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viernes, 25 de mayo de 2012

Capitulo 153: Reconocimiento, part 1


Día 1 de Junio de 2009
Día 353 del Apocalipsis.
Cerca de Madrid.

Jorge y Hanzo habían ensillado dos de los caballos. También habían cargado el armamento y la comida que iban a necesitar. Lujan. Irina y otros hombres los observaban con detenimiento. Algunos no entendían el motivo por el que estos se querían adentrar en una ciudad infestada de No Muertos, pensaban que era una locura. Por un lado estaban los podridos y por otro los hombres y las bandas que había reclutado aquel maldito francés. Otros no entendían el porque tenían que ir a caballo y no en vehículos blindados. Los blindados eran mas seguros que los caballos, los cuales eran perfectos pedazos de carne que acabarían seguramente despedazados en alguna de las calles, sin embargo los blindados les protegerían más.
-Repito que los blindados pueden ser más seguros, pero estos hacen más ruido, imaginaros que nos quedamos parados en medio de una horda. Con los caballos podemos movernos mejor por esas calles- explicó Jorge.
En ese momento uno de los hombres les entregó un walkie talkie a cada uno.-Con esto estaremos en contacto-
Jorge miró a Lujan y luego a Hanzo.-Para mas seguridad seremos nosotros quienes se pongan en contacto con vosotros-
-Muy bien. Una ultima cosa. No tratéis ni de jugármela ni escapar, porque os encontrare al final y separare vuestra carne de vuestros huesos- amenazó Lujan.
-Descuida- respondió Jorge.
Justo después de eso, ambos jinetes salieron por la entrada de la masía y fueron acercándose a la ciudad, la ciudad de los muertos.

-¿Te fías de ellos?-preguntó Irina a Lujan mientras veían alejarse a los dos caballos.
-Pues no. No me fio, pero estos dos nos servirán de mucho- respondió Lujan con una sonrisa.
Lujan lo tenía todo planeado. Esos dos no le gustaban nada, se les notaba a la legua que en un momento dado los traicionarían. Aunque sabía que el tal Jorge le había contado la verdad sobre el francés y la bomba, pero esos dos no eran trigo limpio, era seguro que se la jugarían, ellos solo tenían que adelantárseles.

Jorge podía ver los edificios de la ciudad desde la autopista que habían tomado hacía nada. El coger los caballos había sido una muy buena idea, para avanzar por la carretera con coches por el medio eran mejores los caballos, con un vehículo habrían perdido demasiado tiempo. Jorge observaba los vehículos abandonados y no podía evitar mirar los que estaban todavía ocupados, algunos se movían, otros no. Los que no se movían estaban siendo devorados por masas de gusanos. Ese seria el destino que les aguardaba a aquellos que se habían quedado atrapados en sus vehículos. El sol los resacaba, Jorge no quería ni imaginarse el olor que hacía allí dentro en aquellos vehículos. También pasaron junto a un autobús con los cristales manchados en lo que de vez en cuando se estampaban manos o muñones.
-¿Qué haremos una vez lleguemos allí?- preguntó Hanzo
-Lo suyo seria buscar un lugar seguro para dejar a los caballos mientras nosotros nos adentramos en las alcantarillas- respondió Jorge.
-¿Quieres quedar fuera de la visión de Roache y sus hombres?-
-Si. Quiero vigilarles sin ser vistos y sin llamar demasiado la atención- dijo Jorge.
Después de un rato comenzaron a adentrarse en la ciudad, en aquellas calles no se veían demasiados infectados. Estarían en el centro de la ciudad. Jorge miraba hacia los lados, entonces vio lo que parecía un parking, este formaba parte de lo que parecía un centro comercial. Jorge señaló la entrada y ambos se metieron dentro, nada mas entrar, dos infectados salieron a su encuentro, pero Hanzo acabó rápidamente con ellos. Después Jorge cerró y aseguro la puerta de aquel parking.
-¿Lo has asegurado bien?- preguntó Hanzo bajándose del caballo.
-Si, no entraran aquí ni de casualidad, de todos modos vamos a comprobar que todos los accesos a este lugar estén cerrados. No quisiera dejarme ninguna puerta abierta y que entraran a comérselos- dijo Jorge atando las riendas de su caballo a un pilar.
-Solo son caballos- respondió Hanzo.
-Son seres vivos- dijo Jorge acariciando su caballo.-No quiero que los podridos se los coman por un despiste nuestro-
Hanzo respetaba las palabras de su compañero. Desde que lo había conocido lo había respetado, entre tantos que habían en el campamento de Roache, el fue el que mas humanidad tenía, no abusaba de las mujeres que tenían allí encerradas. Desde el principio se dio cuenta de las diferencias que había entre Jorge y los otros. El estaba ahí siguiendo un plan propio. Después los metieron en un mismo grupo y Jorge le demostró que ya tenía un grupo, un grupo al que estaba protegiendo en secreto mientras se jugaba la vida. Cuando Hanzo se enfrentó a la chica de la Katana podía haberla matado, pero mientras luchaban se dio cuenta de que no era el enemigo y que no que no quería matarla, fue en ese momento cuando supo que tenía que hacer algo para dejar atrás al grupo del francés, finalmente acabó con todos menos con Jorge.

