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viernes, 7 de septiembre de 2012

Capitulo 164: Autoestopistas, part 3



Día 20 de Junio de 2009
Día  372 del Apocalipsis.
Madrid 01:38 de la madrugada.

Silverio había conducido a Jorge y a Hanzo a través de las alcantarillas como en su momento hizo Marcus, pero a diferencia de Marcus, Silverio tenía todo el trayecto en la mente. Llegaron hasta una especie de sala en las alcantarillas en un tiempo record. El lugar era mugriento y el olor a agua estancada era nauseabundo, tanto que tenían que cubrirse la nariz con pañuelos.
Una vez allí, Silverio sacó la tarjeta y se acercó a una escalerilla de mano, mientras subía pensó en algo que no había pensado antes, desde que había huido podrían haberla anulado, si eso había pasado estarían en un serio aprieto.
-¿Dónde vas?-preguntó Jorge en voz baja.
-Cuando levante esta tapa estaremos dentro de la Almudena…una vez desde ahí tendremos que deshacernos de los guardas para poder acceder por un pasillo que nos llevara al bunker- explicó Silverio.
-¿No es mucho camino?- preguntó Hanzo.
-Más camino es lo que hicisteis cuando os infiltrasteis la otra vez. Esta vez parecerá un paseo. Aunque no os confiéis, la Almudena esta llena de guardas y en algunos pisos inferiores hay infectados que decidieron dejar allí como si fueran perros guardianes-
Silverio comenzó a levantar la tapa y cuando la tenía levantada salió seguido de Jorge y Hanzo, se encontraban en ese momento en lo que parecía un parking rodeado de una barricada, al otro lado podían verse infectados deambulando sin rumbo y que aun no se habían percatado de su presencia.
-¿Qué es esto?- preguntó Hanzo-Esta lleno de vehículos militares-
-Guardan aquí los vehículos para huir en caso de emergencia- respondió Silverio mientras se ocultaba detrás de un jeep.
-Serán una buena forma de escapar-
Silverio miró en ese momento a Hanzo y negó con la cabeza.-No, escaparemos por donde vinimos. Huir en vehículo llamaríamos demasiado la atención y no queremos que nos descubran-
Hanzo asintió y enseguida Silverio dio la orden de avanzar, comenzaba la misión.
*****
Día 20 de Junio de 2009
Día  372 del Apocalipsis.
Alcoy.

Eva dejó que el agua cayera sobre ella, necesitaba sentir el agua caliente recorriendo su cuerpo. Hacía días que no se metía bajo el agua de esa manera y en esos momentos sentía paz, pese a que el mundo se hubiese ido al infierno y en el exterior hubiese estallado una terrible tormenta. Mientras se duchaba escuchó un ruido a sus espaldas, miró con atención pero por el vapor tan denso que había no podía ver nada ni a nadie.
-¿Hola?-
Nadie contestó y Eva ya no le dio importancia, siguió duchándose hasta que de nuevo volvió a escuchar el ruido, era como si alguien estuviese entrando descalzo en la ducha. Nuevamente miró, pero siguió sin ver nada.
-Si alguien quiere gastarme una broma que no lo intente…-dijo en tono de advertencia.-No conseguiras nada salvo una patada en tus partes nobles, te dolerá seas tío o tía-
Eva se dio la vuelta para seguir duchándose y en ese mismo momento sintió un fuerte golpe en su espalda, se precipitó hacia delante y se dio un golpe en la cabeza contra la pared, de pronto estaba empotrada en la pared con el cuerpo de alguien enorme detrás de ella aprisionándola, entonces notó como alguien trataba de separarle las piernas al tiempo que frotaba su miembro contra ella, entonces Eva vio de refilón al tipo gordo que había aparecido con los otros dos, enseguida le llegó el olor de su aliento. Eva sintió asco e intento zafarse, pero aquel tipo era muy fuerte. El tipo logró separarle las piernas y trató de penetrarla, pero Eva echó la cabeza hacia atrás y le dio un fuerte golpe, pero el tipo lo resistió. Seguidamente con furia la tiró al suelo de la ducha y le asestó una patada en el estomago. Seguidamente se dejó caer sobre ella y la miró.
-Así me gusta, esta postura es mi favorita-
Eva estaba aturdida y apenas podía luchar, entonces el tipo comenzó a separarle de nuevo las piernas. Cada vez, Eva estaba más resignada, ese tipo repugnante estaba apunto de violarla. Entonces en un último intento de escapar, Eva le mordió en la mejilla del tipo hasta que la sangre comenzó a brotar.

