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jueves, 16 de agosto de 2012

Capitulo 161: Un año entre muertos, part 1


Día 18 de Junio de 2009
Día 370 del Apocalipsis.

Habían pasado quince días desde que habíamos regresado a la prisión, quince días desde que Lidia había muerto. No han pasado demasiadas cosas desde entonces, no hemos salido de la prisión para nada, nos hemos estado alimentando de lo que nos quedaba y de la caza semanal. Sin embargo, lo más destacable a sido que ya ha hecho un año desde que el mundo se fue al infierno y los muertos volvieron a caminar.
Desde que volvimos a la prisión, Cesar y Cristina se han estado recuperando de sus heridas y ya hacen vida normal, aunque al igual que yo y los demás, también han sufrido perdidas importantes. Tristán es ahora nuestro medico y se ha adaptado bien al grupo. Sole y Félix han seguido con su relación y les va muy bien, nos la presentó a todos los que no la conocíamos. Muchas noches me cuesta dormir y me despierto en mitad de la noche pensando que Lidia esta a mi lado, pero por mucho que busque no la encuentro, tampoco Vicky parece llevarlo muy bien, a menudo se despierta gritando en mitad de la noche. También ella la echa de menos…

El día había amanecido con fuerte lluvia, aunque seguía haciendo muchísimo calor, se notaba que estábamos en pleno verano. De vez en cuando se acercaba algún No Muerto solitario a los muros, pero este era rápidamente abatido por los vigilantes, normalmente estos eran siempre Gorka y Gálvez, a los cuales les encantaba ese trabajo y la posibilidad de reventar algún cráneo. Me dirigí a la celda de Héctor donde este se había montado una especie de taller de electrónica donde desde hace días trabajaba sin descanso con intención de arreglar el teléfono vía satélite. Según Vanesa necesitábamos ponernos en contacto con el tal Silverio, el cual pilotaba un helicóptero, sería una buena baza para salir de allí.
Cuando llegué a la celda me encontré con Héctor trabajando como siempre, al mirarme descubrí las enormes ojeras, varios vasos de plástico que habían contenido café y alguna que otra lata de Red Bull.
-Buenos días- me saludó Héctor mientras volvía al trabajo.
-¿Cómo va eso?- pregunté aun sabiendo lo que me iba a contestar.
-Mal… muy mal. No logró aclararme con este trasto, cuando parecía que iba…¡¡ZAS!! Se vuelve a joder, es algo interno, eso estoy seguro, pero no tengo ni puta idea de que coño puede ser-
En ese momento escuchamos un tiro y ambos nos asomamos por la ventana de la celda, enseguida dirigimos nuestra mirada hacia la torreta, saqué el pinganillo para comunicarme con los de la torreta al escuchar un segundo tiro.
-¿Todo bien por ahí comando “G”?- pregunté con una sonrisa, les habíamos apodado comando G desde que ambos decidieron ocuparse de ese trabajo. Dormían allí siempre, al parecer desde que Dennis no estaba, Gálvez y Gorka se habían hecho muy amigos.
La voz de Gorka fue la que me contestó.-Todo bien “J”, eran dos podridos, pero ya nos los cargamos…- Gorka hizo una pausa y seguidamente escuchamos otro disparo.-…Gálvez acaba de cargarse a otro. No se que pasa hoy, es como si quisieran llevarse un suvenir en forma de bala en la cabeza.-
-¿No se ve ningún rebaño en las cercanías?- pregunté.
Gorka se calló un rato y luego volvió a contestarme.-Negativo. Solo pueden llegar desde un sitio y no parece que venga nada, hoy han sido solo tres, pero ya sabes… el calor los pone como locos. Relájate jefe, tenemos la situación controlada aquí arriba, ninguno tocara estos preciosos muros-
-Bien- respondí antes de cortar la comunicación.
En ese momento vi como David se asomaba a la entrada de la celda.-Eva te anda buscando- me dijo.
-Bien, tengo que salir, descansa un poco hombre, te va a dar algo como sigas así. Duerme hasta mañana y ya seguirás- dije mirando a Héctor a la vez que le ponía la mano en el hombro.
Salí de la celda y acompañé a David hasta la sala de guardas donde estaba Eva esperándome. Al llegar la vi leyendo un libro, ella sola se había leído casi toda la biblioteca de la prisión en solo quince días, imaginaba que ella tampoco llevaba muy bien las muertes, pero sobre todo la de Lidia, después de que ella muriera me entere que tanto Lidia como Eva estaban muy unidas después de haberse quedado sepultadas, descubrí como Eva había estado apunto de morir, si no hubiese sido por Lidia habría quedado semi enterrada.
-¿Qué ocurre?- pregunté.
-La comida en lata se nos ha acabado y necesitamos más. Estaba pensando en hacer una incursión en una casa que Sandra y Toni dejaron marcada en Alcoy. Sandra me dijo que hay mucha comida en lata y agua, me preguntaba si querías acompañarme-
