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viernes, 25 de mayo de 2012

Capitulo 153: Reconocimiento, part 2


Gorka había mentido. En un principio había dicho que iba a por víveres, pero cuando ya había llenado la mochila, había decidido buscar una salida de allí. Los muertos se habían vuelto más torpes, aunque seguían siendo más rápidos. Encerrados en aquel lugar corrían más peligro que en el exterior. Los muertos se movían como los rebaños, algunos comenzaban a caminar y otros simplemente los seguían. No había visto ninguno por los pasillos, al menos alguno que se moviera. Gorka decidió que debía tratar de llegar hasta la puerta principal del internado, justamente delante estaba parado el Ume. Si las cosas salían bien podría abrir las puertas y atraer a los muertos hacia el exterior, aunque aquello tenía ciertos riesgos, podría morir sin que al menos su muerte sirviera de algo a las dos chicas. El solo se arriesgaría a morir si con ello ayudaba a las chicas.
Gorka recorrió uno de los pasillos y se encontró con el cadáver de Narciso, este se había comenzado a descomponer y el olor empezaba a notarse, había muchísimas moscas y los gusanos ya habían comenzado a hacer su trabajo. Gorka sintió una fuerte punzada cuando vio así a su compañero. Para el había sido como un padre desde que lo conoció, del grupo de Cesar quizás fueran los mas unidos, tenían un respeto mutuo, últimamente habían tenido algún que otro roce, pero seguían siendo buenos amigos.
-Siento que hayas acabado así viejo-
Gorka hubiese querido tener una sabana a mano para poder cubrir su cuerpo. Aunque en esos momentos no podía pararse.
Estaba resultando ser un día caluroso y los rayos del sol se filtraban a través de las ventanas. En ese momento escuchó un ruido a su espalda, era el de una puerta que se estaba abriendo lentamente. Justo después escuchó un gemido, era un gemido débil, cuando vio a quien pertenecía, sintió como si se le encogieran los testículos, a unos metros de el había surgido la figura de una niña de unos cinco años, tenía la ropa manchada de sangre. Su cabellera era oscura y le cubría el rostro, pero aunque no podía verle las pupilas blancas y sin vida, esa pequeña estaba indudablemente muerta.
-Joder…, tenía que ser precisamente una niña pequeña-
La pequeña seguramente lo había visto cuando este había pasado por delante de la puerta. Tenía que haber sido más precavido, la pequeña comenzó a avanzar lentamente mientras arrastraba un pie, el mismo donde presentaba la mordedura que muy probablemente la había condenado. La pequeña alzó mas la cabeza y entonces si, Gorka pudo ver su mirada carente de vida. La pequeña No Muerta movió la boca dejando ver su dentadura, sus dientes estaban manchados de sangre. Gorka alzó el arma y le apuntó. Seguidamente le disparó a bocajarro. El disparo retumbó por todo el internado.
-¡¡¡Joder!!!- exclamó Gorka dándose cuenta de que se había precipitado al disparar, podría haberlo dejado correr porque la pequeña no era una amenaza y podría haberse alejado de allí, o simplemente haberle puesto el silenciador al arma antes de disparar, ahora se daba cuenta de su error.
No tardó en escuchar gemidos y pies que iban a la carrera hacia su posición. Vio al primero surgir por las puertas dobles del final del pasillo hacia las que se dirigía, justo después la puerta se quedó abierta mientras iban entrando mas y mas No Muertos a la carrera. Gorka se dio rápidamente la vuelta y comenzó a correr mientras los infectados que anteriormente habían sido niños y adolescentes le pisaban los talones mientras gritaban y agitaban los brazos. Con la huida, Gorka se había desorientado por completo, no sabía hacia donde ir, había veces que doblaba una esquina y tenía que derribar a algún infectado. El disparo había sido un error que estaba pagando caro.
*****
Tras lo ocurrido con Álvaro, en la prisión habían llegado a la acuerdo de dormir todos juntos. Habían cogido varios colchones y habían llevado estos a la sala de guardas. Querían estar todos juntos por si pasaba algo. Almudena era la encargada de quedarse con el bebe y desde que Alicia se fue no le quitaba ojo de encima. Los que se encargaban de la vigilancia eran Gálvez y Dennis, en ocasiones estos estaban respaldados por Cristina. La cual había mejorado mucho en lo que se refería a disparar, aunque no podía decirse que fuera una tiradora experta se defendía muy bien. Nuria por otro lado había estado estudiando los libros de medicina que le había recomendado Lidia en una ocasión, lo había hecho por si Lidia no volvía. Aunque no quería que eso pasase, empezaba a dar por muerta a Lidia.
La mayoría querían moverse para ir al internado, pero antes querían esperar a que Gorka y Alicia volvieran. Ellos tenían que confirmar que ir allí era seguro. Sole apenas hablaba con nadie, se quedaba durante horas a solas en algún lugar de la cárcel. Ella temía que Félix no volviese, por lo que los demás sabían, ella había perdido a su marido y había encontrado de nuevo el amor con Félix, este ahora ni siquiera estaba ahí, de vez en cuando la escuchaban llorar por las noches.

