Día 3 de Junio de 2009
Día 355 del Apocalipsis.
Tristán estaba parando la hemorragia de Cesar mientras David y Héctor
aseguraban la puerta de entrada. David estaba temblando de puro nervio, Andrea
se había quedado fuera y hacía rato que había dejado de escuchar los disparos.
Temía que le hubiese pasado algo malo a su novia, lo que sentía era que tenía
ganas de salir a buscarla, aunque tuviera que enfrentarse a todo ese maldito
rebaño. Abel y Vanesa estaban escuchando de vez en cuando los disparos en el interior
de la fábrica.
-Juanma y ese cabrón están en medio de un tiroteo. Ojala le haga un
agujero en la frente con orificio de salida del tamaño de una pelota de tenis-
dijo Abel.
-Vamos grandullón, ve a ayudarle, nosotros aseguraremos las puertas-
dijo Vanesa.
Entonces Abel se cargó su rifle a las espaldas y comenzó a correr por
unas escaleras hacia los disparos.
Los nervios de David iban en aumento, se había alejado de la puerta y
estaba mirando a través de una ventana en dirección al furgón. Había muchos
infectados rodeándola, debía haber una veintena allí. Mientras unos paseaban
sin rumbo por la zona había al menos seis dando golpes en el furgón, lo que le
hizo pensar a David que Andrea se había metido en el interior. También estaba
preocupado por Luci, la cual se había llevado detrás a la mayoría de los No
Muertos detrás. En ese momento David comenzó a prepararse el arma y decidió
subir a una de las partes mas altas desde donde tenía visión perfecta del lugar
donde estaba el furgón, podría reducir el numero de infectados y ayudar así a
Andrea. Una vez allí comenzó a disparar a los No Muertos con disparos precisos
a la cabeza.
-¿Quién coño esta disparando?-preguntó Cesar con una mueca de dolor
mientras Tristán hacía presión en la herida.
-Es David. Creo que esta reduciendo el numero de podridos ahí fuera
para ayudar a su chica- respondió Tristán.
-Esperemos que no sea peor el remedio que la enfermedad…- respondió
Cesar.
Andrea escuchaba los disparos y vio como uno de los que golpeaba el
furgón caía abatido. Alguien la estaba ayudando, en ese momento otros de los
que golpeaba el furgón fue abatido y Andrea se asomó para ver que ocurría,
entonces vio a David en un puesto alto abatiendo a otro de los No Muertos.
Entonces pensó en aprovechar esa situación para salir de allí. Rápidamente
Andrea le dio una patada a la puerta y esta se abrió golpeando a uno de los
infectados, seguidamente se lanzó desde el interior hacia afuera y comenzó a
correr hacia la puerta.
David vio salir a Andrea y corrió hacia la puerta para abrirla y
permitirle el paso al interior, cuando la abrió, Andrea entró de un salto.
Seguidamente cerraron la puerta y por fin Andrea y David pudieron abrazarse y
besarse.
-Creí que te había perdido-dijo David.
-Jamás…- respondió Andrea.
En ese momento Tristán los interrumpió.-No quiero joder este momento
tan tierno que nos habéis regalado, pero este chico tiene la bala alojada en la
clavícula, hay que extraérsela cuanto antes o se le infectara la herida. He
logrado detener la hemorragia, pero esa bala tenemos que sacársela y luego
tendré que suturarle la herida, aquí podría hacer algo, pero no lo suficiente,
necesita primeros auxilios. Tenemos que salir perdiendo el culo e ir a esa
prisión de la que habláis-
-¿Qué pasa con Juanma?- preguntó Vanesa.-Aun esta ahí arriba buscando
a ese cabrón, no podemos irnos y dejarlo aquí solo-
-Has mandado al hombre montaña a ayudarle, se las apañaran solos- dijo
Tristán.
-No… no los abandonaremos aquí hasta que no este todo solucionado, ese
cabrón también ha matado a Alexia, ella era mi novia y el la a matado, no me
pienso ir de aquí hasta verlo muerto- dijo Cesar a pesar del dolor que sentía.
