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viernes, 13 de julio de 2012

Capitulo 160: Cruzar la linea, part 1


Día 3 de Junio de 2009
Día 355 del Apocalipsis.

Todos llorábamos la muerte de Lidia. Yo estaba de pie destrozado, no podía dejar de llorar, la mujer a la que amaba acababa de morir en mis brazos. Eva se abrazó a mí y comenzó a llorar desconsoladamente, entonces yo la aparté de mi y me lancé contra Álvaro.
-Todo es culpa tuya bastardo-
Abel me detuvo en el aire y me alejó de Álvaro, de no haber hecho eso lo habría matado allí mismo, comencé a bracear para liberarme de la presa que aquel hombre enorme ejercía sobre mí. Álvaro había reculado y había tratado de escapar, pero Luci lo había sujetado, luego Abel me agarró por las majillas y me miró fijamente.
-Cálmate, se lo que sientes y te comprendo, pero si lo matas estarás a su altura. Te convertirás en un monstruo como el, no cometas ese error-
-Suéltame, si me comprendes sabes lo que tengo que hacer. Así que suéltame Abel, suéltame…¡¡¡Suéltame!!!-
-Suéltalo- dijo Ray.-Deja que haga lo que tiene que hacer. Si tú estuvieras en su lugar no querrías que nadie te impidiese hacer lo que debes. Ojo por ojo-
Abel me soltó y me acerqué a Luci.-Vosotros volved a la prisión y esperadme allí.-entonces señalé a Cesar.-El necesita ayuda medica, iros ahora mismo- en ese momento me volví hacia Tristán.-Siento lo de antes, estaba fuera de mi-
-Juanma, Vicky te espera en la prisión, ella vive y te esta esperando- decía Eva tratando de detenerme, yo la aparté mientras la miraba.
-Tengo que hacerlo, dile que estoy bien y que la quiero-
Sin hacer caso a nadie más agarré a Álvaro y lo saqué al exterior. Allí vi el furgón y el Ume. Poco después mis compañeros los cogieron para volver a la prisión, dejándome a mi solo con Álvaro. Este estaba totalmente aterrorizado y se había meado en los pantalones.
-Por favor, lo siento, siento todo lo que hice, déjame ir…- pero Álvaro no acabó la frase, antes de que pudiera continuar hablando le asesté una violenta patada en la boca del estomago, luego me arrodille junto a el y le agarré del pelo, obligándolo a levantar la cabeza y mirarme.-Supongo que ya sabes lo que voy a hacer contigo. No te matare enseguida, lo voy a hacer lentamente, disfrutando cada momento, ¿te gusta provocar dolor? Pues yo te enseñare lo que se siente desde el punto de vista de la victima. Yo te enseñare lo que es disfrutar matando-
Álvaro trató de escapar saliendo corriendo, pero yo lo alcancé y derribé. Una vez este estaba en el suelo le pisé con fuerza la rodilla rompiéndole la rotula, esta se rompió con un fuerte CRACK, este comenzó a gritar de dolor.
-Eso para que no te muevas mientras voy a por el cuerpo de Lidia…si, Lidia. La misma que tu…- entonces le golpeé en la mandíbula.-…¡¡¡Mataste!!!-
Volví a entrar en el interior y cogí el cuerpo de Lidia en brazos, luego la saqué al exterior, allí seguía Álvaro tratando de alejarse a rastras. Con mucho cuidado deposite en cuerpo de Lidia en el suelo y  salí corriendo tras el y lo agarré.
-Sera mejor que no pienses que vas a salir con vida de aquí, no te engañes- dije mientras sonreía, estaba deseando empezar a torturar hasta la muerte a ese mal nacido de Álvaro, aunque ello significara convertirme en un asesino como el, en mi cabeza solo había una idea firme y solida. La venganza.
*****
Madrid…

Hacía horas que Jorge, Marcus y Hanzo habían llegado al punto acordado con Daniela. Habían entrado en el interior de la estación y allí se habían quedado ocultos tras inspeccionar el lugar de arriba abajo y limpiarlo de No Muertos. De vez escuchaban pasar el helicóptero por la zona, pero como estaban ocultos era imposible que los vieran. Seguramente los estaban buscando, Beltrán lo había visto y seguramente reconocido, lo habría reconocido con toda seguridad. Lo peor de todo era que con ese helicóptero dando vueltas por ahí, un hunvee no pasaría desapercibido, así que por el momento no podían marcharse, tampoco es que tuvieran mucho combustible, por lo tanto no podrían recorrer mucho camino. Justo después de que el helicóptero pasara, Jorge cogió un tubo y un par de garrafas, iban a acercarse  el y Hanzo a sacar combustible de los autobuses que habían por allí dentro aparcados.
Los dos se perdieron entre los autobuses mientras Marcus y Daniela se quedaban a solas.
-Vamos a irnos pronto, será mejor que no te encariñes demasiado con ellos- dijo Marcus.
-¿Y que ocurre con ellos?- preguntó Daniela- Entiendo que puedas odiar al japonés por matar a Wilson, pero por el amor de dios, fue un accidente en el que Jorge no tuvo nada que ver-
Marcus miró a Daniela.-Te gusta Jorge, te he visto mirarle. Será mejor que te olvides de el. Nuestros caminos se separaran pronto, además… ellos no tienen intención de irse de aquí-
-Pues creo que juntos tenemos más posibilidades de sobrevivir que por nuestra cuenta. Los necesitamos si queremos sobrevivir-
-Olvídate de el. Los tipos como el acaban muertos tarde o temprano- dijo Marcus mirando hacia donde se habían marchado Jorge y Hanzo.-Además, cuando pueda matare a Hanzo por lo de Wilson, seguramente el buscara venganza… quizás tenga que matarles a los dos-

