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viernes, 8 de junio de 2012

Capitulo 155: Fall, part 1


Día 13 de Junio de 2008
Dos días antes del Apocalipsis.
Madrid…

Roger Beltrán se había cogido una buena cogorza y la había acompañado de un par de rayas de coca de la buena. Nada mas llegar a su casa se había dejado caer en la cama. Total, ya no tenía que volver a trabajar, lo habían echado por llevar a cabo sus vicios en el cuartel. No llevaba ni adormilado diez minutos cuando comenzó a sonar el teléfono móvil. Beltrán dejó sonar el móvil, pero este siguió sonando con más insistencia, tanto que cuando Beltrán lo cogió dejó escapar un gruñido y la frase más cómica que se le ocurrió.
-Aquí Beltrán, el borracho drogadicto y sin trabajo. Más vale que seas la más zorra del planeta, si no, cuelgo enseguida-
La voz que sonó al otro lado era la del teniente Reverte.- Pues si estas borracho y drogado metete debajo del grifo de la ducha, despéjate y preséntate de inmediato en el cuartel. Estamos en situación de emergencia-
-Con todos mis respetos teniente… váyase usted a la mierda. Un despido es un despido. Nada me ata al ejército ya-
-Vuelve a estar readmitido. La situación así lo precisa- Reverte hizo una pausa-La situación del virus anda descontrolada y hay demasiados muertos e infectados. Necesitamos hombres capaces de contener a la multitud de alborotadores, los cuales tratan de entrar en los hospitales a la fuerza desesperados por conseguir una cura… muchos ni siquiera están enfermos-
-Es lo que tiene la psicosis…- dijo Beltrán entre dientes.
-Bueno, se le espera aquí Sargento- dijo Reverte antes de colgar.
Beltrán dejó el móvil en la mesita de noche y se quedó un rato en la cama con los ojos cerrados, cuando los abrió se fue directo a la ducha. Mientras dejaba que el agua le cayera por encima sonreía de oreja a oreja mientras pensaba en que quizás aceptando volver podría desquitarse disparando a esos que trataban de saltarse las normas, no es que tuviera especial aprecio a esas normas, pero iba a disfrutar.