Asentí con la cabeza, la verdad era que necesitaba salir, lo malo era que aunque Sandra nos había contado que si nos poníamos encima trozos de uno de los infectados encima no se percatarían de nosotros no lo podíamos poner en practica. Tristán nos había dicho que el contacto con carne en ese estado de putrefacción podría causarnos graves enfermedades o incluso que nos infectáramos. Realmente no sabíamos mucho sobre esos seres.
-¿Iremos solos tu y yo?- pregunté.
-Si, será un trabajo de ida y vuelta, no hay nada de que preocuparse. Tampoco te preocupes por los niños, Alicia y Almudena se quedarán con ellos. Así que respira tranquilo- respondió Eva.
-Muy bien. Salimos en diez minutos- contesté.
Eva se levantó del sillón, se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla, luego salió por la puerta, la miré mientras se alejaba y entonces volví a la realidad donde descubrí que David me miraba fijamente.
-¿Qué pasa?-
-No, nada.- respondió David mientras levantaba las manos y daba un paso atrás.
-Entre nosotros no hay nada… ya no. Además… tengo muy reciente lo de Lidia. No puedo pensar en estas cosas, no ahora… no sería…-
-¿No sería el que…? ¿Lo correcto? Lidia querría que fueras feliz.-
-Soy feliz… dentro de lo que entendamos ser feliz en una situación como esta- respondí.
-No lo eres. Anoche te escuché llorar. Lidia no querría verte así, no has aceptado su muerte, sigues pensando que esta a tu lado en la cama, pero no es así.-
-Si que la tengo asumida, pero eso no significa que vaya a liarme con Eva. Simplemente no puedo hacer eso, solo han pasado quince días-
-Yo no te estoy diciendo que te líes ahora mismo con nadie, solo te estoy diciendo que en lugar de apartarte de todos como haces a veces no es la solución- David me puso las manos en los hombros.-Tienes también una hija en la que pensar, una niña que necesita una madre-
-Lidia era su madre…- dije al tiempo que me apartaba de David y me dirigía hacia la sala donde guardábamos el armamento.
Mientras caminaba me crucé con Cesar, lo saludé, pero este me ignoró. Yo ya sabía lo que le pasaba, Álvaro también había violado y matado a Alexia y a el lo había herido, cuando yo maté a Álvaro le quité a Cesar toda posibilidad de vengarse, suponía que era por eso por lo que no me hablaba. En el fondo lo entendía, quizás yo haría los mismo si otra persona me quitase la posibilidad de vengar a la mujer a la que quería. Yo se la había quitado.
Llegué a la sala de armas y comencé a prepararme, sobre mi ropa me puse un uniforme de antidisturbios, el cual protegía de igual manera que un neopreno o mejor de los mordiscos, aunque por supuesto no iba a dejar que ninguno de esos seres tuviera esa satisfacción. Mientras me preparaba pasó Tristán por la puerta y al verme se acercó.
-¿Vas a salir?- preguntó.
-Si. Tranquilo que no nos untaremos con mejunje de muerto- le respondí.
-No es eso, te voy a preparar una lista con unos medicamentos que necesito. Por allí debe haber una farmacia o algo… si no es mucha molestia ni demasiado peligroso- respondió Tristán, luego me miró la herida de la oreja.-Tiene buen aspecto, ya puedes dejar de tomarte los antibióticos si quieres.-
-Se me acabaron hace dos días-
Tristán se acercó a mí mientras sacaba un papel y un boli para hacer la lista. Mientras escribía me quedé mirando los extraños nombres que iba escribiendo. Entonces vi que ponía la palabra “píldoras anticonceptivas”.
-¿Para quién son las anti baby?- pregunté.
-Las ha pedido Sole por recomendación mía. No quiere quedarse embarazada y creo que tiene razón, este no es un mundo para niños. Es mejor si ninguna de las chicas de aquí se queda embarazada-
-Pero tú no puedes prohibir eso. Eso depende de cada uno de ellos, si ella no quiere tener hijos me parece bien, pero si por ejemplo otra de las chicas se quiere quedar embarazada… además, esta Cristian…- dije refiriéndome al bebe.
-Ese niño probablemente no llegué a los dos años de edad, puede que no llegue ni al primero- respondió Tristán.-Ese niño esta creciendo sin padres-
-Alicia lo cuida como si fuese suyo- repliqué mientras hacía un gesto con la mano señalando hacia la celda donde dormían Alicia y el bebe.-Sus padres no estarán, pero desde que la madre murió es Alicia quien ha cuidado de el-
Tristán acabó de escribir la lista y me la pasó mientras me miraba.-Acepta que hay gente que no ve la misma esperanza que tu. Sole no quiere traer al mundo un bebe cuya vida estaría amenazada en cada momento.-
Después de eso, Tristán se marchó y yo me guardé la hoja de papel en el bolsillo del chaleco, justo después de eso, cuando ya estaba preparado, salí al exterior donde Eva me esperaba en el Ume, ella iba vestida como yo.
-¿Nos vamos?- preguntó Eva.
-Nos vamos- respondí.
Segundos después partimos en dirección a Alcoy para buscar la casa y poder coger todo lo que pudiéramos de la casa y después saquear alguna farmacia.

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