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jueves, 16 de agosto de 2012

Capitulo 161: Un año entre muertos, part 4


Me encontraba en la sala de los guardas a solas, llevaba horas allí desde que habíamos vuelto Eva y yo. Pensaba en el yate que nos estaba esperando en el puerto de Denia, quizás podríamos usarlo para salir de allí hacia alguna isla desierta, pero los alimentos no durarían siempre y en la travesía podríamos tener problemas como tormentas como la que teníamos encima o otros barcos. Quizás tampoco cupiéramos en el yate, éramos unas veinte personas. Por otro lado no podríamos quedarnos eternamente allí en la prisión. Teníamos que salir de allí e ir a algún lado.
En ese momento entró Eva en la sala y se sentó a mi lado.-¿En que piensas?-
-En lo que pensamos todos, en salir de aquí. Esta prisión es un reclamo para otros grupos, el doctor ese… Hidalgo, sabía la posición y sabía que los que había aquí eran de mi grupo. No estamos seguros aquí, deberíamos movernos con todo lo que tenemos, pero no se donde podemos ir porque no hay ni un solo lugar seguro. También tenemos un yate, pero aunque es grande no cabemos- respondí sin mirar a Eva.
-Háblalo con los demás del grupo, eres tu quien manda en la prisión y todos confían en ti. Todos te seguirán hacía donde vayas… yo la primera- Eva se puso delante de mi y me miró a los ojos.-Propón que nos marchemos y los demás te harán caso-
-No lo entiendes. Me da miedo proponer algo y luego equivocarme, me da miedo llevaros a un punto muerto, un callejón sin salida del que no podamos salir y la gente muera-
-Debes asumir que eres el líder y que tomes la decisión que tomes, será acertada- dijo Eva.-Eres la persona que nos mantiene con vida a los demás. Eres tu la persona en la que confiamos-
En ese momento apareció Héctor por la puerta con una gran sonrisa en los labios y con el teléfono vía satélite en las manos. A su lado estaba Vanesa, la cual también sonreía como si les hubiese tocado el premio gordo en algún sorteo.
-¿Esta arreglado?- pregunté levantándome del sillón y avanzando hacia ellos.
-Si, y tienes una llamada- respondió Héctor.
Eva y yo intercambiamos una mirada de asombro y entonces cogí el teléfono, miré nuevamente a Eva, entonces contesté. No tardó en responderme un hombre con un marcado acento latino.
-¿Eres tu quien esta al mando?-
-Si, soy yo- respondí al mismo tiempo que miraba a Vanesa. Ella me miraba como queriendo decirme que me fiara del hombre que había al otro lado de la línea.
*****
Madrid…

Jorge llevaba horas con una tela negra en la cabeza, también tenía las manos atadas detrás de la silla donde estaba atado de pies y manos, por el olor que notaba, estaba en algún sitio con mucha humedad, de vez en cuando escuchaba el sonido de la lluvia caer. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que lo habían cogido?. De repente notó como el lugar en el que estaba se llenaba de gente y seguidamente le quitaban la capucha. Cuando se la quitaron pudo ver a Roache delante de el con las manos detrás de la espalda.
-Joder… y yo que pensaba que me había librado de ver tu fea cara- dijo Jorge mientras escupía a las botas del coronel francés.
Roache dio unos pasos al frente y alguien le pasó una silla para que pudiera sentarse delante de Jorge. Cuando lo hizo, Jorge buscó por allí al intérprete que siempre lo acompañaba, pero no lo vio por ningún sitio.
-No me jodas que voy a tener que escuchar tu sermón en francés… por dios, no me hagas esa putada, prefiero morir con dolor antes que eso… por favor, mátame, tortúrame si quieres, pero no abras la boca-
-Ya me manejo mejor con vuestro español… aunque es un idioma que no me gusta nada, no me gusta nada tener que hablarlo por mi boca-
-Cierto, saliendo de ese asqueroso agujero que tienes en la cara… más que hablar parece que estas echando la pota. Hazme el favor de parar, te lo suplico-
-Llevo mucho tiempo siguiéndote sin que te dieras cuenta, estamos al corriente de la infiltración en el bunker… me pareció sorprendente ese tipo de infiltración, si no te mato es porque puedes sernos útil para una nueva infiltración-
-Ósea. Que llevas lamiéndome el culo desde que llegué a Madrid y yo sin darme cuenta, siento ser tan desconsiderado, pues nada, aquí tienes mis pelotas, puedes lamérmelas también si lo que quieres es terminar el trabajo que empezaste lamiéndome el culo. Adelante, ya te tomaste la libertad de lamerme el trasero, no te me hagas el remolón ahora-
-Jorge, esa ironía no te salvara… y tampoco hará que te matemos. Básicamente porque te necesitamos para que entres en el interior del bunker y robes algo que quiero. Estamos al corriente de que hay una cura por fin y la quiero-
-¿Y que harás si me niego? Porque no pienso ayudarte. Ya te dije que me puedes matar si quieres, para ser sincero contigo…-Jorge clavó la mirada en Roache- Cabrón…cuando me uní a ti lo hice con una única idea, salvar a los que tenías retenidos…ah…¿Y recuerdas a la niña que escapó cuando me apuñalaron? Pues la dejé escapar yo con total alevosía… para que lo entiendas mejor, la dejé ir porque me salió de mis sacrosantos cojones-
Roache se quedó mirando a Jorge y sonrió.-Si te niegas, mataremos a tus amigos que esperan en el túnel de metro dentro de ese vagón- la expresión de Jorge cambió de repente a medida que la sonrisa de Roache se iba haciendo más amplia.-Oh si, ya te he dicho que te hemos estado siguiendo, lo sabemos todo sobre ti… y ahora mismo tengo un grupo de mis chicos avanzando por los túneles hacia ellos. Debes saber que ellos no me interesan para nada-
-Si los matas no te ayudare- respondió Jorge.
-Ahora creo que hablamos el mismo idioma, trabajaras para mí a cambio de las vidas del japonés y de la chica… muy guapa por cierto-
Jorge no sabía que hacer, su negativa pondría en serio peligro a sus dos compañeros.

