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miércoles, 4 de julio de 2012

Capitulo 159: Despedidas, part 4


Día 3 de Junio de 2009
Día 355 del Apocalipsis.

Tristán estaba parando la hemorragia de Cesar mientras David y Héctor aseguraban la puerta de entrada. David estaba temblando de puro nervio, Andrea se había quedado fuera y hacía rato que había dejado de escuchar los disparos. Temía que le hubiese pasado algo malo a su novia, lo que sentía era que tenía ganas de salir a buscarla, aunque tuviera que enfrentarse a todo ese maldito rebaño. Abel y Vanesa estaban escuchando de vez en cuando los disparos en el interior de la fábrica.
-Juanma y ese cabrón están en medio de un tiroteo. Ojala le haga un agujero en la frente con orificio de salida del tamaño de una pelota de tenis- dijo Abel.
-Vamos grandullón, ve a ayudarle, nosotros aseguraremos las puertas- dijo Vanesa.
Entonces Abel se cargó su rifle a las espaldas y comenzó a correr por unas escaleras hacia los disparos.
Los nervios de David iban en aumento, se había alejado de la puerta y estaba mirando a través de una ventana en dirección al furgón. Había muchos infectados rodeándola, debía haber una veintena allí. Mientras unos paseaban sin rumbo por la zona había al menos seis dando golpes en el furgón, lo que le hizo pensar a David que Andrea se había metido en el interior. También estaba preocupado por Luci, la cual se había llevado detrás a la mayoría de los No Muertos detrás. En ese momento David comenzó a prepararse el arma y decidió subir a una de las partes mas altas desde donde tenía visión perfecta del lugar donde estaba el furgón, podría reducir el numero de infectados y ayudar así a Andrea. Una vez allí comenzó a disparar a los No Muertos con disparos precisos a la cabeza.
-¿Quién coño esta disparando?-preguntó Cesar con una mueca de dolor mientras Tristán hacía presión en la herida.
-Es David. Creo que esta reduciendo el numero de podridos ahí fuera para ayudar a su chica- respondió Tristán.
-Esperemos que no sea peor el remedio que la enfermedad…- respondió Cesar.

Andrea escuchaba los disparos y vio como uno de los que golpeaba el furgón caía abatido. Alguien la estaba ayudando, en ese momento otros de los que golpeaba el furgón fue abatido y Andrea se asomó para ver que ocurría, entonces vio a David en un puesto alto abatiendo a otro de los No Muertos. Entonces pensó en aprovechar esa situación para salir de allí. Rápidamente Andrea le dio una patada a la puerta y esta se abrió golpeando a uno de los infectados, seguidamente se lanzó desde el interior hacia afuera y comenzó a correr hacia la puerta.

David vio salir a Andrea y corrió hacia la puerta para abrirla y permitirle el paso al interior, cuando la abrió, Andrea entró de un salto. Seguidamente cerraron la puerta y por fin Andrea y David pudieron abrazarse y besarse.
-Creí que te había perdido-dijo David.
-Jamás…- respondió Andrea.
En ese momento Tristán los interrumpió.-No quiero joder este momento tan tierno que nos habéis regalado, pero este chico tiene la bala alojada en la clavícula, hay que extraérsela cuanto antes o se le infectara la herida. He logrado detener la hemorragia, pero esa bala tenemos que sacársela y luego tendré que suturarle la herida, aquí podría hacer algo, pero no lo suficiente, necesita primeros auxilios. Tenemos que salir perdiendo el culo e ir a esa prisión de la que habláis-
-¿Qué pasa con Juanma?- preguntó Vanesa.-Aun esta ahí arriba buscando a ese cabrón, no podemos irnos y dejarlo aquí solo-
-Has mandado al hombre montaña a ayudarle, se las apañaran solos- dijo Tristán.
-No… no los abandonaremos aquí hasta que no este todo solucionado, ese cabrón también ha matado a Alexia, ella era mi novia y el la a matado, no me pienso ir de aquí hasta verlo muerto- dijo Cesar a pesar del dolor que sentía.