Los dos habían inspeccionado el lugar por completo. Era seguro. Ahora solo quedaba salir al exterior y avanzar hasta encontrar una forma de adentrarse en los túneles de metro. Jorge se descargó la mochila de las armas y sacó uno de los rifles, el otro se lo tendió a Hanzo.
-Puede que prefieras la espada, pero esta requiere estar muy cerca, será mejor que lleves uno de estos- dijo Jorge.
Hanzo cogió el rifle y lo cargó, luego Jorge le entregó una glock, Jorge se quedó una glock para el y pronto ambos estuvieron preparados.
-Vamos- dijo Jorge poniéndose de pie.
-Cuidaremos el uno del otro. Mantente cerca de mí- dijo Hanzo.
-Y tu de mi- respondió Jorge.
******
Marcus había vuelto a su refugio junto a Wilson y Daniela. Les contó todo de lo que había sido testigo. No iban a esperar ni a Harry ni a J-Boy. Ellos ya no regresarían. Wilson era el que mejor había entendido las palabras de su compañero. Entendía perfectamente lo que decía y le era leal, el era quien le había salvado la vida durante la caída de Madrid, si Marcus no lo hubiese ayudado, habría muerto. Los militares no habían respetado demasiadas vidas, solo respetaban a los españoles y eran los únicos a los que dejaban pasar, incluso los soldados latinos parecían haber renegado de quienes eran y seguían las ordenes de incluso, disparar contra sus paisanos. Wilson fue testigo de como una familia cubana era abatida por un grupo de soldados cubanos, eran del mismo país y los mataron a sangre fría. No estaban infectados, querían pasar para escapar y estos simplemente abrieron fuego sobre ellos sin ningún tipo de miramiento, desde ese momento, Wilson fue consciente de que el mundo se había ido al infierno y que haría falta un milagro para que el mundo volviera a ser como antes.
-Voy a dormir una media hora o así, cuando me despierte saldremos para buscar un carro con el que poder salir de la ciudad- dijo Marcus.
-Muy bien. Yo te despertaré- contesto Wilson.
Marcus se echó a dormir bajo la atenta mirada de sus compañeros. Tenía que descansar, luego el y Wilson saldrían al exterior. Poco a poco, Marcus fue cerrando los ojos y acabó por dormirse.
*****
Gorka había salido del torreón para tratar de conseguir algo de comida. Hacia horas que habían consumido lo ultimo que tenían, unas latas de anchoas. Alicia se encontraba a solas con la muchacha, la cual desde que habían llegado ahí no había dicho ni una palabra, era como si se le hubiese comido la lengua el gato. Alicia trataba de sacarle alguna palabra.
-¿Eras de por aquí cerca?-
La chica seguía en un rincón abrazada a sus rodillas y con la cara entre ellas. No hablaba nada, Alicia se podía imaginar que era debido al trauma de haber perdido a la mayoría de amigos. Era seguro que desde que la infección se había extendido por el interior del internado, ella lo había pasado realmente mal y eso, aparte de ver la muerte en cada rincón, era un autentico tormento.
-Aunque no quieras hablar, comprendo muy bien como te sientes. Yo también he pasado por eso- comenzó a decir Alicia.- Hace poco perdí a una amiga, pero tal como le prometí, yo estoy cuidando de su hijo. Aunque el esta al cuidado de otra amiga mía. Mis amigos y yo somos una familia, a algunos los conocía de antes, a otros simplemente los conocí después de este desastre. Cuidamos unos de otros, aunque a veces sea difícil-
La chica seguía sin hablar. Algo que se le estaba haciendo extraño a Alicia. No entendía muy bien el porque se había quedado callada, pero sobretodo lo que mas le sorprendía, era el rechazo que le hacía a Gorka. Antes lo había visto cuando ella le apartó la mano de un golpe. Entonces Alicia recordó lo que les habían contado de lo que pasaba en aquel lugar, quizás habían abusado o intentado abusar de la chica, por eso el recazo hacia los hombres. Alicia se acercó a ella, en ese momento escuchó un sonido similar a un disparo, la chica alzó la cabeza y miró a Alicia.
-Tranquila, estará bien- dijo Alicia con una sonrisa. Aunque no estaba segura de que eso fuera cierto.

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