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viernes, 29 de junio de 2012

Capitulo 158: Encuentros, part 1


El No Muerto estaba husmeando el aire en busca de sus presas, aunque no las veía estaba oliendo la sangre, la sangre de la carne fresca, sus ojos no veían muy bien en la oscuridad, lo que hacía que se chocaran entre ellos y contra obstáculos.

Cristina se estaba ocultando junto a un árbol acompañada de Dennis el cual seguía sin moverse. Entonces vio como el No Muerto comenzaba a caminar en su dirección, los había descubierto. El No Muerto avanzaba con paso errático hacia ellos. Cristina comenzó a buscar a tientas en la oscuridad algo con lo que defenderse, lo primero que encontró fue una piedra tan grande como su mano, seguidamente se la lanzó en dirección a la cabeza con la intención de provocarle algún daño, pero la piedra acabó golpeándole en el pecho sin hacerle ningún efecto. Eso hizo que el No Muerto acelerara el paso hacia ellos y Cristina lanzara un chillido de miedo, ella comenzó a retrocedes de espaldas y entonces dio con una gruesa rama. La cogió con ambas manos y la empuñó como si se tratara de una espada. Cristina se puso en pie y esperó a que el infectado estuviese cerca, entonces golpeó al No Muerto en la cabeza una vez tras otra. El No Muerto no parecía sentir los golpes, apenas se movía mientras Cristina le golpeaba.
-Muérete de una vez, pedazo de hijo de perra-
El No Muerto agarró a Cristina de un brazo y estuvo a punto de morderla, pero esta fue mas rápida y le asesto una patada en las rodillas, el No Muerto se tambaleo y luego Cristina le dio una patada en el pecho, entonces el infectado cayó de espaldas y Cristina se puso sobre el para inmovilizarlo, luego le clavó la rama a través del ojo, finalmente se quedó totalmente quieto.
Cuando Cristina estuvo tranquila se volvió a acercar a Dennis, no dormiría, se quedaría junto a Dennis con la rama preparada por si volvía a aparecer otro de esos seres por allí.

