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viernes, 18 de mayo de 2012

Capitulo 152: Bailando con la muerte, part 4


Lidia había practicado la incisión en el costado de Toni. Al lado tenía todo lo que necesitaba, hilo, aguja, desinfectante… lo que no tenía era lo más importante, la maldita morfina. Sandra agarraba con fuerza los brazos de Toni para que este no se moviera. Había convencido a Álvaro de que le contaría todo lo que quisiese saber cuando operaran a Toni, este había aceptado a regañadientes. Mientras sujetaba a Toni comenzó a ver como sus pupilas se movían a toda velocidad.
-Lidia… lo está notando- dijo Sandra al ver el movimiento de los ojos.
Lidia se había percatado en el momento que había hecho la incisión, era un corte de unos diez centímetros. Ahora solo le quedaba extirpar el riñón destrozado por la bala. Nada mas abrirlo pudo ver el riñón, había muchísima sangre. Fue en ese momento cuando Toni abrió los ojos y comenzó a mirar en todas direcciones, miró a Sandra y a Lidia con los ojos abiertos de par en par, seguidamente comenzó a tratar de zafarse del agarre de Sandra.
-Inmovilízalo- pidió Lidia.
Sandra hizo toda la fuerza que pudo para que Toni no se moviera mas mientras este comenzaba a gritar de dolor. No quería imaginarse el infierno de dolor visceral que estaba sintiendo Toni en esos momentos, sus ojos mostraban eso, dolor, mucho dolor.
-¡¡¡Soltadme!!!- gritó Toni con los ojos llenos de lagrimas.
Álvaro se acercó y miró a Toni.-Si no deja de gritar atraerá a los muertos, os dije que le dierais alcohol como anestésico-
-Cierra la puta boca- respondió Sandra lanzándole una mirada de odio.

Álvaro salió de la habitación y comenzó a bajar las escaleras hacia el salón, llegó a la puerta y vio las sacudidas que daba esta con los golpes de los muertos. La puerta era blindada y la había asegurado, no iban a entrar, pero el tampoco podría salir de allí, los demás le importaban una absoluta mierda. El solo se quería a si mismo, al fin y al cabo el chico no se salvaría, cuando este muriese obligaría a la chica a decirle su secreto, usaría a la niña si era necesario. Cuando se lo dijera mataría a la chica y a la niña, luego saldría de allí junto a la medico y se la cargaría cuando tuviera la ocasión. No podía hacerlo antes lamentablemente, aunque lo estaba deseando. A veces se imaginaba subiendo de nuevo por las escaleras, disparando a bocajarro al chico moribundo, usando a la niña de rehén, después hiriendo a la chica y obligándola a contarle su secreto, luego la mataba y se alejaba de allí con la medico. Eso seria lo que haría a la menor oportunidad.

Toni gritaba y trataba de zafarse de sus dos compañeras, de repente golpeó a Sandra y a pesar del dolor se incorporó y empujo a Lidia. El dolor lo estaba haciendo actuar inconscientemente. Rápidamente Sandra se lanzó sobre el y lo inmovilizó.
-Toni… se que te duele, pero tenemos que hacerlo-
Rápidamente Lidia se puso en pie y también se lanzó sobre Toni para inmovilizarlo. Había sangre por todas partes y el tiempo corría en su contra, entonces la mirada de Lidia se cruzó con la de Sandra. En la mirada de Lidia se veía claro que Toni no iba a salir de esa, no podría hacerlo. En ese momento Toni se quedó quieto y Sandra se temió lo peor.
*******
Desde donde estaba podía ver  a los cuatro tipos de origen asiático avanzar por el interior del barco. Mientras uno que llevaba un cuchillo se acercaba a Abel, el cual dormía tranquilamente con la cabeza sobre la mesa, los otros se acercaban a las puertas de las habitaciones de los demás. Se estaban repartiendo para matarnos poco a poco de uno en uno. Yo me deslicé hacia el interior y saqué el arma que llevaba en la cintura. No iba a consentir que nos jodieran de esa manera.

David y Andrea estaban durmiendo cuando Andrea despertó a David.-¿Has oído eso?-
-¿El que?-preguntó David girándose hacia su novia.
-Hay alguien en la puerta- respondió Andrea en voz baja.
-Debe ser alguno de los otros que no se fue a dormir. Trata de dormirte otra vez- respondió David sin prestar mucha atención. Entonces escuchó una voz y un idioma que no pertenecía a ninguno de sus compañeros.
Rápidamente David se levantó de la cama y con el arma en las manos se situó con cautela detrás de la puerta, fuese quien fuese el que estaba apunto de entrar, no tardaría en hacerlo. Andrea también se preparó también.
La puerta se abrió de repente y un desconocido apareció en la puerta portando un lanza arpones, rápidamente David surgió de su escondite y golpeó al asiático que había aparecido por la puerta, este soltó el lanza arpones y David abrió fuego contra el a discreción, las dos balas que disparó le abrieron dos agujeros en el cuello.

