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viernes, 29 de junio de 2012

Capitulo 158: Encuentros, part 3


Cuando Santiago de María volvió a la sala de monitores se encontró cara a cara con el capitán Roger Beltrán, el cual estaba sentado delante de los monitores, cuando vio entrar al joven soldado no pudo evitar sonreír malévolamente. Al verlo, De María sintió un miedo atroz. Ese hombre no podía producir otra cosa a los demás.
-¿Por qué esta fuera de su puesto y los monitores apagados?-
-Ca..capi…capit…-
-Ca…ca….ca…- se burló Beltrán.-Dígame ahora mismo el porque cojones no estaba en su puesto y el porque estaban apagados los putos monitores. Solo usted tiene acceso a ellos, se me ocurre que había algo que no quería que viera nadie. ¿Y de donde venia?-
Beltrán lo estaba acribillando a preguntas, a cada pregunta que el capitán hacía, el corazón de Santiago de María se encogía más, era como si una mano se lo estuviese presionando con intención de aplastárselo. De María tenía tanto miedo de ese hombre que lo único que tenía ganas era de salir corriendo.
-En serio, no me importa si fue a sodomizar a un compañero o fue a cascársela. Esas cosas las puedo respetar o llegar a entender, es el puto Apocalipsis y debemos tener nuestros hobbies… pero quiero saber el porque se largó de aquí. ¿Qué hacia fuera de su puesto?- Beltrán sacó el arma y apuntó a De María con intención de disparar, entonces el comunicador de Beltrán sonó.
-Roger, soy Reverte. Te necesito aquí ahora mismo. Hay algo de lo que quiero hablarte-
-Ahora mismo comandante- cuando Beltrán cortó la comunicación miró a De María.-Salvado por la campana, ya nos veremos-
Justo después de eso, Beltrán salió por la puerta y se marchó. Cuando De María pudo sentarse se dio cuenta de que se había orinado encima.

Jorge comenzó a limpiar los productos químicos que la doctora le había ordenado. La doctora era Abigail Horton, una joven estudiante de virología a la que habían reclutado en los primeros días de la pandemia por sus buenas notas y su inigualable inteligencia. Cuando la ciudad de Madrid cayó ella fue llevada al bunker casi contra su voluntad. Esta no le quitaba el ojo de encima.
-Esto ya esta- dijo Jorge sin mirarla.
-Oye…¿Eres tu el mismo chico al que le dije que viniera a limpiar. No se, te veo un poco más delgado-
-Si, soy yo. Es que no se fijan mucho en mi y es fácil confundirme, fíjese que hace años me confundían con Mike Tyson… no se porque…- contestó Jorge tratando de resultar gracioso y salir de allí cuanto antes.
-No me va el sarcasmo. Si estas en esta sala restringida es porque debías limpiar eso. No todos tienen la suerte de estar aquí, ni tus superiores tienen permiso para entrar aquí. Aunque ellos no vienen por que este prohibido, viene porque tienen miedo de pillar algo. Aquí trabajamos con virus, en este caso el Solanum, tratamos de encontrar una cura-
-¿Una cura? ¿Y hay algún avance?-preguntó Jorge- Bueno. ¿Podría verlo?-
La doctora se lo quedó mirando y negó con la cabeza, aquello era algo que no le podía mostrar a un cualquiera, además, había otros científicos por allí.-Ya sabes demasiado, si te lo conté fue porque viste esto- la doctora señaló a los especímenes.
-Esto es horrible…- murmuró Jorge.
-Lo es, pero el fin justifica los medios, si logramos encontrar una cura podremos decir adiós a estos seres. Ya no es solo una cura, hablamos de inmunidad-
En ese momento el mismo tipo de antes, el tal Thorne llamó a la doctora por su nombre, luego le hizo una señal para que dejara de hablar mas de la cuenta.
-No le cuentes nada o ira con el cuento a los de arriba, estos están como locos por pillar un ascenso. No puedes que hablar con el, por muchas ganas que tengas de contarlo porque aquí apenas hablas con nadie. Esta situación te esta pasando factura-
Al poco rato uno de los científicos acompañó a Jorge a la salida del laboratorio. Mientras eso pasaba, Jorge se fijó en algunas cosas del laboratorio, tenían hasta monos en jaulas, allí se estaban tomando muy en serio lo de la búsqueda de una cura para el virus. Una vez fuera comenzó a hablar en voz baja.
-Era un laboratorio. No he podido averiguar mucho, pero se esta cociendo algo gordo aquí abajo-
-Muy bien, ahora busquemos el parking, allí hay una puerta que nos llevara a la ciudad, escaparemos por allí- dijo Marcus desde dentro de los cubos.
Mientras caminaba se cruzó con otro chico de la limpieza, entonces para que no le viera la cara, Jorge bajó la gorra. Entonces el otro chico habló.-Hola Chema ¿Qué tal? Veo que ya acabaste la ronda…¿Chema? ¿Qué pasa?-
Entonces el chico le vio la cara a Jorge y este no tuvo mas remedio que lanzarse sobre el para que no gritara, luego le puso la pistola en el estomago.-No grites o te proporciono el menú del día en plomo. Ahora camina a mi lado hasta donde yo te diga, seguro que tu sabes donde están los vehículos ¿Verdad?-
El chico asintió y comenzaron a caminar.-¿De que va esto? ¿Y que has hecho con Chema?-
-Es fácil, se trata de un asalto en toda regla, pero cuando tengamos lo que hemos venido a buscar nos marcharemos. Tu pórtate bien y no tendré que reventarte el estomago- Jorge hizo una pausa.-Y no te preocupes por tu amigo, esta durmiendo tranquilamente en el cuarto de limpieza-
-¿Y que quieres?-
-Queremos- le corrigió Jorge dando unas palmadas en uno de los cubos-Queremos conseguir uno de los hunvee. Seguro que tu sabes donde esta, tu solo tienes que llevarnos hasta allí-
-Si os llevo, no me haréis nada ¿Verdad?-
-Puedes confiar en ello, pero llévanos- amenazó Jorge.

