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viernes, 13 de julio de 2012

Capitulo 160: Cruzar la linea, part 2


Eva conducía el Ume en dirección a la prisión, había dejado de llorar y ahora no podía dejar de pensar en Lidia. No podía creerse lo que había ocurrido. Luci estaba a su lado mientras miraba por la ventana, tampoco ella se creía lo que acababa de ocurrir. Lidia había muerto, los había dejado, por un lado sabían que quizás Lidia estaba en un lugar mejor, quizás ya descansaba en paz y había dejado atrás ese mundo de terror y sufrimiento.
-Comprendo a Juanma- dijo Luci en ese momento.-Ha decidido quedarse para hacer daño al tipo que mató a la mujer que amaba.- Luci hizo una pausa al ver uno de los carteles que marcaban que ya estaban cerca de Alcoy.-Ya estamos llegando-
-¿Sabes que es lo que más me aterra?-preguntó en ese momento Eva.
-¿El que?-
-Tener que decírselo a la niña. Para ella Lidia era su segunda madre, ya perdió a una…ahora… ha perdido a otra. ¿Por qué demonios tenemos que sufrir tanto? Te juro que ya estoy harta de tanta mierda- contestó Eva mientras las lagrimas volvían a brotar de sus ojos.
-Mantente firme porque cuando Juanma vuelva a la prisión necesitara de todo nuestro apoyo para salir adelante, el es fuerte, pero después de este mazazo no volverá a ser el mismo, nos necesitará a todos-
-Estaré a su lado siempre…- respondió Eva.-No le dejare-
Los dos vehículos siguieron su camino hasta que vieron los muros de la prisión, volvían a estar en su hogar, aunque portaban malas noticias.
******
Día 1 de Enero de 2009
Hace unos meses.