Hanzo y Jorge avanzaban entre los autobuses de color azul que había en el lugar, por lo visto eran autobuses turísticos que circulaban por Madrid. Jorge los tanteaba para ver el combustible que podría sacar de ellos, aunque esos vehículos llevaban allí meses. Lo que más les sorprendía era que cuando la evacuación no los hubiesen utilizado debido a que eran los mejores transportes.
-No entiendo como siguen aquí tantos autobuses. Lo normal sería que no quedase ninguno aquí- dijo Jorge dando unos golpecitos a uno de los autobuses.
-Tampoco es que saliese mucha gente de aquí. Ya has visto las calles…- respondió Hanzo- Las calles de Madrid están tan plagadas de esos seres que parece que deja en ridículo a lo de Valencia…-
-Lo de Valencia tampoco es que sea un chiste, ya me vi metido en varios berenjenales por allí…-
En ese momento Hanzo recordó que Jorge hacia tiempo que no hablaba de los amigos que había traicionado de forma fingida para poder liberar a los suyos que estaban presos en el campamento, pero ahora dicho lugar ya no existía y había gente de allí que seguramente había escapado para regresar con los suyos, gente que conocía los planes de Jorge, si ahora estaban todos  juntos podría haber corrido la voz de que Jorge no era ningún traidor y que este tenía sus planes.
-Oye, ¿Por qué no vuelves con los tuyos y te alejas de toda esta mierda?- preguntó Hanzo por fin.
-No puedo, créeme que me gustaría, pero no puedo. Mis amigos ya pasaron por demasiadas cosas, por tantas que no se fían ni de su sombra. Si yo volviese… me pegarían un tiro antes de que pudiese abrir la boca, no me creerían…- Jorge señaló en ese momento en dirección hacia donde estaba el bunker.-Aquel tipo, Beltrán sabe quien soy y ha visto como le jodia, es un cabrón chiflado que vendrá a por mi. Ya la he cagado demasiado como para hacer que ese cabrón me siga de vuelta a Valencia y se encuentre también con ellos… por otro lado… nada me garantiza que sigan vivos. La última vez que vi a Paco fue cuando lo dejé marcharse campo a través. Es muy poco probable que sigan vivos…-
*****
Álvaro gritó cuando le clavé unas astillas debajo de las uñas de los dedos de la mano. Le estaba provocando dolor mientras yo disfrutaba y me sentía feliz. Me sentía feliz de estar haciendo sufrir a ese tipo. Cuando lo miré a los ojos vi que estaba llorando, esos ojos me estaban suplicando que le perdonara la vida, entonces comenzó a hablar.
-No me mates, te lo suplico. Siento lo que he hecho, lo siento mucho. No volveré a matar a nadie más, me iré lejos y no volverás a verme… ni tu ni los tuyos, pero no me mates… lo de tu chica fue un accidente… nunca quise matarla. Lo que yo quería era…-
-Querías matarme a mi- le interrumpí.-Pero… cuando la violabas…¿También era un accidente y querías hacérmelo a mi?- decía mientras me sacaba la bayoneta que llevaba en la cintura. Poco a poco se lo fui acercando al cuello.
-Por favor… no te conviertas en un asesino matándome. Te pondrás a mi altura y se que no quieres ser así- comenzó a decir Álvaro presa del miedo.
-Me importa tres cojones ser o no ser como tu, lo que yo quiero es matarte haciéndote sufrir todo lo posible- después de decir eso le clavé la bayoneta en la pierna sana.
El grito de Álvaro fue desgarrador y este tuvo que escucharse mucho, eso haría que los No Muertos de los alrededores vinieran hacia nosotros. O nos movíamos o tendría que acabar pronto con el. Entonces miré el cuerpo de Lidia. Cuando acabara con Álvaro volvería a la prisión donde le daría un digno entierro a Lidia.

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