Luci llegó hasta el edificio que había visto y entró en el. Cuando el
rebaño llegó comenzó a rodear el edificio y a golpear puertas y ventanas. Luci
los ignoró y comenzó a subir escaleras, se trataba de un edificio de tres
plantas. Cuando llegó al último se asomó por la ventana y vio como echaban
abajo la puerta y comenzaban a entrar. Justo por debajo de la ventana por la
que se había asomado había un techo de uralita en el que se dejo caer con
cuidado de no hacer demasiado ruido mientras miraba como el exterior se iba
vaciando a causa de que los muertos entraban rápidamente en el interior. Se
pudo imaginar a cientos de ellos apretujados en el interior de aquel lugar. Con
rapidez y sin pensárselo saltó desde el techo de uralita hacia una acequia
cercana y luego comenzó a correr a través de los campos alejándose del rebaño,
estaba volviendo de vuelta con los demás tras despistar a los infectados.
Álvaro llegó a un callejón sin salida y cuando se dio la vuelta se
encontró conmigo apuntándole, nuevamente puso a Lidia como escudo humano para
impedir que le disparara.
-Libérala y te dejare ir sin volarte la puta cabeza. No mereces ni la
molestia de matarte-
-No estas en condiciones de amenazarme y si yo fuera tu no tendría el
valor de plantarme así delante de alguien al que no puedes disparar-
-Déjala ir- le ordené de nuevo.
En ese momento Álvaro me apuntó a la cabeza y apretó el gatillo. Pensé
que iba a morir, pero entonces ninguna bala salió de la pistola. En ese momento
Álvaro entro en estado de nerviosismo y me miró con los ojos abiertos como
platos.
Álvaro se arrepentía de haber dejado las otras armas abandonadas, se
había confiado demasiado y solo había llevado con el la pistola. Ahora se había
quedado sin balas y tenía un arma apuntando a su cabeza.
Yo seguía apuntando a Álvaro mientras le exigía que dejase ir a Lidia.
Solo me quedaban tres balas y no iba a desperdiciarlas con ese
desgraciado-Vamos, no me hagas perder la paciencia y déjala ir-
-Esta bien, pero por favor, no me mates- En ese momento Álvaro empujó
a Lidia hacia mi y yo la agarré con fuerza. La abrecé con fuerza mientras no
dejaba de apuntar a Álvaro, el cual se había quedado con las manos levantadas.
-No me mates, déjame ir- suplicaba Álvaro viéndose derrotado.
En ese momento escuché la voz de Abel, me llamaba por mi nombre.
Entonces me giré para responderle, fue en ese momento de despiste cuando Álvaro
se lanzó sobre mí y me golpeó, luego me arrebató el arma y me apuntó. Vi en ese
momento toda mi vida pasar por delante de mis ojos, en ese momento disparó.
Justo en ese instante Lidia se puso delante de mí y recibió ella los tres
impactos de bala en el pecho y estomago justo cuando Abel llegaba.
-Nooooooooooooooooo- grité presa del pánico al ver caer a Lidia ante
mí mientras Álvaro veía que se le habían acabado las balas.
Sentí en ese momento un ataque de rabia como nunca había tenido y dejé
a Lidia en el suelo mientras me lanzaba contra Álvaro. Comencé a golpearle una
y otra vez, le agarré por la cabeza y comencé a golpearle repetidas veces
contra el suelo y las ventanas, atravesando los cristales con su cabeza hasta
dejarlo sangrando en el suelo. En ese momento vi a Lidia en el suelo junto a
Abel que se había arrodillado en el suelo junto a ella. Yo me acerqué
tambaleándome y con lágrimas en los ojos, miré a Lidia y entonces Abel me miró.
-Tristán esta ahí abajo, llévala deprisa-
Me quite la camisa y cogí a Lidia en brazos, seguidamente comencé a
correr con ella en brazos mientras con mi camisa trataba de hacerle presión en
el pecho. Abel corría detrás de mí con Álvaro a rastras. Recorrí todo lo que
había andado en persecución de Álvaro hasta que llegué a la entrada y me
rencontré con los demás. Luci que acababa de llegar se llevó las manos a la
cara al ver el cuerpo de Lidia en ese estado.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Luci.
Yo no le contesté, me acerqué a Tristán y comencé a suplicarle
mientras las lagrimas corrían por mis mejillas.-Por favor, tienes…tienes que
salvarla, tienes que hacerlo-
Tumbé a Lidia en el suelo y Tristán dejó a Cesar para ocuparse de
Lidia mientras yo agarraba las manos de esta.-Tienes que salvarla…-
Lidia me miraba y yo notaba como su respiración se iba
entrecortando.-Por favor, no me dejes ahora, por favor- le dije mientras la
besaba en las manos y la frente.
