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viernes, 27 de abril de 2012

Capitulo 149: Encerrados, part 2


Dos pequeñas figuras se habían abalanzado sobre Gorka. Este pensó en un principio en algún perro o gato que se había colado en los tubos de ventilación, pero enseguida se dio cuenta de que eran dos niños, un niño y una niña de unos ocho años que trataban de morderle. Gorka había logrado situarse sobre el niño mientras trataba de alejar de el la boca de la niña que se abría y cerraba a escasos centímetros de su cara, si lograba morderle estaría condenado. Gorka gritaba mientras veía acercarse a Alicia gateando.
-¡¡¡Dispara!!!- gritó Gorka mientras forcejeaba con los dos pequeños monstruos.
Alicia llegó hasta el y apuntó directamente a la cabeza del niño que había quedado debajo de Gorka. Alicia dudó por unos momentos cuando la mirada blanquecina, sin iris y sin vida del niño se cruzó con la suya. Aunque era uno más de esos seres no podía evitar pensar que era solo un niño.
-¡¡¡Dispara!!! No dudes y dispara- le repitió Gorka mientras golpeaba a la niña.
En aquel pequeño espacio un disparo podía hacer estragos en sus tímpanos, pero ni Alicia ni Gorka podían pararse a pensar, su vida dependía de ese disparo. Alicia apretó los dientes y disparó. La cabeza del niño estalló y el sonido del tiro fue ensordecedor, Alicia gritó mientras se lanzaba hacia atrás, Gorka pudo moverse mas en ese momento y agarrar a la niña con ambas manos, la tumbo sobre el cadáver del pequeño y con todas sus fuerzas la estrelló contra las paredes del tubo de ventilación, una y otra vez hasta que la pequeña No Muerta dejó de moverse. Con los dos monstruos muertos otra vez y definitivamente, la amenaza había desaparecido. Gorka se sentó apoyándose en un lado mientras miraba a Alicia, esta se estaba tapando los oídos.
-¿Me oyes?- preguntó Gorka al tiempo que le hacia un gesto con la mano.
Alicia al ver que Gorka movía los labios supo que le estaba hablando, pero no lo escuchaba, así que negó con la cabeza.
-Se te pasara en un rato. El pitido que debes escuchar en tus tímpanos es muy desagradable- Gorka miró a los dos pequeños y luego se miró su ropa, la cual estaba manchada de sangre.-Voy a tener que darme pronto una ducha, no me gusta llevar sangre de ellos por encima-
Alicia negó de nuevo con la cabeza para hacerle la señal de que no lo escuchaba. A su vez la joven miraba hacia atrás, allí seguía Aida acurrucada en un lado con la cabeza entre las rodillas y con las manos sobre los oídos.
-Ve con ella- le dijo Gorka con un gesto.
Alicia asintió y se fue gateando hacia la muchacha, una vez junto a ella la abrazó con fuerza. Mientras, Gorka miró los dos cuerpos, se imaginaba como habían llegado hasta ahí, quizás alguien los había ocultado ahí justo después de que los mordieran. Algún chico o chica ignorante de la peligrosa carga vírica que esos pequeños llevaban ya en su organismo, no los habían salvado, los habían condenado en aquel pequeño espacio donde morirían para revivir instantes después. Gorka no quiso darle mas vueltas, era demasiado doloroso, solo espero a que las dos chicas se recuperaran para seguir su camino.
******
Quedaban pocos minutos para el amanecer y Sandra se había vuelto a quedar dormida. Toni también tenía sueño, pero no podía quedarse dormido, no desde que había visto aparecer a uno de aquellos seres por la calle. Era una mujer de unos cuarenta años que iba paseándose desnuda, su piel era una mezcla amarillenta y grisácea, las venas se le habían marcado con un color negruzco. Las piernas de esta estaban llenas de mordiscos, lo que mas le llamó la atención fue el gorro de ducha que llevaba puesto en la cabeza, quizás la atacaron mientras esta se duchaba. Justo unos metros mas atrás de ella apareció otro infectado, era un tipo alto y calvo que cojeaba de un pie que tenía doblado de forma grotesca, ese mismo pie que cojeaba iba descalzo y al tiempo que lo arrastraba iba dejando restos de piel y carne que se podían distinguir muy bien en el asfalto. Más tarde aparecieron más de ellos. Se estaban moviendo en grupo, no parecían estar buscando nada. Uno de ellos, un chico joven con la cabeza rapada y con varios piercings en las cejas y labio se acercó a la ventana donde estaba vigilando Toni. De un salto, Toni se ocultó detrás del sillón para evitar ser visto, tenía la sensación de que desde ahí no olían, pero si lo veía entraría en estado de excitación y no tardarían en agruparse alrededor de la casa. Podrían salir fácilmente empleando las mochilas llenas de trozos de carne muerta, pero no le apetecía caminar de nuevo entre ellos y menos si podía evitarlo.
Toni miró a Sandra que permanecía fuera del campo de visión del infectado que en ese momento estaba lamiendo el cristal con una lengua hinchada y de color morado, ella estaba profundamente dormida y ajena al peligro.
-Date el piro cabrón-
Otro No Muerto se acercó a la ventana, esta vez era un anciano de unos setenta años, este ultimo estaba en muy buen estado, solo se notaba una delgadez extrema que hacia que los huesos se le marcasen del todo.
-¿Toni?-
La voz semidormida de Sandra casi hizo que Toni gritase del susto. Este se asomó por detrás del sillón y la miró mientras se llevaba un dedo a los labios.