Recorrí el pasillo con el teléfono en las manos, entonces me crucé con Cesar. Este se fijó enseguida en el teléfono y me miró.
-¿Qué coño a pasado?-
-No lo se, creo que…-
Mi frase se cortó con un grito, era el grito desgarrador de un hombre, enseguida supe de donde procedía, corrí hasta las duchas y entré abriendo la puerta de una putada, Cesar entró detrás de mi, entonces entre el vapor vi dos siluetas en el suelo, la que estaba encima era Luther y debajo estaba Eva, la cual me miró y pude ver la sangre en su boca. Como un arranque de rabia me lancé hacia delante y le asesté una patada en la cara, pude ver como algunos dientes salían disparados mientras el tipo gritaba, este se retiró de encima de Eva y mientras Cesar se lanzaba sobre ella para alejarla de Luther.
Yo me planté ante Luther que en ese momento se ponía de pie y trató de golpearme, pero yo lo esquivé y le di un fuerte rodillazo en la entre pierna, cuando se agachó a para cubrirse sus partes lo recibí con otro rodillazo en la cara. Luther se desplomó en el suelo, me tiré sobre el y lo agarré por la cabeza, seguidamente comencé a estrellarle repetidas veces la cabeza contra el suelo, entonces puse mis manos sobre su rostro y puse mis dedos sobre sus ojos para hundírselos.
Entonces alguien me agarró por la espalda y tiró de mí, me lanzó a un lado y cuando alcé la vista vi a Arturo.
-Ese hijo de puta estaba intentando violarla- le dije a Arturo a la vez que señalaba a Eva.
Arturo miró a Eva y luego miró a Luther que seguía retorciéndose en el suelo. Enseguida le asestó una patada en el estomago.
-Puto gordo asqueroso de mierda…, te tenía dicho que abandonaras esa puta costumbre-
Seguidamente tiró de el y lo arrastró sacándolo de las duchas mientras yo me acercaba a Eva, la cual seguía temblando. Le acaricié las mejillas y la miré de arriba abajo, no parecía que hubiese llegado a penetrarla.
-¿Estas bien? ¿Llego a…?-
Eva negó con la cabeza. Me pude quedar tranquilo. Seguidamente cogí una de las toallas y la envolví con ella, luego la ayudé a ponerse en pie para llevarla a la enfermería, estaba claro que necesitaba que le suturaran la herida de la frente. Cesar también se puso en pie y comenzó a cerrar los grifos, por unos momentos al ver lo que ocurría me había olvidado por completo del teléfono vía satélite. Lo que había ocurrido con Eva era más importante.
 Cesar recogió el teléfono y me preguntó mientras me alejaba.-¿Qué hago con esto?-
-Llévaselo a Héctor a ver si lo puede arreglar-
-Estará durmiendo…-
-Pues que se despierte- respondí sin mirarle.
Cuando llegué a la enfermería ayude a Eva a tumbarse en una de las camillas. Tristán no estaba allí y tenía que ir a buscarle para que le cosiese la herida. Cuando intenté irme, Eva me agarró de la mano.
-No te vayas, no me dejes sola-
Yo me senté a su lado y le hice el cabello a un lado para verle la herida.-Hay que darte puntos y el único que puede hacerlo es Tristán-
-Que lo llame otra persona, quédate conmigo-
Me quedé junto a ella mientras la miraba, sentía que había estado apunto de perderla a ella también, cuando vi a Luther sobre ella me lancé sobre el sin pensármelo. Sentí tanta rabia que quise matarlo allí mismo, y lo había hecho de no ser porque Arturo apareció de repente y me lo impidió.
-Casi lo mataste- dijo Eva mientras se taponaba la herida de la frente con una pañuelo.
-No soportaría la idea de perderte a ti también. Ya perdí a Lidia y aun me cuesta superarlo-
-Lo superaras algún día, pero te llevara tiempo-
En ese momento apareció Tristán por la enfermería, rápidamente se situó sobre Eva e inspecciono la herida. Rápidamente comenzó a rebuscar en su maletín y comenzó a sacar el material para suturar la herida.
Tristán comenzó a coser la herida y entonces me comenzó a mirar, parecía que se preguntaba que había ocurrido.-Le acabo de ver la cara al gordito, se la has dejado que no pasaría ni la ITV. No soy amante de la violencia, pero se lo merecía, fue el tal Arturo el que me mandó aquí. Se dirigía fuera-
-¿Fuera?- pregunté yo.
-Si… y llevaba una cuerda-
Cuando dijo lo de la cuerda salí corriendo hacia el exterior, salí al exterior bajo la lluvia y a unos metros de la puerta vi a Arturo en lo alto de la torreta. A su lado estaba Luther, parecía que estaban discutiendo, seguidamente Arturo empujó a Luther y este se precipitó sobre la barandilla, pero no cayó, la cuerda que tenía alrededor de su cuello se tensó y el cuerpo de Luther se quedó balanceándose a unos cuatro metros del suelo. Acababan de ahorcar a un hombre delante de mí por intentar violar a Eva. Un trueno se escuchó y con la luz que produjo pude ver el rostro de Arturo, estaba sonriendo.

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