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viernes, 4 de mayo de 2012

Capitulo 150: Asalta caminos, part 3


Marcus había llegado a España con solo cuatro años desde Colombia. Ahora a sus veintiún años había logrado sobrevivir a la pandemia que asoló España. No solo España, si no el mundo entero se había ido al infierno en pocos días. Quizás en pocas horas. Tras la pandemia en Madrid el logró llegar hasta el Bernabéu, pero cuando las cosas se pusieron realmente mal allí, el no tuvo mas remedio que salir de allí por patas junto a algunos amigos del barrio. Justo después de aquello se habían refugiado en uno de los edificios que usaron como piso franco, allí reunieron a los pocos que pudieron y acabaron formando una banda. Ellos se habían encontrado con otras bandas, unas eran más amistosas que otras y algunas simplemente estaban pugnando por territorios. No había ley, la ciudad era suya. Usaban los túneles de metro para desplazarse y evitar a los infectados. Cuando llegó el francés, con el llegó un joven latino que sirvió para que este pudiera unir las bandas en su favor.
Las terrazas de los edificios de Madrid eran como un enorme patio de recreo para Marcus y sus muchachos, ellos no habían querido ser reclutados, no querían problemas. La voz había corrido como la pólvora y se habían enterado de que las bandas que se habían unido al francés planeaban un ataque contra los militares y políticos que se habían atrincherado en el campo del moro y en la catedral de la Almudena.
Marcus y su compañero Wilson eran los mejores de su grupo recogiendo víveres, pero ese día habían notado mucho movimiento entre las bandas que estaban trabajando con el francés. Desde su posición los vieron hacer algo.
-¿Qué crees que están haciendo hermano?-preguntó Wilson.
-Esos cabrones se están cargando las cámaras de seguridad. Parece que están haciendo algo- respondió Marcus-Yo no me metería con los militares, ellos van demasiado armados y no parece que nos aprecien demasiado-
-¿Te refieres a cuando asaltaron la casa franca de Boby?-preguntó Wilson.
-Yo pude escapar porque un amigo mio me aviso de que saliera de allí-
-¿Te refieres a Santi?- preguntó Wilson.
Marcus asintió.-Esto es una maldita guerra. Deberíamos salir de la ciudad antes de que las cosas se pongan peor-
Los dos siguieron corriendo por la terraza hasta que llegaron a una escalera de incendios. Ambos la bajaron rápidamente, llegaron a un callejón. Marcus se acercó a una esquina y vigiló la calle.
-Despejado-
Los dos corrieron hacia una entrada de metro, bajaron las escaleras y se dieron de bruces contra una verja de hierro.-Abrid, somos Marcus y Wilson-
En ese momento apareció una chica en la verja y los miró a los dos. Luego les abrió la verja. Los vio muy alterados.-¿Qué ocurre?-
-Las demás bandas están liándola. Toda la culpa la tiene el francés- respondió Marcus.
La chica se llamaba Daniela, era de Cuba y estaba en Madrid trabajando en una cafetería cuando todo se fue al infierno.
-¿Dónde están J-boy y Harry? ¿Han vuelto ya?- preguntó Marcus.
-No se nada de ellos desde hace una hora. Les intento llamar por el walki, pero no recibo señal- contestó Daniela.
Marcus cogió el walki y comenzó a hablar.-Harry, aquí Marcus, cambio y corto-
Marcus esperó un rato y no recibió respuesta. Volvió a intentarlo varias veces y no lo consiguió. No sabía lo que les podía haber pasado, solo esperaba que no les hubiese pasado nada malo.
-Vamos a salir de la ciudad. No me gusta como se esta poniendo el asunto. Todo esta demasiado caldeado- dijo Marcus a la vez que saltaba a las vías del tren, luego ayudó a bajar a Daniela.
Los tres siguieron los túneles de metro hasta que llegaron al vagón abandonado que usaban como vivienda. Con el paso del tiempo habían logrado hacer que los túneles de metro fueran la zona más segura de toda la ciudad. Una vez dentro cerraron las puertas.
-¿Qué hacemos si no vuelven?-preguntó Daniela.
-Yo no se si volverán o no, pero no podemos salir a buscarles, ellos ya saben donde estamos. Sabrán llegar hasta nosotros- respondió Marcus mientras abría una botella de agua y le daba un trago.
En ese momento el walki emitió un sonido y Marcus se apresuró a cogerlo.-¿Harry? ¿J-Boy?-
-¿Soy Santi? Que coño están haciendo las bandas?- dijo la voz.
-No se de que me estas hablando tío- contestó Marcus.-Tendrás que explicarte mejor por que no entiendo un carajo de lo que estas hablando-
-Se están cargando las cámaras. No puedo hablar mucho más porque se me caerá el pelo como me pillen. A ti te harán caso, habla con ellos. Aquí se esta caldeando mucho el ambiente, esto será una caza de brujas como no paren- repetía Santi al otro lado de la conexión.
-Yo no puedo hacer nada. Ahora están a las ordenes de ese francés- respondió Marcus apagando el walki.
-¿Qué ocurre?-preguntó Daniela.
-Los chicos están armándola y Santi se cree que soy un puto mensajero- contestó Marcus.
-¿No haremos nada?-
Marcus negó con la cabeza.-No, que cada uno cuide de su culo. Aquí solo contamos nosotros, J-Boy, Harry, Wilson, tú y yo. Lo que debemos hacer es conseguir un carro y salir de aquí antes de que las cosas se pongan peor-
En el fondo, Marcus quería poder hacer algo, pero desde que se separó de su antigua banda no había pisado ninguno de los territorios. Ahora que las cuatro bandas que había eran una única banda le daba miedo. Sabía que no podría salir bien parado de un encuentro. Lo que mas le apenaba era que estos eran solo los peones del francés. Este les había prometido cosas y ellos por sobrevivir a todo aquello serian capaces de unirse. Para Marcus era más importante sobrevivir por uno mismo protegiendo a los seres queridos. Por su parte se marcharía de allí nada mas pudiera.
******
Roache había conseguido grandes cosas con su llegada a Madrid. Había conseguido que todas las bandas se unieran en una y le sirvieran a el como soldados. Aunque a Roache menospreciaba la sangre latina consideraba que eran perfectos peones y que si les facilitaba armas le seguirían hasta la muerte. Alguno trató de revelarse, pero los hombres que aun conservaba daban buena cuenta enseguida de el. Expuso el cadáver delante de todos como advertencia.
“Seguidme y yo os hare alcanzar la salvación y la libertad” les dijo. Ellos eran la avanzadilla del ataque al bunker donde los que lo habían traicionado vivían a cuerpo de Rey. Allí abajo tenían seguramente algunas muestras de la cura y el la quería a toda costa. Aquellos chicos que había mandado eran los mensajeros, los que harían llegar el mensaje de que si no hacían lo que el quería y le entregaban la cura, el haría detonar la bomba nuclear y no habría dios que los librara de morir en la explosión. Obviamente era un farol. Habían logrado hacer una replica casi perfecta de la bomba y la conservaban para hacer creer que era la autentica mientras que la de verdad permanecía oculta, solo el sabía donde estaba. El era quien manejaba los hilos, el era quien manipulaba a los otros y el seria el que llegado el momento se alzaría con el triunfo. Sabía que aquellos paletos e ignorantes del gobierno y sus estúpidos militares no cederían fácilmente, decidió tomarse su tiempo. No le importaba el tiempo que pasara, ya que ese tiempo lo iba a disfrutar como tocaba.
Roache observaba desde su posición como los chicos inutilizaban todas las cámaras, así seria mas fácil que estos se infiltraran en el bunker e hicieran llegar el mensaje. Un mensaje que consistía en un video que había grabado hacia unos días en tele Madrid, justo antes de que el edificio se viera asediado por los No Muertos.

