso te digo que empieces a interrogar a tu gente antes de cargarnos a nosotros el mochuelo-
Héctor y yo nos miramos. Entonces comenzamos a hablar en privado pero sin perder de vista a Arturo y Ulises.
-Creo que si no han sido ellos deberíamos tratar de encontrar al culpable. No se que demonios esta pasando, pero hay alguien que nos esta saboteando desde dentro, alguien que no quiere que lleguemos.-
-Si, no lo dudo. Lo más sensato sería estar atentos a ver que ocurre-
-¿Y que harás cuando descubras quien a sido? ¿Qué harás si descubres que a puede haber sido por ejemplo Eva?- preguntó Héctor.
Me quedé pensativo y entonces negué con la cabeza, realmente no tenía ni idea de que haría si al final resultase que era alguien del grupo al que apreciaba. De ser uno de esos dos, ya que no querían que llegáramos, los abandonaría, pero si resultaba ser Eva no sabía si sería capaz de dejarla tirada allí. Miré entonces a Arturo y a Ulises para hacerles un gesto para que nos siguieran de nuevo a donde habíamos acampado. Estaba dispuesto a encontrar al culpable.

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