Luci llegó hasta el edificio que había visto y entró en el. Cuando el rebaño llegó comenzó a rodear el edificio y a golpear puertas y ventanas. Luci los ignoró y comenzó a subir escaleras, se trataba de un edificio de tres plantas. Cuando llegó al último se asomó por la ventana y vio como echaban abajo la puerta y comenzaban a entrar. Justo por debajo de la ventana por la que se había asomado había un techo de uralita en el que se dejo caer con cuidado de no hacer demasiado ruido mientras miraba como el exterior se iba vaciando a causa de que los muertos entraban rápidamente en el interior. Se pudo imaginar a cientos de ellos apretujados en el interior de aquel lugar. Con rapidez y sin pensárselo saltó desde el techo de uralita hacia una acequia cercana y luego comenzó a correr a través de los campos alejándose del rebaño, estaba volviendo de vuelta con los demás tras despistar a los infectados.

Álvaro llegó a un callejón sin salida y cuando se dio la vuelta se encontró conmigo apuntándole, nuevamente puso a Lidia como escudo humano para impedir que le disparara.
-Libérala y te dejare ir sin volarte la puta cabeza. No mereces ni la molestia de matarte-
-No estas en condiciones de amenazarme y si yo fuera tu no tendría el valor de plantarme así delante de alguien al que no puedes disparar-
-Déjala ir- le ordené de nuevo.
En ese momento Álvaro me apuntó a la cabeza y apretó el gatillo. Pensé que iba a morir, pero entonces ninguna bala salió de la pistola. En ese momento Álvaro entro en estado de nerviosismo y me miró con los ojos abiertos como platos.
Álvaro se arrepentía de haber dejado las otras armas abandonadas, se había confiado demasiado y solo había llevado con el la pistola. Ahora se había quedado sin balas y tenía un arma apuntando a su cabeza.
Yo seguía apuntando a Álvaro mientras le exigía que dejase ir a Lidia. Solo me quedaban tres balas y no iba a desperdiciarlas con ese desgraciado-Vamos, no me hagas perder la paciencia y déjala ir-
-Esta bien, pero por favor, no me mates- En ese momento Álvaro empujó a Lidia hacia mi y yo la agarré con fuerza. La abrecé con fuerza mientras no dejaba de apuntar a Álvaro, el cual se había quedado con las manos levantadas.
-No me mates, déjame ir- suplicaba Álvaro viéndose derrotado.
En ese momento escuché la voz de Abel, me llamaba por mi nombre. Entonces me giré para responderle, fue en ese momento de despiste cuando Álvaro se lanzó sobre mí y me golpeó, luego me arrebató el arma y me apuntó. Vi en ese momento toda mi vida pasar por delante de mis ojos, en ese momento disparó. Justo en ese instante Lidia se puso delante de mí y recibió ella los tres impactos de bala en el pecho y estomago justo cuando Abel llegaba.
-Nooooooooooooooooo- grité presa del pánico al ver caer a Lidia ante mí mientras Álvaro veía que se le habían acabado las balas.
Sentí en ese momento un ataque de rabia como nunca había tenido y dejé a Lidia en el suelo mientras me lanzaba contra Álvaro. Comencé a golpearle una y otra vez, le agarré por la cabeza y comencé a golpearle repetidas veces contra el suelo y las ventanas, atravesando los cristales con su cabeza hasta dejarlo sangrando en el suelo. En ese momento vi a Lidia en el suelo junto a Abel que se había arrodillado en el suelo junto a ella. Yo me acerqué tambaleándome y con lágrimas en los ojos, miré a Lidia y entonces Abel me miró.
-Tristán esta ahí abajo, llévala deprisa-
Me quite la camisa y cogí a Lidia en brazos, seguidamente comencé a correr con ella en brazos mientras con mi camisa trataba de hacerle presión en el pecho. Abel corría detrás de mí con Álvaro a rastras. Recorrí todo lo que había andado en persecución de Álvaro hasta que llegué a la entrada y me rencontré con los demás. Luci que acababa de llegar se llevó las manos a la cara al ver el cuerpo de Lidia en ese estado.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Luci.
Yo no le contesté, me acerqué a Tristán y comencé a suplicarle mientras las lagrimas corrían por mis mejillas.-Por favor, tienes…tienes que salvarla, tienes que hacerlo-