Sandra miró el gesto de Toni y miró hacia la ventana. Allí vio a los dos infectados y de fondo por la calle vio a más. Su corazón se aceleró mucho. Era como si estuviesen buscando a alguien allí dentro, era posible que al no llevar encima los trozos de carne del muerto que habían usado los estuviesen oliendo.
-No…te…muevas- oyó decir a Toni en voz baja.
Sandra se quedó quieta en el sillón mirando de reojo hacia la ventana. Cada vez veía pasar a más de ellos mientras el cielo clareaba con el alba del nuevo día. Estaba amaneciendo de nuevo.
La calle se había convertido en una procesión de infectados, no tenían ni idea si se movían por algún motivo en concreto o si habían detectado vida humana. Simplemente estaban pasando por allí. En ese momento escucharon como si rascaran la puerta de la entrada de la casa, seguidamente escucharon en jadeo de uno de ellos. Estaba en la puerta, aunque parecía que no pretendía entrar, simplemente rascaba.
Toni se tiró al suelo y comenzó a arrastrarse, tenía que salir del campo de visión de los de la ventana antes de llegar hasta las mochilas. Mientras se arrastraba le susurró a Sandra.-No te muevas o te verán-
-¿Qué hacemos?- preguntó Sandra por lo bajo.
-Esperar…-dijo Toni mientras se arrastraba.
Aunque tenían la ventaja de poder oler como ellos no podían evitar temerles. Algunos parecían ser mucho más listos que otros por llamarlo de algún modo. Les aterraba que alguno los detectara entre la horda como diferentes a ellos, si eso pasaba se condenarían enseguida a una muerte segura. Mientras en la calle, los No Muertos iban en aumento.

Álvaro observaba como los No Muertos que había por allí se movían en procesión. Aunque aun había muchos, su número había quedado reducido. Quizás había alguien por allí cerca, podrían ser también los del grupo de la cárcel que los habían seguido, pero Álvaro era demasiado escéptico para eso, ninguno de ellos en su sano juicio se arriesgaría a poner en peligro las vidas de la medico y de la niña. No se atreverían a seguirlo. El sin embargo creía haber acertado de pleno en llevarse precisamente a la medico y a la niña. La medico era imprescindible para el, tanto como para curarle las heridas como para proporcionarle placer, sobretodo placer. La niña era mas bien prescindible, solo la mantenía con vida para tener quieta a la medico y sobretodo, tenerla donde el quería. Aunque llegaría un momento que tendría que deshacerse de las dos o quizás solo de la niña, el no tenía porque mantener con vida a la pequeña cuando tenía a la madre o lo que fuera solo para el, pero si mataba a la pequeña, la otra se revelaría. La cuestión era que o mataba a las dos o a ninguna. Si mataba a la medico una vez curado, se quedaría sin una mujer a la que tirarse cuando el quisiese, pero mantenerla con vida podría ser peligroso para el, esta podría jugársela en cualquier momento. También simplemente podría matar a la medico y quedarse con la niña.
Álvaro sacudió la cabeza y sonrió.-No, no soy un jodido pederasta-
Entonces Álvaro pensó que la pequeña no sería una niña siempre y aunque hiciese ahora algo con ella, nadie lo culparía ni lo perseguiría. Ya había matado de forma casi salvaje y al final se había salido con la suya. No había ley, no había nada, el mundo se había ido al infierno, el orden social se había desmoronado como un castillo de naipes, quizás su mente se había ido al infierno al mismo tiempo que el mundo, pero ahora el estaba vivo cuando otros no, eso lo convertía en una especie de elegido o dueño del mundo o todo cuanto le rodeaba. Estaba en su maldito entorno, nadie podía detenerle, el manejaba la vida y la muerte de todo lo que le rodeaba, ni los vivos ni los muertos habían podido con el, estaba a salvo en una casa y los muertos estaban fuera. No había nada que pudiera con el. En ese momento sintió una presión en los pantalones, estaba teniendo una erección. Sonrió de oreja a oreja y seguidamente comenzó a subir las escaleras en dirección a la habitación donde la medico y la niña estaban encerradas. Esta vez procuraría pasárselo mejor que la vez anterior.

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