Abrí la puerta de la habitación y entré con la bandeja del desayuno. Lidia seguía dormida y al sentarme en la cama se fue despertando poco a poco. Al verme me sonrió.
-Buenos días- dije con una sonrisa de oreja a oreja. Luego miré la bandeja que llevaba en las manos y comencé a decirle lo que llevaba.-Aquí te traigo algo de café con leche, unas rodajas de piña y una manzana-
-¿De donde sacaron el café y la leche?- preguntó Lidia sorprendida de que aun pudiesen encontrarse esas cosas.
-Las trajeron David y Jorge de una tienda. La leche aun sabe bien… aunque era el último brick que nos quedaba…- entonces miré de nuevo la bandeja.-Siento no haber conseguido más-
-No me importa lo que haya o deje de haber en la bandeja- Lidia puso su mano sobre la mía y me sonrió.-Te tengo a ti y es todo cuanto quiero. No sabes lo mucho que te he echado de menos, tu y los demás os fuisteis en el barco y sentí que no te volvería a ver-
-Casi ocurre- respondí con tristeza.
-No pienses más en ello, volvisteis y eso es lo importante- dijo Lidia mientras le pegaba un trago al café.-Dios, que bien te sale el café-
-Pues a sido la primera vez que preparaba café-
En ese momento llamaron a la puerta y yo me levanté para abrir. Cuando abrí la puerta me encontré con Luci.-¿Qué ocurre?- pregunté.
-Es Jonás, de nuevo esta liándola…- respondió Luci.
Rápidamente Lidia dejo la bandeja a un lado y se levantó de la cama para comenzar a vestirse, cuando acabó me miró y sonrió.-Siempre quise entrar en reuniones de este tipo, hacer elecciones… no dejare que ese capullo se salga con la suya y te deje como un traidor o como un tipo que nos vendió-
Luci nos llevó hasta el hall y allí vimos a Jonás dando un discurso de lo más conmovedor donde me ponía por las nubes de una forma muy poco simpática. Al verme llegar sonrió y puso los brazos a los lados.-Aquí llega la oposición- luego comenzó a aplaudir de forma burlona.
En el hall estaban todos, algunos comenzaron a murmurar por lo bajo, ellos eran los que no estaban para nada de mi parte, los que me culpaban de todo lo ocurrido con los rusos, estos eran pocos en comparación con  los que estaban de mi parte.
-Aquí tenéis al tipo que nos vendió a los rusos, el mismo tipo que nos traiciono e hizo que los demás murieran, si el se hubiese callado la puta boca no nos habrían encontrado. Propongo echarle de aquí, el es tan asesino como los rusos-
-Muy bonito, sigue hablando. Lo haces muy bien y tienes gracia, pero sigue por donde vas y tendrás que acostumbrarte a dar tus discursitos sin dientes- le amenazó Luci dando unos pasos hacia el, entonces yo la paré-
-Tranquila- le dije casi en un susurro.
-No sabía que te habías traído un perro…- respondió Jonás con sorna.
-El perro te va a arrancar las pelotas- dijo Luci entrando a trapo, yo la volví a parar poniéndome delante de ella, de haberla dejado acercarse a Jonás, este lo habría pasado realmente mal.
-Si quieres culparme a mi hazlo. Al fin y al cabo tienes parte de razón, pero no mezcles a los demás en esto. No tienen nada que ver, eres tú quien tiene el problema conmigo y estas arrastrando a gente a un bando con el que estas creando la división del grupo, un grupo que tiene más oportunidades de tirar hacia delante si permanece unido. Puedes culparme de lo que te salga de los huevos, puedes culparme si quieres del Apocalipsis, puedes culparme hasta de tus almorranas, pero cúlpame a mi, deja a los demás al margen y deja de arrastrarlos a tus vendettas-
-Las elecciones tratan de esto. De conseguir seguidores, ellos te siguieron y casi los condenas. Algunos aun te siguen y creen que podrás salvarles, pero ellos deben desengañarse y dejar de seguir a un tipo como tu. Yo soy el que necesitan, tú solo los llevaras a la muerte, ellos morirán poco a poco, de uno en uno y tú serás el culpable. Incluso esa novia tuya- Jonás señaló a Lidia.- Ella también morirá por tu puta culpa y solo por tu culpa, eres un líder deplorable y sin futuro, ni para ti ni para los tuyos-
No soporté más esas palabras y me lancé contra Jonás, comencé a golpearle, sentí ganas de matarle, ya había agotado mi paciencia. Algunos se lanzaron sobre mi y me separaron de el, cuando levantaron a Jonás vi el hilillo de sangre que bajaba por su barbilla.
-¿Lo ves? Con un tipo tan inestable como tú al frente… que tan pronto tiene ataques de furia como nos vende a unos desalmados, no merece ni siquiera estar vivo. Algún día cruzaras la línea como la cruzaste con la tal Carol. Este mundo se fue a la mierda y te ha arrastrado detrás-
En ese momento Lidia se adelantó y abofeteó a Jonás repetidas veces.- ¿Quieres ser tu el que manda? Pues adelante, se lo que quieras, pero deja esto ya. Deja de separar al grupo-
Un rato después me encontraba en la terraza, estaba solo acompañado de una botella de Vodka bien cargada, había pensado en cogerme una buena borrachera para poder desquitarme de los recuerdos que las palabras de Jonás me habían provocado y por las que me sentía como una autentica mierda. Era cierto que había sido culpa mía aunque no los había vendido. Aun así todo aquello me reconcomía por dentro, cuando estaba apunto de darle un trago apareció Lidia y me lo impidió.
-Así solo acabaras consiguiendo cogerte una buena resaca. No te servirá para olvidar problemas ni nada de eso. Así que déjalo, no hagas caso a lo que diga ese capullo y sigue siendo tú mismo, se cree que vivimos en un mundo fácil porque con el frio los infectados se vuelven menos activos. Y los que están de su parte es porque están confusos y creen que tu tienes la culpa, pero en el fondo saben que no es así. Las cosas mejoraran y estaré yo ahí para apoyarte. ¿De acuerdo?-
Bese en ese momento a Lidia y sonreí.-Lo se, te quiero. Eres la persona que me mantiene a flote en este mundo de mierda, no se que haría sin ti, quizás me volvería loco-
-Pues de eso no te preocupes por que nunca me perderás. No tendrás el porque volverte loco-

Día 3 de Junio de 2009
Día 355 del Apocalipsis.

-¡¡¡Tu me la arrebataste!!!- gritaba a medida que golpeaba a Álvaro con todas mis fuerzas. El trataba de defenderse pero no podía, estaba a mi merced y empezaba a comprender que sus horas estaban contadas. Cuando me cansé de golpearle decidí que ya era hora de ir terminando. Álvaro trató de suplicarme nuevamente, pero tenía la cara y la boca tan hinchadas que le era imposible pronunciar palabra.
-Imagino lo que querrás decirme, pero ahórratelo. ¿Cruzar la línea? Tal vez, pero lo haré por la mujer a la que amo. Me da igual ser un monstruo, pero tu no volverás a hacer daño a nadie más.
“Siempre estaré a tu lado”. Esa frase la escuché en ese momento como si Lidia me la susurrase al oído. Seguidamente hundí la bayoneta en el vientre de Álvaro y comencé a rajarle mientras este me miraba con los ojos abiertos de par en par, comenzó a llorar de miedo a la vez que se orinaba nuevamente encima.
-No… no llores. No tienes ese derecho…- tras decirle eso le clavé la bayoneta por la barbilla hasta que la punta sobresalió por la cabeza, la muerte de Álvaro fue instantánea. Lo había hecho, había vengado a Lidia. Miré a su cuerpo inmóvil, me acerqué tambaleando y me arrodillé junto a ella.-Ya puedes descansar en paz mi amor… tu muerte ha sido vengada- después alcé la mirada y  a unos doscientos metros de donde estaba vi al rebaño de No Muertos avanzando hacia mi.


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