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viernes, 27 de abril de 2012

Capitulo 149: Encerrados, part 4


Eva y Natacha seguían por los pasillos a oscuras, tan solo contaban con la luz auxiliar. Entonces vieron salir una silueta de entre las sombras. Se trataba de una chica, a esta le faltaba un ojo y la cabeza estaba llena de cortes. Eva estuvo apunto de disparar, pero Natacha la paró. La chica había levantado los brazos en señal de que no era una amenaza.
-¿Quién coño eres?-preguntó Eva.
La chica no habló. Parecía que no tenía esa capacidad, Eva continuó preguntando pero la chica no contestaba. No hablaba nada. La chica solo hacia gestos con la mano, eran gestos para que la siguieran.
-¿Qué crees que quiere?-preguntó Eva.
-Parece que quiere que la sigamos- respondió Natacha.
Ambas intercambiaron una mirada y la siguieron. No sin antes extremar las precauciones, esa chica parecía que quería llevarlas hasta Félix, pero no sabían si se podían fiar de ella, perfectamente podría estar llevándolas a una trampa, a un callejón sin salida donde verse emboscadas por los otros sujetos. Mientras avanzaban vieron como uno de ellos cruzaba por el pasillo, tuvieron que ocultarse para evitar ser vistas.
-¿Cómo no nos han encontrado después del barullo que hemos montado allí en la sala de armas?-preguntó Natacha en voz baja.
-No lo se. Quizás sean sordos o simplemente gilipollas- respondió Eva con un tono de voz bajo, todo lo que pudo.
La chica se paró delante del tipo aquel y parecía que estaba teniendo una conversación a base de gestos. Cuando el tipo desapareció la chica volvió hacia ellas y comenzó a hacerles gestos para que la siguieran. Aun no sabían si podían confiar en aquella muchacha.

Félix estaba al borde de la locura. De vez en cuando levantaba la cabeza en medio de la oscuridad y trataba de acostumbrarse a la oscuridad, pero esta era tan absoluta que no veía nada. El medico hacía rato que había dejado de oírse, ni siquiera lo escuchaba respirar.
-Doc… ¿Sigue ahí?...-preguntó Félix.
Nadie contestó a la pregunta de Félix, este llamó varias veces al doctor, pero este seguía sin contestar. Entonces, entre el olor a muerte le llegó otro olor, era un olor a sangre, sangre reciente. Félix al sentir ese olor se puso de pie mientras tanteaba en la pared, llamó nuevamente al doctor y siguió sin tener respuesta. Caminó separándose de la pared y entonces resbaló con algo, cayó al suelo. Algo pringoso cubría el suelo y cuando Félix lo tocó notó que estaba caliente.
-Dios….-
Aunque no podía verlo se dio cuenta de que debía estar sobre un charco de sangre, sangre reciente, sangre del doctor. Aquel pobre desgraciado había acabado matándose tal y como había dicho. Se había suicidado, la presión había hecho que acabara matándose. ¿Seria también ese su destino? ¿Moriría allí también por su propia mano?.
******
El puerto de Valencia estaba ante nosotros. Podía ver desde la cubierta lo que quedaba del parque de bomberos donde habíamos pasado tanto. También vi los restos del barco de los Rusos. Smirnov vino a mi mente como un mal recuerdo.
-Te trae recuerdos ¿verdad?-
La voz de Luci me sacó de mis pensamientos. Cuando le vi la cara pude advertir una mas que probable resaca. Cuando estuvo apunto de hablar se apresuró a correr en dirección a la barandilla, seguidamente vomitó.
-No sabía que te mareabas en barco- dije con una sonrisa.
-Es parte por el pelotazo que cogí anoche. Ahora solo tengo ganas de morir para quitarme este dolor de cabeza- respondió Luci.
-¿Por qué no vas a pedirle a Tristán algo? Nadie mejor que el te puede suministrar algo para la resaca…-
Luci sonrió y negó con la cabeza.
-Vale, no dije nada, nunca he tenido resaca y no se como te libras de ella- contesté.
-Tristán le pasó los mandos del barco a Ray y se ha acostado a ver si podía dormir. No lo voy a despertar- respondió Luci.
Cuando esta mencionó a Ray la miré.-¿A Ray? Ese capullo debe tener mas resaca que tu. Anoche llevaba un buen pedo y solo dijo gilipolleces-
-Algo me han contado- respondió Luci.
-¿Cuándo crees que llegaremos a Denia?- preguntó Luci.
-Espero que sea pronto. Tenemos que llegar cuanto antes a la prisión, necesito ver a Lidia- respondí con una sonrisa.
-Ella te estará esperando a ti también- dijo Luci
El presentimiento de que había pasado algo malo no me abandonaba. Tenía ganas de saber que había pasado allí, pero sobre todo estaba rezando por que no les hubiese pasado nada.
*******
Álvaro estaba observando desde una de las ventanas de la casa, en la parte más alta. Veía a los muertos caminar de un lado a otro. Había muertos de todo tipo. Pensó que podría practicar un poco el tiro con ellos. Cogió el fusil de la chica y se acercó a la ventana, la abrió y sacó el cañón del arma por ahí.  En un principio pensó en si seria buena idea disparar, pero en aquel silencio, el sonido rebotaría y esos pobres infelices no sabrían localizarlo. Comenzó a buscar a alguno que le llamara la atención para dispararle, desde ahí no les acertaría en la cabeza, pero seria divertido dispararles.
En ese momento se fijo en dos, tenían muy buen aspecto, cargaban una mochila y andaban como dos personas, de vez en cuando apartaban a alguno de los infectados a un lado, entonces vio lo que llevaban en las manos, eran armas. Álvaro no podía creerse lo que estaba viendo, esos infectados portaban armas. Miró sus caras y entonces se dio cuenta de que no eran infectados, eran personas vivas, cuando los reconoció, el corazón le dio un vuelco. No cabía duda, esos dos, ese chico y esa chica eran dos del grupo de la prisión, los conocía, a la chica más que al chico, pero eran ellos, no había duda alguna. Lo que mas le sorprendió fue que estos andaban entre los muertos como si estuviesen de paseo, no los atacaban, era como si no estuviesen allí.
-¿Pero que coño?- se preguntó. Eso era imposible, con un No Muerto quizás fuera posible, pero no con cientos de ellos.
Álvaro no entendía como era posible eso. Quería saber, quería saber que significaba eso, como era posible que pudieran hacer eso. No se lo pensó mas, iba a averiguarlo. Apuntó de nuevo y disparó.

