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viernes, 18 de mayo de 2012

Capitulo 152: Bailando con la muerte, part 1


Desde el salón de la casa escuchaban los quejidos de Natacha. La habían dejado en una de las habitaciones de arriba, la que estaba en mejor estado. La habían dejado allí después de inspeccionarla de arriba abajo, salvo cinco cadáveres no habían encontrado nada salvo cinco cadáveres de cinco desconocidos que habían sido envueltos en unas sabanas, todos presentaban disparos en la cabeza y una de las sabanas que envolvía uno de los cuerpos había sido rasgada con algo cortante, seguramente un cuchillo, el motivo no lo sabían. Habían sacado los cuerpos fuera debido a que ya empezaban a oler demasiado mal como para permanecer con ellos en la misma casa.
De vez en cuando, entre los quejidos de Natacha, también les llegaba el sonido de la tos y el sonido del vomito cayendo dentro del cubo que le habían llevado y le habían dejado al lado de la cama donde Natacha permanecía arropada hasta la cabeza.
-Esta sufriendo mucho- dijo Eva llevándose la mano a la frente mientras observaba a Félix limpiar las armas.-¿No me oyes?-
-Si, te oigo perfectamente, ¿Pero que quieres que haga? ¿Qué suba ahí arriba y le pegue un tiro antes de saber si realmente esta infectada?- preguntó Félix señalando a las escaleras. Era obvio que no estaba seguro y que le daba miedo cometer un error.
-Yo lo hare- respondió Eva.
Félix le lanzó una mirada feroz, sacó una pistola de 9mm y se la entregó después de quitarle el seguro.-Venga, hazlo-
Eva cogió el arma y miró hacia la escalera, después comenzó a caminar en dirección a las escaleras, comenzó a subir los escalones poco a poco mientras estos crujían bajo sus pies. Cuando llegó a la puerta la abrió poco a poco mientras escuchaba quejarse de dolor a Natacha y la tos. Nada mas entrar, Eva sintió el olor de los vómitos y de la orina, también el de las heces. La pobre chica estaba sufriendo lo indecible.
-¿Eva?- preguntó Natacha con voz terriblemente débil.
-Si, soy yo…- respondió Eva tratando de que su voz no sonara temblorosa. La cual acompañaban a las primeras lágrimas que surgían de sus ojos y comenzaban a caer por sus mejillas.
Eva avanzó hacia la cama y se sentó en una silla que había cerca de la cama, justamente al lado de la ventana por la que se filtraban los rayos de la luna. La cara de Natacha estaba alumbrada por estos, lo cual hacía que su blanca cara tuviese un color mucho más pálido. Sus ojos azules mostraban una mirada perdida y triste.
-Tengo frio- dijo Natacha.
Eva miró a su alrededor y se puso de pie para mirar dentro del armario. Cuando habían tumbado a Natacha allí, creía haber visto algunas amontonadas en un lado del armario. Cuando lo abrió se encontró con al menos unas cuatro mantas, sacó una y la tendió sobre la joven francesa.
-¿Mejor ahora?- pregunto Eva volviendo a sentarse en la silla.
-Si…- Natacha rompió a toser otra vez y cuando se limpió con una mano vio más sangre.-No me queda mucho…-
Eva se quedó callada, no sabía que decirle. ¿Qué se le puede decir a una persona que va a morir? ¿Qué todo marcharía bien? ¿Qué iría a un lugar mejor?. Eva no creía en nada del cielo, no lo había visto nunca, ni tenía pruebas de que este existiera tal y como decían que era. Lo que Eva si había visto era el infierno, este estaba en la tierra, estaba a su alrededor, lo tocaba con sus manos y lo estaba sufriendo en sus carnes a todas horas, un infierno del que no se puede salir.
Las lágrimas de Eva comenzaron a caer con más frecuencia. Estaba llorando en silencio, al menos eso creyó. Natacha la estaba escuchando.
-No tienes el porque llorar por mi- Natacha volvió a toser.-Creo que tengo ya asumido que voy a morir… no me molesta ni asusta. No se donde iré o si hay algo después, pero dejo este mundo de sufrimiento y dolor-
-No sigas- le pidió Eva.
Natacha volvió a toser, esta vez con tanta fuerza que el cuerpo de Natacha se sacudió y escupió muchísima sangre.
-Dios mio…- susurró Eva levantando el arma.
Natacha seguía viva, pero sus ojos estaban cerrados y respiraba con dificultad. Eva se puso de pie y se acercó a Natacha para comprobar su estado. Se quedó mirando a Natacha, era increíble el como una chica tan guapa como aquella francesa había llegado a quedar tan demacrada de buenas a primeras. No la habían mordido, era imposible que se estuviese convirtiendo en una No Muerta, pero los síntomas eran claramente los de una persona a la que han mordido.
Eva no sabía que hacer. No tenía ni idea de que hacer por su compañera, pero tampoco podía acabar con ella. ¿Y si luego resultaba que aquello era algo temporal y luego se recuperaba? Por otro lado, no podía dejar que su compañera muriera para convertirse en uno de esos seres.

