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viernes, 20 de abril de 2012

Capitulo 148: Paredes manchadas de sangre, part 3


Lidia trataba de dormir, apretaba a la pequeña contra ella para sentir que no estaba sola, cada vez que cerraba los ojos veía a Álvaro sobre ella embistiendo salvajemente mientras la penetraba. Hubo un momento que comenzó a golpearla cuando ella se negaba a mirarle. Se sintió aliviada cuando este acabo y la volvió a empujar al interior de la habitación, pero una vez allí esta se le vino encima, cada vez que cerraba los ojos veía a ese malnacido sobre ella. Un maldito niñato de menos de veinte años la aterrorizaba. Miró a la pequeña, esta dormía tranquilamente a su lado. Lidia se puso en pie y se alejó de la cama. Se sentía sucia y mancillada. Quizás podría haber hecho algo para evitar eso, pero no lo había hecho. En lo mas profundo de su ser clamaba porque alguien la ayudara a salir de allí, pero sabía que nadie lo iba a hacer, estaba sola, ella y la niña. Lidia pensó en ese momento quitarle la vida a la pequeña y luego hacerlo ella, no soportaba más esa presión. Agarró una de las almohadas y poco a poco la fue poniendo sobre la cabeza de la pequeña. De repente estalló en lágrimas y lanzó la almohada por los aires, luego abrazó fuertemente a la niña. No podía hacer eso, no podía matarla. Lucharía por sobrevivir y por salvarle la vida.

Sandra se despertó en mitad de la noche y bajó abajo donde estaba Toni. Este seguía vigilando y en ocasiones cabeceaba, pero enseguida alzaba la cabeza y bebía más café. No quería quedarse dormido. Cuando la vio aparecer se quedó sorprendido.
-Pensé que a estas horas aun estarían teniendo dulces sueños-
Sandra no pudo evitar sonreír ante la ironía.-Hace mucho que no tengo dulces sueños. Esto es una jodida pesadilla-
-Deberías haberte quedado en la prisión con los demás. No era necesario que pasaras por algo así otra vez-
-No podía quedarme de brazos cruzados y ahora no podía permitirme el lujo de dormir mientras tú te quedas despierto, no quiero ser ninguna inútil.-
Toni sonrió y miró a su compañera.- No eres ninguna inútil. Yo no lo creo así, descubriste como poder caminar entre ellos sin ser percibidos, eso no solo es un gran descubrimiento. Es toda una ventaja-
-Ahora por ejemplo aquí estamos tú y yo buscando a una chica y a una niña que no sabemos si están muertas, pero mantenemos la esperanza de encontrarlas con vivas-
-El no matara a Lidia. Sabe que es la medico y por lo tanto la considerara importante. Tampoco matara a la niña porque sabe que si le hace algo, Lidia no va a colaborar. Tenemos esa ventaja, la ventaja de que aun siguen vivas con toda seguridad-
-Me pregunto donde estará Juanma, son su mujer y su hija. Si el supiera esto habría salido en su busca con toda seguridad y las buscaría hasta en el fin del mundo, pero no sabemos donde esta y si esta vivo-
-Esta vivo. No se donde, pero lo esta. Tiene que estarlo, confió en sus ganas de vivir y sacarnos de aquí. Eso es algo que juró-
-A pesar de que llevo casi un año con vosotros aun no escuché como os fue en Puzol. Siempre ha sido algo que escuchaba por encima. Se que nos encontramos al poco de que vosotros lograrais escapar de allí. No se mucho mas-
Toni sonrió y comenzó a contarle con pelos y señales todo lo que habían vivido en Puzol, al menos desde su punto de vista. Mientras se lo contaba se sentía bien por poder disfrutar de esos momentos de tranquilidad. Ojala fuera siempre así.
******
Seguía sin saber nada de los demás. Hacia sonar la sirena una y otra vez, cada vez con mas frecuencia, desde cubierta veía como atraídos por la sirena, el numero de No Muertos se había incrementado de forma alarmante. Tendrían muy difícil lo de llegar hasta mi. Pensé en ese momento de poner rumbo yo solo a Denia, necesitaba ver a Lidia y a Vicky, pero entonces pensaba en mis compañeros que contaban conmigo allí. No podía dejarlos abandonados por culpa de el egoísmo. Jamás me lo perdonaría. Me odié a mi mismo por pensar en eso aunque solo fueran unos segundos. En ese momento escuché un sonido, era el ruido de un motor que se acercaba rápidamente hasta mi posición, dirigí toda mi atención hacia el lugar y fue entonces cuando en medio de la oscuridad del callejón vi aparecer los faros de un vehículo. Se trataba de ellos, sin duda.

