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viernes, 4 de mayo de 2012

Capitulo 150: Asalta caminos, part 1


Día 30 de Mayo de 2009
Día 352 del Apocalipsis.
En algún lugar entre Madrid y Valencia.

Ni Jorge ni Hanzo sabían el tiempo que les llevaría llegar hasta Madrid. El trayecto no era fácil, siempre tenían que dar rodeos al ver que había demasiados infectados en alguna carretera o camino. Habían decidido ir a pie, un viaje en vehículo era demasiado peligroso y llamativo. Ya no solo para los infectados, si no también para maleantes y asalta caminos que habían surgido tras la pandemia. Ellos tan solo eran dos y un encontronazo con algún grupo podría ser fatal. No hacia mucho que había amanecido y el sol aun no calentaba lo bastante. Tanto Hanzo como Jorge iban cubiertos con unas túnicas de color verde, las mismas que les servían de camuflaje cuando debían pasar cerca de alguna horda cuando iban por algún bosque, en nada deberían quitárselas para no asarse de calor.
-¿Cuándo crees que llegaremos?-preguntó Jorge.
-No lo se. Será mejor que nos lo tomemos con calma- respondió Hanzo en perfecto español.
-Parece que vas mejorando con tu español. No me gustaría caminar junto a alguien que no me da conversación- dijo Jorge sonriendo.
Jorge había descubierto en Hanzo a una persona de confianza y valerosa. Como el decía, un hombre de honor. Cuando lo conoció creyó que seria como el resto de soldados de Roache, pero este mismo le había demostrado que las ordenes que había dado Roache le importaban bien poco mientras les rebanaba la cabeza a los otros. Ahora los dos estaban metidos en una misión mas bien suicida con intención de detener a Roache e impedir que la bomba explotase. Jorge suponía que precisamente por ser japonés, aunque aun no hubiese nacido cuando la bomba de Hiroshima, el sabía perfectamente los estragos que esta podría causar. Ya no era solo la explosión, lo más peligroso era que tras esta, la radiación se extendería por toda España llevada por el viento. “Como un flor” le había recordado Hanzo. Jorge se imaginaba aquello como una nube toxica que se desplaza en varias direcciones. Algo así como una nube cargada de muerte, aunque quizás esa misma radiación acabase con los infectados, pero al mismo tiempo acabaría con ellos también.
En ese momento ambos se pararon de golpe, a unos cien metros de ellos había un grupo de vehículos que parecían haber sido manipulados. Eran como jeeps, uno de ellos tenía tres hierros sobre el capó que iban en punta, como si fueran lanzas. Los otros tenían como cráneos sobre el capó, a su alrededor había varios hombres.
Jorge y Hanzo se ocultaron en la cuneta de la carretera tirándose al suelo y cubriéndose con las túnicas.
-No parecen hombres de Roache- dijo Hanzo.
-Mas bien diría que son maleantes- respondió Jorge mientras rebuscaba en la mochila sus prismáticos. Cuando se llevó los prismáticos a los ojos los pudo observar atentamente.-Hay unos cinco jeeps tuneados, un par de motos y unos catorce tipos… y una chica-
-¿Una chica? ¿La están forzando?-preguntó Hanzo.
Jorge los siguió observando y vio como la chica bromeaba con uno de los hombres. Estaban como jugando.-No la están forzando… diría que son amigos-
Jorge miró a Hanzo y vio como este quitaba la mano del mango de la katana.
-Relájate hombre, o te va a dar algo- dijo Jorge con una sonrisa.
En ese momento Hanzo notó algo en el suelo, este estaba vibrando. Era como un temblor, Jorge también lo notó. Ambos intercambiaron una mirada cuando se dieron cuenta de que se trataba. Se estaban acercando grandes vehículos hacia allí. Quizás eran camiones o blindados.
-Vámonos de aquí- dijo Jorge arrastrándose por la cuneta.
Pero ya era tarde, campo a través surgió un Hunvee seguido de varios vehículos militares, algunos eran vehículos anfibio, otros eran jeeps y coches normales. Era todo un convoy lleno de hombres y mujeres, todos armados. No tardaron en apuntarles. Uno de ellos llevaba un traje de kevlar, parecía ser el que mandaba.
-¿Qué tenemos aquí? Supervivientes- dijo el del kevlar.
Jorge y Hanzo en ese momento dejaron caer las armas que llevaban, luego levantaron las armas. Eso hizo que el tipo del traje de kevlar diera un respingo.
-Muy inteligentes. Os  habéis adelantado a mi orden- el tipo se bajó del vehículo mientras levantaba una mano para que ninguno de sus hombres cometiera el error de disparar a ninguno de los dos supervivientes.-¿Cómo te llamas?- preguntó mirando a Jorge.
-Me llamo Jorge y el es…- el tipo le levantó la mano delante de la cara para que no continuara.
-¿Y tu japonés? ¿Sabes hablar mi idioma? Venga chapurrea algo sencillo aunque sea- se burló aquel tipo.
-Hijo de puta- respondió Hanzo ante la mirada atónita de Jorge.
Todos estallaron en carcajadas incluido el del kevlar, rieron hasta que el levantó las manos para que se callaran.-Es curioso que lo primero que aprendéis en español los extranjeros es a insultar. ¿Tu que opinas Irina?-