Una hora más tarde, a pesar de que la cabeza aun le daba vueltas y los efectos de la cocaína aun duraban, Beltrán se presentó en el cuartel. Al primer sitio al que fue era el despacho de Reverte. Nada mas entrar se encontró con Reverte y un soldado raso que estaba tratando de presentar la renuncia. A Beltrán le enfermaban esos cobardes, cuando vio el papel donde el soldado exponía los argumentos por los que quería dejarlo, no dudó en cogerlo, lo leyó por encima y seguidamente lo rompió ante la mirada atónita del joven soldado que ante la mirada taladrante de aquel hombre casi se orinó en los pantalones.
-Largo de aquí mariconazo si no quieres que te rompa las piernas. Vuelva a su puesto, queda denegada la renuncia-
El joven soldado no tuvo mas remedio que cuadrarse y saludar a su superior antes de salir corriendo por la puerta del despacho. Seguidamente se dejó caer en una de las sillas y sacó un paquete de tabaco del cual no tardó mucho en sacar dos cigarros, uno se lo puso el en la boca y el otro se lo ofreció a Reverte, el cual se negó a aceptarlo.
-¿Lo has dejado?- dijo Beltrán al mismo tiempo que se encendía el cigarro.
-Tú no deberías fumar- dijo Reverte con un gesto de desaprobación.
-Gracias mama, ¿También me vas a decir donde y como tengo que cagar? ¿O eso va a libre elección mía?-
Reverte se puso de pie y la expresión de su cara cambió a un tono mucho más serio y sombrío.-Puede que esto te suene a puro cachondeo, pero los muertos por el virus no permanecen muertos. Vuelven a la vida y atacan a los vivos de forma agresiva. Estamos tratando de encubrirlo para que no cunda el pánico, pero en otros países ya se han cortado las fronteras y los viajes. África es una zona de guerra donde tanto civiles como soldados han sido completamente masacrados. Los medios están siendo silenciados, pero no sabemos cuanto podremos mantenerlos así…-
-En serio teniente. ¿Qué coño se ha estado fumando?-
En ese momento Reverte encendió el televisor y encendió el DVD. Seguidamente el televisor parpadeó mostrando imágenes de las calles de lo que parecía una ciudad asiática.
-Eso es Tokio hace unas horas. Lograron sobrevivir y mandaron por correo electrónico el video que habían grabado. Lo enviaron a varios ejércitos-
-Sabes que no me gusta el cine de serie B… No me gusta el cine en general-
-Se trata de soldados americanos- añadió Reverte.
En el video se veía a un grupo de soldados americanos andando por la calle. A todos se les veía el miedo en la cara. Las calles se veían vacías y cada vez que Beltrán apartaba la mirada para mirar a Reverte este le señalaba la pantalla para que no perdiera detalle de lo que estaba viendo.
De pronto uno de ellos tomaba posición y apuntó a un tipo que iba tambaleándose por la calle. El cámara debía estar temblando por que se movía como si estuviera dando saltos, eso dificultaba muchísimo ver al individuo. De pronto otros tantos individuos más como el primero aparecieron doblando la esquina en dirección a los acojonados soldados. Uno de ellos ordenó fuego y todos comenzaron a disparar a discreción contra la gente, algo que hizo sonreír a Beltrán. Los individuos contra los que disparaban caían y aunque les hubiesen volado brazos o abierto grandes boquetes en el pecho, estos se volvían a levantar, eso fue lo que más sorprendió a Beltrán y lo hizo sonreír. Estaba disfrutando como nunca del espectáculo, aquello no era una película de serie B, era real.
Cuando acabó el video, ambos militares intercambiaron una mirada. Reverte se dio cuenta de que Beltrán estaba contento.
-Es cuestión de días o horas que momentos como ese en las calles de Tokio se repitan aquí o en todo el mundo. Se están dando muchísimos casos en Madrid-
Beltrán se puso en pie y decidió que era momento de volver al trabajo. Aguantaría a ultranza a los alborotadores que quisieran saltarse las normas y tratasen de entrar a la fuerza en los hospitales, total, si ya estaban jodidos que se fueran a su casa.

Día 15 de Junio de 2008
Día de la caída de Madrid.

Beltrán se había rapado el pelo y vuelto al trabajo. Aunque no podía dejar de lado sus vicios. Seguía dándole a la bebida y a la coca, sobre todo a la coca. El día 14 de Junio había estado tratando de contener a la gente, el había tratado de no golpear a nadie, pero siempre que podía se llevaba a alguien a un callejón y allí le daba una buena paliza, por que según el se lo merecía o por placer. Aquella tarde del 15 de Junio las cosas se habían comenzado a mover a toda velocidad y las medidas de seguridad se habían reforzado. Ya no tenía sentido silenciar los medios, todo el mundo se estaba haciendo eco de lo que realmente estaba pasando en el mundo.
Beltrán estaba al mando de un pelotón y lo habían ascendido a capitán. Un puesto que solo había alcanzado en sueños. Habían levantado una enorme valla en una parte de la ciudad, al otro lado había cientos de infectados o mas bien muertos. Lo que había visto en aquel video ahora lo tenía ante sus ojos. Aquellos seres le asqueaban pero al mismo tiempo le fascinaban ¿Cómo era posible que no cayeran aunque este les vaciara medio cargador en el corazón? Realmente eran algo increíble. Mientras el y sus hombres mantenían a raya a esa multitud, la gente sin infectar empezaba a entrar al Bernabéu, aquello era el refugio establecido por el gobierno. Entonces recibieron una llamada, provenía del otro punto donde se cerraba la valla, esta había caído y los muertos estaban masacrando a todos los soldados. No tardaron en comenzar a escuchar los disparos y las explosiones, al parecer el hospital había empezado a expulsar muertos vivientes por las puertas y la zona se estaba convirtiendo en una zona de guerra. Algo que Beltrán quería disfrutar al máximo.

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