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viernes, 27 de abril de 2012

Capitulo 149: Encerrados, part 1


Félix creyó enloquecer cuando la energía del generador se agotó y la luz se fue. Ahora sumido en la oscuridad percibía mejor el olor a carne en descomposición y los gemidos de los infectados llegaban hasta sus oídos mejor que antes. En medio de la oscuridad los sentidos de Félix se estaban intensificando, especialmente el oído y el olfato. Félix se agachó en el suelo y fue arrastrándose hacia delante hasta que tocó la pared en la oscuridad, la pared estaba caliente. Allí el calor era sofocante y comenzaba a asfixiarse, la sensación de agobio era tan grande que no sabía que hacer, en ese momento escuchó la voz de aquel medico.
-¿Notas esa presión en el pecho? ¿Notas como sube la tensión? No tardaras en sufrir un ataque de nervios-
Félix se tapó los oídos mientras aquel tipo canturreaba una canción como mofándose de el. Hablaba de miedo, muerte y oscuridad. Félix no quería escuchar más, no quería escuchar ese estúpido canturreo.
-¡¡¡Cállate cabrón!!!- gritó Félix en mitad de aquella oscuridad.
Pero el medico no se calló, continuó canturreando cada vez mas alto. Quería desestabilizar a Félix y llevarle los nervios al límite. Estaba jugando con el.