Abel se despertó y logró evitar que aquel tipo lo apuñalara. Logró agarrarlo por el cuello y lo estampó contra la pared. Seguidamente comenzó a propinarle varios golpes, uno detrás de otro. Los otros no tardaron en salir al escuchar unos disparos y los golpes. Uno de ellos me apuntó, pero yo fui más rápido y le disparé al pecho al primero que cayó a los pies del segundo. Este me miró y enseguida vi como Luci salía de su habitación y lo atravesaba con su katana.
Héctor  y Vanesa que estaban en la parte de arriba tratando de ver que podían hacer con el teléfono vía satélite, enseguida bajaron para ver que había pasado.
-¿Qué demonios? ¿Quiénes son estos?- preguntó Héctor señalando los cuerpos caídos.
El asiático al que tenía agarrado Abel aun vivía a pesar de los múltiples golpes que había recibido por parte del grandullón, comenzó a gritar algo que ninguno de nosotros conocía.
-¿Cómo llegaron aquí?-preguntó Tristán que acababa de llegar.
Ray entró en ese momento por la puerta y nos dijo que había un bote salvavidas enganchado a nuestro barco. Era así como nos habían alcanzado, nos habían abordado como si fueran piratas.
-Bueno… ¿Qué hacemos con este?- preguntó Abel sin soltarlo.
Ray se agachó al ver el cuchillo que minutos antes llevaba el asiático y luego se acercó a Abel.-¿Es obvio no?- seguidamente clavó el cuchillo en el pecho del asiático.
Todos nos quedamos alucinados con el repentino asesinato del asiático, Ray lo había matado a sangre fría.
-No había necesidad de hacer eso- dije.- Es solo un chico joven que no tenía mas de veinte años-
-Con esa actitud no llegaras muy lejos. Si no matas te joden en este mundo-
-Yo ya he matado antes, pero era en defensa propia, no he matado a nadie que ya estaba indefenso- respondí, no estaba de acuerdo con esa forma de pensar.-Eso que has hecho a sido actuar por venganza-
Ray se quedó mirándome mientras Abel, David y Tristán cargaban con los cuerpos para tirarlos al mar.-¿Acaso piensas que estos no nos habrían matado? Esa era la idea que tenían, no puedes tratar de vivir como antes amparándote en lo políticamente correcto, ya no queda nada del mundo que conocíamos. Será mejor que te hagas a la idea. Además, no me creo que no hayas matado a nadie que estaba indefenso-
En ese momento vino a mi mente Smirnov, al que trataba de olvidar. Ciertamente lo había matado a sangre fría cuando este estaba indefenso y derrotado. Me había dejado llevar por la venganza, aunque el caso era completamente distinto. El había matado a amigos míos y casi me había matado a mí, pero esos asiáticos no habían hecho nada, los habíamos parado antes. Las palabras de Ray tenían sentido, el mundo que conocía se había acabado para siempre, nunca lo recuperaríamos, la humanidad había sido aniquilada.
-Piensa en lo que te dije… si quieres ser un líder debes saber proteger  a los tuyos. Debes llegar a extremos que jamás pensaste que serias capaz de llegar- Ray me puso las manos en los hombros- Ya no eres un crio. Debes hacerte fuerte y dejarte de tonterías, el mundo ha cambiado y debemos dejar atrás nuestro otro ser y centrarnos en lo que de verdad importa-
-¿Y que es lo que de verdad importa?- pregunté.
-Sobrevivir…- respondió Ray.
Yo me quité las manos de Ray de los hombros y lo miré fijamente.-Podemos sobrevivir sin necesidad de convertirnos en unos monstruos sin alma, yo por lo menos así viví hasta ahora-
-Llegara un momento que te darás cuenta que la gente tiene que cambiar para sobrevivir. Puede que hayas matado ya, pero tal como dices y tengo entendido, sigues siendo alguien que no puede vivir mucho mas tiempo si es benévolo, a veces es necesario perder nuestra alma y humanidad-
Ray se alejó de nuevo y se metió dentro de su habitación. Los demás también se fueron a dormir y yo me fui de nuevo a cubierta, no podía dejar de pensar en las palabras de Ray, en cierto modo tenía razón.
******
Félix estaba en el salón de la casa mirando al horizonte, allí comenzaba a verse la luz del sol del amanecer. Cuando amaneciera, el y Eva partirían rumbo a Port Aventura. Habían pasado demasiadas cosas desde que habían salido de la prisión, quizás cuando llegaran allí, sus compañeros estarían ya muertos. Al poco rato apareció Eva por las escaleras.
-¿No has dormido nada?-preguntó Eva.
-No pude, enterré a Natacha y me quedé aquí. ¿Tu has dormido?-
-Muy poco- respondió Eva. Su voz se notaba todavía muy apesadumbrada por la muerte de la joven francesa.
-Bueno, si quieres puedes dedicarle unas palabras a Natacha antes de irnos-
Eva asintió y salió por la puerta que Félix le había indicado, después desde la ventana podía ver a Eva arrodillada delante del montículo, desde ahí podía verla llorar y mover los labios. Cuando volvió a entrar, esta se cargó su mochila y el arma al hombro.
-Acabemos con esto de una vez por todas. Ya que no pudimos hacer nada por Natacha, salvemos a Juanma y a los otros-
Félix asintió con la cabeza y también se cargó su equipaje, luego ambos salieron de la casa y se subieron al Ume.
-No tardaremos en llegar. Cuando lleguemos allí los asaltaremos con todo lo que tengamos- dijo Félix con decisión a la vez que cogía el embrague.
Eva asintió y miró a su compañero.-Mataremos hasta el ultimo de ellos-
Félix pisó el acelerador del Ume y se pusieron en marcha hacia Port Aventura, sin saber, que aquel lugar había acabado sucumbiendo a los muertos unos días antes.

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