La puerta del despacho de Reverte se abrió y tras ella apareció Beltrán. Después de cerrar la puerta avanzó hacia la silla y se sentó a la vez que se encendía un cigarro.-Acabas de joderme una ejecución-
-Ya la harás luego, hay órdenes de Torres para ti, quiere que haya un parlamento con el francés. Las cosas con ese cabrón se están poniendo algo feas-
-Si lo dices por el video que mandó me la suda, pero me la suda bastante. Mi trabajo es cazar a los panchos que pululan por la ciudad, no soy ningún puto mensajero-
-Serás lo que yo quiera que seas. Es Torres quien manda aquí- dijo Reverte señalando a Beltrán.
En ese momento comenzaron a sonar alarmas y entonces la puerta del despacho de Reverte volvió a abrirse, era uno de los soldados.
-Hay intrusos en el bunker-
Reverte y Beltrán cruzaron una mirada y entonces Beltrán recordó a De María. Se dio cuenta en ese momento que por eso se había ausentado de su puesto y por eso había desconectado las cámaras, ese maldito soldado estaba metido en el ajo. Rápidamente Beltrán se puso de pie y sacó su arma, le quitó el seguro y miró a Reverte.
-Ya se quien nos esta jodiendo desde dentro-

Cuando Santiago de María comenzó a escuchar las alarmas comenzó a temer por su vida, era completamente seguro que Beltrán relacionaría eso con que el se hubiese ausentado de su puesto. Tenía que marcharse de allí antes de que lo descubrieran, quizás todavía podía alcanzar a Marcus y a los que lo acompañaban. Cuando se dio la vuelta para salir corriendo se encontró cara a cara con Beltrán, el cual le apuntaba a la cabeza.
Antes de que de María pudiera decir nada, Beltrán disparó a bocajarro.

El chico de la limpieza comenzó a correr junto a Jorge por los pasillos, estaban cerca del parking donde estaban los vehículos, las alarmas resonaban por todo el complejo, por lo tanto los habían descubierto. No tardarían en tener sobre ellos a todos los soldados del complejo. Cuando llegaron al parking vieron varios vehículos, entre ellos los hunvee. Al llegar, Hanzo y Marcus salieron de un salto de los cubos. Las cámaras del parking se habían centrado en ellos.
-No tardaran en venir aquí. Hay que cortarles el paso- dijo Hanzo.
-¿Cómo harás eso?- preguntó Jorge a la vez que veía como Marcus corría hacia un hunvee.
En ese momento Hanzo señaló a unos bidones de combustible que había junto a la puerta por la que habían pasado. Sin mediar más palabras, Hanzo disparó y provocó una explosión que creó un muro de fuego ante la puerta. Junto en ese momento aparecieron los soldados, estos comenzaron a disparar a discreción y alcanzaron al chico que los había llevado hasta allí. Mientras Hanzo y Jorge disparaban para mantener a ralla a los soldados, entonces la mirada de Jorge se cruzó con la de alguien al cual deseaba no ver, era Beltrán, lo miraba a través del muro de llamas.
-¡¡¡Subid!!! No os quedéis ahí- el grito de Marcus atrajo la atención de Jorge.
Después de eso Hanzo y Jorge corrieron hacia el hunvee y saltaron al interior. Seguidamente Marcus pisó el acelerador y dirigió el hunvee hacia la gran puerta, al atravesarla se vieron de nuevo en la ciudad.

Beltrán vio alejarse el hunvee por las calles. Ese chico que lo había mirado era el mismo que había visto en el andamio, el mismo por el que lo echaron del ejército.
-Mi capitán ¿Los seguimos?- preguntó uno de los soldados.
Beltrán negó con la cabeza.-No, estos no son importantes, dudo mucho que sean del grupo del francés, lo verdaderamente importante es que bloqueéis esa puerta. Aquí hubo mucho follón, eso atraerá a los podridos-
Mientras los soldados hacían lo que Beltrán había ordenado, este volvía hasta su habitación, mientras andaba se encontró con Torres.
-Has fallado Beltrán, eres un puto incompetente-
-Soy de los que no tienen el culo pegado a una silla todo el día. Salgo ahí fuera y me enfrento a la muerte cada día, no soy yo precisamente el incompetente. Ahora don Torres si me lo permite… váyase a la mierda y no me toque los huevos- Beltrán ignoró a Torres y siguió su camino.
Torres corrió detrás de Beltrán, cuando lo cogió por el hombro, Beltrán se dio la vuelta y le pegó un rodillazo en el estomago.
-Te matare si vuelves a tocarme-
Mientras Beltrán se alejaba por el pasillo, Torres se quedó en el suelo agarrándose el estomago. Ese maldito Beltrán se le estaba yendo de las manos.

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