La chica que habían visto antes pasó ante ellos y se puso junto al tío del kevlar. –Ese lleva una katana, podría ser divertido ver como se desenvuelve con ella. Quizás nos sorprenda-
Jorge veía su muerte cada vez más próxima, aquel grupo no parecía ser muy respetuoso con las vidas de los demás. Más bien estaba esperando que los llenaran de plomo en cualquier momento, Hanzo ya les había dado un motivo para que aquellos tipos descargaran los cargadores de sus armas sobre ellos allí mismo. La chica comenzó a contonearse mientras pasaba sus manos por los hombros de Jorge.
-¿Hacia donde ibais encanto?-
Jorge supo que era tontería mentir. Si los iban a matar, lo harían mintiera o no.-Vamos a Madrid-
-¿Negocios o placer?-preguntó la chica arrastrando la palabra placer.
-Negocios… y puede que algo de placer- respondió Jorge.
Todos comenzaron a reír hasta que el del kevlar posó su mirada en Hanzo.-¿Y tu que shogun? ¿Negocios o placer?-
Hanzo no respondió. Más bien pensó en coger la katana en un rápido movimiento y cortarle la cabeza a ese capullo. Luego ya podrían llenarlo de plomo si querían, porque moriría con una sonrisa, después de cerrarle la boca a aquel estúpido. Un codazo de Jorge lo hizo serenarse y responder finalmente.-Negocios-
-Así que negocios. ¿Eh? Supongo que con los tiempos que corren no pensaras montar ni un restaurante ni un dojo de…- el del kevlar chasqueó los dedos mientras preguntaba.-¿Cómo se llama ese arte marcial que se hace con espadas?-
-¿Esgrima?- preguntó un hombre con barba.
-No idiota. Se llama Kendo- respondió un chico mas joven.
El tipo del kevlar dio una palmada y señaló a Hanzo.-¡¡Eso!! ¡¡kendo!! ¿Es eso lo que pretendes hacer en Madrid  señor Miyagui?-
Jorge notaba como la paciencia de Hanzo se estaba agotando y sabía como acabaría. Un tío sin cabeza y dos coladores humanos, o quizás ni eso, podrían acabar siendo dos masas sanguinolentas y deformes en el asfalto de aquella carretera, ya no servirían ni para alimentar a las alimañas que por allí merodeaban. Jorge tenía que pensar rápidamente para evitar ese desastre, o en su defecto, al menos intentarlo.
-Queremos unirnos a vosotros- dijo Jorge rápidamente.
Todos los allí presentes se quedaron callados, y sobre todo el del kevlar que era claramente el líder se lo quedó mirando fijamente.
-Perdona… ¿Qué has dicho? Creo que no te he escuchado bien-
-Dije que queremos unirnos a vosotros- repitió Jorge.
En ese momento la chica sacó un puñal y avanzó directamente hacia Jorge. En sus ojos se veía claramente la intención que tenía, la intención de matarle, pero el del kevlar la detuvo agarrándola y levantándola del suelo.-Quieta jodida zorra chiflada… veamos que puede ofrecernos nuestro amigo-
-Nos dirigimos a Madrid porque estamos persiguiendo a alguien. Tienen algo en su poder, algo que queremos- dijo Jorge.
-¿El que?-preguntó el tipo del Kevlar.-Me interesa saberlo-
Hanzo miró a Jorge, no se podía creer que estuviese apunto de contarles lo que estaban buscando. Estuvo apunto de detenerlo, pero entonces pensó que si lo revelaba era por algo. Tenía un plan.
-Estamos persiguiendo a un tipo, un francés que tiene en su poder una bomba nuclear. La queremos, el esta en Madrid y es allí hacia donde vamos-
El tipo del kevlar abrió los ojos de par en par.-¿Bomba nuclear? Eso tiene gracia-
Jorge pensó en ese momento que había metido la pata, pero entonces la expresión del tipo cambio, Jorge no supo si era para bien o para mal, pero enseguida lo descubrió.-Precisamente nosotros también estamos persiguiendo a ese tipo. Quiero hacerme con esa bomba. ¿Cómo lo sabéis vosotros?-
-Pertenecimos a su grupo, pero digamos que preferimos ser solitarios, nosotros le sacaremos a la bomba mejor partido que el. Sabemos que el esta en Madrid y queremos pillarle con el culo al aire y robarle la bomba en sus narices- dijo Jorge.
-Me habéis convencido. Subid, os llevaremos a nuestra base de operaciones- contestó el del kevlar mientras sonreía.
-¡¡¡Lujan!!! No puedes fiarte de estos tíos- dijo la chica que respondía al nombre de Irina.
El tipo del kevlar que respondía al nombre de Lujan se acercó a ella y la besó en la boca antes de que esta apartara la cara.-No te preocupes cariño. Ellos son como nuestra gallina de los huevos de oro o más bien como nuestro caballo de Troya-
Jorge y Hanzo fueron despojados de su equipaje y los obligaron a subir a la parte trasera de un furgón, donde permanecieron hasta que el convoy se puso en movimiento.
Hanzo miró a Jorge.-Espero que tengas esto controlado. Me debes una explicación de porque te has salido con esas-
-Digamos que espero no equivocarme y haber actuado correctamente. ¿Recuerdas que atacaron el campamento de Roache? ¿Recuerdas las huellas de los neumáticos? Pues eran de este tipo de vehículos. Me la jugué sin saber seguramente si eran ellos, al final parece que di en el clavo. Ahora espero no quemarme con el- contestó Jorge.

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