Bienvenido

NOTA IMPORTANTE

Tras el ultimo capitulo de Necroworld (El 200). Este blog permanecerá abierto hasta un nuevo aviso. Cuando este aviso suceda, este blog publicará una entrada nueva donde aparecerá la nueva dirección al nuevo blog (Intentaré que os redireccione) Pasado un tiempo, este blog desaparecerá.
Ya podeis entrar en el siguiente blog, la historia se muda ahi.
juanmanuel-sagazombis.blogspot.com.es

Seguidores

viernes, 13 de julio de 2012

Capitulo 160: Cruzar la linea, part 4


Madrid…

Jorge y Hanzo volvieron con varias garrafas llenas de gasolina junto a Marcus y Daniela. Estos estaban comiendo a cubierto junto al hunvee. Al verlos, Daniela corrió hacia ellos con una sonrisa en la cara, comenzó a contar las garrafas, llevaban cuatro en total. Las habían conseguido vaciando el depósito de uno de los autobuses.
-Con esto ya podríamos irnos de aquí ¿No?- preguntó Daniela.
-Si- respondió Jorge con una sonrisa.
Hanzo se acercó al hunvee y comenzó a llenar el depósito bajo la atenta mirada de Marcus. Cuando lo terminó de llenar, el japonés se volvió hacia Jorge.-Esto ya esta-
En ese momento Marcus apuntó a Hanzo con una pistola y comenzó a mirar a Daniela la cual permanecía al lado de Jorge.-Sube al vehículo Dani…-
-¿Qué estas haciendo?- preguntó Jorge mirando al joven latino.
-Escucha Jorge, me pareces un tío legal de verdad, pero tengo que hacer esto. Daniela y yo nos marchamos, tengo lo que necesitaba y me quiero marchar de aquí. Daniela sube al hunvee, nos vamos de aquí-
Daniela miró a Jorge y este le devolvió la mirada. Seguidamente el hizo un gesto con la cabeza para que fuera al lado de Marcus. Jorge pensaba en que podía sacar su arma y apuntar al joven, pero no quería comenzar algo que podía acabar en tragedia, aunque era Marcus quien lo había comenzado, el hecho de que el sacase el arma también haría que aquel joven se pusiera nervioso.
Daniela negó en ese momento con la cabeza y se puso delante de Jorge.-Yo no me voy contigo Marcus. Tienes el hunvee gracias a ellos. No puedes dejarles tirados-
-No hagas esto chico. No puedes irte tu solo- dijo Hanzo, el cual había retrocedido unos pasos con las manos en alto. Entonces el joven latino se giró hacia el y apretó el gatillo.
Hanzo cayó en ese momento de espaldas mientras se llevaba la mano al estomago y se retorcía de dolor.
-De verdad que lo siento- dijo Marcus a medida que se metía en el interior del hunvee.
Cuando el motor arrancó miró por la ventana se fijó en como Jorge y Daniela se lanzaban sobre el cuerpo del japonés para tratar de detener la hemorragia. Había disparado al japonés como venganza por lo de Wilson, pero eso no lo hacía sentirse mejor. ¿En que se estaba convirtiendo su vida?. Marcus pisó el acelerador y salió a toda velocidad de allí.

Jorge taponaba la herida de Hanzo mientras trataba de mantener a su amigo al lado, no permitiría que los dejara así, enseguida miró a Daniela.-Necesito el botiquín, esta en una de las sillas de los caballos-
Daniela se levanto corriendo y se acercó a la silla de montar, comenzó a rebuscar y encontró el botiquín. Corrió de nuevo hacia Jorge y este cogió la bolsa, comenzó a rebuscar en ella pero no encontró lo que buscaba. –Mierda, aquí no hay nada de lo que necesito-
En ese momento Daniela tuvo una idea.-Hay una pequeña casa hospital a unas manzanas de aquí. La usaban en los primeros días para curar heridos leves-
-Tendrás que guiarme- dijo Jorge sabiendo a que se exponían si salían de su escondite.
Minutos después ensillaban los dos caballos, montaban a Hanzo en ellos y salieron al galope del escondite en dirección a la casa hospital. Podría ser que los descubriesen, pero la vida de Hanzo estaba pendiente de un hilo.
*****
Las interferencias del teléfono y el ruido de fondo no habían dejado escuchar a quien retransmitía. La llamada se había cortado y habían tratado de volver a contactar, pero nada. Aun así Vanesa se había dado cuenta que se trataba de Silverio. Algo pasaba, estaban tratando de contactar con ella, pero el teléfono aun necesitaba repararse, ahora que habían regresado a la prisión podrían arreglarlo antes. Un rato después todos volvieron al interior del bloque.

