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viernes, 11 de mayo de 2012

Capitulo 151: Cuando llegue mi hora, part 3


Toni sudaba y respiraba agitadamente, su vista se había nublado y tan solo veía sombras en la habitación donde se encontraba. Estas se movían de aquí para allá mientras que la habitación daba vueltas a su alrededor como si fuera un tiovivo. Entonces Toni sintió que le venia una arcada y se puso de lado para vomitar. No tardó en notar unas manos que se posaban sobre el y lo ayudaban a volver a tumbarse.
-¿Sandra?-preguntó Toni intentando escuchar la voz familiar de su compañera.-¿Sandra?-
-No, no soy Sandra- respondió una voz que le resultaba familiar.
La voz pertenecía a un chico, alguien a quien ya conocía, Toni se frotó los ojos con una mano y cuando abrió los ojos se encontró como mirándose en un espejo. Sobre el estaba el mismo mirándose con una amplia sonrisa.
-¿Qué es esto?- se preguntó Toni.
-Estas bien jodido. La bala te ha dejado inutilizado un riñón y necesitas urgentemente ser operado-
-Ya lo se. Me di cuenta desde el principio- respondió Toni tratando de incorporarse.
-Sera mejor que no lo intentes o te desangraras antes de que nadie pueda hacer nada por ti-
-Sandra me ayudara-
-Sandra te ha dejado tirado. Morirás aquí tú solo- Toni se vio a si mismo de pie dando vueltas por el salón de la casa con los brazos abiertos hacia los lados como en forma de cruz.- Fíjate, estas tu solo aquí, no hay nadie, Sandra te dejó tirado y te has dado cuenta demasiado tarde. Date por jodido-
-Ella no me abandonaría aquí-
-¿Y donde esta si se puede saber? Asúmelo, te has quedado tu solo en medio de una ciudad infestada de muertos. Y estas herido, no duraras mucho mas de veinticuatro horas-
Toni seguía tumbado en el sofá con los ojos cerrados, no quería seguir viéndose a si mismo, o lo que fuera aquella parodia de si mismo que estaba tratando de hundirlo y hacerle desconfiar de su compañera, la que no aparecía por ningún lado.
-Tu… no… estas aquí-
-¡¡¡¡Claro que no!!!!, solo soy fruto de tus delirios, pero soy lo que de verdad piensas, estas pensando que Sandra te ha dejado tirado, es lo que ha hecho. Estas tu solo- Toni vio como su otro yo se acercaba y acercaba su cara casi tocando la suya- Y morirás tu solo-

Sandra entró de nuevo en la casa a través de la ventana por la que había salido al exterior. Nada mas llegar al salón vio a Toni hablando solo en sus delirios y con una mano parecía que quería quitarse a alguien de encima. Sandra corrió hacia el y le puso las manos en los hombros para hacer que se calmara. Cuando este abrió un poco los ojos y la vio allí pareció calmarse.
-Tengo un riñón jodido- dijo Toni en ese momento.
Sandra asintió, sabía que la trayectoria de la bala le debía haber dañado algún órgano interno y se imaginaba que era el riñón. Aunque no le había querido decir nada a Toni para no alarmarlo. Se preguntaba como podía saberlo, pero eso no era importante, lo importante era curarle esa herida, y solo había una forma de conseguirlo.
-Escúchame Toni. Tengo que hacer algo para que puedan curarte. Voy a traer a Lidia aquí-
Toni no contestó, nuevamente había caído en un estado de delirio. Entonces Sandra se puso en pie y se dirigió hacia la puerta con toda la intención de salir al exterior en dirección al otro lado de la calle. Abrió la puerta y con firmeza salió, dejó la mochila de Toni en la puerta como al principio y comenzó a caminar entre los No Muertos mientras observaba a Álvaro y a Lidia en lo alto del balcón. Lidia la miraba con temor, el temor de no saber que pretendía, la mirada de Álvaro sin embargo era de fascinación. Le asombraba el hecho de que una chica pudiera caminar entre ellos como si fuese uno mas o invisible para ellos. En ese momento Álvaro agarró a Lidia y corrió hacia la puerta de la casa, donde Sandra ya se había situado.
Álvaro abrió la puerta y se encontró cara a cara con Sandra, seguidamente tiró de ella y la metió en el interior de la casa.
-Levanta las manos- ordenó Álvaro.
Sandra levantó las manos para que viera que no iba armada. En realidad lo único que llevaba Sandra, era la mochila con los trozos de carne de los No Muertos. No llevaba ningún arma. Entonces Álvaro la apuntó con una pistola que se sacó de la cintura.
-Impresionante tu pequeño truco. ¿Cómo lo haces? Dímelo o te disparo-
-Hazlo y te quedaras con la duda  niñato de mierda- respondió Sandra sin ningún miedo, sabiendo que ella era la única que podía revelar el secreto de caminar entre los muertos sin ser vista, Álvaro no la mataría.
-Vamos, dímelo y te matare rápido y sin dolor-
-No se lo digas, cuando se lo digas te matara. Vete de aquí ahora que puedes- dijo Lidia mientras Álvaro la usaba como escudo.
Sandra sonrió en ese momento muy segura de lo que hacia.-No te diré nada hasta que hagamos un trato-
Álvaro sonrió y se quedó mirando a Sandra.-Esta bien, habla-
Sandra bajó las manos y comenzó a hablar.-Al otro lado de la calle hay un amigo mio al que has disparado, les has dañado un riñón y necesita ser operado. Si no se le opera morirá-
Álvaro sonrió ante la idea de que no había matado a ese desgraciado, había apuntado mal. Se alegraba de no haberlo matado, si lo hubiera hecho, quizás esa chica no habría cruzado la calle hasta el. Las cosas estaban saliéndole mejor de lo que esperaba.
-Hay mas- continuó Sandra.-Si dejas que ella le opere te contare como hacemos lo de caminar entre ellos, pero tu tendrás que dejar que nos vayamos, cada uno por su lado. Nadie te perseguirá, aunque hayas matado y merezcas la peor de las muertes-
Álvaro comenzó a reír como si hubiese escuchado lo mas gracioso del mundo.-¿Qué os deje marchar? No parece ser que estés muy cuerda cuando te piensas que os dejare marchar después así como así. Yo todavía necesito curas cada día-
-El que no esta cuerdo eres tú precisamente- dijo Sandra para si misma.
-Quizás te mate aquí y ahora y ya me enterare de como lo hacéis-
Sandra tendría que pensar en algo mejor, tenía que llevarlo donde ella quería. Ella tenía que ser más inteligente que el.-Esta bien. Al menos déjalas libres a ella y a la niña y yo me iré contigo. Si necesitas que alguien te practique las curas lo hare yo misma-
-Esta bien, como quieras, pero más te vale no jugármela- respondió Álvaro.
Sandra sonrió para si misma mientras se daba la vuelta para ir a buscar a Toni. No cruzaría la calle seguida por Lidia, la niña y aquel jodido loco. Llevaría a Toni a cuestas hasta la casa mientras ella se guardaba un as bajo la manga, por supuesto, de ninguna de las maneras permitiría que ese asesino se saliese con la suya. Ella iba a ocuparse de todo aunque le costase la vida, seria una forma de redimirse por el fallo de haber perdido a Zulema y sería como una forma de pago a Paco, el dio su vida por salvarla.
Sandra salió por la puerta mientras apartaba a los muertos a base de empujones, mientras lo hacía pensaba en el problema que podía suponer sacar a Toni de la casa sangrando. Tendría que ver que hacía para evitar ser devorados en el transcurso de aquella misión casi suicida.

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