Darnel era un joven colombiano de dieciocho años, el era el encargado de hacer llegar el paquete. Gracias a que sus compañeros habían inutilizado las cámaras había logrado llegar a la catedral y colarse en el interior. Estaba armado con un subfusil, con el se sentía seguro aunque nunca lo había disparado, ni siquiera con los muertos. Cada vez que acariciaba el cañón deseaba que alguno de los soldados intentase detenerle para acabar con el. Algunos de los soldados franceses le habían contado entre risas que cuando uno mata, siente un cosquilleo y que ese mismo cosquilleo puede llegar incluso a excitar, no solo eso, le haría sentirse poderoso al poder quitar o no quitar la vida a otros.
Darnel corrió por el interior de la catedral y dejó el paquete donde le habían indicado. Los soldados españoles no se habían percatado de su presencia, al menos no ahora. Tendría que atraerlos hacia el paquete y marcharse. Obviamente, Darnel sentía curiosidad, disparó una vez al aire y se ocultó detrás de unos bancos que habían amontonados, seguidamente esperó, los soldados no tardarían en aparecer atraídos por el tiro que había efectuado. Un minuto después aparecieron dos soldados armados que avanzaban con cautela. El joven Darnel se apoyó sobre la rodilla y apunto a uno de ellos, su pulso temblaba como nunca lo había hecho, no pudo esperar mas, apretó el gatillo y la bala pasó a escasos metros de la cabeza de uno de los soldados, ambos en ese momento se giraron y lo descubrieron allí agazapado. Le apuntaron y aunque uno de ellos dudó, el otro no. Disparo y la bala acabo incrustándose en el pecho de Darnel.
Darnel sintió un fuerte dolor en el pecho y trató de gritar, no pudo, el pecho le ardía. Vio como las dos siluetas se acercaban a el y uno de ellos decía-Joder, es solo un crio-
-No es más que un pequeño delincuente. Nadie lo echara de menos, ya sabes cuales son las ordenes. Ahí ha dejado algo-
El soldado se acercó al paquete con cautela.-No parece una bomba-
-Cógelo- respondió el que seguía apuntando a Darnel.-Supongo que te han mandado ¿Eh? Pequeño hijo de puta-
El soldado apuntó a la cabeza de Darnel y disparó sin piedad.

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