Habían pasado varias horas y la noche había caído, estaba llegando a la prisión. En mis brazos seguía llevando el cuerpo de Lidia, cuando llegué vi como alguien me observaba desde las torretas. Se me quedó mirando y enseguida reconocí a Félix, el cual al verme lanzó un grito y desapareció, seguidamente se abrieron las puertas y yo entré con el cuerpo de Lidia. Solo unos pocos salieron a recibirme, entre ellos no estaba Vicky, pensé que seria mejor que no viera el cuerpo. Yo no habría soportado ver el rostro de la pequeña al ver a Lidia muerta. Al entrar notaba que faltaba gente, no veía a Toni, no veía a Emilio. Me imagine en ese momento que quizás Álvaro los había matado, en ese momento sentí ganas de volver a buscar el cuerpo de Álvaro para poder ensañarme de nuevo con el. Deseaba no haberlo matado, quería hacerle sufrir mucho más.
-¿Qué harás ahora?- preguntó Luci mientras me miraba y acariciaba el cabello de Lidia.
-Necesito algo para tumbarla y gasolina para incinerarla, no quiero enterrarla como a los demás, no soportaría saber que se esta pudriendo bajo tierra- respondí.
Los demás no decían nada, escuché el llanto de alguna de las chicas y cuando miré en aquella dirección vi a Alicia abrazada a Sandra, ambas estaban llorando.
Un rato después todos estábamos en una parte del patio alrededor de un colchón sobre el que descansaba el cuerpo de Lidia envuelto en unas sabanas. La pequeña Vicky estaba junto a mi y me agarraba fuertemente la mano.
-Yo cuidare de ti papi- me susurró.
Me agaché junto a ella y le acaricie el cabello mientras la miraba con ternura, entonces le sonreí.-Lo se cariño, se que cuidaras de mi-
La pequeña me respondió con una sonrisa y yo miré a los demás, todos estaban allí, incluidos los heridos. En ese momento noté la mano de Eva en mi hombro y yo puse mi mano sobre ella.
-Llegó la hora-
Yo asentí con la cabeza y me puse de pie mientras cogía una antorcha que me había preparado, caminé hacia el colchón que momentos antes había rociado con gasolina. Cuando ya estuve al lado me giré y los contemple a todos, entonces comencé a hablar.-Estamos aquí reunidos para decir adiós a aquellos que hoy no están aquí. No solo estamos presenciando el funeral de Lidia, si no de todos los que murieron desde que me marché con un grupo, había gente a los que conocía mucho y otros a los que no conocía tanto, pero todos ellos son importantes y esta noche les rendimos un homenaje y los despedimos a todos juntos. Antes de morir, Lidia me dijo que aunque el mundo se había convertido en un infierno, había sido feliz, pero si interpretamos esas palabras de otra manera es cuando nos percatamos de la petición que Lidia me hizo en ese momento, ella había sido feliz, todos los que no están aquí lo habían sido.-Comencé a decir los nombres de todos los que habían muerto desde que había empezado todo, incluidos Paco y Hawkins- Ellos no se rendían, ellos vivían el día a día aunque el mundo estuviese muriendo. Quizás pensemos que nada de lo que hagamos ahora nos los traerá de vuelta, no lo hará…pero nosotros podemos hacer algo para honrarles, no nos rendiremos, perduraremos en este mundo porque nos pertenece… es nuestro. Ninguno de esos seres ni nadie nos impedirá recuperar lo que es nuestro… lucharemos por seguir adelante, por mucho que el mundo se hunda seguiremos a flote, por muchos kilómetros que haya entre nosotros y la libertad y la vida, los recorreremos, no nos rendiremos. Vamos a sobrevivir-
Después de dar mi discurso me di la vuelta y prendí fuego al colchón. Cuando las llamas comenzaron a devorarlo retrocedí unos pasos y me situé junto a Eva. Esta apoyó su cabeza en mi hombro y comenzó a hablarme.
-Estoy totalmente de acuerdo, te seguiremos hacia donde vayas. Eres nuestro líder y solo tú serás capaz de sacarnos de aquí, tienes todas nuestras esperanzas puestas en ti-
-Se acabo, no pienso huir más del liderazgo del grupo, asumiré el papel de líder y seguiré adelante con la cabeza alta. No pienso rendirme jamás- contesté al tiempo que algunas lagrimas me recorrían el rostro. Desde que me habían nombrado líder aquella vez en el instituto fue algo que no me vi capacitado para ser, pero ahora todo era diferente, habíamos dejado de ser los que éramos, yo había dejado de ser quien era, pero ya no iba a ser así, nunca más. Mi gente necesitaba un líder al que seguir, alguien que tomara las decisiones aunque estas no fueran las correctas, me necesitaban a mí y ahí iba a estar. Nunca más iba a irme, a partir de ahora, todos estaríamos juntos.
“Sobreviviríamos”.
*****
Abigail entró en la sala y se encontró con Jack Thorne. El cual se estaba quedando dormido mientras preparaba un informe al lado de una taza de café que por lo visto no le estaba haciendo efecto, tan solo estaban ellos allí, los demás científicos estaban durmiendo o escurriendo el bulto como decía Abi muchas veces. Se quedó mirando en ese momento uno de los conejos a los que habían infectado con el Solanum y al que seguidamente tras los primeros síntomas que le causarían la muerte le habían inyectado el antivirus que habían elaborado. Se quedó asombrada al ver al animal en perfectas condiciones cuando hacia unas horas sangraba por todos los poros de su cuerpo y tenía violentas convulsiones, entonces comprendió lo que ocurría, corrió hacia uno de los teléfonos y marcó un único numero, la voz de Torres sonó al otro lado de la línea.
-¿Qué ocurre? Espero que sea importante.
Abigail tomó aire y volvió a hablar-Lo es señor, lo hemos logrado, hemos encontrado la cura…-

CONTINUARA….
FIN DE LA PARTE 8 DE ZOMBIES.

No hay comentarios:

Publicar un comentario