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viernes, 7 de septiembre de 2012

Capitulo 164: Autoestopistas, part 4



Madrid…

Silverio extrañaba la tranquilidad de la catedral, no se veía a los demás soldados para nada. Jorge y Hanzo avanzaban despacio detrás de el, le seguían porque el era el que sabia por donde tenían que ir sin ser vistos, pero aun así allí no había nadie y eso era extraño. Silverio les estaba guiando perfectamente, llegaron hasta el pasillo que decía Silverio llegó el primero a la puerta y pasó la tarjeta, la puerta se abrió con un chasquido. Los tres cruzaron rápidamente la puerta y esta se cerró rápidamente.
-Quiero ir al laboratorio- dijo Jorge. –Quiero ver si hay algún tipo de avance-
-Te acompaño- dijo Hanzo.
-Bien, yo iré a por Reverte-
De repente aparecieron varios soldados y los encañonaron a los tres. Habían salido de repente y no les había dado tiempo de reaccionar. Poco a poco se fueron apartando y dejaron paso a Beltrán, el cual apareció dando palmas. Jorge sintió que se le paraba el corazón cuando lo vio aparecer.
-Hombre… me preguntaba cuando volvería a verte por aquí- dijo Beltrán a la vez que se ponía a la altura de Jorge.
-Ya ve sargento. Es que mi carisma no conoce límites y hasta los hijos de puta psicópatas como usted me echan de menos, pero hoy estoy algo frio, así que tendrá que hacerme la felación otro día-
Beltrán golpeó a Jorge en el estomago y este cayó de rodillas mientras tosía.
-Ahora soy capitán- Beltrán miró a los demás soldados-Desarmadles-
-¿No los matamos mi capitán?- preguntó un soldado.
-No. Los científicos necesitaban cobayas humanas, ya no hará falta que salgamos a cazarlas, ellas mismas se han metido en la boca del lobo-
Dos soldados obligaron a ponerse en pie mientras los desarmaban a los tres. Poco después se los fueron llevaron a empujones hasta lo que parecía una cámara insonorizada, los empujaron al interior y les cerraron la puerta en las narices. Jorge aporreó repetidas veces la puerta mientras se desgañitaba gritando a pleno pulmón que los liberaran. Luego se giró hacia Silverio.
-Parece que tu plan ha resultado ser una mierda-
-Creí que saldría bien. No entiendo que ha pasado- respondió Silverio.-Quizás al usar la tarjeta…-
-Si es eso… acabamos de suicidarnos- Jorge miró entonces a Silverio-Pase lo que pase no debemos…- Jorge miró a su alrededor y vio allí una cámara de vigilancia.
Silverio entonces asintió dándose cuenta de a que se refería Jorge. Pasase lo que pasase no debían revelar la situación del helicóptero, no solo ponían en peligro a las chicas, si no también al grupo que llegaría a Madrid.
*****
Alcoy…