Eva y Natacha estaban en el interior cuando se fue la luz, ahora solo se habían encendido las luces auxiliares. Aun así no veían mucho en esa oscuridad. Entonces escucharon algo que les congeló la sangre, alguien se estaba acercando hacia ellas por el pasillo. Estaba claro que no era Félix, la respiración del sujeto que se acercaba en la oscuridad era agitada, casi inhumana.
-¿Qué hacemos ahora?-preguntó Natacha.
-Quédate quieta y en silencio- respondió Eva.
Ambas se quedaron pegadas a la pared y esperaron. La respiración se iba acercando y pronto sintieron la presencia de alguien más allí. Debía ser un tipo muy grande, tanto como para notar su presencia aunque aun estaba a unos metros de ellas, seria quizás uno de los tipos mas grandes que había visto con aquel tipo con aspecto de medico. Entonces les llegó el olor a sudor y a heces, aquel tipo parecía que no se había duchado desde hacía tiempo. Debía estar cerca por que aquel olor les penetraba en las fosas nasales. Ninguna de las dos se atrevía a hablar, no querían ser localizadas por aquel tipo, ser o lo que quisiera que fuese.
En ese momento Natacha notó como la agarraban de la mano. La mano era sin duda la de Eva, pero esta estaba temblando de miedo. Natacha también la agarró y entonces sintió la presencia, lo tenían justo delante de ellas. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad vieron una enorme silueta allí delante de ellas. Era un tipo enorme, de al menos metro noventa y de unos cien kilos de peso, un autentico gorila. En ese momento este comenzó a olisquear algo en el aire del pasillo. De repente, aunque parecía imposible, este se giró hacia ellas y trató de golpearlas. Había descubierto que estaban allí, era momento de huir.
El tipo comenzó a dar golpes mientras ellas dos huían a oscuras por el pasillo. Llegaron hasta una puerta doble y la cruzaron. Cuando estuvieron al otro lado se quedaron boquiabiertas con el hallazgo que acababan de hacer.
******
Gorka había logrado amontonar varias mesas creando una gran escalera improvisada. Los tres habían comenzado a trepar hasta el tubo de ventilación. Una vez en el, Gorka miró a Aida.
-¿Por donde llegamos al torreón?-
-Por aquí- respondió Aida.
-Bien, yo voy el primero, seguidme de cerca y con cuidado- decía Gorka mientras comenzaba a gatear por el tubo.
Las dos chicas comenzaron a seguirlo, mientras avanzaban miraban por las trampillas, estas daban a los pasillos. Desde ahí veían a los No Muertos que deambulaban por los pasillos del internado, entonces Gorka se quedó petrificado al ver a uno de los infectados, aunque estaba ensangrentado lo reconoció, se trataba de Narciso, la ropa y el brazo amputado lo identificaban como tal.
-Dios mio…- murmuró Gorka.
-¿Qué ocurre?- preguntó Alicia.
Gorka la miró y le habló en voz baja.-Es Narciso…-
Alicia también miró por la trampilla y vio a Narciso pasearse con la cabeza colgando hacia un lado. Tenía mordiscos por todas partes, la herida mas fea que tenía estaba en su costado derecho, allí podía verse parte de las costillas. Al verlo así, Alicia no pudo evitar sollozar. Entonces Narciso pareció percatarse de su presencia y comenzó a alzar los brazos, al menos lo que quedaba de ellos, hacia el tubo de ventilación. Otro infectado atraído por los movimientos de Narciso comenzó a imitarlo. Gorka se sintió impotente por no haber podido evitar que su compañero acabara así.
-Gorka, tenemos que hacer algo…- susurró Alicia a su espalda.
Gorka respiró hondo y con mucho cuidado levantó la trampilla por la que estaban viendo a Narciso. Este al verlos comenzó a gruñir al tiempo que Gorka asomaba el cañón de su arma, apuntando directamente a la cabeza de Narciso. Con gran pesar apretó el gatillo, seguidamente la cabeza de Narciso estalló y el cuerpo de este cayó sobre las rodillas antes de caerse de lado.
-Ya esta- contestó Gorka con voz apesadumbrada.-Sigamos-
Gorka siguió adelante seguido por Alicia y la chica. De vez en cuando la chica sollozaba y lloraba, aquello ponía a Gorka de los nervios. Debajo de ellos en los pasillos, los No Muertos estaban excitándose cada vez más con el ruido que los tres humanos, aunque fuera de su vista, estaban produciendo.
-Silencio joder ¿queda mucho para llegar al jodido torreón?-
-No…no- respondió la chica en un balbuceo.
 Desde donde estaban en ese momento visualizaron el final del tubo y dos caminos a elegir. En ese momento escucharon un ruido en el mismo tubo de ventilación, pero este ruido venía de uno de los dos caminos a tomar.
-¿Qué es eso?- preguntó Alicia acercándose a Gorka.
-Hay algo aquí dentro. Podría ser alguna rata o algún superviviente- respondió Gorka.
Gorka se quedó pensativo y luego miró a Alicia- Me adelanto. Quédate aquí con ella-
Gorka comenzó a gatear de nuevo mientras Alicia y la chica se acurrucaban en una parte del tubo de ventilación a la espera de que el muchacho volviera. Cuando Gorka llegó al final del tubo, antes de que pudiera averiguar que era lo que producía el ruido, algo se lanzó sobre el.
*******
Allí ante Natacha y Eva se encontraban varias armas. Entre ellas las suyas, los fusiles que portaban y la munición que les habían arrebatado cuando los capturaron. Había bastante arsenal bañado por la luz auxiliar del centro.
-¿De donde han sacado tantas armas?- preguntó Natacha.
-De soldados muertos- respondió Eva.
Ambas chicas comenzaron a coger armas y a prepararse al tiempo que comenzaban a escuchar como el tipo grande y fuerte se acercaba hacia esa habitación. En el momento que entrara allí estarían entre la espada y la pared, pero ahora estaban armadas.
-Prepárate, cuando ese hijo de puta cruce la puerta y le veamos el blanco de los ojos, lo coseremos a balazos- dijo Eva al tiempo que apuntaba hacia delante.
Pero la puerta no se abrió para nada, allí no entró nadie. Ya ni siquiera se escuchaba el ruido. Aquel tipo parecía haberse esfumado.
-¿Dónde coño se ha metido?- preguntó Natacha acercándose a la puerta.
-Ten cuidado- le advirtió Eva.
Natacha se acercó a la puerta y por el ojo de buey observó el pasillo. Allí no se veía nada, de repente el cristal se hizo añicos y un puño sangrante la golpeó en la cara. Natacha salió volando hacia atrás y cayó sobre las mesas haciendo que todo cayera al suelo. Mientras Natacha notaba el sabor de la sangre en su boca, escuchaba como Eva disparaba a quemarropa contra el mastodonte de tío que estaba entrando por la puerta, aquel no caía, era como si no sintiera dolor. Natacha armándose de valor y de fuerza, rodó sobre si misma y apoyó la rodilla en el suelo, apuntó a la cabeza del gigante y disparó.
La bala penetró entre las cejas de aquel tipo y este cayó hacia delante como si fuera un saco de patatas, produciendo un fuerte golpe cuando chocó contra el suelo.
Ambas chicas respiraban agitadamente victimas del nerviosismo y del miedo.
-Le metí más de medio cargador y el hijo de puta seguía de pie. Solo cayó cuando le volaste la cabeza- Eva miró a Natacha y vio la sangre en la cara de esta.-¿Estas herida?-
-Esta sangre no es mía…- Natacha se palpó la cara y se notó un corte en la frente, también notó que tenía el labio partido.-
-¿Estas bien?- volvió a preguntar Eva.
-Si, no es nada, busquemos a Félix y salgamos de esta casa de locos- dijo Natacha.
Ambas salieron al pasillo de nuevo esquivando el cuerpo de aquel tipo. El pasillo seguía a oscuras y les transmitía una sensación claustrofóbica. A cada paso que daban se sentían observadas, en cualquier momento alguien podría surgir de las sombras y saltar sobre ellas para hacerlas pedazos en cuestión de segundos, aquella gente parecía muy fuerte.

Félix seguía en el rincón balanceándose hacia delante y atrás, la sensación era tal y como aquel medico o lo que fuera le había dicho. Terror total. El olor se estaba volviendo insoportable, se había acostumbrado con el tiempo al olor de aquellos seres, pero ahora en aquella oscuridad era como si el olor se hubiera intensificado diez veces más. Se estaba asfixiando, el canturreo enfermizo de aquel tipo le estaba taladrando el cerebro y los gemidos de los infectados lo estaban volviendo loco. No podía pensar y los nervios estaban a punto de estallarle.
-¿Sientes la claustrofobia? Esto no ha hecho más que comenzar. En unas horas perderás el raciocinio y acabaras matándote tu solo- decía el medico en medio de la oscuridad.
-Cállese jodido loco ¡¡¡Cállese!!!- gritó Félix a la vez que notaba como las lagrimas recorrían sus mejillas. Estaba llorando.

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