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jueves, 13 de septiembre de 2012

Capitulo 165: Resignarse a morir o empeñarse en vivir, part 1



Día 21 de Junio de 2009
Día 373 del Apocalipsis.
Alcoy…

Con el amanecer decidimos que era hora de ponernos en marcha, llovía a cantaros y estábamos recogiendo todo. Había llevado a Vicky en brazos hasta el Ume donde nos esperaba Alicia con el bebé en brazos. La pequeña seguía dormida y yo la cubría con un impermeable. Abrí la puerta y la deposité al lado de Alicia. Miré al asiento delantero, pero no vi a Eva por ningún lado, entonces se me ocurrió mirar hacia la torreta por la que habían ahorcado a Luther y allí estaba ella, de pie ante el enorme cuerpo de aquel tipo. Comencé a acercarme y cuando estuve a su lado comenzó a patearlo a la vez que lo insultaba. Yo la agarré de los hombros y la aparté del cuerpo.
-Ya pasó todo- le dije alejándola.
Le llevé hasta el Ume y la ayude a subir poco a poco. Mientras me acercaba a la puerta del conductor vi a Arturo que subía al autobús, este me miró y me dedicó una sonrisa totalmente burlona. Después de Arturo vi subir a Abel y le asentí con la cabeza. El grandullón buscaba mi aprobación de empezar a vigilar a Arturo y a Ulises.
Una vez subimos todos a los vehículos nos pusimos en marcha, cruzamos las puertas de la prisión nuevamente y en ese momento si que supe que para bien o para mal, esa seria la ultima vez que vería aquel lugar.
Mientras conducía me fijaba en Luci, la cual iba delante de nosotros montada en el kuad. Ella era como la cabeza del convoy, la que nos dirigía y la que nos avisaría si teníamos un atasco o un rebaño de No Muertos. Estábamos tomando carreteras principales debido a que el autobús no podía pasar por carreteras tan estrechas.
-¿Cuándo crees que llegaremos a Madrid?- preguntó Alicia.
-Tenemos que recuperar muchos kilómetros y entre paradas y demás, podría llevarnos días o semanas, un mes a lo mucho. Pero debemos andarnos con ojo, esos dos tipos que van en el autobús no me dan buena espina, lo que debemos hacer es no fiarnos ni un pelo de ellos. De momento están vigilados… no quiero que nadie se quede a solas con ninguno de ellos. ¿De acuerdo?-
Alicia asintió con la cabeza al tiempo que yo miraba a Eva, la cual no había abierto todavía la boca. Suponía que no tenía nada que decir, aunque me imaginaba que lo que ella estaba pensando era que le habían quitado la oportunidad de matar al tipo que había intentado violarla.
-Te entiendo perfectamente- le dije alargando la mano para acariciarle la mejilla.
Ella me miró con una mueca que conocía muy bien y negó con la cabeza.-No es solo eso, tenía ganas de partirle la cabeza yo misma y un cabrón se me ha adelantado. Ya me desquitaré-
En ese momento Eva apoyó la cabeza en mi hombro y entonces la besé en la frente.-Cuando lleguemos a Madrid y desde allí vayamos a ese barco será como marcarnos un crucero de placer-
-Siempre he querido hacer un crucero. Tenía mis planes para uno y se me jodieron con la llegada del fin del mundo. Aunque todavía no me he resignado a quedarme sin crucero… aunque no se yo si llegaremos vivos-
-Una vez aprendí algo. Es un dicho que nos decía el brigada en el ejército, no se de quien venía, pero era algo así como: En el mundo hay dos tipos de hombres, aquellos que se resignan a morir y no hacen nada por evitarlo. También están aquellos que se empeñan en vivir, son los mismos que no se rinden ante nada, yo no pienso rendirme, cuando me convertí en el líder de este grupo es algo que me juré a mi mismo. Haré lo que sea para que todos los que estamos aquí lleguemos hasta el final del camino y logremos salir con vida. No digas que no llegaremos vivos, por que yo no permitiré que os pase nada-
-Se que siempre estarás ahí. Lo se-
Nuevamente le acaricie la mejilla y mi mirada se encontró con la suya. En esos momentos sentí ganas de besarla, pero no lo hice, tenía demasiado presente a Lidia.

