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jueves, 13 de septiembre de 2012

Capitulo 165: Resignarse a morir o empeñarse en vivir, part 2



-Siento haberos metido en este lio-se disculpó Silverio a la vez que miraba a Jorge y a Hanzo.-Estamos aquí por mi culpa-
-Habríamos acabado aquí con o sin tu culpa. Deja de lamentarte y pensemos cosas más útiles como escapar de aquí-
-¿Escapar? ¿Crees que podremos escapar de aquí? La otra vez fue por suerte que lograrais escapar. Ahora nos tendrán fuertemente vigilados- dijo Silverio señalando a una cámara que había en el techo.
-Y los cristales de la sala están reforzados. No podremos romperlos- dijo Hanzo señalando hacia los cristales.
En ese momento aparecieron dos soldados ante los cristales que comenzaron a mirarlos a los tres mientras se reían y se burlaban de ellos. Jorge se los quedó mirando y se puso de pie.
-¿Qué pasa? ¿Tenemos monos en la cara o que?-
-Sois un trio muy raro, un español, un brasileño y un japo. ¿De que vais vosotros?- preguntó uno de los soldados mirando a Jorge.
Jorge sonrió, entonces se señaló a si mismo y a sus dos compañeros.-¿No lo sabias? Somos los Full Monti de la nueva generación, el poli del palillo en la boca que dirige el tráfico- Jorge se señaló- El samurái y el indio cherokee. Lo que pasa es por el camino perdimos a el bombero afeminado y al payaso asexual. Ahora que os miro me recordáis a ellos…¡¡Coño!! Ya se quienes sois, sois los maricas de sus hijos. Os conozco bien, ya hablaban de lo orgullosos que estaban de vosotros cuando cuchicheaban como marujas.-Jorge los miró a los dos.-¿Tu ya te has curado de tu gonorrea? ¿Y tu ya puedes sentarte? Según tengo entendido te dieron bien en aquel cuarto oscuro-
Uno de los soldados alzó el fusil con intención de disparar a Jorge a través del cristal, pero el otro se lo impidió.-No lo hagas. Ese no hablaría tanto si supiera que los van a diseccionar como a las ranas-
En ese momento aparecieron científicos acompañados de más soldados y uno de ellos comenzó a abrir las puertas. Cuando las abrieron entraron para agarrar a Jorge y a los otros. Los sacaron de aquel cuarto y los llevaron hasta el laboratorio, una vez dentro los militares se marcharon y Jorge y los otros se quedaron allí.
A punta de pistola los obligaron a tumbarse en unas camillas, los amarraron fuertemente y entonces Jorge vio a la misma doctora que había visto cuando se infiltraron. Esta se le quedó mirando y Jorge no pudo evitar sonreír.
-Volvemos a vernos-
*****
De camino a Madrid…

Abrí los ojos y me vi solo en el Ume, el vehículo estaba parado y los demás vehículos habían desaparecido, con la gente de su interior. No había rastro de nadie. Salí del vehículo y me encontré lo que parecía la calle de una ciudad, pero estaba vacía, ni vehículos ni supervivientes, ni tan siquiera No Muertos, absolutamente nada. Caminé por las calles de la ciudad, quise gritar, pero no me salían las palabras. Llegué hasta un callejón y me encontré con alguien a quien conocía, alguien a quien ya había matado o al que creía haber matado.
Álvaro me miraba sonriendo con los brazos cruzados y con gotas de sangre cayéndole de la barbilla, justo por el mismo sitio por el que le había metido la bayoneta. Su vientre y pecho también estaban abiertos en canal.
-Te invitaría a tomar una copa para limar asperezas y tal, pero los bares de Madrid están todos cerrados-
-¿Madrid? ¿Hemos llegado?-
-¿Qué importara eso?-preguntó Álvaro pasando por mi lado.
Álvaro se puso detrás de mí y me puso las manos en los hombros, apoyándose en mí. Luego comenzó a susurrarme al oído.-Lo disfrutaste…¿verdad?-
Me gire rápidamente para golpear a Álvaro y este había desaparecido, me froté los ojos para tratar de no volver a tener alucinaciones. Entonces escuché la voz de Lidia a mis espaldas. Me estaba hablando suavemente, me giré rápidamente y allí estaba ella de pie con un bebé en brazos. Me acerqué poco a poco a ella y me quedé mirando al bebé.
-¿Cristian?- pregunté.
Lidia negó con la cabeza y sonrió.-No es Cristian. Es nuestro hijo-
-¿Nuestro hijo?-pregunté apartando la mantita que lo envolvía.
Era un bebé precioso de mejillas sonrosadas, entonces cuando iba a coger al bebé en brazos, Lidia se retiró y me miró fijamente. Entonces noté un resplandor a mi espalda, me giré rápidamente y noté el aire caliente que venia hacia mí. Me di la vuelta para mirar a Lidia otra vez y vi que había desaparecido. Salí corriendo del callejón y me vi en una amplia avenida, el aire seguía soplando caliente y cuando miré al cielo me di cuenta que se había tornado de un color anaranjado. De repente vi una avioneta pasar volando sobre los edificios, se estaba alejando a gran velocidad. De nuevo el resplandor me sorprendió y escuché una fuerte explosión, la onda expansiva me lanzó al suelo. De pronto la presión en el ambiente cambió y me mantuvo pegado al suelo. Sentí como el suelo vibraba y entonces los edificios comenzaron a desmoronarse.
Grité a pleno pulmón cuando vi la enorme seta de fuego que se levantaba sobre los edificios que todavía quedaban en pie. El asfalto que tenía debajo de mi se vino abajo y yo con el.

