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jueves, 16 de agosto de 2012

Capitulo 161: Un año entre muertos, part 2


Madrid…

Hanzo había logrado sobrevivir. Tras la marcha de Marcus habían decidido volver al lugar donde habían conocido a Daniela, al túnel con el vagón de metro. Allí se habían quedado hasta que Hanzo se recuperara del todo. Daniela estaba muy dolida por como había actuado su amigo, aunque no podía odiarlo aunque quisiera.
Hanzo dormía sobre los asientos mientras Daniela lo vigilaba, ese hombre había matado a Wilson, pero fue un accidente y había escuchado a Hanzo hablar en sueños donde se lamentaba profundamente de haber hecho eso, no podía culparle porque en momentos de tensión como aquel donde alguien aparece de repente, las manos deben ser rápidas si uno no quiere que la cosa acabe en desastre. Daniela se puso en pie y camino hacia la despensa para coger una lata de melocotones, justo cuando iba a cogerla sonó el walkie talkie. Al cogerlo contestó con una sonrisa, se trataba de Jorge.
Jorge había salido a dar una vuelta con uno de los caballos, hacia días que no veía volar el helicóptero, quería averiguar también cosas de los que habitaban en aquel bunker y sobre todo quería saber más sobre la cura que decían estar desarrollando en aquel lugar mientras realizaban terribles experimentos. Aquella doctora se había ido de la lengua y había hablado demasiado, seguramente pensó que el tío de la limpieza no era nadie y que era desechable, es decir, que en cuanto se cansaran de el acabaría siendo un conejillo de indias más en aquel agujero infecto.
-Daniela. Te llamo para saber como esta Hanzo, yo ahora estoy al lado de las torres kio. Pero esta zona salvo por los podridos esta tranquila- Jorge hizo una pausa al ver un grupo de trece individuos que avanzaba hacia el tambaleante.- Jorge cogió las riendas del caballo y lo hizo comenzar a correr mientras escuchaba hablar a Daniela.
El caballo comenzó a correr y logró dejar atrás a los No Muertos. Jorge sabía cuales eran las zonas de mayor concurrencia de aquellos seres, sabía cuales eran las zonas en las que no debía aventurarse ni por equivocación, una de esas zonas era el lugar por donde estaba situado el bunker, días antes había descubierto que la mayoría rodeaban la catedral de la Almudena, otros estaban en calles alejadas, había tantos que eran imposibles de contar. Después de recorrer las calles esquivando No Muertos decidió que era hora de volver junto a los demás, en ese momento algo salió en su persecución, eran ni más ni menos que dos motos de gran cilindrada, cuando Jorge se dio la vuelta vio que los dos tipos que iban de paquete comenzaban a dispararle, pero no le estaban disparando a el, le disparaban al caballo.
-Vamos ¡¡¡corre!!!- decía Jorge dándole al caballo con los talones.
De pronto el caballo se sacudió y se desplomó en el suelo haciendo salir volando a Jorge, este cayó sobre la luna delantera de un coche, justo después de romperla con el impacto, rodó por el capó y cayó al suelo. Las dos motos llegaron a su altura y Jorge se los quedó mirando.
-No manches hermano, este pinche esta vivo todavía- dijo uno de los que se paró a su lado mientras le daba con el pie en una pierna.
Jorge estaba mareado pero podía ver los rostros de aquellos que lo habían hecho caer del caballo, eran todos latinos, enseguida supo de quienes se trataba. Uno de ellos se agachó y se inclinó sobre el para mirarle la cara, este le puso la mano en la frente y hizo presión sobre la brecha que Jorge se había hecho en la cabeza.
-Este pinche se ha abierto la cabeza como un melón. ¿Seguro que es este a quien quiere el francés?-
-Si hermano, es el.-
Al escuchar la palabra francés, Jorge se imaginó lo peor, solo había un francés por la ciudad, uno al que no quería enfrentarse. Trató de incorporarse, pero entonces uno de ellos le puso el pie sobre el pecho.
-¿Dónde pretendes ir amigo? El francés se muere de ganas de pillarle, usted viene con nosotros amigo-
Dos de ellos cogieron a Jorge el volandas y lo obligaron a ponerse de pie. Jorge no pudo hacer otra cosa en esos momentos que no fuera tratar de parecer lo más irónico posible.
-Me lo vais a hacer pasar mal. ¿Verdad? Hagáis lo que me hagáis no me deis por el culo, me gustaría seguir cagando con esfuerzo… es una costumbre que no quiero perder. Y si lo vais a hacer por lo menos que sea con amor. No soy de un aquí te pillo aquí te mato ni de un polvo conejero-
