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viernes, 7 de septiembre de 2012

Capitulo 164: Autoestopistas, part 2



De camino a Madrid…

Mientras Eva conducía, yo trataba de contactar con Silverio. Necesitaba comprobar que los tres que llevábamos encerrados eran quienes decían ser, de no serlo acabaría con ellos, eso era algo que estaba decidiendo también. Realmente no me inspiraban ningún tipo de confianza. Aunque debía reconocer que el tal Arturo estaba muy seguro de si mismo y no parecía tener miedo. Eso era lo que más me hacía dudar.
Por fin respondieron a mi llamada, la voz que sonó fue la de un chico que por su acento, a pesar de las interferencias, reconocí como Silverio.
-Silverio, soy Juanma – comencé a decir.-Hemos tenido un percance, hemos encontrado a tres hombres que dicen que se dirigían a Madrid para reunirse contigo-
Silverio hizo una pausa y enseguida contestó-¿Te refieres a Luther, Ulises y Arturo?-
-Si- respondí al tiempo que me daba cuenta que decían la verdad.-Te llamaba para confirmar que eran ellos y que no nos mentían, en este mundo no te puedes fiar de nadie y…-
-Te entiendo, pero ya… esta…-
-Vale, siento haber desconfiado. Ahora mismo los soltaré…¿Cómo va todo por allí? ¿Va bien?- pregunté.
Hubo una breve pausa y Silverio contestó que si, luego cortó la comunicación. Cuando dejé el teléfono en la guantera miré a Eva. La cual me miraba esperando una respuesta.
-Dice que si, que son ellos… pero no se, noté un poco diferente a Silverio, pero debían ser las interferencias. Lo importante es que paremos y los saquemos del furgón- dije.
-No pareces muy convencido- respondió Eva.
-¿Qué remedio nos queda? Pero no les quitare ojo de encima-
De repente Eva dio un frenazo y yo casi me di un golpe contra el salpicadero, los demás vehículos frenaron detrás de nosotros. Yo alcé la cabeza para mirar al frente y vi a Luci parada delante de un gran atasco de todo tipo de vehículos, había montañas de cadáveres por doquier y más allá se veía Albacete, o lo que quedaba de ella. Había edificios derrumbados y ennegrecidos a causa de varios incendios, incluso aun se veían columnas de humo. Era tal como los tres recién llegados nos habían dicho, Albacete había ardido hasta los cimientos.
Me bajé del Ume y me acerqué al kuad que montaba Luci, cuando estuve a su lado se me quedó mirando.-Por aquí no podemos pasar…¿Qué hacemos ahora?-
No contesté, me fui directo al furgón y abrí las puertas, nada más abrirla me encontré con la mirada expectante de Arturo, este me sonrió y con un gesto con la cabeza los hice salir bajo la lluvia. Arturo me miraba todavía con la sonrisa en la cara, los otros dos permanecían mirándome, en ese momento me llegó el olor a sudor de uno de ellos.
-¿Estamos o no estamos limpios?- preguntó Arturo.
-Lo estáis. Silverio me ha confirmado que sois quienes decís ser, aunque ahora estamos en un callejón sin salida-
Arturo se acercó a un lado del furgón y miró hacia donde estaba el atasco.-Ya te lo dije, no se puede pasar- en ese momento me señaló hacia cierto punto, allí se veía una furgoneta de color blanco.-Aquella es la nuestra, se nos caló aquí mismo. Hay multitud de caminos cortados, no es fácil avanzar. Te sugiero volver a Valencia capital y salir desde allí, hay más carreteras principales que nos llevaran directos a Madrid y no tendremos que dar tantos rodeos. Conozco un camino más recto, nos seguirá llevando tiempo, pero llegaremos-
Me quedé un rato pensativo y luego miré a Arturo.-Eso es algo que tendremos que acordar entre todos, por otro lado tengo que presentaros a los demás-
*****
Madrid…

Jorge había decidido ir a ver lo que había pasado, necesitaba enterarse de que estaba ocurriendo. Hanzo estaba preparándose también a pesar de que Jorge había tratado de prohibírselo, el japonés no se había recuperado todavía del todo y un esfuerzo innecesario podría hacer que las heridas de abriesen, pero aun así, Hanzo estaba dispuesto a acompañarles. Silverio también comenzó a prepararse, cuando Jorge lo vio se quedó sorprendido.
-¿Acaso te quieres meter en la boca del lobo? Si te pillan no la contaras-
-Ya que pretendes infiltrarte, necesitaras algo de ayuda. Yo he estado allí dentro ya, se donde están todas las cámaras… y además…-Silverio mostró una tarjeta-Yo tengo esto-
-Pero…¿Por qué quieres ir?- preguntó Jorge todavía sin comprenderlo.
-Cuando Bianca y yo nos fuimos de allí, lo hicimos tan rápido que me dejé algo muy importante. Quisiera recuperarlo-
-¿Y que es si se puede saber?- preguntó Hanzo.
-No es un objeto, es matar a cierta persona… Reverte es el que esta ahora al mando allí. Es un jodido psicópata y un violador de mierda, violó a Bianca una noche. Por eso queríamos irnos, esta vez lo mataré-
-Eso es arriesgarte demasiado… si te matan a ti se quedaran sin transporte cuando vengan-
-Con ellos va Vanesa, la cual es una gran piloto. Mientras estaba en el Nido 81 aprendió a pilotar aviones también, aunque no eran de pasajeros, por si pasara algo esta también Bianca… pero tranquilos, que no pienso dejar que me maten. Yo seré quien os lleve lejos de toda esta mierda cuando el grupo de Juanma llegue-
-Hablando de Juanma… ¿Volviste a hablar con el?- preguntó Jorge.
Silverio miró en ese momento a Jorge.-No, no desde antes de conocerte. El ya sabe donde estamos, no creo que necesite llamar otra vez.-
*****
De camino a Madrid…