Gálvez y Dennis habían tomado posición en las torretas. Desde la que se encontraban podían mantener vigilada toda la prisión. Nadie podría acercarse sin ser visto por ellos. Cada mañana se subían allí y se pasaban el día vigilando hasta el anochecer, que eran relevados por Nuria y Sole. Mientras hablaban apareció Cristina por la escalera de mano.
-Aquí os traigo agua fresca- dijo Cristina a la vez que les daba una botella de plástico llena de agua a cada uno.
Los dos agradecieron el gesto de su compañera y comenzaron a beber con ansia. El primer día de Junio había comenzado muy caluroso y el calor aumentaría a lo largo del día.
-Este calor hará que los infectados se pongan como locos- dijo Gálvez mirando hacia la ciudad de Alcoy que se podía ver en el horizonte.
-Allí deben haber millones. Como se pongan a venir hacia aquí estaremos jodidos. No se si podríamos frenarlos- sentenció Cristina mientras se secaba el sudor de la frente.
Los tres observaban toda la prisión desde las alturas. Vieron a Almudena acunando al pequeño Cristian, a unos metros de ella estaba Sole sola. Tenía la mirada como perdida en el muro.
-Esa chica tiene serios problemas- dijo Gálvez sin dejar de mirarla.
-Perdió a su marido y después se lio con ese tal Félix. Ahora este también se ha ido y no han vuelto. Es normal que emocionalmente este destrozada, deberíamos estar encima de ella por si hace alguna locura- contestó Dennis.
-Iré y hablare con ella- dijo Cristina.
Cristina bajó por la escalera de mano y cuando estuvo abajo se acercó a Sole, la que al verla le hizo un gesto con la cabeza. Cristina sacó su botella de agua y se la cedió.
-Bebe un poco, hoy el calor es un cabronazo-
Sole aceptó la botella y le dio un largo trago. Mientras bebía, Cristina se dio cuenta de que estaba llorando, entonces se sentó a su lado.
-Le echas de menos, ¿Verdad?-
Sole miró a Cristina y seguidamente asintió. Sabía muy bien a quien se refería Cristina. Esa persona a la que se refería era Félix.
-Hace unos días que se fueron y temo no volver a verle-
-Lo volverás a ver, el es valiente y te tiene a ti aquí. Hará lo que sea por volver junto a ti. Vi cuando os despedisteis, el te quiere- dijo Cristina.-Yo no he sido nunca de novio formal, pero se ver en los ojos de la gente cuando hay verdadero amor, y en los suyos no solo se veía, estos brillaban-
Sole dejo de beber y sonrió mirando a su compañera.-Yo le quiero, pero no se si estoy haciendo bien, no hace mucho que murió mi marido, a veces no puedo evitar pensar en el, y me siento culpable-
-Pero eso el también lo sabe, pero eso no cambia lo que siente por ti- respondió Cristina.-Se del tema, cuando me desnudaba delante de muchísimos tíos…-
Sole la miró y no pudo evitar sonreír ante la revelación de la chica.
-Si, ¿no te lo había dicho?- continuo diciendo Cristina- Fui streeper antes de que el mundo se fuese a la mierda, y no se me daba nada mal. Era la sensación del club. Hubo un tío, un viejo de unos setenta años que venia a verme currar cada noche. Pagaba grandes cantidades por tener un privado conmigo…- Cristina se quedó mirando nuevamente a Sole.-Nunca me acosté con el si es lo que te estas preguntando, pero el viejo me dijo que se había enamorado de mi y que quería que me casara con el. Debo decir que estaba forrado y que no tenía ni mujer ni hijos, era uno de estos que se quedan solos… diría que era un veterano de guerra. En un principio creí que chocheaba, pero entonces vi su mirada, era la mirada de un hombre que se ha enamorado-
-¿Aceptaste casarte con el?- preguntó Sole.
-Ni loca, hubiese sido casarme por interés y yo, aunque como ya te dije, nunca he sido de pareja formal. No podía hacerle eso a ese pobre hombre-
-¿Entonces?- preguntó Sole- Solo con la mirada no se puede…-
-El hombre murió un mes antes de que el mundo se fuese al infierno. ¿A que no sabes a quien le dejo la herencia?-
Sole miró nuevamente a Cristina, tenía los ojos como platos.-Te la dejó a ti-
-Exacto, junto a una carta donde expresaba todo lo que sentía por mí. Ahí supe que me quería de verdad, que aunque negué casarme con el, el seguía queriéndome. Hizo muchas cosas por mí-
Sole sonrió con todo lo que le estaba contando Cristina, desde que Félix se había ido era la primera vez que estaba sonriendo.
-Por eso te digo que Félix volverá. En sus ojos se ve el verdadero amor- respondió Cristina.
Ambas se quedaron allí hablando y riendo mientras bebían agua bajo la atenta mirada de Gálvez y Dennis. Tenían que confiar en que sus seres queridos estaban vivos. Tenían que estarlo, ellos eran fuertes.

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