Abrí de nuevo los ojos y vi como Eva y Vicky me miraban. Alicia también me miraba desde el espejo retrovisor.
-¿Te pasa algo?-preguntó Eva.
-No… nada. Solo tuve una pesadilla- respondí mientras me frotaba los ojos.
-¿Me lo cuentas?- preguntó Eva con una sonrisa, como la madre que pregunta a su hijo por sus pesadillas para luego decirle que los sueños, sueños son.
Pero para mí, eso debía tener algún significado, sin contar con la aparición de Lidia y de Álvaro en el sueño. Esa no era la primera vez que había tenido una pesadilla donde algo estallaba. Recordé que la primera vez fue cuando me dispararon, a diferencia de que la ciudad en aquel momento fue Valencia y no Madrid como esta vez. ¿Y que demonios significaba esa avioneta?.
-No, no era nada del otro mundo- contesté mirando a Eva.
Seguidamente miré por la ventana y me vi que estábamos recorriendo una autopista, no íbamos demasiado rápido y podía ver con perfecta claridad los vehículos abandonados y los pocos No Muertos que deambulaban por allí. Seguía lloviendo y Luci seguía en primer lugar. Mientras miraba por la ventana seguía recordando la explosión, no sabía por que, pero me había dejado mal cuerpo.
*****
Madrid…

La doctora se inclinó sobre Jorge cuando lo reconoció. Ella lo recordaba como aquel chico de la limpieza que había estado limpiando hacía varios días por allí. Jorge le sonrió con una amplia sonrisa. Como si se alegrara de volver a verla.
-¿Quién es usted en realidad?-
-Teniendo en cuenta de que me va a diseccionar como a una rana para hacerme cualquier cosa. No se corté y tutéeme-
La doctora se quedó mirando a los demás doctores y advirtió que los soldados habían abandonado el laboratorio. Entonces la doctora Abigail comenzó a inclinarse todavía más hasta que se puso en el oído de Jorge.
-Quizás podamos llegar a un acuerdo- dijo la doctora en voz baja.
-¿Qué acuerdo?-preguntó Jorge.
-Podemos ayudaros a escapar, pero con la condición de que nos llevéis con vosotros hacia donde vayáis- respondió la doctora Abigail.
-¿De que coño esta hablando doctora?- preguntó Jorge extrañado con la petición.
Abigail se inclinó un poco más y comenzó a contarle su plan a Jorge, este no hacia otra cosa que asentir. Cuando acabó de contarle su plan, la doctora le quitó los brazaletes de las muñecas y entonces Jorge se levantó de la camilla y miró a la cámara.
-¿No nos descubrirán?- preguntó Jorge.
-Lo tenemos todo controlado. Los soldados no entraran aquí por miedo a contraer el virus. Ni ellos ni los manda mases. También tenemos controladas las cámaras-
-¿Controladas?- preguntó Jorge.
-Ya te lo explicare, ahora no hay tiempo que perder, libera a tus amigos-
Jorge saltó al suelo y corrió a liberar a Hanzo y a Silverio. Les quitó los brazaletes y ambos se levantaron de las camillas. Jorge les contó el plan y Hanzo asintió, pero Silverio tenía dudas. ¿Cómo iban a escapar de allí con otras catorce personas?.
-Somos demasiados, no podremos escapar- dijo Silverio.
En ese momento los científicos comenzaron a vaciar las cámaras cilíndricas donde flotaban los infectados. Una vez vacías, las comenzaron a abrir.
-¿Qué están haciendo?- preguntó Hanzo.-Están liberando a esas cosas-
-Crearan una distracción-
Seguidamente los científicos comenzaron a dirigirles hacia la sala de cultivo del antivirus mientras el laboratorio se iba llenando de No Muertos. Antes de salir, Abigail había cogido un maletín de color plateado y eso a Jorge le llamó la atención. Al tocarlo vio que estaba frio.
-¿Qué es eso?-
-Es la vacuna.- respondió Abigail.
Recorrieron un largo pasillo hasta que llegaron a una puerta de metal, al abrirla se vieron como en el interior de una cueva. Mientras huían por ahí, Jorge se iba dando cuenta de que era tal como había dicho Silverio. No podrían sacarlos a todos de allí.

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