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viernes, 11 de mayo de 2012

Capitulo 151: Cuando llegue mi hora, part 1


Día 30 de Mayo de 2009
Día 352 del Apocalipsis.

Sandra estaba oculta en la casa, fuese quien fuese el que disparaba había dejado de hacerlo hacia un buen rato. Tampoco parecía que fuese a disparar mas, seguramente había agotado la munición tratando de darle caza. De vez en cuando se asomaba para ver si veía a Toni, pero el había desaparecido después del disparo, lo único que veía eran muertos. Entonces vio algo que se arrastraba y se metía dentro de un pequeño jardín que había en mitad de aquella avenida plagada de infectados. Sandra se acercó a una de las ventanas y se quedó observando, entonces lo vio, se trataba de Toni. Este se había logrado alejar de la multitud y se había refugiado detrás de unos setos, la vegetación impedía que el francotirador pudiera ver a Toni.

Toni se había alejado del todo y ahora permanecía oculto. Se había hecho un torniquete en el brazo y había taponado la herida de este, sin embargo la herida del costado era otro cantar. La bala de había quedado alojada en su abdomen y le estaba costando mucho contener la hemorragia. Lo peor era que quizás el olor de la sangre quedase por encima del olor a la carne muerta, eso lo ponía en serios aprietos. Si lo detectaban podría darse por muerto. Había visto la casa donde se había refugiado Sandra, ahora tenía que tratar de llegar hasta ella antes de que los muertos dieran con el. En ese mismo momento sus peores temores se hicieron realidad, el olor a sangre había atraído a un par de No Muertos que avanzaban en ese momento hacia el. Toni alzó su fusil y con una mano trató de apuntar, disparó dos proyectiles. Ninguno de ellos dio en el blanco.
Cuando los dos infectados estaban a punto de abalanzarse sobre el, unos disparos los derribaron a los dos No Muertos y entonces Toni vio a Sandra. Esta había salido de la casa justo cuando el había disparado, los dos disparos habían servido para que ella le localizado.
Sandra se agazapó junto a el y lo ayudó a ponerse en pie, seguidamente comenzó a caminar hacia la casa con Toni a cuestas mientras los muertos atraídos por el olor a sangre se iban acercando a ellos. Sandra tenía que abrir fuego frecuentemente para poder abrirse paso.

Álvaro que estaba en la casa de enfrente de donde se había ocultado Sandra en un principio, el podía escuchar los disparos que uno de los dos estaban efectuando. En ese momento sintió el temor de que esos dos, gracias a su extraño don, llegaran hasta el, por si fuera poco, ellos iban armados y el no. Rápidamente dejó la ventana y se fue adentrando en la casa, no podía permitir que esos dos dieran con el.