-Dios… esto tiene mala pinta… esto…- balbuceó Tristán.
-Tienes que salvarla…- repetí.
-Las balas le han provocado daños internos, tiene un pulmón encharcado
y se esta asfixiando- dijo Tristán muy nervioso casi sin saber que hacer.-No…
no puedo hacer nada… no aquí…no-
En ese momento le quité el arma a Tristán y le apunté con ella a la
cabeza.-Sálvala o te mato. No me digas que no puedes, tienes que hacerlo, debes
hacerlo…¡¡¡Hazlo!!!- le amenacé.
Entonces la mano de Lidia se posó en mi mejilla y me acarició a medida
que comenzaba a hablarme.-No hay nada que hacer… no puedes hacer nada por mi y
lo sabes… escúchame… llegó mi hora y… -Lidia comenzó a toser sangre, la cual me
apresuré a limpiar- …Antes de irme… quiero que sepas que… que dentro de este
infierno… he sido feliz a tu lado… nunca he dejado de amarte. Estoy muy
or…orgullosa de ti, tomas… las decisiones correctas aunque no te lo creas… y aunque
no pudo ser al final… me sentí orgullosa de llevar dentro a tu hijo. Yo no estaré
de ahora en adelante… voy a descansar en paz… lo que mas odio es dejar este
mundo es que no podre tener…-Lidia volvió a toser-…Ya no podre tener una vida
maravillosa a tu lado-
Las lágrimas cada vez caían más deprisa por mis mejillas. La mujer a
la que amaba estaba muriendo ante mis ojos. Los demás que estaban presentes
comenzaron a sollozar, todos eran conscientes de que Lidia se iba.
-Lidia por favor… no… no me dejes…- sollocé.
-He sido muy feliz contigo…- Lidia alzó la otra mano y me agarró las
mejillas…-Antes de irme… necesito pedirte algo…-
En ese momento, David que miraba por una ventana vio llegar el Ume del
que se bajaron Eva, Gorka, Ray y Félix.-Acaban de llegar gente de los nuestros-
David corrió a abrirles la puerta y cuando estos entraron vieron lo
que estaba sucediendo, Eva se quedó en un rincón mientras veía lo que ocurría y
las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos.
-Dime…Pídeme lo que quieras mi amor…-
-Un último beso, quiero irme feliz…-
En ese momento me incliné sobre Lidia y la besé en los labios, sentí
el sabor de su sangre en mis labios, pero me dio igual, cuando levanté la
cabeza la vi sonreír y seguidamente antes de cerrar los ojos dijo.-Te quiero-
Cerró los ojos y su corazón dejo de latir en ese momento a medida que
vi como los demás rompían a llorar y se abrazaban. Inútilmente traté de
reanimarla, Luci y Eva se me abrazaron llorando, me las quise quitar de encima
para seguir tratando de hacer que Lidia abriera de nuevo los ojos mientras yo
lloraba amargamente.
-Se ha ido… se ha ido… lo siento, lo siento mucho…- me decía Luci
mientras me apretaba contra su hombro, yo era incapaz de pronunciar una
palabra. Levanté la cabeza y miré a todos. Todos ellos tenían los ojos bañados
en lagrimas, todos, incluido Ray, entonces miré a Álvaro, este permanecía en el
suelo sujeto por Abel, el cual lo impedía levantarse, mi mirada se clavó en el,
era una mirada de odio y el lo supo enseguida.
-Siento que haya muerto… lo siento mucho…- dijo Tristán limpiándose
las lagrimas de los ojos.
Yo también me puse de pie y miré otra vez a Álvaro.-No- hice una pausa
mientras caminaba hacia un asustado Álvaro.-Lidia no ha muerto…La han matado-
Te felicito la verdad es que te sigo hace mucho. Me has sacado unos lagrimones con este capitulo. Maldición tenia que pasar esto? Pero es de esperarse en un mundo apocaliptico y espero que Alvaro sufra intensamente.
ResponderEliminarSlds.
Si, Alvaro sugrirá mucho. El de la semana que viene es el ultimo capitulo de la parte 8.
Eliminarse me hizo un nudo en la garganta leyendo la muerte de lidia
ResponderEliminar