Seguíamos parados delante del atasco y nos habíamos reunido todos en el interior del autobús para presentar al grupo a Luther, Ulises y a Arturo. El grupo los recibió en principio un poco reacios y era obvio que aun no confiaban en ellos, pero con una mirada le indique a Luci que no les quitaríamos ojo de encima. El grupo también se comenzó a presentar, el que más llamaba la atención era Luther, este debía ser extranjero debido a que hablaba muy poco o nada. Ese tipo, Luther, debería pesar por lo menos los cien kilos, me resultaba extraño que con los tiempos que corrían se mantuviese así, todos habíamos perdido bastante peso y presentábamos un aspecto algo demacrado, pero esos tres y en especial Luther mantenían un aspecto muy saludable.
Fue en ese mismo momento cuando Arturo tomó la palabra y comenzó a hablar rápidamente, nos estaba explicando que caminos deberíamos tomar, lo peor era que debíamos perder mucho tiempo volviendo a Valencia para partir desde allí a Madrid.
-No es seguro seguir por aquí, volver a Valencia e ir hasta Madrid desde allí es lo más sensato, aun así seguiremos teniendo ciertas complicaciones porque hay asalta caminos-
-¿Asalta caminos?- preguntó Almudena extrañada.
-Si guapa, son grupos pequeños que nos robarían hasta la ropa interior, con lo preparados que vais sois un autentico reclamo para los maleantes. Con ellos debemos andarnos con mucho cuidado, no tienen escrúpulos- explicó Arturo.
-Si nos atacasen les haríamos frente- respondió Héctor totalmente seguro de si mismo.
-¿Acaso crees que ellos no están tan preparados como vosotros? Están igual o más armados que vosotros. Nos asaltarían como auténticos bandoleros-  replicó Arturo.-Deberemos andarnos con cuidado durante todo el camino, doblar las guardias y tener el dedo apunto siempre en el gatillo-
Todos los demás estuvieron de acuerdo y poco después pusimos rumbo de nuevo a Valencia, como no llegaríamos a Valencia ya, decidimos que pararíamos de nuevo en la prisión. Cuando llegamos a la prisión ya teníamos la noche encima. Al llegar vimos que todo seguía igual como lo habíamos dejado, no había ningún No Muerto por allí, así que todo estaba tranquilo, una vez allí dentro volvimos a la las celdas que cada uno ocupaba antes de partir. A Arturo y a los suyos les cedimos otra de las celdas, donde rápidamente se fueron a dormir, no sin antes ser cacheados por Abel. Aun no nos fiábamos de ellos, y yo por supuesto no iba a poner el peligro a nadie.
Volví a mi celda junto a Vicky y comencé a arroparla con unas mantas mientras me miraba.
-¿Por qué hemos vuelto papa?-
-Por que vamos a ir por otro sitio, hoy dormiremos aquí. Y esos hombres que encontramos necesitan dormir también-
Al mencionar a los tres tipos, Vicky se puso totalmente seria y comenzó a hablar en voz baja.-Papa, no me gustan esos hombres, me parece que son malos. Y el grande huele mal y el que más habla me da miedo-
-No te preocupes, papa no dejara que te hagan daño- le respondí mientras le acariciaba el pelo. Yo tampoco acababa de fiarme de ellos del todo.-Bueno, ahora duerme, mañana debemos madrugar para irnos pronto. ¿Has estado en Madrid alguna vez?-
-No papa- respondió Vicky.
-Pues dentro de poco lo visitaras y viajaras en un helicóptero- le comencé a decir con una gran sonrisa.-Ya veras como te gusta volar-
Poco a poco la pequeña fue cerrando los ojos y yo salí de la celda. Al salir me encontré con Eva. Esta llevaba una toalla colgando del hombro.
-¿Dónde vas?- le pregunté.
-Voy a darme una ducha, lo necesito y este es el único sitio donde hay agua caliente de momento- contestó Eva.
-¿Has visto a nuestros huéspedes?- pregunté.
-Duermen plácidamente. Bueno, luego te veo-
Eva se alejó de mí y se fue hacia las duchas. Yo decidí ir a la sala de guardias, quería coger el teléfono vía satélite para llamar a Silverio. Cuando llegué me encontré con el teléfono, este estaba roto, era como si alguien lo hubiese roto a conciencia. Alguien no quería que hablara con Silverio y ya podía imaginarme de quien se trataba.

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