 -Esta hecho mierda este trasto-Maldijo Héctor  lanzando el teléfono vía satélite contra el asiento que tenía enfrente.
Héctor al igual que muchos del grupo iba en el autobús. Vanesa se le acercó interesada por el estado del teléfono, ya que era la única manera de contactar con Silverio. Se sentó a su lado y le puso la mano en el hombro.
-Tranquilo, esta hecho un asco. Dudo que puedas hacer mucho con el… al menos ya no-
-Pero es que quiero intentarlo. Este puto trasto es esencial- replicó Héctor.-No se, pero esto lo ha hecho alguien con toda la intención, es alguien que no quiere que volvamos a contactar con tu amigo-
En ese momento Vanesa alzó la vista hacia y miró sobre su hombro hacia los últimos asientos del autobús, allí estaban Ulises y Arturo. Ambos miraban por las ventanas y permanecían ajenos a lo que los demás hablaban. Estaban en su mundo y no les importaba lo que los demás dijeran.
-Si vas a pensar que han sido esos… estas en lo cierto. Todo se complicó cuando ellos llegaron, intentan violar a Eva y rompen el teléfono la misma noche- dijo Héctor sin quitarles ojo de encima.-Para mi son sospechosos-
-Todos sospechan de ellos y no se fían- respondió Vanesa en voz baja-Juanma dice…-
-Juanma…- Héctor sonrió.-No vayas a pensar que me cae mal o que le odio. No es así, pero creo que ha perdido el norte, lo ha ido perdiendo desde que lo conozco. Y lo perdió del todo cuando Lidia murió. Creo que no esta capacitado para dirigir este grupo…sinceramente eso de ir hasta Madrid me parece una autentica locura y una gilipollez-
-Pero es allí donde nos esperan. Silverio nos esta esperando- replicó Vanesa.-Juanma habló con el como ya sabes… Silverio es de fiar-
-Yo no digo que no lo sea, pero para encontrarnos con el en el aeropuerto de Barajas deberemos atravesar la ciudad, y la verdad es que me acojona lo que pueda ocurrir. Los peligros se intensificarán- decía Héctor mientras trasteaba con lo que quedaba del teléfono vía satélite.
-Ya lo se, pero cuidaremos unos de otros-
-Esperemos que así sea y que a nuestro líder no le de por invitar a no se cuantos más y esperemos sobre todo que no se le vaya la pelota del todo-

Eva se había quedado dormida apoyada en mi hombro. De vez en cuando la miraba y notaba que dormía tranquila. Lo cierto era que lo necesitaba, las ultimas horas las había pasado dando vueltas en la camilla de la enfermería. Entonces noté la mano de Alicia en mi hombro y luego ella me susurró algo al oído. Me estaba sugiriendo que descansara y que ya conduciría ella. La verdad es que tenía razón. No había dormido apenas y mis parpados pesaban muchísimo. Puse las luces para señalar a los detrás que iba a parar y cuando los que venían detrás pararon, me bajé del Ume y entré en la parte trasera, una vez allí Eva se despertó y también se puso en la parte trasera junto a Vicky, junto al bebé y junto a mi. Entonces seguimos nuestro camino mientras me iba dejando llevar por el sueño.
*****
Madrid…
Daniela y Bianca se estaban poniendo muy nerviosas. Los chicos hacía horas que se habían largado y no habían vuelto. Les tenía que haber pasado algo, aunque ninguna de las dos se atrevía a decir que habían podido morir, aunque ambas lo pensaban y quizás tuvieran razón. Daniela se levantó del taburete donde se encontraba y comenzó a rebuscar en el interior de una caja. Sacó una lata de mejillones y se los pasó a Bianca.
Ambas se sentaron a comer, entonces Daniela rompió el silencio.-¿Qué haremos si no vuelven? Si Silverio no esta aquí no podremos…-
-Yo se pilotar el helicóptero, por algo soy la copiloto, pero preferiría que Silverio estuviese aquí- Bianca dio un golpe en la pared.-Se a lo que ha ido, ha ido a matar a una persona que intento abusar de mi. Ojala no lo hubiese dejado ir, ahora puede que hayan muerto por ello-
-Le quieres…¿Verdad?- preguntó Daniela. Entonces Bianca la miró.-A Silverio me refiero-
Bianca asintió y sonrió.-Desde el momento en que lo vi por primera vez en el Nido 81- entonces Bianca miró a Daniela.-Y tu quieres a Jorge, te lo he notado, eso entre chicas lo notamos fácilmente. No le quitas ojo-
-No hace mucho que nos conocemos…¿Ya me lo has notado? Soy un libro abierto-respondió Daniela con una sonrisa.-Aunque el no parece haberse dado cuenta-
-Se dará cuenta, aunque te recomiendo que se lo digas cuando vuelva-
Daniela sonrió y miró entonces hacia la puerta.-Si, supongo que se lo hare saber cuando vuelvan… si vuelven-
Ambas se quedaron calladas y comiendo, estaban comenzando a pesar demasiado en posibilidades desastrosas y eso no era nada bueno.

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