Día 3 de Junio de 2009
Día 355 del Apocalipsis.
Madrid…

Antes de salir del vagón y adentrarse en los edificios habían cogido todo lo necesario para un asalto. Marcus era el que los dirigía a través de los edificios, Jorge y Hanzo se estaban quedando sorprendidos por todo lo que había montado por allí, tablas que hacían de puentes de ventana a ventana, cuerdas que hacían de lianas. Era algo así como una selva urbana.
-¿Qué es todo esto?-preguntó Jorge
-Mis amigos y yo lo hicimos para poder desplazarnos mejor por la ciudad. Es un buen modo para evitar las calles y las multitudes de podridos… aunque eso no nos libra de encontrarnos de vez en cuando con algún solitarios- explicó Marcus.
Los tres cruzaron por un puente que estaba sobre un callejón, desde allí veían un grupo de tres infectados. Cuando volvieron a adentrarse por otra ventana se vieron en un piso totalmente lleno de cuadros amontonados. También había un cuadro a medio terminar, el cual estaba manchado de sangre.
-Esto era el estudio de un pintor. Un bohemio al que conocía solo de vista, aunque de vez en cuando este le vendía marihuana a un amigo mio- dijo Marcus avanzando hacia una puerta que al abrirla se pudo ver varias plantas de marihuana marchitas y resecas.
-Tenía un buen cultivo el muy cabrón… fijaros, parece una selva- dijo Jorge adentrándose entre las plantas.
De repente una de ellas se abrió y un cuerpo se lanzó sobre Jorge. Este fue mas rápido y recibió al No Muerto, el cual solo llevaba puesto un albornoz. Jorge le puso la pistola debajo de la barbilla y disparó. El No Muerto tenía una larga melena que se levantó tras el paso de la bala. Cuando el cuerpo se desplomó, Jorge se dio la vuelta hacia sus dos compañeros.-No me lo digas… el bohemio- dijo Jorge señalando al cuerpo a la vez que miraba a Marcus.
-Correcto-
-Es extraño que no notáramos en olor a podrido característico de estos cabrones- dijo Jorge.-Debe ser por el olor a marihuana que flota en el ambiente-
-No perdamos el tiempo y sigamos. Tenemos cosas que hacer- dijo Marcus saliendo por la puerta.
Poco después salieron del piso del pintor y comenzaron a caminar por el pasillo, mientras caminaban, Marcus les explicaba los siguientes pasos que debían dar. Saldrían del edificio por el sótano y se adentrarían en las alcantarillas cuya entrada estaba a un metro de la puerta por la que saldrían. Llegaron hasta el final del pasillo, el cual estaba cortado por una barrera hecha con unas vallas de hierro.
-Yo no haría eso-dijo Marcus cortándole el paso al japonés.
-¿Por qué?-preguntó Hanzo.
-Porque al otro lado hay podridos- Marcus señaló a través de los huecos de la valla.
Cuando Hanzo y Jorge miraron a través de la valla vieron a siete infectados en el pasillo, al otro lado había una valla similar, estos estaban allí encerrados para siempre. Ignorando a los No Muertos, Marcus abrió la puerta que había al lado de la valla y de nuevo se encontraron en otro piso, nada mas entrar, Hanzo y Jorge se pusieron alerta por si aparecía algún infectado como en el piso de la marihuana, pero Marcus les señaló que allí era imposible que hubiera alguno, nadie salvo el había abierto esa puerta.
Una vez dentro del piso vieron que se trataba de uno con aspecto viejo, Marcus les dijo que allí vivía un viejo veterano de guerra, algo que se demostraba con las fotos de aquel hombre. Al verlas, Jorge pensó que quizás en aquella casa pudieran encontrar algún arma.
-¿No habrá armas aquí?- preguntó Jorge.
-No… todo el mundo conocía a este viejo, era un cabrón bastante odioso, un tipejo al que no le gusta la gente. Como todos lo conocían, los primeros días de pánico la gente se la jugó asaltándolo, precisamente una de las bandas que trabajan ahora para el francés se presentó una noche en la casa echando la puerta abajo, robaron todas las armas que tenía, el viejo intentó hacerles frente, pero no solo eran mas que el, si no más fuertes, el pobre diablo acabó haciendo vuelo sin motor por la ventana-  contó Marcus.
-Los días del gran pánico nadie respetaba a nada ni a nadie. La gente es así- dijo Hanzo.
Los tres avanzaron hacia la ventana y el primero en salir fue Marcus, el cual comenzó a caminar por una cornisa muy pegado a la pared. Hanzo y Jorge lo siguieron sin mirar abajo, ya no les quedaba mucho para llegar a donde tenían que llegar. Doblaron una esquina de la cornisa y vieron a Marcus descender por una tubería hasta que llegó a una ventana, justo después se asomó.
-Ya casi hemos llegado, bajad por la tubería-
Hanzo y Jorge hicieron lo que Marcus les decía. Cuando descendieron por la tubería y cruzaron por la misma ventana por la que había cruzado Marcus se encontraron en otro pasillo. Al final de este había una puerta gris marcada.
-Por esa puerta accederemos al sótano, desde el podremos llegar a la alcantarilla que ya dije antes-
Los tres llegaron hasta la puerta y cuando la cruzaron se adentraron en un cuarto de mantenimiento. Al final del cuarto había una puerta que llevaba a un callejón, el cual vieron sumido en la oscuridad y en medio de el había una alcantarilla abierta por la que los tres se deslizaron hacia el interior, seguidamente Marcus la cerró desde dentro.
-Si seguimos por aquí siguiendo las indicaciones llegaremos hasta el campo del moro, cuando lleguemos tendremos que andarnos con ojo. Hay mucha vigilancia- explicó Marcus mientras señalaba una flecha verde que había pintada en la pared.
Jorge miró mas allá de donde estaban y vio más flechas verdes, al parecer Marcus y sus amigos tenían muy bien planeado todo para desplazarse por la ciudad y pasar desapercibidos ante las bandas rivales y los infectados.
 Los tres fueron andando por las alcantarillas siguiendo las indicaciones hasta que llegaron al final del camino, allí había una escalera de mano, cuando iban a subirla, Jorge detuvo a Marcus.
-¿Dónde nos deja exactamente esto?-
-Al campo del moro. Aunque nos deja en un punto bastante alejados de las vallas, saldremos ahí e idearemos un nuevo paso para colarnos- dijo Marcus.
-Pensaba que ya lo tenias pensado?- dijo Hanzo
-Las vallas son muy grandes y constan de varias  de ellas. La primera es electrificada, luego hay otras dos que no lo están, esas no son un problema, la electrificada si lo es-
-Nos deberías haber dicho esto antes- dijo Jorge
-Lo se, pero tranquilos que ya tengo un plan respecto a eso. Es arriesgado… pero hay que intentarlo- justo después de eso  Marcus sacó un walkie.
Marcus se alejó un poco y comenzó a hablar con alguien. Por sus gestos parecía que estaba discutiendo con alguien, cuando acabó sonrió y miró a Jorge y a Hanzo.
-¿Cómo ha ido?- preguntó Jorge
-Como esperaba, pero ahora debemos darnos prisa porque solo podrá darnos cobertura durante unos minutos. Si le pillan es hombre muerto. Así que vamos a darnos prisa.- dijo Marcus avanzando hacia las vallas que se veían a lo lejos.

Santiago de María había salido a hurtadillas de la sala de monitores. Justo antes de salir había desconectado las que había por el complejo. Marcus le había pedido que les proporcionara cobertura durante al menos cinco minutos, lo suficiente como para colarse en el interior. De María no quería líos, porque si lo descubrían eso acabaría con el muerto de una forma u otra. Llegó hasta una sala y allí se encerró, justo después se miró el reloj y calculó el tiempo, luego pulsó el interruptor y comenzó a cronometrar.
-Tienes solo cinco minutos Marcus… no eres el único que se juega la vida aquí-

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