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viernes, 20 de abril de 2012

Capitulo 148: Paredes manchadas de sangre, part 1


Día 30 de Mayo de 2009
Día 352 del Apocalipsis.

Quedaban unas horas para que amaneciera, Alicia, Gorka y Narciso se habían adentrado en el internado, habían accedido por la entrada que Alicia había encontrado. Se vieron en lo que parecía un aula, tuvieron que forzar la puerta para poder salir al pasillo. Había algo en el ambiente, algo raro. Sobretodo había silencio. Debería al menos escucharse el sonido de los susurros de los niños, algún llanto, pero no se escuchaba nada en absoluto. Era como si no hubiese nadie allí, lo cual era imposible. Tanto silencio les hacía temerse lo peor, pero la puerta de la entrada estaba cerrada del todo, no parecía que hubiese habido ninguna invasión por parte de infectados, por lo tanto no habían llegado hasta allí.
-¿Dónde esta aquí la gente?-preguntó Gorka.
Alicia se adelantó unos pasos y llegó hasta una puerta con un número marcado encima de una tabla donde se podía leer. “A 103”. Alicia se acercó poco a poco y preparó su arma mientras cogía el pomo de la puerta y comenzaba a girarlo. Cuando abrió la puerta se encontró con una habitación hecha un desastre. La cama estaba deshecha y había ropa rota por todas partes, también había restos de libros de texto por el suelo, era como si hubiesen entrado a robar y al no haber encontrado nada de valor se hubiesen desquitado destrozado la habitación. No había ni rastro de presencia humana en la habitación, fue entonces cuando se percató de la puerta que había al fondo de la habitación. Esa puerta era seguramente el cuarto de baño de la habitación, por lo visto cada habitación tenía un cuarto de baño. Detrás de la puerta se escuchaba algo, era similar a un golpeteo. Atraída por el sonido, Alicia comenzó a caminar en dirección a la puerta a la vez que Gorka entraba en la habitación.
-¿Qué pasa? ¿Qué es ese ruido?- preguntó Gorka.
Alicia no contestó, siguió caminando con el arma en alto. Ella no era precisamente tonta, ese sonido podría ser dos cosas y una de ellas era un No Muerto allí encerrado. Alicia estaba preparada para lo peor, no dudaría en acabar con aquel ser aunque fuera un niño de corta edad. Acabaría con ese ser.
Con el pomo girado del todo y apunto de abrir la puerta, Alicia miró a Gorka. Este como contestación asintió y alzó el arma, ahora el también podía escuchar el ruido. Era algo similar a un trozo de madera que golpea el suelo repetidas veces. “Toc, toc”.
Con un movimiento rápido, Alicia abrió la puerta y saltó hacia atrás al tiempo que tanto ella como Gorka apuntaban al interior del servicio.
El servicio era una estancia más grande de lo que se habían imaginado en un principio. Había una gran ducha con capacidad para unas cuatro personas y varios váteres, el sonido venia de uno de ellos. También estaba el olor de la muerte allí presente, Gorka y Alicia se adentraron en el interior y comprobaron que el ruido venía del interior del último compartimento. Poco a poco se acercaron y vieron sangre que cruzaba por el piso como si hubiesen arrastrado algo. En ese momento vieron una mano que saltaba, esa mano sostenía un bate de baseball partido. Alicia y Gorka cruzaron una mirada y se acercaron a la puerta, Gorka harto ya de tanta precaución abrió la puerta y en el interior vio a una chica agazapada sobre el cadáver de un muchacho, la chica se estaba llevando a la boca las tripas del muchacho muerto. Cuando esta los miró no le dio tiempo ni a emitir un gruñido, Gorka simplemente apuntó y disparó, la cabeza de la chica estalló y varios trozos de cráneo y cerebro saltaron por toda la estancia.
-Te juro que me estoy hartando de toda esta mierda- declaró Gorka señalando los dos cadáveres.
-Narciso…- le llamó Alicia, pero Narciso no contestó.
Gorka extrañado por que Narciso no contestaba salió fuera y no vio ni rastro de este. Narciso había desaparecido por completo, se suponía que estaba ahí fuera en la puerta esperando, pero había desaparecido. Alicia también salió de nuevo al pasillo y se rencontró con Gorka.
-¿Dónde cojones se ha metido Narciso? No puede haberse ido el solo por ahí-
-¿Tu crees? Estaba muy preocupado por los niños. Aprovecharía para irse en el momento que tú y yo estábamos ahí dentro-
-Jodido loco… como si no tuviéramos ya bastantes problemas- dijo Gorka dándole una patada a una papelera que estaba en un rincón del pasillo.
-Tenemos que dar con el ahora mismo- terminó de decir Alicia- Y salir de aquí. Mucho me temo que esa chica no era el único infectado del lugar.
En ese momento escucharon un ruido en el interior del servicio y vieron como por la puerta comenzaba a asomarse el cadáver del chico al que se estaba comiendo la chica. Este se estaba arrastrando hacia ellos. Alicia se movió para hacer ella lo que había que hacer, pero Gorka le paró los pies.-Yo me ocupo de esto-

