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viernes, 31 de agosto de 2012

Capitulo 163: Exodo, part 1



Madrid…
Aeropuerto de barajas.

Bianca vio volver a Silverio al hangar donde habían ocultado el helicóptero. Cuando Silverio llegó, Bianca se intereso por saber lo que había ocurrido, quería saber si el grupo en el que estaba Vanesa ya se había puesto en camino, la respuesta de Silverio fue afirmativa. Aun así Bianca seguía con miedo porque no sabía muy bien lo que pasaría a partir de ahí, los altos mandos del bunker los buscarían para hacérselo pagar. Ambos se habían quedado obligados allí en aquel bunker, ya que allí no disponían de helicópteros ni avionetas, ellos eran los únicos capacitados para ello, cuando llegaron allí haciendo un trabajo no los dejaron marcharse. Tuvieron que soportar muchas cosas, demasiadas, al final Silverio decidió que ya tenían suficiente y durante la noche y tras dejar fuera de combate a un par de guardas lograron levantar el vuelo y desparecer en la noche, podrían haberse marchado de Madrid, pero apenas tenían combustible y después de enterarse que el Nido 81 había caído no podían ir muy lejos, se ocultaron allí en el aeropuerto y fueron reuniendo poco a poco combustible. Aunque seguían teniendo muy poquito, no lograrían sobrevolar ni Portugal con lo poco que tenían. El petrolero del amigo de Silverio estaba a unas millas de la costa de Portugal. Ese amigo los esperaba allí, el petrolero había sido remodelado después de la pandemia, aquel navío recibía desde entonces aterrizajes de emergencia.
-¿Crees que esa gente es de fiar?- preguntó Bianca.
-Solo hable con el que esta al mando… y si, me parecen gente de fiar, Vanesa, Ray y Abel están con ellos-
-¿Solo ellos tres? ¿Qué habrá pasado con los otros miembros de su equipo?- preguntó Bianca.
-Deben haber muerto-respondió Silverio tajante, era la explicación más acertada para que no Hawkins ni los otros estuviesen allí.
-¿Y que eran esas explosiones que se escuchaban esta noche? Se escuchaban muy cerca de aquí.-comenzó a decir Bianca.
-Deben ser los chicos de Reverte haciendo de las suyas. He tenido que ingeniármelas para que no intervinieran la llamada, no quiero que nos causen problemas y nos impidan el despegue. Ahora solo nos queda esperar a la llegada de la gente de ese tal Juanma-
-¿Estas seguro que nadie a intervenido la llamada?- preguntó Bianca con cierta desconfianza.
-Estoy seguro. No hay nada de que preocuparse- dijo Silverio con una sonrisa mientras rebuscaba algo en su mochila, después sacó la mano y le mostró a Bianca un bote de rodajas de piña.-Aquí tienes. Toda tuya-
-¿Tu no comes?- preguntó Bianca.
Silverio negó con la cabeza a la vez que sonreía.-Ahora mismo no tengo hambre, estaba pensando en dar una vuelta por el aeropuerto para comprobar que sea del todo seguro, las explosiones y los disparos han hecho desplazarse a las hordas hacia el punto exacto de donde venían. Creo que por ahora estamos a salvo, pero no me gustaría levantarme una mañana y descubrir que tenemos a unos cuantos podridos llamando a la puerta del hangar para darnos los buenos días-
Después de decir eso se cargó su fusil al hombro y salió por la puerta del hangar. Se movería con cautela por allí para evitar ser visto por alguien de cualquiera de los dos bandos. Cuando salió se dio cuenta de que la lluvia caía con más fuerza que antes, era como tener una tormenta tropical encima.
*****
En algún lugar cerca de Alcoy…
Por delante de nosotros iba Luci con el kuad, yo conducía mientras me mordía uno de los nudillos de la mano izquierda. A mi lado estaba Eva hablando con Alicia que estaba en el asiento trasero, Alicia le daba el biberón al bebe mientras Vicky miraba por la ventana. Los vehículos no iban demasiado rápido y la pequeña no se perdía detalle de lo que íbamos viendo, según el mapa estábamos pasando cerca de Villena. Nos estaba costando avanzar más de lo que pensaba, aun así estábamos apunto de salir de la comunidad Valenciana.
-¿Qué hora tienes?- preguntó Eva mirándome e interrumpiendo mis pensamientos.
Me miré el reloj que tenía en la muñeca y vi que eran las dos del medio día. Después alcé la mirada hacia el espejo retrovisor y miré a los asientos de atrás.
-¿Tenéis hambre ahí atrás?-
Alicia asintió y yo comencé a dar las luces traseras, era la señal que habíamos acordado para parar, también le hice las largas a Luci que iba delante. Era momento de parar para descansar y comer algo. Realmente lo necesitábamos. Detuvimos los vehículos a un lado de la carretera y yo salí del vehículo, corrí bajo la lluvia hasta el autobús.