Toni iba en cabeza cuando escuchó el sonido de un disparo, luego sintió un fuerte dolor en el brazo y en el costado derecho. Cayó en el suelo entre la multitud de No Muertos y comenzó a gritar de dolor. Sandra no pudo reaccionar, se quedó mirándolo en el suelo, un segundo disparo sonó y la cabeza de un infectado que estaba a su lado estalló salpicándola.
-Busca cobertura-dijo Toni desde el suelo.
En ese momento los No Muertos comenzaron a sacudirse con el sonido de los disparos, ella no sabía si por eso podrían descubrirlos. Ella se agachó y agarró a Toni del brazo.
-Vamos, tenemos que salir de aquí-
Otro disparo derribó a un No Muerto, este tenía un agujero en el pecho y se estaba incorporando de nuevo.
-Debe ser ese cabrón el que nos dispara- dijo Toni.-No te preocupes por mi y sal de su línea de tiro. Viene de esa dirección, corre. A mi no me pasara nada-
Sandra se puso en pie y comenzó a correr entre los muertos mientras los empujaba. Corría todo lo rápido que podía mientras algunos No Muertos eran derribados. No podía permitir que aquel mal nacido le diera caza. Corrió hacia una puerta de una casa y la cruzó de un salto al mismo tiempo que una bala hacia reventar una maceta.

Álvaro trató de disparar otra vez, pero ya no pudo. Había agotado toda la munición. Con rabia tiró el arma al suelo y comenzó a dar puñetazos por todas partes. Se sentía frustrado, a la chica no le había dado y al chico lo había perdido de vista entre la multitud tan excitada de muertos. Los muertos no lo iban a localizar, pero desde luego el había malgastado las balas del único arma que estaba en su poder, pero lo que mas le molestaba era no haber podido averiguar como era posible que aquellos dos pudieran caminar entre los muertos. Si el podía hacer lo mismo no necesitaría armas para salir de ahí, ni armas, ni rehenes.
******
Félix había pensado varias formas para quitarse la vida. Podía tragarse la lengua o simplemente con el oído buscar la localización de algún muerto y dejar que este le mordiera. Moriría pero volvería como uno más de ellos. Al fin y al cabo ya le daba igual. En ese momento escuchó un ruido que venía de donde estaba la puerta. En ese momento escuchó una voz que pronunciaba su nombre.
-Félix. ¿Estas ahí?-
La voz era de Eva, sin duda era ella. Félix fue a oscuras hacia la puerta y comenzó a dar golpes mientras hablaba.
-Si, estoy aquí, sacadme-
Esta vez escuchó la voz de Natacha.-Aléjate un poco de la puerta. Vamos a abrirla-
Félix se alejó un poco y a los pocos segundos escuchó el mismo sonido que había escuchado cuando el medico pasó la tarjeta por el pasador. La puerta se abrió lentamente y Félix caminó hacia ellas, vio tres siluetas, dos eran Eva y Natacha. La tercera era la chica que lo había ayudado a salir de la mesa de operaciones. Por fin estaba libre de aquella maldita prisión de oscuridad.
-Ahora salgamos de aquí- le dijo Eva mientras le pasaba un fusil.
-¿Cómo me encontrasteis?-preguntó Félix.
-Esta chica nos guío hasta aquí. La tarjeta que usamos la llevaba ella encima- respondió Eva.
Félix miró a la chica.-Nunca podre agradecerte todo lo que has hecho por mi, no se si me entiendes, pero esta es la segunda vez que me salvas. Gracias-
En ese momento escucharon un ruido por el pasillo, alguien se acercaba, alguien los había descubierto y se acercaba hacia ellos.
-Salgamos de aquí- dijo Félix tirando por delante.
En ese momento la chica se quedó quieta en un rincón, no quería moverse.
-¿Qué te pasa? Vamos- dijo Natacha cogiéndola del brazo.
Pero la chica retiró el brazo y se agazapó en un rincón. No se quería mover, Eva y Natacha lo intentaron varias veces, pero no consiguieron nada. La chica no se iba a mover. Mientras, el ruido del pasillo se iba intensificando, ahora parecía que se acercaba mas de una persona. Seguramente eran los tipos que habían visto.

2 comentarios:

  1. Hola, he leido toda tu historía de principio a fin, me encantó, has mejorado muchisimo desde el primer capitulo, te he ido dejando mis reacciones en casi todos, pero la mejor reacción posible es la de quedarme enganchada, espero el siguiente capitulo con gran interes, un bico.

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    1. Muchas gracias Alondra, aun asi debo mejorar más. Un saludo

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