Sandra llevó a Toni al interior de la casa y dejó la mochila de este en la puerta de la casa para disimular el olor, así podría mantener a los muertos a raya y estos no les crearían demasiados problemas, al menos, no de momento.
Sandra llevó a Toni hasta el salón y lo ayudó a tumbarse en el sofá. Este al tumbarse sintió un fuerte dolor y Sandra se dio cuenta en ese momento de la grave situación a la que se estaba enfrentando, Toni estaba muy herido, perdía mucha sangre y ella no tenía ni idea de que hacer.
-Me temo que no saldré de esta- dijo Toni con una mueca de dolor.
-Joder… no digas eso. No dejare que mueras- contestó Sandra mientras corría hacia la cocina para buscar unos trapos con los que taponar la herida.
Sandra volvió y con el trapo que había encontrado taponó la herida que Toni tenía en el costado mientras este no podía evitar derramar lágrimas de dolor, había que extraer la bala y Sandra no tenía ni idea de como hacerlo. Lo peor era que esa bala podría ocasionarle daños internos, lo cual ponía Toni en un serio aprieto. Si este moría, se lamentaría eternamente.
-No te atrevas a dejarme. No te puedes morir- repetía Sandra una y otra vez.
-Siento decepcionarte…- Toni hizo una mueca de dolor- Pero me parece que ya llegó mi hora… demasiado me parece que aguante en el apocalipsis. No me daba más de un mes de vida desde que esto comenzó- dijo Toni en tono sarcástico.
Fuera seguían escuchando el gemido de los muertos, había logrado que pasaran desapercibidos gracias a que Sandra había dejado la mochila en la puerta. Sin embargo, lo realmente malo estaba ocurriendo delante de ella. Toni se estaba muriendo.
*****
Natacha, Félix y Eva avanzaban por el pasillo a oscuras. Las chicas lo estaban conduciendo hacia el mismo sitio por el que habían entrado. Nada mas salieran de allí correrían hacia la carretera donde quedarían lejos de toda aquella pesadilla, aunque en el exterior continuara la de siempre.
Félix no les contó nada de lo que había averiguado, no quería alarmarlas. De repente por el pasillo llegó el sonido de un trozo de hierro que golpeaba las paredes. Alguien se acercaba y no tardarían en verlo, entonces uno de los tipos de aquella casa de locos dobló la esquina del pasillo y al verlos comenzó a correr hacia ellos con una palanca de hierro en alto. Félix no se lo pensó y se puso delante de las chicas mientras abría fuego, logró abatir al tipo de un disparo en la cabeza.
-Eso atraerá a más. Salgamos de aquí cuanto antes-
Los tres llegaron hasta la trampilla que las chicas habían usado para acceder al interior del sanatorio. Una vez en el exterior comenzaron a caminar al tiempo que evitaban ser vistos por los infectados que habían en el exterior, cuando llegaron a la carretera dieron por terminada la pequeña aventura del sanatorio.
-Bueno. ¿Qué hacemos ahora?-preguntó Natacha.
-Podríamos seguir con el plan previsto o simplemente volver a la prisión para reorganizarnos- respondió Félix mientras miraba a Eva como pidiéndole su opinión.
-Yo voto por seguir con lo nuestro. Ya nos reorganizaremos después, ahora lo mas importante es sacar a los nuestros de allí- contestó Eva caminando en la dirección que querían ir.
Félix y Natacha comenzaron a seguir a Eva. Aun estaban lejos de Port Aventura y a pie el camino sería mucho mas largo. Mientras caminaban Natacha tuvo un mareo y tuvo que pararse.
-¿Estas bien?-preguntó Eva.
-Si, no que me ha pasado- respondió Natacha al tiempo que tosía y se tapaba la boca con la mano. Cuando la retiró vio sangre.
Félix se quedó mirando eso, algo le pasaba a Natacha. No era normal que una persona comenzaba a escupir sangre de buenas a primeras sin padecer una enfermedad extremadamente grave.
-¿Seguro que estas bien?-insistió Félix.
-Si, estoy bien- contestó Natacha.
Sin embargo, Félix no se creía que estuviese bien. Aunque ella lo jurara sabía que no estaba bien, algo le pasaba a esa chica. Félix no le quiso dar mas vueltas, estaba claro que tenían que seguir el camino indicado y no podían detenerse ante nada. No ahora que tenían más cerca su objetivo.
*****
Habíamos pasado ya el puerto de Valencia y nos acercábamos cada vez más a Denia. Tristán había vuelto a coger los mandos del yate y los demás nos encontrábamos en cubierta contemplando las vistas. La tranquilidad del mar era reconfortante y era donde más seguros estábamos. Todos estábamos de acuerdo en que nos aterrorizaba volver a pisar tierra, pero eso era algo necesario. De vez en cuando mi mirada se posaba en Ray y este agachaba la cabeza como avergonzado por su actitud de la noche. Todos lo sabían y el estaba como apartado del resto, permanecía el solo en una esquina de la cubierta.
Abel que estaba al tanto de lo ocurrido se acercó a mi y me puso la mano en el hombro.-Me he enterado del numerito que te montó anoche Ray… no se lo tengas en cuenta, la situación lo tiene muy estresado y digamos que las borracheras no ayudan. Es un buen tipo-
-No voy a discutirte eso grandullón- respondí.
Abel me demostraba que a pesar de sus rasgos de tipo rebelde y huidizo de la ley tenía un gran corazón y que las apariencias engañaban, además de eso era un tipo valiente y de gran fortaleza, tanto física como emocionalmente. Me alegraba de tenerlo con nosotros.
-Cuando lleguemos a la prisión me gustaría darme una buena ducha. Desde que salí del nido 81 no he podido darme una ducha decente y ya tengo ganas, mas desde que me enteré de que tenéis allí agua caliente- dijo Abel con una sonrisa.
-Yo también tengo ganas de darme una buena ducha- contesté.
En ese momento el yate se paró de repente y todos nos extrañamos. Yo me acerqué a donde estaba Tristán y le pregunté que había pasado.
-Hace rato que el contador me esta marcando que tenemos poco combustible y toca llenar- contestó Tristán.
Tristán se acercó al depósito y comenzó a llenarlo hasta que vació la garrafa, entonces me dirigió una mirada.
-¿Qué ocurre?-pregunté yo.
-Aun nos queda un largo trayecto y esto es lo ultimo que nos quedaba, si se nos vuelve a agotar estaremos jodidos. Tendríamos que volver a pisar tierra y dudo que encontremos combustible cerca-
-Bueno, no nos alarmemos todavía, estoy seguro que nos durara hasta Denia-
-Espero que tengas razón- Tristán se quedó mirándome la herida de la oreja.-Parece que vas mejorando, si no llegan a traerte los antibióticos lo habrías pasado bastante mal-
Yo asentí con la cabeza recordando las consecuencias que había traído esa incursión. Seguidamente Tristán volvió al timón y reanudamos el camino.

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