-¿Por qué nos detenemos aquí?- preguntó Abel al tiempo que abría la puerta.
-Este será un buen lugar para acampar para comer- dije mientras miraba a los demás.-¿Estáis todos de acuerdo?-
Los demás me devolvieron la mirada y asintieron. Era un buen momento también para comprobar los neumáticos y cambiar alguno si lo necesitaba. Antes de salir de la prisión lo habíamos recogido todo, armas, alimentos, recambios… todo. Para un viaje largo lo íbamos a necesitar. Luci también llegó hasta el autobús.
-¿Hora de comer? Ya iba siendo hora, me estaba muriendo de hambre. ¿Dónde montamos el chiringuito?-
-Comeremos todos en el autobús. La barbacoa tendrá que esperar a un día de sol- respondí con ironía.
Poco después comenzamos a comer todos juntos en el interior del autobús. Fuera en el exterior seguía cayendo un agua torrencial. Los truenos eran fuertes y en ocasiones hacían que la pequeña Vicky tuviera que taparse los oídos y se recostara contra mí. Podía entenderla perfectamente, a su edad yo también me asustaba.
-En un rato tomaremos la autopista. Esperemos que no este muy colapsada- dijo Abel.
-El Ume, el furgón y el Kuad podrían pasar perfectamente apartando unos cuantos vehículos, pero el autobús lo tendrá difícil…- replicó Abel con conocimiento de que íbamos a tener que enfrentarnos más de una vez a autopistas colapsadas.
Todos lo sabíamos perfectamente, incluso antes de salir de la prisión.
-Podría adelantarme y ver como están las carreteras, luego hacer un croquis y marcarnos un camino- dijo Luci.
Yo me apresuré a negar con la cabeza.-No dejare que vayas a ningún lado tu sola-
-Se defenderme sola- respondió Luci.
-Por supuesto que se que sabes… pero no pienso dejarte ir. Podría ocurrirte algo- respondí.
-Deja de preocuparte por mí y preocúpate por el pobre ignorante que intente joderme. Sabes de sobra como me las gasto- dijo Luci dándome un golpe en el hombro.
Después de comer había dejado de llover y Luci seguía tratando de convencerme de que ella podría ir y volver en pocas horas, que sería mejor que ir todos juntos y tener que volver sobre nuestros pasos al ver que no podíamos pasar, decía que era para evitar dar vueltas y rodeos innecesarios. Sin embargo me asustaba el que no volviera después de un encuentro poco afortunado con un grupo de supervivientes o un rebaño de No Muertos, por muy dura que fuera, no podría sobrevivir mucho ella sola, aunque se empeñase en demostrarme que me equivocaba. Cuando logré convencerla de que se quedara, seguimos todos juntos nuestro camino. Las horas seguían pasando mientras cruzábamos una carretera, mientras conducía me fije en como Luci alzaba la mano en señal de alto. Cuando todos nos paramos vimos que más adelante había los restos de un avión de pasajeros, por el aspecto parecía que hacía mucho que se había estrellado en aquel lugar. Yo me bajé del Ume y cuando pase por al lado de Luci esta se me quedó mirando con una expresión que podía traducirse como un “Te lo dije”. Mucho más allá de nuestra posición estaba Albacete. La cual seguramente tendríamos que atravesar para seguir nuestro camino.
David de acercó y se quedó a mi lado.-¿Qué hacemos? Porque esta claro que no vamos a poder apartar ese trasto de nuestro camino.-Son las ocho de la tarde, podríamos acampar aquí por hoy-
Miré a David y asentí con la cabeza, por ese día habíamos avanzado ya bastante. Al fin y al cabo teníamos la certeza de que Silverio nos estaría esperando cuando llegáramos. Al menos esos esperábamos. Cuando se hizo de noche hicimos la cena y comenzamos con los turnos de guardias, el primer turno iba a ser Abel, se había situado en lo alto del autobús y bebía café mientras vigilaba sin soltar su rifle.
 Me acerqué a el y comencé a hablar.- Voy a acercarme al avión, quiero ver si algo de allí nos puede servir… también me gustaría hacerme con la caja negra-
Abel asintió y me di la vuelta. Antes de seguir miré a través del cristal del Ume y vi a Alicia dormir junto a Vicky y el bebe. Antes de poder dar más de dos pasos, Eva salió a mi encuentro.
-¿Dónde vas?-
-A saquear el avión- respondí al tiempo que me descolgaba el fusil del hombro. Entonces la miré a ella fijamente.-¿Me acompañas?-
Eva asintió y los dos comenzamos a caminar hacia el gran aparato que permanecía destrozado en medio de aquella carretera. Cuando llegamos pude darme cuenta que aun olía a gasolina y me fijé en el camino que había hecho el avión desde el campo hasta la carretera. Era un camino de arboles arrancados, tierra levantada y infinidad de maletas abiertas cuyo equipaje estaba esparcido por todas partes.

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