Cesar estaba al volante del camión. Se habían dejado el Ume allí mientras usaban el camión. Luci iba de copiloto y no dejaba de dar órdenes.
-Entonces esta todo claro ¿no? No te detengas ante nada, ni siquiera cuando llegues al muelle-
-¿Pretendes que salte con el camión?- preguntó Cesar.
-Eso mismo. No te cortes ahora, los de ahí atrás agarraros fuerte y salid del camión cuando este caiga al agua-
-¿Y que haremos nosotros? Precisamente por estar en la cabina lo tendremos más difícil, una vez caigamos al agua, la corriente generada por el camión al hundirse nos succionara detrás-
-Ya había contado con eso- respondió Luci.
Cesar escuchaba la sirena a la vez que iba atropellando No Muertos. Ya estaban cerca.
En la parte trasera cada uno había cogido las armas y la munición con la que podían cargar y ahora se aferraban con fuerza a lo primero que tenían a mano. En pocos segundos tendrían que salir a nado de ahí. Héctor estaba temblando, no sabía que podía pasar a partir de ahí. No pasó mucho rato hasta que todos los que había en la parte trasera notaron como el camión se elevaba para seguidamente chocar contra el agua. El agua entró a presión por la parte trasera y los engulló a todos.
Tal como habían planeado comenzaron a bucear hacia la salida de la parte trasera del camión. Cuando lograron salir de la parte trasera comenzaron a bucear hacia arriaba con intención de salir a flote y respirar el aire de la noche. Mientras Héctor nadaba en dirección a la superficie vio varios cuerpos, unos nadaban como el, buscando la superficie, otros simplemente braceaban y se hundían como el plomo, Héctor supo diferenciarlos, los que se hundían eran los infectados, sintió ganas de reírse de los No Muertos, pero no lo hizo. En ese momento vio a Andrea sola, se suponía que David estaba a su lado en el momento en que se habían tirado al agua, pero ahora no había ni rastro de el. De repente vio a Andrea forcejear con alguien, Héctor pensó que era David, pero enseguida se dio cuenta de que no era así. Un infectado se había agarrado a ella y trataba de morderla aun debajo del agua. Héctor no se lo pensó dos veces y nadó hacia ella, agarró al infectado y lo separó de ella a base de patadas y empujones.
No tardaron en salir a la superficie, a pocos metros de Andrea y Héctor emergió David.
-Gracias, no me daba tiempo a llegar hasta ella- dijo David mirando a Héctor, luego abrazó a Andrea.
-¿Y los otros?-preguntó Héctor.
-Buceaban no muy lejos de mí- contestó David.-Pero con tantos cuerpos braceando a mí alrededor me costaba mucho diferenciarlos-
Mas emergieron a su alrededor. Allí estaban Ray, Vanesa y Abel. Unos segundos después apareció Tristán. Aun seguía sin haber ni rastro de Cesar y Luci.
-Ahí viene Juanma con el barco- dijo Tristán.

Me acerqué con el barco y comencé a ayudarlos a subir rápidamente. Cargué las mochilas con las armas y la munición.
-¿No se habrá mojado la munición?- pregunté.
-Metimos las cajas de munición en bolsas impermeables. Ni te imaginas cuanto pesan- contestó Tristán.
-Me hago una idea. ¿Dónde están Luci y Cesar?- pregunté al tiempo que los buscaba con la mirada.
De pronto la voz de Cesar llegó hasta mis oídos y me giré en la dirección. Allí en el agua estaban flotando Luci y el. Este me hacia aspavientos con una mano. Cuando Tristán los vio se puso rápidamente a los mandos del yate.

-Admítelo. Me hiciste conducir a mi porque era bombero- dijo Cesar mientras esperaba a que el yate llegase hasta ellos.
-Soy culpable de la acusación. Sabía que te ibas a desenvolver bien ahí abajo- contestó Luci.
El yate llegó junto a ellos y ambos subieron ayudándose por los demás.

Por fin estábamos todos juntos otra vez. Ahora solo nos quedaba poner rumbo a Denia y desde allí a la prisión. Por fin parecía que las cosas nos iban bien. Quizás llegaríamos al amanecer o al medio día, pero lo más importante era que pronto vería a mis dos chicas. Lo primero que haría cuando llegase allí seria abrazarlas muy fuerte a ambas.

Aquella noche, durante el trayecto, mientras Tristán pilotaba el yate y los demás dormían.  Salí a cubierta y me encontré a Luci. Esta estaba bebiendo una botella de vodka que había encontrado en la pequeña nevera del barco. Cuando me acerqué a ella me di cuenta de que estaba llorando.
-¿Puedo sentarme?-pregunté.
Luci asintió y cuando me senté la miré con una sonrisa.-No había tenido tiempo de decirte lo bien que te queda ese corte de pelo-
-Mientes, pero da igual. Era necesario y bueno, no me veo mal del todo. Tampoco es que vayan a verme muchos mas- respondió Luci al tiempo que me ofrecía la botella.
Yo la acepté y lancé una mirada a la cabina donde estaba Tristán.- Mi medico no creo que este de acuerdo en que beba alcohol… pero que porras- entonces le di un largo trago.
Luci volvió a coger la botella y bebió de ella nuevamente.-Esto es por Iván. El ya descansa en paz-
-Sera un duro golpe para los demás enterarse de que ha muerto-dije poniéndome de pie dispuesto a irme a dormir.
En ese momento Luci me cogió del brazo y me miró con lágrimas en los ojos.-Por favor, quédate un rato más aquí conmigo. No quiero quedarme sola-
Yo volví a sentarme a su lado y la miré, luego la abracé y seguidamente la besé en la frente. Para mi ella era un miembro vital en el grupo, sin ella nada seria lo mismo, reconocía que ella era importante, mucho más fuerte que yo. Ella nos necesitaba a nosotros y nosotros a ella.

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