Hanzo se despertó en medio del vagón tras escuchar un ruido. Alargó una mano y agarró su katana. Cuando Daniela lo vio se sorprendió.-¿Qué haces?-
Hanzo se llevó el dedo a los labios y pidió silencio al tiempo que lentamente se ponía de pie. Entonces Daniela se dio cuenta de que fuera ocurría algo, se fijó en el caballo y vio que este estaba intranquilo. Allí había alguien más.
-¿Qué hacemos ahora?- preguntó Daniela.
-Mantén la calma o escóndete- le pidió Hanzo.
Daniela hizo lo que Hanzo le ordenó y se escondió debajo de unos asientos. Ella no entendía que ocurría, pero el japonés parecía que si lo sabía.
Hanzo se asomó con cautela y vio varias siluetas que parecían ir armadas, el se estaba ocultando de ellos para evitar ser visto. Pronto pudo contar cuantos eran, se trataba de ocho personas. Por como avanzaban era obvio que no iban a hablar del tiempo que hacía, iban con intenciones oscuras. Hanzo miró en ese momento a Daniela que aun era visible.-Escóndete y no salgas bajo ningún concepto- dijo Hanzo señalándola con el dedo.
*****
Habían pasado varios días desde que el japonés y el otro se habían marchado en dirección a Madrid, pero no habían vuelto. Irina y algunos hombres los daban ya por muertos, aunque para Lujan no eran nadie y poco le importaba si volvían o no. Irina avanzó hacia un hunvee que estaba ocupado por dos de sus hombres, estos reían mientras contaban chistes y bebían una cerveza.
-¿Qué habéis hecho con el prisionero?- preguntó Irina mientras jugaba con su cuchillo.
-Nos divertimos un rato con el y luego lo dejamos que descansara en el cobertizo, es un tipo muy divertido-
-Espero que no os hayáis pasado. El nos puede servir de ayuda- aclaró Irina.-Lujan lo quiere vivo-
Irina dejó atrás a los dos hombres y entró en el cobertizo donde estaba el prisionero.

Marcus levantó la cabeza cuando vio entrar a la mujer. Esta iba jugando con un cuchillo bastante grande, por momentos pensó que aquella loca iba a clavárselo. En esos momentos se lamentó profundamente por haber hecho lo que hizo, podría haberse esperado y no haber dejado tirados a Daniela y a Jorge. En el fondo sentía que se merecía haber acabado allí de prisionero. Lo habían capturado horas después de que abandonara Madrid a toda velocidad, cuando dos vehículos salieron a su encuentro de la nada. Lo obligaron a bajar y lo golpearon hasta que se quedó inconsciente, el líder de aquellos decía que lo necesitaba porque si había sobrevivido en Madrid tenía que conocerse la ciudad de palmo a palmo.
-¿Qué haces tu aquí? ¿Dónde esta tu jefe?-
-El ahora mismo esta algo ocupado con algo importante. Yo estoy aquí por algo importante, según contabas, hay un bunker bajo tierra, tú ya has entrado. Quiero convencerte de que nos lleves a un grupo allí, si lo haces te dejare libre-
-¿Y que hay de tu jefe?-
-A mi jefe que le den, a mi no me interesa lo mismo que a el. Yo solo quiero la cura esa de la que tanto se habla. Una vez la tenga me largare de aquí yo sola-

3 comentarios:

  1. Amigo, eres admirable. Tu tesón y dedicación te llevarán muy lejos. Un abrazo.

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    1. Gracias Joe. Ya me conoces, me gusta esto y no veo el momento de parar. Por eso hay secuela que será más larga que esta.

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  2. juanma! Soy yo, yuriko :D
    Me mudo de cuenta, solo quería que lo supieras ;)

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