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viernes, 29 de junio de 2012

Capitulo 158: Encuentros, part 2


Álvaro había detenido el furgón en medio de un campo, la medico seguía inconsciente después del golpe que le había pegado. La amordazó y esposó bien para evitar posibles fugas mientras el se curaba las heridas de la cara. Comenzó a rebuscar en la bolsa que llevaba Nuria y encontró lo que necesitaba. Cuando se miró al espejo del vehículo vio su cara, la cual estaba irreconocible, estaba hinchada y llena de sangre. Cogió una de las pinzas de la bolsa y comenzó a quitarse los cristales uno a uno mientras con la otra mano se limpiaba las heridas con una gasa bañada en desinfectante. Mientras lo hacia recordaba como se había sentido al matar a Nuria y a Dennis. Trató de sonreír pero sintió una punzada de dolor. Después de curarse miró a la doctora y por unos momentos pensó en matarla, si ya se había curado no la necesitaba, no quería llevar un lastre como ese. Le apuntó con el arma, pero finalmente volvió a guardarla, esa chica le servía para mucho mas que para medico.
Con la doctora dormida podría permitirse el lujo de dormir el también, era de noche y su cuerpo pedía a gritos un descanso. Poco a poco, Álvaro cerró los ojos, finalmente se quedó dormido.
*****
Marcus vio como las luces de la valla electrificada se apagaban, eso era señal de que De María había cumplido, a partir de ese momento tenían solo cinco minutos antes de que la electricidad de la valla volviera a funcionar. Se acercó corriendo a la valla amparado en la oscuridad, nada mas llegar se agachó y saco unas tenazas de la mochila, tenía que cortar unos hierros de la parte más baja de la valla para poder pasar.
Jorge y Hanzo también se acercaron corriendo y se pararon junto a el al tiempo que Marcus cortaba cinco hierros, los justos y necesarios para que pudieran pasar. Lo que primero hicieron pasar fueron las mochilas.
-¿Una vez dentro hacia donde vamos?- preguntó Jorge
-Debajo del camión- respondió Marcus.
El primero en pasar fue Hanzo, el cual se acabó lanzando debajo del camión para permanecer oculto, seguidamente paso Jorge, mientras se arrastraba por debajo de las vallas comprendió que la cosa no acababa ahí, lo que Marcus buscaba era un hunvee y allí no había ninguno, así que la infiltración no había terminado todavía, finalmente entró Marcus, después se refugio debajo del camión junto a sus dos compañeros, en ese mismo momento volvió la electricidad a la valla.
-¿Dónde esta el hunvee?- preguntó Hanzo.
-Ahora empieza lo más difícil y divertido. Tenemos que arrastrarnos hacia aquella entrada- dijo Marcus señalando lo que parecía una entrada de alcantarilla.- Parece una alcantarilla, pero es una entrada al bunker-
-¿No hay otra entrada?-preguntó Jorge.
-La hay en aquella casa de madera, es una entrada vigilada- contó Marcus.
En ese momento vieron unos pies que se paraban junto al camión, enseguida acudieron otras dos personas y comenzaron a hablar con el primero que había aparecido. Jorge supo que hablaban de Beltrán cuando escuchó las palabras “loco cabrón” y “sádico de mierda”, dos palabras que encajaban a la perfección con el carácter de Beltrán, no habían tardado mucho en conocer el carácter de aquel tipo. Entonces pensó en lo que pasaría si se encontraba de nuevo con aquel tipo. El caso era que se habían infiltrado en territorio enemigo y estos no iban a darles una cordial bienvenida si los descubrían.
Cuando se fueron de allí los tres soldados, Marcus volvió al plan. La entrada estaba situada entre dos vehículos militares.
-Deberemos ir agachados- dijo Marcus.
-¿Sabéis? Me siento como Solid Snake- dijo Hanzo.
-Si… Kojima era un visionario- respondió Jorge con ironía, no era momento para bromear, pero se imagino que Hanzo bromeaba por los nervios.-Venga, vayamos a ello-
El primero en salir del escondite fue Jorge seguido por Marcus, después salió Hanzo. Los tres llegaron hasta la entrada y entre Hanzo y Jorge levantaron la tapa. La entrada era una escalerilla de mano que bajaba a través de un tubo de color blanco, por la forma que tenía se habían tomado muchas molestias en el pasado para construirlo allí, seguramente con la intención de esconder allí a los peces gordos en caso de guerra o explosión nuclear, al final le habían terminado dando el uso, aunque en algo diferente, aunque a fin de cuentas si que era una guerra. Cuando llegaron abajo del todo se encontraron en un pasillo largo donde vieron una cámara de seguridad. Tuvieron que ocultarse en una esquina para no ser vistos.
-Joder… aquí hay mucha seguridad- dijo Jorge.
-No te preocupes, el encargado de los monitores es amigo mio y este es su turno. No se moverá del sitio y no nos venderá, ya nos ha permitido la entrada- aclaró Marcus.
-Nos habrá permitido la entrada, pero eso no nos libra de que nos metan cien kilos de plomo en el cuerpo. Además, no creo que tu amigo se la quiera jugar mucho por nosotros, si lo pillan lo colgaran a nuestro lado-
-A propósito…¿Dónde estamos?- preguntó Hanzo.
-Esto son unos laboratorios, aquí es donde experimentan con los que cazan en la ciudad-dijo Marcus con un tono de voz triste.
-No te refieres solo a los podridos, ¿no?- Jorge miró a Marcus.-Hablas de personas…-
Marcus asintió con la cabeza, entonces en ese mismo momento escucharon lo que parecía el sonido de unas compuertas abriéndose. Nada más escuchar el sonido, Jorge se asomó y vio a un chico joven vestido con un mono de trabajo de color verde, por los movimientos se deducía que estaba escuchando música en el mp3, algún éxito de algún cantante o grupo que seguramente estaba muerto. El chico llevaba un carro con productos de limpieza y se estaba acercando hacia su posición, era cuestión de segundos que los descubriera y diera la voz de alarma. Cuando estuvo cerca se paró para cambiar de canción, momento que aprovechó Jorge para alargar el brazo y agarrarle. Cuando lo tuvo cara a cara le cerró la boca.
-Verdad que no vas a gritar- dijo Jorge en voz baja. Entonces el chico se quedó con los ojos muy abiertos y negó con la cabeza.-Muy bien, así me gusta, ahora no pienses mal… pero…¿que tal si nos llevas a un sitio donde podamos tener mas intimidad?-