No pasaban ni cinco minutos desde que habían ahorcado a Luther cuando Arturo cortó la cuerda y el enorme cuerpo de Luther se precipitó contra el suelo. Cuando este chocó contra el suelo su cabeza se abrió como si fuera un melón y saltó un chorro de sangre. Cuando eso ocurrió, los demás habitantes de la prisión comenzaron a salir para ver que había ocurrido. Yo corrí hasta allí al tiempo que Arturo tocaba el suelo.
-¿Qué coño es esto?- pregunté señalando el cuerpo de Luther.
-Este montón de mierda estuvo apunto de violar a tu chica. Tu mismo le destrozaste la cara. Ahora no me vengas con intención de darme moralidad. Acabo de hacer justicia- dijo Arturo.
-Pero no hacía falta matarlo aquí, hay niños pequeños delante- dije señalando hacia el grupo de gente que se había quedado parada a unos cuantos metros.
-Hice lo que debía hacer. Ese estúpido la cagó a base de bien- respondió Arturo pasando de mi.
-¿No lo vas a enterrar ni nada?- pregunté.
-Ese montón de mierda se puede pudrir-
Yo me di la vuelta y corri hasta ponerme delante de Arturo otra vez. Le puse una mano en el pecho y le di un leve empujón hacia atrás, este hizo un respingo y se me quedó mirando. Ambos nos estábamos mirando debajo de la lluvia torrencial.
-¿Quieres decirme algo?-
-Te vi sonreír… después de matar a Luther te vi sonreír, y ese tipo de sonrisas solo pueden significar que lo estabas disfrutando-
-¿Y? ¿Acaso eres psicólogo? Tu también parecía que disfrutabas cuando tratabas de hundirle los ojos en sus cuencas-
-Era algo diferente- contesté- Estaba furioso-
-Matar es matar, independientemente de como lo hagas, ya sea por placer o por venganza, mataras de todos modos… O espera, este sermón viene por que al verme sonreír te crees que soy alguien peligroso…¿Es así?- Arturo negó con la cabeza mientras reía.-Aquí tenemos todos la misma peligrosidad, somos animales rabiosos que en un momento dado, si nos vemos acorralados enseñamos los dientes, no hay más-
Arturo volvió a intentar pasar, pero yo lo detuve nuevamente. Entonces este me retiró la mano de un golpe y se acercó más a mi, plantó su frente a escasos centímetros de la mía y me miró desafiante.
-Muy bien gran jefe, si lo que buscas es pelea dímelo y solucionamos esto rápidamente, aquí y ahora-
Sin ningún tipo de miedo me acerqué más a el.-No es pelea lo que busco, lo que busco es hacerte entrar en la cabeza una norma que deberás recordar en un futuro…-
-Recítala pues…-
-Desde un primer momento no me parecisteis de fiar y tu amigo Luther intento violar a una de las chicas de mi grupo, de hecho casi lo consigue. Os dejé acompañarnos porque Silverio confirmó que era cierta vuestra historia y que al igual que a nosotros, os esta esperando… pero después de lo visto esta noche… mi desconfianza es más que antes. Otro incidente o una mirada rara a alguien del grupo por tu parte, y te prometo que os crucificare a ti y a tu colega boca abajo en algún camino lleno de No Muertos…¿A quedado suficientemente claro?- le dije sin dejar de mirar fijamente.
-Clarísimo- respondió Arturo.-¿Puedo irme ya a dormir o todavía me tienes que dar otro sermón?-
Me hice a un lado y Arturo pasó a la vez que me dedicaba una mirada.-Gracias-
Arturo pasó junto al resto y desapareció en el interior del pabellón, cuando ya nadie lo veía, David se acercó corriendo hacia mí.
-¿Qué coño ha pasado?-
-Pasa que no me fio de estos tíos. Hay algo que no me huele bien en todo este asunto. Mantenedlos vigilados en todo momento, cualquier cosa rara que veáis, por mucho que sea una nimiedad, hacédmelo saber, estos tíos ocultan algo-
Todos comenzamos a entrar en el pabellón de nuevo. Cuando llegué a mi celda me encontré con que Vicky seguía dormida, por suerte no había sido testigo de lo ocurrido con Luther. En ese momento recordé lo del teléfono vía satélite destrozado, entre eso y lo de Luther quizás no había pasado mucho tiempo, así que seguramente el había sido el que había roto el teléfono, aunque ya no podía preguntarle porque en esos mismos momentos yacía reventado a los pies de una de las torretas. Mientras pensaba en las diferentes posibilidades me quedé mirándome en el espejo de la celda, apenas me reconocía, tenía el pelo larguísimo y una poblada barba, también estaba más delgado y aquel reflejo me transmitía la sensación de estar viendo a un extraño. Me levanté y me puse delante del espejo, luego rebusqué en mi mochila y cogí la maquinilla de cortar el pelo a pilas que llevaba, seguidamente comencé a lavarme el pelo para rapármelo después, unos minutos después de aquello mi rostro era más reconocible, tenía el pelo más corto y ni rastro de la barba. Justo después de eso decidí ir a la enfermería para ver a Eva. Cuando entré por la puerta esta me miró y no pudo echarse a reír.
-¿Qué?- pregunté.
-Vaya pintas, ya me había acostumbrado a tus pintas de vagabundo…- respondió Eva.
-Todos somos vagabundos, la suerte que tienes tu es que no te sale barba como a mi-
-Puede que no me salga barba… pero hay cosas en la mujer que por higiene deben permanecer depiladitas…-
Me quedé un rato parado hasta que pillé la broma, justo después ambos rompimos a reír. Cuando Tristán volvió a entrar en la enfermería se nos quedó mirando como si hubiésemos perdido el juicio.
-¿Me he perdido algo gracioso?-
-Solo un chiste sobre depilación púbica, pero nada del otro mundo-
En ese momento la expresión divertida de Eva cambió y me miró fijamente.-¿Dónde esta el cabrón que intentó violarme-
-Esta muerto. El mismo Arturo lo ahorcó desde una de las torretas- respondí.
En ese momento Eva me agarró de las manos y me miró a los ojos.-No me fio de ellos Juanma, no se porque, pero no me fio de ellos-
-Ni yo. Los llevaremos con nosotros, pero no les perderemos de vista. A la mínima cosa extraña que hagan nos desharemos de ellos- respondí.
-¿Pero que pasa con ellos?- preguntó Tristán.
-Justo antes de que el gordo tratara de violarte, encontré el teléfono vía satélite en la sala de guardas, estaba destrozado…-Tristán me miró tratando de decir algo, pero yo lo corté.-No lo rompieron por error. Lo destrozaron con toda la intención-
-¿Crees que fue Luther?- preguntó Tristán.
-Para mi es el único sospechoso, pero como esta muerto ya no puedo preguntarle-
-Bueno, yo me voy a dormir, quedan tres horas para que se haga de día y nos tendremos que marchar-
Cuando Tristán se marchó me quedé a solas con Eva, iba a quedarme con ella hasta que amaneciera y luego seguiríamos nuestro camino hasta Madrid.

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