Narciso sabía muy bien que no había hecho bien separándose de Gorka y Alicia. No tenía intención de irse de allí sin comprobar el bienestar de los niños que habitaban el lugar. Estaba obsesionado con la idea de sacarlos con vida de allí. Mientras caminaba recordaba algo que no había contado nunca a nadie, algo que había preferido olvidar, pero en esos momentos, como una cruel casualidad del destino, esos recuerdos volvían a su cabeza como una película en bucle. Recordaba como el día que Valencia cayó ante la cada vez mas creciente horda de infectados debía haber estado con su mujer y sus hijos, pero el estaba demasiado ocupado con unas copas de mas. Estaba tan borracho que ni se acordaba de ellos. Cuando se le pasó la borrachera en un pequeño cuartucho de lo que había sido el bar que mas frecuentaba y con una buena resaca, aun fue capaz de llegar a casa atravesando unas calles vacías y en un estado deplorable. Llegó a su casa y lo único que encontró de su familia fueron los restos. La casa había sido atacada seguramente aquella misma noche, su mujer y sus hijos habían muerto, si el hubiese estado con ellos podría haberlos salvado o al menos haber estado con ellos. Ellos habían pagado los errores, sus errores, errores por los que se veía a si mismo como un pésimo marido y un padre de mierda. Nunca más después de eso había vuelto a tocar ni una gota de alcohol.
Cuanto más se adentraba en el interior del edificio más claras eran las señales de lucha. Las paredes estaban manchadas de sangre, no comprendía como estando la puerta cerrada como estaba se podían haber colado los muertos en el interior. Allí había algo que no encajaba ¿Qué podía haber pasado allí?.
******
Lidia y Vicky habían pasado el día entero encerradas y comiendo latas de conserva que les suministraba Álvaro. Las necesitaba con vida, por eso no las mataba, el aun estaba herido y necesitaba constantes curas que solo Lidia podía hacerle. Lidia tampoco se atrevía a tratar de jugársela, porque mientras le curaba este amenazaba la vida de la pequeña. En ese momento la puerta del cuarto donde Lidia y la pequeña estaban encerradas se abrió y en ella apareció Álvaro.
-Sal, es hora de curarme- ordenó este.
Lidia se acercó a Álvaro mientras la pequeña se agarraba con fuerza a su pantalón. Cuando Lidia llegó hasta la puerta, Álvaro agarró a la niña y la empujó al interior de la habitación, luego cerró la puerta.
-¿Qué coño estas haciendo?- Lidia empujó a Álvaro, entonces este le apuntó con el arma.
-Cálmate, te dije que salieras a curarme y es lo que vas a hacer, la niña no es necesaria ahora. Así que mejor estate quietecita y no me hagas dispararte. Si eso pasa, luego subiré y me cargare a la niña-
-No te atrevas a tocarla- respondió Lidia apretando los puños con fuerza.-Hare lo que quieras-
-Así me gusta. Andando- contestó Álvaro con una sonrisa de oreja a oreja.
Lidia acompañó a Álvaro hasta el salón y allí comenzó a practicarle la cura mientras este la encañonaba con el arma. Lidia sin embargo solo sentía odio hacia el, deseaba matarlo con sus propias manos, se imaginaba a ella misma arrebatándole el arma y vaciando el cargador en la cara.
-Estaba pensando…- la voz de Álvaro la sacó de sus pensamientos.-…hace mucho que no echo un polvo de los buenos…, cuando acabes, quiero que hagas lo siguiente. Quiero que te desnudes y te tumbes ahí- dijo Álvaro señalando un sofá que había abandonado en un rincón del salón.
-¿Qué has dicho?- preguntó Lidia.
-En resumidas cuentas, he dicho que te voy a follar y tú te vas a dejar, porque si no lo haces… te meteré una bala en el cabeza.-
En ese momento Lidia sintió nauseas. Ese tipo quería tener relaciones sexuales con ella, pero ella no estaba dispuesta a pasar por ahí.
-Olvidalo…¡No!-
-Oh vamos. Será solo un rato. La vida de la niña depende de ti- dijo Álvaro sin dejar de sonreír.
Al rato, Lidia acabó de hacer la cura y se puso en pie. Cuando Álvaro la miró le hizo un gesto, ella tuvo que hacer lo que Álvaro le dijo, se desnudo y seguidamente se tumbo en el sofá, solo podía pensar que al menos, eso no se lo haría a la pequeña. Simplemente cerró los ojos y deseó que pasara rápido.

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