El chico de la limpieza los había llevado a un pequeño cuarto, Jorge lo había obligado a quitarse el mono de trabajo y la gorra. Luego se las puso el para hacerse pasar por el chico de la limpieza. Luego vacío el carrito y pidió que Hanzo y Marcus se metieran en el.
-¿Por qué tenemos que ser nosotros los que se metan en el cubo?- preguntó Hanzo.
-Se supone que aquí en el bunker solo hay españoles. No quiero sonar como líder de las juventudes hitlerianas, pero no creo que les haga gracia ver a un japonés o a un latino aquí dentro. También deduzco que en el chaval por ser el de la limpieza no se fijaban mucho, esto nos da más opciones en la infiltración. Podre pasar por delante de las cámaras sin problemas-
Jorge cogió también la tarjeta del chico, sabía que la iba a necesitar.
-No os saldréis con la vuestra. No sois más que unos terroristas- dijo el chico de la limpieza.
-¿Terroristas?... pero vamos a ver capullo. ¿En que mundo vives? Aquí los buenos somos nosotros, la gente que vive aquí son los malos-
En ese momento Hanzo golpeó al chico y este se quedó inconsciente. Luego lo ató con unas cuerdas y le puso un trozo de celo en la boca.-Esto lo mantendrá calladito durante un rato. Ahora hagamos lo que hemos venido a hacer y salgamos de esta casa de locos antes de que tengamos que arrepentirnos-
Jorge vació la basura del carro y los otros dos se metieron dentro, ahí tenían las armas preparadas por si las necesitaban, algo les decía que las iban a necesitar.

Jorge salió de aquel cuartito y comenzó a llevar el carro por el pasillo. Vio la cámara, esta estaba fija en el. Las alarmas no saltaban, por lo tanto habían logrado infiltrarse con éxito. Llegó hasta unas compuertas cerradas y pasó la tarjeta. Cuando las puertas se abrieron vio que se encontraba en unos laboratorios, había tubos como de criogenización, en el interior, dentro de lo que parecía formol había flotando el cuerpo de un No Muerto, había diez tubos y en cada uno de ellos un infectado. Jorge estaba asombrado viendo lo que había allí, podía ver los infectados moverse en el interior de ellos tubos cuando lo veían pasar. Sintió ganas de contárselo a Marcus y a Hanzo, pero ellos no podían salir de ahí. Entonces vio el cuerpo de una chica, se trataba de una chica seguramente latina, tal y como se lo había contado Marcus. Justo en ese momento escuchó una voz a sus espaldas, nada más escucharla se llevó la mano a la cintura, situó la mano sobre el arma.
-¿Es que no me has escuchado? Esta sala es solo para personal autorizado. No puedes estar aquí- repitió la voz con un claro acento ingles.
Jorge se dio la vuelta y vio a un hombre con bata blanca que se le estaba acercando a grandes zancadas. No parecía muy contento de verlo allí, cuando el tipo de la bata estuvo cerca, Jorge pudo leer el nombre de la etiqueta. “ Dr. Thorne”.
-Disculpe doctor, tengo una tarjeta que me autoriza a poder entrar aquí. Soy el chico de la limpieza-
-Eso se sabe solo con verte, pero no se que coño haces tu aquí-
-Vine a limpiar. La tarjeta…-
El Dr. Thorne interrumpió a Jorge nuevamente.-Me importa una autentica mierda lo que ponga en esa tarjeta, como si pone que su madre es la reina de Inglaterra y su padre el mismísimo Zeus, no estas autorizado a entrar aquí. Ni tú, ni los cabrones de tus superiores, bastante tenemos con estar aquí trabajando como negros para que luego nos den la patada en el culo cuando no les interesamos. Sacaremos la cura cuando tengamos especímenes frescos y nuestras investigaciones avancen. Ahora estamos solo dando palos de ciego, pero claro, sus jefes piensan que esto es coser y cantar… pero no es así…¡¡¡No es así!!!-
En ese momento apareció una chica con una bata.-Cálmate Jack, fui yo quien autorizó esto. Necesito que limpie unos productos químicos que se han derramado-
Jorge se quedó petrificado, sin saberlo se había metido justo en el sitio al que iba el chico, parecía que iba a descubrir varias cosas. Más de las que había imaginado en un principio. Ahora quizás fuera mas difícil salir de allí, se encontraba en los laboratorios y tenía que encontrar el garaje donde debían estar los hunvee.

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