En ese momento uno de los captores de Jorge decidió que lo que decía Jorge no era lo suficientemente gracioso, así que comenzó a darle puñetazos en el estomago.
-No me pareces divertido pinche-
-¿No? Pues que sepas que me lo he currado un montón, llevaba ensayándolo toda la noche.-Jorge miró al que parecía el jefe y añadió.-Y a la mamita de ese le encantó, tanto que se meaba de la risa-
En ese momento el jefe le asestó una violenta patada en la boca del estomago.-Ríete cuanto quieras, que te durara poco amigo, el francés de hará un collar con tus intestinos después de sacártelos por el culo-
-Genial, así que mi culo seguirá siendo solo de salida… me alegro hombre, me alegro-
Al poco rato allí apareció un vehículo policial del que se bajaron un par de soldados franceses, uno de ellos al ver a Jorge le sonrió y le palmeó las mejillas.
-Me alegro de verte Jorge-
-No puedo decir lo mismo… ni me acuerdo de tu nombre- Jorge ladeó la cabeza y se lo quedó mirando.-Oh no, espera. Si… ya me acuerdo de quien eres. ¿Era hijo de puta tu nombre?-
El soldado francés sonrió y después metió a Jorge en el furgón de un empujón. Justo después el furgón arrancó y comenzó a recorrer las calles en dirección a la guarida de Roache, Jorge sabía que las probabilidades de salir con vida de allí serian muy remotas, pero al menos, hasta el fatal desenlace que acabaría con su vida, tendría oportunidad de averiguar cosas sobre Roache y sus planes. Aunque era más que probable que no iba a salir de esa con vida, no podría contárselo a nadie.
*****
Desde que habían descubierto la cura muchas cosas habían cambiado, la mañana del trece de Junio, Torres apareció ahorcado en su habitación. Muchos se imaginaban la verdad de ese acontecimiento, pero nadie había hablado. Después de la muerte de Torres, Reverte había escalado puestos y se había convertido en el manda más del lugar, convirtiendo así a Beltrán en su segundo al mando y con total libertad para mandar en aquel lugar. Ambos, Beltrán y Reverte manejaban a todos con mano de hierro, especialmente a los científicos que trabajaban para ellos.
Abigail les había informado hacia quince días de que habían hallado la cura al virus, la cual tenía que administrarse como muy tarde cuatro horas después de haber sido contagiado o mordido por uno de los infectados. Aun así aun no la habían probado en humanos, no había seguridad de que funcionara con personas, ya que las primeras muestras de la vacuna las habían obtenido con conejos, aun necesitaban algún voluntario para que se dejara morder y luego dejarse inyectar la vacuna, pero nadie parecía estar por la labor de ser el conejillo de indias y por supuesto Reverte no estaba dispuesto a sacrificar a nadie del bunker, a pesar de que muchos de ellos eran prescindibles. Reverte se encontraba en el despacho cuando Beltrán irrumpió en ella, Beltrán iba borracho como una cuba y se tambaleaba de un lado a otro mientras alzaba la botella en dirección a Reverte.
-Un brindis por la cura al virus-
-Joder Roger…¿Qué estas haciendo aquí?- preguntó Reverte arqueando las cejas, ya no le sorprendía ver así a su segundo.-Si sigues por ese camino tendré que relegarte de tu mando de una patada en el culo-
-No seas así… esto es algo pasajero. Además, se me acabo la farlopa- respondió Beltrán con ironia.
De repente las sirenas comenzaron a sonar y un soldado entró corriendo en el despacho de Reverte, era un joven de unos veinte años, estaba sudando y trataba de respirar.
-Señor… hemos localizado al francés, esta en el hospital Beata María Ana de Jesús. Están allí refugiados el y sus hombres-
-Que todas las unidades se pongan en camino. Lo quiero vivo y quiero la jodida bomba nuclear que tiene  en su poder. Cuando Torres murió dejó como legado el video que ese capullo nos hizo llegar, si lo que busca es guerra, guerra es lo que tendrá, no sabe que vamos, así que contamos con el factor sorpresa. Quiero un asalto desde el aire-
-Me temo que el asalto desde el aire no será posible, el piloto y la copiloto han desaparecido y se han llevado el helicóptero.- respondió el soldado.
Reverte suspiró con furia y miró a Beltrán, el cual estaba dándole un trago a su botella.-Date una ducha y despejate, te quiero en un hunvee en diez minutos. Ni uno más, hoy haremos que ese jodido francés se arrepienta de haber querido jodernos-
Reverte salió del despacho mientras Beltrán se quedaba a solas, entonces dejó la botella sobre la mesa y sonrió.
-Luego seguimos con la fiesta…-

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