Tumbé a Lidia en el suelo y Tristán dejó a Cesar para ocuparse de Lidia mientras yo agarraba las manos de esta.-Tienes que salvarla…-
Lidia me miraba y yo notaba como su respiración se iba entrecortando.-Por favor, no me dejes ahora, por favor- le dije mientras la besaba en las manos y la frente.
-Dios… esto tiene mala pinta… esto…- balbuceó Tristán.
-Tienes que salvarla…- repetí.
-Las balas le han provocado daños internos, tiene un pulmón encharcado y se esta asfixiando- dijo Tristán muy nervioso casi sin saber que hacer.-No… no puedo hacer nada… no aquí…no-
En ese momento le quité el arma a Tristán y le apunté con ella a la cabeza.-Sálvala o te mato. No me digas que no puedes, tienes que hacerlo, debes hacerlo…¡¡¡Hazlo!!!- le amenacé.
Entonces la mano de Lidia se posó en mi mejilla y me acarició a medida que comenzaba a hablarme.-No hay nada que hacer… no puedes hacer nada por mi y lo sabes… escúchame… llegó mi hora y… -Lidia comenzó a toser sangre, la cual me apresuré a limpiar- …Antes de irme… quiero que sepas que… que dentro de este infierno… he sido feliz a tu lado… nunca he dejado de amarte. Estoy muy or…orgullosa de ti, tomas… las decisiones correctas aunque no te lo creas… y aunque no pudo ser al final… me sentí orgullosa de llevar dentro a tu hijo. Yo no estaré de ahora en adelante… voy a descansar en paz… lo que mas odio es dejar este mundo es que no podre tener…-Lidia volvió a toser-…Ya no podre tener una vida maravillosa a tu lado-
Las lágrimas cada vez caían más deprisa por mis mejillas. La mujer a la que amaba estaba muriendo ante mis ojos. Los demás que estaban presentes comenzaron a sollozar, todos eran conscientes de que Lidia se iba.
-Lidia por favor… no… no me dejes…- sollocé.
-He sido muy feliz contigo…- Lidia alzó la otra mano y me agarró las mejillas…-Antes de irme… necesito pedirte algo…-
En ese momento, David que miraba por una ventana vio llegar el Ume del que se bajaron Eva, Gorka, Ray y Félix.-Acaban de llegar gente de los nuestros-
David corrió a abrirles la puerta y cuando estos entraron vieron lo que estaba sucediendo, Eva se quedó en un rincón mientras veía lo que ocurría y las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos.
-Dime…Pídeme lo que quieras mi amor…-
-Un último beso, quiero irme feliz…-
En ese momento me incliné sobre Lidia y la besé en los labios, sentí el sabor de su sangre en mis labios, pero me dio igual, cuando levanté la cabeza la vi sonreír y seguidamente antes de cerrar los ojos dijo.-Te quiero-
-Yo también te quiero- le respondí
Cerró los ojos y su corazón dejo de latir en ese momento a medida que vi como los demás rompían a llorar y se abrazaban. Inútilmente traté de reanimarla, Luci y Eva se me abrazaron llorando, me las quise quitar de encima para seguir tratando de hacer que Lidia abriera de nuevo los ojos mientras yo lloraba amargamente.
-Se ha ido… se ha ido… lo siento, lo siento mucho…- me decía Luci mientras me apretaba contra su hombro, yo era incapaz de pronunciar una palabra. Levanté la cabeza y miré a todos. Todos ellos tenían los ojos bañados en lagrimas, todos, incluido Ray, entonces miré a Álvaro, este permanecía en el suelo sujeto por Abel, el cual lo impedía levantarse, mi mirada se clavó en el, era una mirada de odio y el lo supo enseguida.
-Siento que haya muerto… lo siento mucho…- dijo Tristán limpiándose las lagrimas de los ojos.
Yo también me puse de pie y miré otra vez a Álvaro.-No- hice una pausa mientras caminaba hacia un asustado Álvaro.-Lidia no ha muerto…La han matado-

3 comentarios:

  1. Te felicito la verdad es que te sigo hace mucho. Me has sacado unos lagrimones con este capitulo. Maldición tenia que pasar esto? Pero es de esperarse en un mundo apocaliptico y espero que Alvaro sufra intensamente.
    Slds.

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    1. Si, Alvaro sugrirá mucho. El de la semana que viene es el ultimo capitulo de la parte 8.

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  2. se me hizo un nudo en la garganta leyendo la muerte de lidia

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