Félix caminaba de un lado al otro del salón. Tenía las manos en el cuello preparado para taparse los oídos para no escuchar el disparo. Eso lo ponía de los nervios, no soportaba ni los quejidos ni la tos que poco a poco arrastraban a Natacha a una muerte terriblemente dolorosa. De vez en cuando escuchaba la tos, cada vez más fuerte.
-Maldita sea…-
Natacha volvió a toser nuevamente con fuerza y Félix se acercó a las escaleras. Algo le impulsaba a subir por las escaleras, quizás debería estar ahí en el lecho de muerte de su amiga, a la que no conocía mucho, pero con la que se había encariñado desde la primera vez que cruzó palabras con ella. Ella no era como los franceses que los habían retenido como si estuviesen en un maldito campo de concentración, ella era buena persona, alguien al que el cruel destino se lo había arrebatado todo, del mismo modo que se las había arrebatado a el, a Sole, a sus amigos, a todos. Félix comenzó a subir los peldaños y se acercó a la habitación, cuando entró sintió el fuerte olor a heces. Se llevó las manos a la boca, vio a Natacha allí tumbada y a Eva de pie a su lado. No podía soportar ver a Natacha así.
-Félix…- susurró Eva
Natacha se giró hacia Félix y este pudo ver que los ojos estaban cerrados, aunque esta trataba de abrirlos. De repente, después de sonreír, Natacha se quedó inmóvil. Eva rompió a llorar y Félix se apoyó en la pared, dejándose caer por esta hasta quedarse sentado en el suelo, entonces comenzó a sollozar. Natacha había muerto sufriendo y ellos no habían podido hacer nada. Ahora, solo quedaba esperar a ver que ocurría, si el cuerpo de Natacha se reanimaba o se quedaba inmóvil para siempre, aunque después de una muerte así, tanto Félix como Eva sabían que iba a pasar.
*****
Los No Muertos pasaban por su lado golpeándoles. De vez en cuando los miraban y pasaban de largo. De momento todo iba bien, Toni estaba callado y apenas llamaba la atención. Aun así iban a paso lento y aunque no estaban demasiado lejos, unos ochenta metros como mucho de una casa a la otra. Aquel trayecto se les estaba haciendo eterno. Álvaro debía estar esperándoles en la puerta para abrirla nada mas llegaran.
-¿Dónde vamos?-preguntó Toni en ese momento alzando la voz. Algo que hizo que el corazón de Sandra diera un vuelco.
-No hables Toni. Ya queda poco…- respondió Sandra en voz baja.
Toni alzó un poco la vista y aunque no veía nada bien, se dio cuenta de que a su alrededor había muchos cuerpos tambaleantes. De vez en cuando alguno se aquellos seres se chocaba con el, haciéndole daño en la herida del brazo. Este tenía que contenerse para no gritar de dolor.
-Vamos… vamos…- se decía Sandra.
Una mujer que iba desnuda, aunque estaba más bien en los huesos se chocó con ellos. Sandra notó como la piel acartonada de esta hacia un sonido seco cuando se chocaron, un nauseabundo olor asaltó las fosas nasales de Sandra. La muerta sin embargo emitió un gemido como de protesta, algo que en vida podría haber sonado como “A ver si miras por donde vas”. Sandra comenzaba a sentir mucha presión, los infectados estaban muy apelotonados y en muchas ocasiones les impedían el paso, tenía que apartarlos con cuidado, pero con Toni a cuestas aquello era muy difícil.
-No me dejes aquí…- murmuró Toni sin levantar la cabeza.
Sandra no contesto, el pobre chico estaba delirando de nuevo. Entonces una de las manos de un No Muerto pasó por su cara y agarró a Toni, seguidamente pudo ver la cara del dueño de aquella mano. Un hombre de unos treinta años muy alto había comenzado a olisquear algo, algo diferente. Entonces Sandra también sintió ese olor, era olor a sangre, sangre caliente. Entonces miró el costado herido de Toni y vio que había comenzado a formase una mancha oscura.
-Dios mio, eso no… sangre-

2 comentarios:

  1. buenas tardes tio,desde aqui desde venezuela se te saluda,antes que todo te quiero felicitar por la forma como has escrito esta novela, por otro lado aprovecho la oportunidad para preguntarte cuando vas a lanzar los siguientes capitulos,saludos.

    Rafael Montoya

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    1. Hola Rafael, pues los capitulos son semanales, es decir, cada semana uno nuevo, despues del 160 habra un mes de paron y luego otros 20 nuevos capitulos.
      Un saludo

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